La clave para que la mujer tenga un matrimonio feliz

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La clave para que la mujer tenga un matrimonio feliz

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Larisa creía en Dios y deseaba vivir una vida cristiana. Sin embargo, cuando leyó algunos de los pasajes del Nuevo Testamento que hablan acerca de la relación entre esposos y esposas, se sintió incómoda. Estos versículos le parecieron anticuados y escritos para una cultura muy diferente.

Por ejemplo, el apóstol Pablo escribió en Efesios 5:22-24 Efesios 5:22-24 22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
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: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”.

Marisa tuvo la impresión de que, con toda seguridad, Dios no consideraría este pasaje válido para nuestros tiempos. Después de todo, Pablo vivió en una cultura dominantemente masculina, donde las mujeres dependían de sus padres y esposos para sobrevivir. Hoy en día, las mujeres pueden sostenerse a sí mismas y en muchos casos son tanto o más educadas que sus maridos.

Marisa había estado casada con Antonio durante tres años. Él también compartía sus creencias cristianas y trataba de vivir una vida de acuerdo al camino de Dios. Si bien ella amaba mucho a su marido, el someterse a sus decisiones a veces se le hacía muy difícil y a menudo sentía que sus opciones y metas personales eran superiores a las de él. Después de tener acaloradas “discusiones”, Marisa a veces se resignaba a hacer la voluntad de Antonio; pero la mayoría de las veces, ella insistía en hacer las cosas a su manera.

El matrimonio de Antonio y Marisa se había convertido en una rutina bastante insípida. Ambos trabajaban durante el día y juntos compartían las tareas domésticas en las tardes y los fines de semana. Sin embargo, Marisa se acordaba de cómo Antonio solía traerle regalos especiales o la sorprendía con un poema que había escrito para ella. Ahora ya no hacía ninguna de esas cosas y pasaba la mayor parte de su tiempo libre con sus hermanos y amigos.

Además, recientemente Antonio le había expresado su impresión de que ella ya no lo respetaba. Marisa se sorprendió al oír esto, y se preguntó si su matrimonio duraría. ¿Podría estar saboteando su matrimonio al rehusarse a someterse a Antonio? Pero, ¿cómo podría ella ceder a la voluntad de él cuando no estaba de acuerdo con muchas de sus decisiones? Marisa decidió examinar una vez más lo que las Escrituras decían en cuanto a la relación matrimonial.

¿Han pasado de moda estas instrucciones bíblicas?

Quizás usted también se haya cuestionado si estas instrucciones bíblicas en cuanto al matrimonio son aún válidas en la actualidad. Para ser más específicos, ¿son las palabras del apóstol Pablo anticuadas, o pueden ser usadas como fundamento para nuestros matrimonios cristianos?

Primero, debemos entender que el punto de vista bíblico respecto a los roles maritales no derivan de nuestra antigua cultura patriarcal, sino del orden establecido por Dios al momento de crear al hombre y a la mujer (Génesis 2:21-24 Génesis 2:21-24 21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
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). Cuando las parejas se someten al modelo matrimonial de Dios, el resultado es paz y felicidad.

Lamentablemente, nuestra sociedad occidental enseña a las mujeres a rechazar la perspectiva bíblica de que el hombre es la cabeza del hogar, y también sus principios sobre la sumisión de la mujer. El ignorar esta distinción de roles dentro del matrimonio es una de las principales causas de muchas separaciones en la actualidad.

Tanto los hombres como las mujeres pueden malentender lo que Dios realmente quiso para la relación entre marido y mujer. El rol de líder del esposo no significa tener dominio sobre su esposa, sino que es más bien la responsabilidad divina de proveer un liderazgo amoroso para satisfacer las necesidades físicas, emocionales y espirituales de su esposa e hijos.

La sumisión de la mujer a su marido no significa que ella debe servirle como alguien “inferior”, sino que debe estar dispuesta a aceptar su liderazgo amoroso.

