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¿Qué es lo primero que se le viene a la mente cuando escucha la palabra Evangelio? ¿Qué es lo primero que usted asocia cuando lee las escrituras la palabra Evangelio? Probablemente, y por lógica, lo relacionemos con el reino de Dios. ¿Por qué? Porque la frase, el Evangelio del reino de Dios, está bastante dispersa y muy pronunciada en las sagradas escrituras, sobre todo en el Nuevo Testamento, en los Evangelios. Evangelio es una palabra que encontramos en el Nuevo Testamento con la voz griega de Ewangelion, que significa algo muy sencillo, una noticia positiva, un buen mensaje, una buena noticia, así como la revista Las Buenas Noticias de la predicación del Evangelio. Eso significa Evangelio. Nuestro Señor Jesucristo convenzó el trabajo de predicar esta buena noticia, el Evangelio, en un viaje circular por Galilea. También hizo mucha predicación en las sinagogas, en aquellos años eran las aulas de educación de la cultura judía, donde se podía uno aprender y estudiar las sagradas escrituras. La otra cosa que hizo Jesucristo, que era muy llamativo junto con su predicación, era que curaba todo tipo de enfermedades. Eso era algo bastante llamativo a la gente. Y mucha gente se le acercó a Jesucristo buscando sanación. Epilépticos, paralíticos, leprosos, poseídos por demonios eran sanados por Jesucristo. Entonces no es extraño el por qué la gente de Galilea, de Cápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán, le seguían y le buscaban. Cristo reunió tres componentes que extendieron su fama de manera exponencial. La proclamación del Evangelio, es decir, darlo a conocer, enseñó muchas cosas con explicaciones muy bien desarrolladas y también sanó a los enfermos que tenían necesidad de ser sanados. El Evangelio del Reino de Dios y más enfocadamente en el Reino, muchas veces lo limitamos a solo mil años. En esta fiesta santas de tabernáculos, nosotros escuchamos en algunos sermones que había que enfocarse en que tabernáculos estos mil años son recién el comienzo de lo que sería más adelante todavía. No es solamente estos mil años, no es solamente que llegue Jesucristo la Tierra, todavía hay mucho trabajo por delante.
Estos mil años son muy llamativos para nosotros en la Iglesia porque se nos ofrece estar sirviendo. Bien aventurados los que forman parte de la primera resolución, quienes gobernarían junto con Cristo, que es una tremenda oportunidad para nosotros hoy en la Tierra. El Evangelio del Reino de Dios, hablando de la realidad como frase, esta noticia, estas buenas noticias, este mensaje, es en realidad lo que más debería impactarnos, lo que más debería importarnos, porque es la noticia más positiva y maravillosa que cualquier ser humano pueda escuchar en su vida. El Evangelio, es lo que más nos debería importar. Entonces vamos a hablar del Evangelio del Reino de Dios y vamos a autorizar los cuatro Evangelios. Mateo, Marco, Lucas y Juan. Vamos a dar una mirada a estos cuatro Evangelios y con un fin didáctico, vamos a utilizar ya más al final del mensaje una imagen para recordar ciertas características de estos cuatro Evangelios, unir y llegar nuevamente a la conclusión que he postulado, pero ya como conclusión de que realmente el Evangelio del Reino de Dios es el mensaje más importante para el cristiano. El título del mensaje es Las cuatro caras del Evangelio.
Sabemos que las escrituras, las sagradas escrituras se pueden dividir en siete secciones, en siete partes. ¿Cuáles son ellas? La ley, de repente tengo con la Torah los primeros cinco libros, los profetas, altivos y menores, perdón, grandes y menores, los escritos, los escritos apienciales de sabiduría, los evangelios, es otra parte importante. Luego están los hechos, luego las epístolas de los apóstoles y el apocalipsis. Ahí se divide la Biblia en siete grandes partes. Yo repito, la ley, los profetas, los escritos, los evangelios, los hechos, las epístolas de los apóstoles y el apocalipsis. ¿Cuál de estas siete partes es o sería para usted la favorita o la más importante de estas siete partes? No me responda. Pensélo en su cabeza. Vamos a Lucas 16. Vamos a Lucas 16.
Versículo 16.
Lucas capítulo 16 y versículo 16.
La ley y los profetas eran hasta Juan. Aquí hablando de Juan el Bautista. Desde entonces el reino de Dios es anunciado y todos se esfuerzan por entrar en él. Pero más fácil es que pasen al cielo y la tierra, que se frustre un natilde de la ley. La ley dada por medio de Moisés buscaba un objetivo que era difícil de ver para los que vivieron en el antiguo testamento. No era, tal vez, y sigue siendo, tal vez, difícil. ¿Cuál era el objetivo de la ley? Todos los profetas, hasta Juan el Bautista, hablan de un gran evento por venir. O hablaban de un gran evento por venir. ¿Qué era la venida del Mesías? Eso hablaban los profetas.
Si pudiéramos resumir en objetivos, podríamos decir que todo lo que había antes apuntaba a Jesucristo, anunciaba a Jesucristo, los profetas. ¿A quién restauraría? ¿Quién restauraría todas las cosas? Por eso, aquí Lucas describe un momento de gran cambio que habría después de Juan el Bautista. Entonces, dicen la ley y los profetas eran hasta Juan. Ahí resume todo lo que veía antes de Jesucristo. Juan el Bautista apenas es encarcelado, comienza el impresionante momento del cambio de actores en la escena con nada más, ni nada menos, que con el mismo Dios en la carne.
Romano 14 nos dice, el fin de la ley es Jesucristo. Entonces, ahí tenemos la ley, los profetas, y todo esto nos conduciría, nos debe conducir eventualmente a Jesucristo. Entonces, ahí se resume magistralmente todo lo que hay antes de Jesucristo. No queda obsoleto la ley, de hecho por eso dice, es más fácil que pase en el cielo y la tierra, que se frustre, una tíldera de la ley. Está hablando Lucas.
Comienza entonces en este momento a ser predicado el Evangelio del Reino de Dios por el mismo Dios con nosotros. Emanuel. No solo que significa Emanuel, Dios con nosotros. Cuando Dios viene a estar con nosotros, se hace uno de nosotros. Uno de nosotros y está con nosotros. Y de eso se tratan los Evangelios. Estos cuatro Evangelios. ¿De cómo fue esa experiencia? ¿Qué cosas hizo Dios en la carne? ¿Cómo enseñó? ¿A quién le enseñó? ¿Qué enseñanzas nos dejó? De eso se tratan los Evangelios. Cuando preguntamos acerca de cuáles de las siete secciones, creo usted es la más importante si pensó en los Evangelios. En los cuatro Evangelios entonces la respuesta fue la correcta.
Porque podemos tener todo el conocimiento de la ley y ser beneficiados de la ley. Las bendiciones de obedecer la ley. Pero, ¿cómo sabríamos de la gracia y la verdad? Cristo nos la enseñó basado en la ley de Dios. Fíjense aquí en Juan. En Juan capítulo 1, un poquitito más adelante, versículo 17.
Juan capítulo 1, versículo 17.
Dice, pues, la ley por medio de Moisés fue dada, que es lo que hemos estado hablando. Pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
Interesantemente, el pero no existe en el griego. Porque el pero, hecha abajo lo anterior, dice que es como lo contrario, lo opuesto. Debería ser un y la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Ahí se complementa la ley y la gracia. En este solo versículo. Pero ahí le pusieron ese pero, que confunde y nos saca de foco. Los evangelios contemplan la parte más importante de toda la Biblia. Y de cualquier otro libro jamás es Cristo.
Todo lo que hay antes de los evangelios habla de quién llegaría, de Jesucristo. Y todo lo que hay después de los evangelios, son básicamente, ¿qué tenemos? Los hechos. Bueno, ¿cómo se aplicaban las verdades en el libro de los hechos? ¿Cómo la Iglesia trabajaba y aplicaba las verdades de Dios? Y las cartas que se enviaban a cantas de los apóstoles.
Y más adelante toda la visión prolética de Juan del futuro. Pero todo está ligado a este evangelio. Lo vamos a aislar dentro del sermón. Los evangelios nos enseñan sobre cómo entrar en el reino de Dios y poder recibir la vida eterna. Ya con eso podemos definir que la sección más importante de las escrituras son los evangelios. Guiados por el mismo Espíritu Santo de Dios, los cuatro evangelios. Son como cuatro biografías acerca de la vida de Jesucristo. Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Son cuatro mensajes hacia cuatro diferentes públicos y se encuentran interesantemente justo en el centro de las siete secciones de la Biblia. Porque los evangelios es la cuarta sección. Está justo al centro de estas siete secciones de toda la Biblia. Demos un vistazo entonces a esta sección más importante de toda la Biblia, que está de día en cuatro. Con algunas de sus características generales. Hay todo un estudio de cada uno de los evangelios, pero vamos a abordar ciertas características más generales para ir hilando el objetivo de este mensaje. Vamos con Mateo. Vamos con Mateo. Y vamos a ir hablando de los inicios. Me enfoque en que el inicio de los evangelios describe mucho el carácter del libro. Y lo primero que hace Mateo nos da... Bueno, Mateo es un publicano de origen... El nombre era Levi, apóstol de Jesucristo, que conocemos nosotros como Mateo. Vamos al primer versículo de Mateo. Vamos al primer versículo de Mateo. Mateo 1-1. Mateo 1-1.
Mateo 1-1. Libro de la genealogía de Jesucristo. Hijo de David, Hijo de Abraham. Sólo un versículo. Como si fuera una entrevista de trabajo, las credenciales de Cristo se ponen sobre la mesa. La genealogía descrita de Mateo conecta a Cristo primeramente como Hijo del Rey David. No era menor lo que ese versículo nos dice. Del Rey David, es decir, su sangre azul de ascendencia real. Eso es lo que nos está demostrando el primer versículo. Y luego Hijo de Abraham, el padre de la fe. David y Abraham. ¿Para quiénes estos dos personajes son extremadamente importantes? ¿Para quién creen ustedes? No me lo responda. Sabemos y conocemos, y hasta hoy día se ve, que la comunidad judía es un grupo bastante cerrado en sus familias, en sus círculos sociales. Se apoyan entre sí. Y en los tiempos de Mateo, que era en la año más o menos 50 después de Jesucristo, no era algo diferente, todavía era algo más cerrado. Mateo trabajaba para el Imperio Reignante, el publicano recaudador de impuestos trabajaba para quién? Para Roma.