Pero, ¿significa esto que todas las decisiones familiares deben ser tomadas por el esposo? De ninguna manera, ya que existen muchas instancias en las que el esposo debe ceder sabiamente a los deseos de su esposa (lea Efesios 5:21 Efesios 5:21Someteos unos a otros en el temor de Dios.
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, y compare el principio de los cristianos que se someten los unos a los otros). Esto es especialmente cierto cuando se trata de áreas en que la esposa sabe más que el esposo. Ambos deben discutir siempre las decisiones y metas más importantes, sin embargo, Dios ha instruido que si sus opiniones difieren, el esposo debe tomar la decisión final y todos los miembros de la familia deben acatarla y respetarla (Colosenses 3:18 Colosenses 3:18Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
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).

¿Son las mujeres inferiores a los hombres?

Una de las razones que dificulta a las mujeres el someterse a sus maridos es que en nuestra sociedad el concepto de “sumisión” suena como una relación imperfecta entre subordinados y superiores. ¿Dicen acaso las Escrituras que las mujeres son inferiores a los hombres? ¿Son los hombres los favoritos de Dios? ¿Fueron creadas las mujeres solo para servir a los hombres? Estas preguntas son muy relevantes para determinar el crucial papel de una esposa cristiana.

Tomemos como ejemplo Génesis 2:18 Génesis 2:18Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
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: “Y dijo el Eterno Dios: ‘No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él’”. Al leer este versículo, algunos pueden asumir que el rol de la esposa se limita a ayudar a su esposo a alcanzar sus metas. Pero un análisis más cuidadoso del texto revela que el rol divino de la mujer implica mucho más que desempeñarse como la asistente de su marido.

La palabra hebrea traducida como ayuda en Génesis 2:18 Génesis 2:18Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
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es ezer . Curiosamente, esta palabra se usa frecuentemente para describir a Dios mismo y significa dar fuerzas . Note el Salmo 115:11: “Los que teméis al Eterno, confiad en el Eterno; él es vuestra ayuda [ ezer ] y vuestro escudo”. Otros versículos, como Deuteronomio 33:26 Deuteronomio 33:26 No hay como el Dios de Jesurún, Quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda, Y sobre las nubes con su grandeza.
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, Salmos 33:20 Salmos 33:20 Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
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, 70:5 y Oseas 13:9 Oseas 13:9Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda.
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, también usan el mismo término hebreo para referirse a Dios como nuestra ayuda o ayudante.

Es indudable que si la palabra hebrea ezer tuviera una connotación de rango o posición inferior, no sería usada para describir a Dios. Dios es nuestra ayuda ¡y él ciertamente no es inferior a los seres humanos! Similarmente, una esposa no es inferior a su marido simplemente porque el Creador le dio el rol de ser su ayudante. Tanto hombres como mujeres son iguales ante Dios, ya que ambos fueron hechos a su imagen (Génesis 1:27 Génesis 1:27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
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). De la misma manera, las mujeres y los hombres cristianos son iguales ante Dios porque son “uno en Cristo” (Gálatas 3:28 Gálatas 3:28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
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).

En el caso del matrimonio, ambos esposos son iguales ante Dios, pero sus roles y responsabilidades son diferentes.

¿Espera Dios la sumisión?

Muchas escrituras revelan que la esposa está bajo la autoridad de su esposo. Considere, por ejemplo, 1ro Corintios 11:3 1ro Corintios 11:3Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.
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: “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”.

Esta escritura claramente explica que el hombre es la cabeza de la mujer. Pero algunas esposas sienten que no están bajo la autoridad de sus esposos porque ellos no se someten completamente a Cristo. Además, ellas pueden considerar que sus esposos tampoco cumplen con el mandamiento de amarlas como Cristo amó a la Iglesia (Efesios 5:25-29 Efesios 5:25-29 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
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).

Como acabamos de leer en 1ro Corintios 11:3 1ro Corintios 11:3Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.
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, un esposo debe someterse al liderazgo de Jesucristo para poder liderar como corresponde a su esposa. Además, el marido debe amar a su mujer tal como Cristo amó a la Iglesia (Efesios 5:25 Efesios 5:25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
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; Colosenses 3:19 Colosenses 3:19Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.
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).