Y Roma y los judíos no se llevaban bien. Para qué vamos a hablar más de eso? Mateo era despreciado por la comunidad judía, por el oficio que él tenía. Fíjense en Lucas 5, hablando del llamamiento de Mateo, y nos vamos a otro evangélio que nos habla de Mateo.
Lucas capítulo 5 y versículo 27.
Dice 5.27. Después de estas cosas salió y vio a un publicano llamado Levi, sentado al banco de los tributos públicos, se le dijo, Signe, y dejándolo todo, se levantó y le siguió. Este es el llamamiento de Mateo. Levi le hizo un gran banquete en su casa, y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo, ¿por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Trabajar, recaudando impuestos para el Imperio Romano, era algo muy mal visto por los judíos, al nivel de catalogarlos como pecadores. En realidad, todos somos pecadores, pero se entiende que eran muy perspectivos. Aquí vemos que Mateo tenía un buen trabajo, tenía un buen poder adquisitivo, hizo una cena, invito a gente. Pero dejó todo atrás, cuando el hijo de Dios le llamó. Mateo, conociendo muy de cerca las tradiciones judías, esta es una de las características de Mateo, del Evangelio y de Mateo. Aquí es donde se encuentra una de las críticas más duras hacia la misma comunidad judía.
Es el único Evangelio que los acusa con este calibre por quienes se sentaban en la Catedra de Mochés. Solo alguien que conocía muy bien podía acusarlos de esta manera. No lanzó acusaciones al aire. Aquí en Mateo 23, vamos a ir a Mateo 23 y al Ciclo 13. Pero el resumen de toda esta crítica de Mateo frente a los fariseos, sauseos, escribas, les llama guías ciegos, insensatos, necios, hipócritas, serpientes, por decir algunas de las acusaciones que vemos en todo el capítulo 23. Capítulo 23 y versículo 13 dice, más hay de vosotros escribas y fariseos hipócritas porque cerráis el reino de los cielos. Acuérdense que estamos hablando del Evangelio, el reino de Dios. Y aquí ya sabemos que Cielos denota que Mateo lo que escribió como crítica a los judíos en esta parte y en otras también. Y todo el libro en realidad fue escrito a los judíos. Todo el Evangelio de Mateo fue escrito con enfoque hacia los judíos. Entonces aquí estamos dando esa característica del libro de Mateo. El reino de los cielos es una clave para saber que eso es así. Dice, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres pues ni entrae vosotros ni dejáis entrar a los que están entrando. ¿Qué dura la crítica para el pueblo judío? ¿Qué conocían las cosas? Pero lo hacían tan difícil que nadie podía entrar. Ellos ponían como un candado con siete llaves y ni ellos mismos podían entrar. Como les mencionaba, la expresión reino de los cielos se encuentra unas 30 veces en el libro de Mateo. Mientras que la palabra reino 50 veces.
Entonces, ¿por qué cielos fue cambiado por Dios? Reino de los cielos, reino de Dios. Bueno, los judíos no mencionan en su manera de ver el nombre de Dios porque es algo muy sagrado. Entonces, si Mateo le va a escribir a los judíos, ¿cómo va a poner Dios? Ahí tal cual. Entonces, le llamó el reino de los cielos para no ofenderlos. Que en definitiva y en la práctica son sinónimos respecto al reino de los cielos y reino de Dios.
Esto suma a todo lo que hemos visto de Mateo y nos lleva a la conclusión que Mateo está dirigido al pueblo judío.
Mateo, ¿qué es lo que representa? A los judíos, cuando comenzó con su genealogía de hijo de David, hijo de Abraham, lo que está haciendo Mateo, a resumidas cuenta, es que está mostrando a Jesucristo como un rey. Lo está mostrando como un rey frente a la comunidad judía. El hijo de David, hijo de Abraham. Y para terminar este breve resumen de Mateo, que hay mucho todavía aquí, se puede rescatar, Mateo se representa con la imagen de un león. Mateo se representa con la imagen de un león. Cristo como león tenía la realeza de Judas, el león de Judas como dice a Apocalipsis. Aquí tenemos la imagen de un león. Ahora nos vamos al libro de Marcos.
Sobrino de Bernabé. Vamos a Marcos 1.1.
Escribió este evangelio entre los años 50 y 70. Algunos dicen más cercanos a los años 70. Marcos no comienza con una genealogía extensa. Mateo comienza 1.1, pero empieza toda la genealogía a describir la sentencia o de sentencia. Y en Marcos no comienza con eso. Los cuatro evangelios comienzan diferente. Y Marcos comienza con lo siguiente. Con una profecía. Marcos 1.1. Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en Isaías el profeta. Yo envío mi mensajero delante tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. Aquí vemos la palabra evangelio, también relacionada con lo que estamos hablando.
Esta es una profecía. Esta es una profecía que se registra en el libro de Isaías 40, donde nos habla de la promulgación del consuelo de Dios como una buena noticia. Y del gran trabajo a realizar para que este evangelio se distribuya desde Jerusalén hasta lo último de la tierra. Esa es una profecía que está registrada en Isaías 40. Lo pueden leer después. Ahí mismo dice, es como está escrito en Isaías, le pueden poner el capítulo 40 para hacer la conexión. Y se los leo ahora. Nos vemos que claman en el desierto, preparad camino eterno, enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Isaías 43.
Así también con un ánimo más juicioso. Malaquías 3, ese es Isaías 40. Un poco más adelante en Malaquías 3, nos vuelve a hablar de esta voz que claman en el desierto. Donde la aplicación directa de ese momento iba sobre los negligentes sacerdotes, quienes no estaban cumpliendo sus oficios en el templo. Ellos debían ser enderezados. Entonces la voz que clama básicamente está buscando un trabajo que hacer frente a personas que necesitan ser enderezadas. Preparadas, preparada el camino eterno, enderezad calzada. Estos sacerdotes no estaban diezmando, no estaban ofrendando. De ahí viene ese versículo que alguna vez el neemos. ¿Robará el hombre a Dios? Ese es el contexto de estos sacerdotes. ¿En qué le hemos robado? Bueno, diezmos, ofrendas. Eso ya lo sabemos. Estamos quebrantando uno de los mandamientos, porque le estamos robando a él cuando no diezmamos. Malakia es tres-uno. Se los leo, dice, «Ei aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí, y vendrá súbitamente a su templo el Señor aquí en vosotros, buscáis, y el Ángel del Pacto aquí en deseáis vosotros». ¿No sé? Están profecías hablando del Mesías. Pero aquí lo interesante es esa voz del desierto, ese mensajero. Esta generación de Malakia estaba bastante podría. Había mucho trabajo que hacer. Esa cantidad de trabajo por hacer es lo que une a estos tres versículos de Isaíes 40, de Malakia 3 y el comienzo de Marcos. Ese gran trabajo que había que hacer frente a una sociedad bastante corrompida.
El comienzo de Marcos cita a Isaías y Malakia, y la profecía como que se extiende en el tiempo. Y nos demuestra que este enfoque va, el Evangelio, en busca de la ardua tarea de preparar, de servir.
El rey de Mateo, acuérdense que Mateo era rey, ese león, esa figura o imagen, en Marcos se comienza a mostrar como un servidor. Alguien que tenía que hacer mucho trabajo. Alguien que llega y se sube aquí las mangas y dice, manos a la obra, hay que trabajar. Que básicamente el enfoque de Marcos en su extensión o en su resumen. 18 milagros fueron aquí registrados en Marcos, que es el que registra más cantidad de milagros. Enterreno.
A pesar de que es el libro más corto de los cuatro evangelios, no habla mucho de la ley, sino más bien, principalmente, de los hechos y de las obras del trabajo realizado, donde aquí el público que está enfocándose en Marcos son los romanos. El libro de Marcos, el evangelio de Marcos, está enfocado, está orientado hacia los romanos. Y usted sabe muy bien que la jerarquía en el mundo romano ha habido una lógica establecida piramidal, que los seres humanos muchas veces por inconsciencia lo hacemos. Alguien que estudia leyes tiene que estudiar derechos humanos. Hay mucha influencia de la parte política de Roma hasta los días de hoy. Entonces, Roma, en ese tiempo, ese gigante, estaba establecido con su administración. Entonces, el que estaba más arriba no iba a bajar nunca, porque era el que estaba sobre los otros, como una pirámide. Bueno, justamente porque se dice que Marcos está más orientado a los romanos, a esta parte más política, porque Cristo Rey, ese Rey de Mateo, que era lo más alto, se levantó las mangas y se puso a trabajar. Y demostró ese servicio de un líder servidor. Se puso a trabajar y se puso a servir. ¿Se piensa que Mateo escribió el libro en Roma? Basado en el testimonio de quien lo consideraba como un hijo, Pedro. Eso es lo que la tradición dice. No podemos decirlo fehacientemente, pero se cree que el libro de entonces de Marcos son los ojos de este caso, Pedro. A pesar de que estos numerosos milagros denotan el poder del Hijo de Dios, Marcos muestra a Cristo como un siervo al servicio de los necesitados. Marcos 10.45. Y este es un versículo que podríamos decir que resume el carácter de este evangelio, de Marcos. Marcos 10.45.
Marcos 10.45 dice porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Ahí terminamos Marcos. Marcos se representa con la imagen de un buen. Esa es la imagen con la cual se representa el evangelio de Marcos. Cristo como un buen tuvo una labor de siervo. El buen trabaja duro, trabaja arduamente. Y ahora nos vamos al libro de Lucas. Nos vamos a Lucas 11. Así como Marcos, Lucas también fue compañero de Pablo. Marcos acompañó a Pablo en varias ocasiones y Lucas también.