Jesús nos dio un maravilloso ejemplo de amor y sacrificio. Cuando el marido le muestra a su esposa el mismo amor y compromiso que Jesucristo le mostró a la Iglesia, a ella se le hace mucho más fácil aceptar su liderazgo, porque sabe que él quiere lo mejor para ella. De igual manera, si un esposo no se somete a Cristo, o no ama a su esposa como Cristo amó a la Iglesia, a su esposa le puede resultar muy difícil someterse a él.

Por supuesto, ningún esposo puede someterse a Jesucristo y amar a su esposa de manera perfecta. Pero, ¿les da esto derecho a las esposas de ignorar los mandamientos bíblicos de someterse? Algunas esposas incluso llegan al punto de tener dificultad para amar y aceptar a sus esposos.

¿Cómo puede una esposa someterse a un esposo que es humanamente imperfecto? ¿Qué pasa si ella está convencida de que las decisiones que él toma no son las más convenientes para ella o sus hijos? ¿Y qué acerca de sus derechos como persona? ¿Y qué puede hacer si él quiere que ella haga algo inmoral o éticamente censurable?

La Biblia revela que siempre debemos obedecer a Dios por encima de los hombres (Hechos de los Apóstoles 5:29 Hechos de los Apóstoles 5:29Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
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). Él no pone a ningún ser humano bajo la autoridad incondicional de otro, y solo la obediencia a Dios es absoluta. No se debe esperar que una esposa desobedezca a Dios para someterse a la mala guía de su esposo. Por ejemplo, si un esposo le pide a su esposa que firme un documento de impuestos fraudulento, o que no informe a las autoridades policiales acerca del abuso que él inflige a sus hijos, ella no está obligada a obedecerle.

Las Escrituras son claras en cuanto a que las esposas deben someterse a sus maridos y obedecerles, siempre y cuando esta obediencia no implique quebrantar las leyes y principios bíblicos de Dios. Pero, lamentablemente, puede que haya situaciones en las cuales la esposa deba oponerse a la voluntad de su marido (1ra Samuel 25:3-38 1ra Samuel 25:3-38 3 Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb. 4 Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas. 5 Entonces envió David diez jóvenes y les dijo: Subid a Carmel e id a Nabal, y saludadle en mi nombre, 6 y decidle así: Sea paz a ti, y paz a tu familia, y paz a todo cuanto tienes. 7 He sabido que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores han estado con nosotros; no les tratamos mal, ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel. 8 Pregunta a tus criados, y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia en tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tuvieres a mano a tus siervos, y a tu hijo David. 9 Cuando llegaron los jóvenes enviados por David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron. 10 Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores. 11 ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no sé de dónde son? 12 Y los jóvenes que había enviado David se volvieron por su camino, y vinieron y dijeron a David todas estas palabras. 13 Entonces David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y se ciñó cada uno su espada y también David se ciñó su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje. 14 Pero uno de los criados dio aviso a Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aquí David envió mensajeros del desierto que saludasen a nuestro amo, y él los ha zaherido. 15 Y aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y nunca nos trataron mal, ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estábamos en el campo. 16 Muro fueron para nosotros de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas. 17 Ahora, pues, reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle. 18 Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos. 19 Y dijo a sus criados: Id delante de mí, y yo os seguiré luego; y nada declaró a su marido Nabal. 20 Y montando un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió al encuentro. 21 Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien. 22 Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón. 23 Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra; 24 y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva. 25 No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. El se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste. 26 Ahora pues, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor. 27 Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor. 28 Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días. 29 Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, y él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda. 30 Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel, 31 entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva. 32 Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. 33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano. 34 Porque vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón. 35 Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto. 36 Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente. 37 Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra. 38 Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió.
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).

Una esposa que no está segura de si debe someterse a su esposo o no en determinadas circunstancias debe buscar la ayuda de Dios mediante el estudio y la oración y, si es necesario, el consejo de un ministro. En algunos casos, solo el exponerle humildemente sus sentimientos y preocupaciones a su esposo puede hacer que éste reconsidere su decisión (1ra Pedro 3:1 1ra Pedro 3:1Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,
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).

La clave para la sumisión

La clave para comprender la sumisión reside en darse cuenta de que, en última instancia, la esposa sirve a Dios, no al hombre. Note lo que Pablo escribió en Colosenses 3: “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor … Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (vv. 18, 23-24).