Pablo presenta a los colosenses como el médico amado. Lo hemos leído y sabemos que Lucas tenía este oficio. Y también Pablo lo presenta como uno de sus colaboradores en la carta a Filimon. Veamos el comienzo de Lucas 11. Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribirtelas por orden o excelentísimo teófilo para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.
Lucas no comienza con una genealogía ni con cartas de presentación, sino que dedica el libro al excelentísimo teófilo, un cristiano gentil y presenta su método de estudio y de investigación muy prolijo, muy dedicado, muy responsable para entregar las cosas en orden. Dice, yo voy a reunir todos los hechos, voy a entrevistar a toda la gente y vamos a hacer entonces este libro que le dice al excelentísimo teófilo. Según mencionan los historiadores, Lucas es el libro que en el griego presenta el mejor escrito en este idioma, es el más ordenado y bellamente escrito en griego, en comparación con todos los otros libros del Nuevo Testamento.
Por eso, esta introducción de Lucas, que presenta su método y su objetivo, lleva la misma introducción de los grandes historiadores griegos, como Aeródoto y Dionisio. Estos historiadores, cuando escribían los libros, introducían los libros históricos de la misma manera en que Lucas lo hace. Eso denota un estilo particular griego.
Así comienzan ellos a relatar entonces sus hechos escritos. Así comienza el prolijo médico Lucas, así de igual manera comienza Lucas diciendo yo voy a ordenar todas las cosas que hemos escuchado, él no fue testigo ocular, pero como un buen periodista fue a las fuentes, principalmente de los apóstoles. No conoció a Jesús en persona y esto le hizo ser todavía más delicado la búsqueda, a ver si eran las cosas ciertas o no. La cultura griega en los tiempos de Jesús era muy influyente.
De hecho, el centro cultural del mundo, en aquellos años, era la cultura griega, todo lo que estaba en Atenas. Hay tres centros de influencia. Primero es el centro espiritual de Jerusalén, sobre el mundo, como la influencia. Tenemos el centro de influencia política que es Roma. No tenemos Atenas con la influencia cultural, la cultura griega. Tenemos Roma con la influencia política y tenemos Jerusalén como centro espiritual y de influencia sobre el mundo completo.
Recuerden esa escena donde Pablo se queda en Atenas por unos días y empieza a predicar en las sinagogas y las plazas y lo sube al areópago. Y esta lacuna, la meca cultural de influencia sobre el mundo occidental, nosotros tenemos esa influencia de esos años, que venía con el enismo y todo lo que venía con este tipo de pensamiento filosófico, que estas todas esas ideas que hasta nosotros llegan hoy.
Las culturas incluso pensamos de manera diferente. La cultura occidental piensa muy diferente a la cultura oriental o los hebreros. Hemos hablado en otros mensajes acerca de esas diferencias culturales. Pablo sube al areópago y entonces aquí este era el centro cultural, filosófico, de saludía, de la razón, la belleza, educación, todo eso se exportaba al mundo.
Y estaba en la colina del dios de la guerra, Ares. Había una cantidad de mezclas aquí de religión bastante acumulada. El evangelio de Lucas describe majestuosamente una obra tan bien ordenada acomodando todos estos ingredientes del intelecto. Que hacen que este libro de Lucas sea como un anillo al dedo para la cultura griega, del cómo fue escrito y hacia quién fue enfocado, hacia los griegos.
Lucas fue escrito principalmente hacia o para los griegos, a su mentalidad meditativa, a su mentalidad tan culta y filosófica. Acuérdense que estaban los estoicos y los epicurios, ahí eran tan intelectuales para pensar y ver las cosas. Lucas está escrito de la manera para que esta cultura lo absorba de alguna manera. Lucas se representa con la imagen de un hombre, con la parte intelectual del hombre. Lucas se representa con la imagen de un hombre, la cara de un hombre. Cristo como hombre compartió nuestra naturaleza. Cristo como hombre compartió nuestra naturaleza. Y nos vamos ahora al cuarto evangelio, al evangelio de Juan.
El evangelio de Juan, el discípulo amado de Jesús.
Comienza con un fascinante relato. Esto nos puede ayudar mucho a recordar versículos algunas veces en los evangelios. Juan comienza con una historia fascinante, mucho más antigua que Génesis 1.1. Porque cuando nos preguntan, ¿y dónde está el comienzo de todos estos genes y su 1.1? No, hay algo que está todavía antes. Está en Juan 1.1. Juan 1.1, en el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas. Y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres. Versículo 5. La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Fíjense que los cuatro evangelios parten diferentes. Y nos da una característica de lo que sería este evangelio o de lo que es para recordarlo y para enlazar algunas ideas que vamos a ir llevando más al final. Este evangelio muestra que Jesús no solo es el Hijo del Hombre, sino también el Hijo de Dios. Y su proclamación fue entonces al mundo entero. Nos da una mirada profunda y aguda en la línea del tiempo hacia atrás de este ser que existía mucho antes que el mundo existiese, de la preexistencia de Jesús como el verbo antes de la creación del mundo. Es fascinante cómo nos lleva hacia el pasado, hacia atrás. Así comienza Juan.
El carácter un tanto violento de Juan. Acuérdense que le llaman el Hijo del Trueno, contó con su hermano, Hijos del Trueno. Así fue apodado por Jesucristo. Fue finalmente dominado por Juan. Ese carácter tanto en festivo que tenía. Juan formaba parte del círculo más íntimo de los discípulos de Jesús. Acuérdense el grupo de discípulos o apóstoles que llevó Jesús cuando al monte y a la transfiguración. Ahí estaba Jesús. Perdón, ahí estaba Juan. Juan formaba parte de ese círculo de intimidad donde se vio a la figura de Elías y Moisés como una figura proléptica de lo que serían reino. Aquí estaban ahí resucitados y conscientes. Era una figura, una visión. Y además Juan vivió muy de muy cerca lo que fue la agonía de nuestro Señor Jesucristo en el yeti maní. Él estuvo muy cerca de esa agonía. Por eso podemos saber que las lágrimas eran como de sangre de Jesús. Porque Jesús supuestamente estaba solo. Pero el Espíritu inspiró a Juan para que nos contara este tipo de cosas tan humanas. Este evangelio data de ser el más tardío. Es decir, por allá por el año 90, incluso después de Jesucristo. Mucho después del año 70, tan crucial para Jerusalén. Es decir, ya estaban escritos los otros tres evangelos.
La naturaleza divina encarnada en el hombre es una de las características del libro de Juan. Destacándose y utilizándose más que los otros evangelios títulos como Hijo, Hijo de Dios. Y también algunas palabras tales como vida, creer, verdadero, verdad, amor y mundo. Además, solo en Juan encontramos el urso repetitivo de Yo Soy. En Juan, Jesucristo en varias oportunidades dice Yo Soy. ¿Y quién es lo que nos dice? Yo soy el pan, yo soy la luz del mundo, yo soy la puerta de las ovejas, yo soy el buen pastor, el camino, la vis verdadera, la resolución, la vida. Así se describe Jesucristo frente a los hombres, frente al mundo. De hecho, en el Evangelio de Juan encontramos el versículo que más utiliza el cristianismo popular, de Juan 316. Ahí lo encontramos, de tal manera, a modo Dios al mundo que ha dado a su hijo un higiénito para que todo aquí, al que en el tren no se pierda más, tenga vida eterna. La obra escrita de Juan no está orientada a una cultura específica, sino que a una raza, a los seres humanos, al mundo, por completo.
Al mundo entero, a quien se le entregó una mirada extensa y profunda, tal como si fuera una aguda mirada y extensa mirada de un águila.
Juan se representa con la imagen de un águila. Como un águila, entonces tuvo esa visión, tal vez esa visión entre el cielo y la tierra, demostrarnos a nosotros. También que Dios bajó entonces aquí hacia el mundo y se hizo como uno de nosotros también.
Estas cuatro diferentes miradas, ya cerrando las características de los cuatro evangelios, nos muestran a Jesús de cuatro maderas diferentes. La complejidad de Dios entre los seres humanos fue descrita en cuatro, como si fueran cuatro retratos, como si fueran cuatro pintores, que van a pintar un retrato. Cada uno de ellos destaca y enfoca diferentes aspectos del carácter de Jesucristo. Ahí están los cuatro evangelios. Ahora nos vamos a ir a otro libro, en el antiguo testamento, que nos va a empezar a ayudar a conectar esta parte más de imagen que está en esequiel.
Acompáñeme al primer libro de esequiel, porque aquí viene la parte más, ¿cómo decirlo? más divina, impactante, transversal, esequiel 1, esequiel 1 y versículo 4. Esta es una visión del profeta esequiel. ¿Y qué es lo que ve esequiel? versículo 4. Y, mire, y he aquí, venía del norte, un viento tempestuoso, de una gran nube, con un fuego envolvente y alrededor de él, un resplandor, y en medio del fuego, algo que parecía como bronce refugiente. Y en medio de ella, la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia. Había en ellos, semejanza de hombre. Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas, y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de tiedes de cerro, y se entallaban a manera de bronce muy brunido.
Debajo de sus alas, a sus cuatro lados tenían manos de hombre, y sus caras y sus alas por los cuatro lados. Una figura bastante poco convencional. En versículo 9, con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban. No se giraban como nosotros para caminar. Nosotros vamos en una dirección, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.
Y aquí viene el versículo del cual quiero destacar. Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda de los cuatro. Asimismo, había en los cuatro cara de águila. Hombre, león, buey y águila. ¿O cómo podríamos decirlo en el orden que estudiamos recién? Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Mateo con el león, Marcos con el buey, Lucas el hombre y Juan el águila. Isaías también tuvo una visión bastante extremisidora del trono de Dios. Esto es el trono de Dios que Dios se quiere. Pero Isaías también lo ve, y él describe a los serafines, quienes tenían seis alas y estaban arriba del trono de Dios.
Pero lo que leímos recién en esequiel no son los serafines, son los querubines. Cuatro seres con cuatro rostros apuntando a los cuatro puntos cardinales de la tierra, que están sosteniendo el trono y a su vez todo el sistema está sobre cuatro ruedas. Y cada rueda está dentro de otra rueda. Y él puede leer todo esequiel. ¿Cómo lo describe? Imagínense una persona que no conocía de las películas de Hollywood y tiene que describir esto que están mirando acá. ¿Qué es esto? ¿Lo describió cómo pudo? Habla de fuego, habla de un arcoíris que está encima de esto. Lo pueden ver más adelante. Lo estamos apuntando aquí que, a diferencia de los serafines de Isaías, que es otra visión que no vamos a ver ahora, porque no hay tiempo, es los querubines que están soportando el trono.
Los serafines están arriba, después está el trono, y luego están los querubines y las ruedas. Eso es lo que dio esequiel. Y la figura de los querubines ha estado en relación con el ser humano mucho más que los serafines.
¿A qué me explico? Acuérdense quiénes describe la escritura de que se quedaron afuera al huerto del edén, cuidando el paso. Eran querubines, dice la Biblia. Ahí tenemos los querubines. También como ornamentos, los querubines fueron utilizados en el templo. Formaban parte de la decoración del templo de Salomón. Acuérdense también que había dos querubines en la tapa del arca, con sus alas extendidas, cubriendo el propiciatorio. Tal vez sea por esto que los querubines están en la parte más de abajo, la parte más cercana a la Tierra, que ha tenido como una relación más con los seres humanos.
Están sobre unas llantas, a propósito unas llantas llenas de ojos, dice la escritura, una cosa muy extraña. Donde cada uno, extendiendo un par de alas, se movía siempre hacia adelante. Igual que los que estaban cubriendo al arca, también los que están en el trono tenían las alas hacia adelante, cuando ellos se movían.
Los serafines, como digo, estaban arriba del trono, en la parte más espiritual. Tal vez por eso no hay mucha relación con los querubines. Tal vez, digo, tal vez, porque no hay mucha más información. Los cuatro evangelios, que tienen cuatro características, cuatro públicos diferentes, cuatro símbolos diferentes, y nos dan cuatro aspectos del carácter de Dios en cuanto a la historia escrita. Cuando estudiamos los evangelios, vimos la historia. Estudiamos, más o menos, las características de ellos, el daño que se escribieron, los que fueron escritos y todo eso. Pero con Ezequiel, vemos algo visual, algo muy impactante, la visión de Ezequiel, del trono de Dios.
¿Cómo podría moverse la gloria de Dios en la tierra, sino en las cuatro direcciones diferentes, como la rosa de los vientos, como la muerte sur de este oeste, pero unidas al mismo tiempo? ¿Cómo podría moverse la gloria de Dios a cuatro públicos distintos, judío, romano, griego y el mundo en general? Con estas cuatro características tales como un rey, en el caso de Mateo, acuérdense, luego Marcos como un hombre, luego Lucas, que se presenta como un salvador.
Perdón, rey, Mateo, el siervo como Marcos, Lucas como hombre y Juan como un salvador, salvador del mundo, como nos describe Juan 316, y con cuatro rostros diferentes, León, Huey, Hombre y Águila. Bueno, los Kirouines, estos cuatro Kirouines, son las imágenes de lo que vimos en la historia con los evangelos. Aquí hay una conexión que solamente la puede hacer Dios. ¿Qué vio ese Kiel al ver el trono de Dios? Estas son mis palabras. Vio el engranaje del tiempo. Vio el funcionamiento, las características y la gloria de Dios y más tarde se ejecutaría en la tierra de manera tal vez menos espectacular, no como la visión que Dios es Kiel, pero mucho más reveladora en labios de cuatro hombres.
Y esa ejecución se llamó la predicación del Evangelio del Reino de Dios y tuvo estas cuatro direcciones, estos cuatro evangelios. Ese Kiel 1.28, fíjense que cuando termina el capítulo 1 de Ese Kiel, que comienza con esta tremenda imagen, hablando aquí dice, como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor.
Esta fue la visión de la semejanza de la gloria del eterno y cuando la vi me postré sobre mi rostro y la dió la voz de uno que hablaba.
Fíjense que hasta Juan, muchos años después, vio una imagen muy similar en Apocalipsis, en la isla de Patmos. El mismo evangelio, el escritor de Juan, lo escribió en Apocalipsis, me acompaña Apocalipsis, capítulo 4.
Apocalipsis, capítulo 4, versículo 6.
Apocalipsis, capítulo 4, versículo 6. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal, junto al trono y alrededor del trono, los seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. El paréntesis es que Juan está viendo el trono en el cielo. Ese quien lo vio en la tierra. Allá hay un paréntesis, versículo 7. El primer ser viviente era semejante a un león, el segundo era semejante a un becerro, el tercero tenía rostro como de hombre, y el cuarto era semejante a un aila volando. Ese quien, que vio dos veces el trono de Dios, el capítulo 1 y el capítulo 10 después lo ve, Isaías, capítulo 6, Juan, aquí en el capítulo 4, no se pusieron de acuerdo para escribir las mismas cosas que vieron.
Describieron las mismas características del trono de Dios. El trono de Dios es algo real, que está en el cielo, y que sea visto acá en la Tierra, por lo menos dos, tres veces por estos profetas.
El trono se ha manifestado acá en la Tierra, y como vio Juan, lo que está en el cielo, todo lo que vio Juan celestial, eso al final lo vemos que va a bajar a la Tierra. Entonces, ¿cómo va a ser ese momento en que baje todas las figuras espirituales, celestiales a la Tierra? ¿Quién lo sabe? Sólo sabemos que va a ser algo realmente impresionante, poder verlo. Como poder ver que venga a Dios Padre la Tierra en su trono, todo lo que va a llevar aquí, todo lo que se va a llevar acá o aquí en la Tierra. Como conclusión, a este mensaje, el Evangelio ha comenzado desde hace tiempo a manifestarse en la Tierra.
Ya sea de manera visual, sin mucho sentido para aquellos hombres de Dios.
Y luego, para todos los hombres en la Tierra, estando el mismo Dios trabajando en la proclamación del Evangelio. Y vemos luego algo similar en el cielo, en Apocalipsis. Ahí vemos una conexión de las sagradas escrituras, de los Evangelios que estudiamos. Después nos vimos en imágenes con el profeta de Sequiel. ¿Cómo se conecta toda la Biblia? ¿Y qué fascinante es Dios para mostrarnos de una manera tan didáctica, cosas sencillas y al mismo tiempo complejas?
El Evangelio es algo tan sencillo como decir las buenas noticias del reino de Dios. Esa es la proclamación de incluso la Iglesia. Esa es lo que proclamamos. Obviamente con todo lo que viene, con todo lo que significa. Era lo que empezaron a proclamar los apóstoles después de Pentecostés con el Espíritu Santo. Creció la Iglesia dedicando estas buenas noticias. Y el Evangelio puede ser también, al mismo tiempo, algo tan complejo como una imagen, como la que vio ese que él, que tiene que ver con esto del Evangelio, con la gloria de Dios acá en la Tierra. Una imagen tan impactante y aterradora que viaja en el tiempo y que se va ejecutando y distribuyendo en las cuatro direcciones del viento sobre la Fase de la Tierra con sus finos y delicados engranajes. Esa imagen se ha estado moviendo acá en la Tierra de manera simbólica. La gloria de Dios se ha ido acercando cada vez más. Vamos hacia ese futuro. Ya a Cristo murió, ya resucitó. Ese que él vio esta imagen, ¿pero qué explicación podíamos darle? ¿Qué podía dar a él de todo lo que vendría? Hasta hoy, cuando vemos en los Evangelios la parte central, la parte más importante de la escritura. La cual es la imagen de Ezequiel. Ahí está la parte más importante que al final Dios va a estar con los hombres. Así termina Apocalipsis. Su gloria la va a traer en su trono. ¿Y de qué manera, de manera bella, aterradora e impactante? Por eso, el Evangelio, con sus cuatro caras, es el mensaje más importante que podemos escuchar. Un mensaje que incluso dice la escritura que tiene poder. Romanos 1.16, dice Pablo aquí hablando de qué, dice, no me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y también al griego. El Evangelio tiene que llegar a todo el mundo. Y el Evangelio con sus cuatro caras buscó, recuerdense, los públicos, los judíos, los romanos, luego a todos los griegos y luego al mundo. El Evangelio se empezó a mover de una manera divina en la Tierra, en sus cuatro direcciones. Esa es la imagen de Ezequiel. Y eso es lo que nosotros leemos en los testimonios de estos cuatro hombres que escribieron los cuatro Evangelios. Por eso, cuando volvamos a leer algunas de estas cuatro caras del Evangelio, estos cuatro Evangelios, cuando volvamos a leer algunos de estos libros, no los veamos como una simple historia o como una biografía o como solamente sucesos cronológicos de hechos importantes. Está este estudio de la armonía de los Evangelios, que se ponen los cuatro Evangelios y se van viendo los hechos como avanzan, porque algunos se repiten, otros no, otros solamente están marcos, otros solamente están lucas, etc. No los veamos solamente como algo como se lo estoy mencionando, como sucesos cronológicos, sino que recordemos las características que acabamos de ver. Y consideremos que estamos frente a esa imagen de Ezekiel. Cuando leamos a algún Evangelio, imaginémonos en ese momento en que Ezekiel dio el trono de Dios, con estas cuatro caras. Y no es la capacidad de poder estudiarlo, verlo en mayor profundidad.
Solo que a diferencia de Ezekiel, como les decía, ahora podemos verlo de una manera mucho más amable, más amorosa, más cercana a nosotros. El pobre Ezekiel vio eso y se quería morir, igual que Isaías. Se sentían muertos de lo que veían, era tan impactante para ellos. Tenemos una visión más amorosa, más cercana. Tenemos a Emanuel, predicando el Evangelio de Dios. Tenemos a Dios, que ha bajado la tierra y ha predicado el Evangelio de Dios. Como un rey, como un siervo, como uno de nosotros, como un ser humano. Y también, como lo más importante, como nuestro Salvador. Buenas tardes a todos.