Jesús mismo fue el modelo perfecto, tanto de un líder amoroso como de una sumisión correcta. Pablo habla acerca de la actitud de Cristo en Filipenses 2:5-9 Filipenses 2:5-9 5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
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, y enfatiza que Cristo fue obediente a su Padre hasta la muerte.

De igual forma, la esposa debe tratar de someterse al liderazgo de su esposo con la misma actitud de Cristo hacia su Padre. Aunque a los ojos de Dios ambos cónyuges son iguales, ella no debe cuestionar el derecho a liderar que Dios les dio a los esposos, tal como hizo Jesús, quien compartió la divinidad con Dios el Padre y nunca cuestionó su autoridad (Juan 6:38 Juan 6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
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).

Es necesario confiar en Dios

Si bien la sumisión de Cristo al Padre es un maravilloso ejemplo para ayudarnos a comprender cómo debe someterse una esposa a su marido según la voluntad de Dios, a muchas mujeres les cuesta muchísimo hacerlo. Esto es particularmente difícil cuando la esposa está convencida de que ciertas decisiones de su esposo son poco sabias. La respuesta a este dilema se encuentra en 1ra Pedro 3:5 1ra Pedro 3:5Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;
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: “Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos”. La frase clave aquí es “esperaban en Dios”.

Al seguir el liderazgo de su esposo, la esposa está confiando en que Dios la protegerá y librará. Esto es una analogía de la sumisión de Cristo a Dios, incluso hasta en su muerte (Lucas 22:42 Lucas 22:42diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
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). Si el esposo realmente está perjudicando a su esposa con sus decisiones, a la larga ella será bendecida, siempre que confíe en Dios y obedezca la exhortación bíblica de someterse a su esposo.

La sumisión exige tener fe en Dios (1ra Pedro 1:21 1ra Pedro 1:21y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
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) y creer que la obediencia a los mandamientos bíblicos en cuanto al matrimonio, inspirados por Dios, producirán finalmente resultados exitosos. Satanás el diablo quiere que las esposas piensen que el camino de Dios no siempre funciona, y que deben rehusar someterse a menos que estén en completo acuerdo con las decisiones de su marido.

Dios requiere el tipo de sumisión que necesita tener fe en su eterno poder y bondad. ¡El camino de Dios no siempre es el nuestro! Una esposa puede sentir, con toda razón, que la única manera de alcanzar la seguridad que desea es controlando su propia vida, e incluso la de su marido, hasta donde él lo permita. Sin embargo, lo cierto es que ella puede alcanzar mejor la verdadera felicidad y seguridad si confía en Dios y se somete, incluso cuando en el momento ello no parezca ser lo mejor.

Dios ha llamado a sus seguidores a caminar por un sendero distinto al que recorre la sociedad que los rodea (Mateo 7:13-14 Mateo 7:13-14 13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
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). A los cristianos se les exhorta a hacer el bien a sus enemigos, poner la otra mejilla y perdonar siempre (Mateo 5:44 Mateo 5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
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).

¿Debe sorprendernos, entonces, que nuestro gran Dios nos haya entregado un modelo de felicidad matrimonial que exige fe en su omnisciente sabiduría? De hecho, una esposa puede someterse verdaderamente a su esposo en toda situación solo si confía en Dios (1ra Pedro 3:5 1ra Pedro 3:5Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;
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).

Un paso de fe

Ahora, volvamos a la pareja que presentamos al principio. Después de mucha oración y estudio, Marisa decidió seguir el modelo bíblico del matrimonio y se sorprendió gratamente al ver que Antonio respondía mostrándose mucho más atento frente a sus sentimientos y necesidades. Ella había temido no ser feliz si se sometía a él, pero al hacerlo, sintió mucha paz.

Antonio nuevamente se sintió respetado y valorado, porque Marisa empezó a reconocerlo como líder. Lejos de sentirse amenazado, Antonio comenzó a darse cuenta de la increíble responsabilidad que tenía hacia su esposa y de que debía amarla y cuidarla, tal como Jesucristo lo hizo con la Iglesia. Ya no temía complacer a su esposa y convertirse en un esclavo de sus antojos, y en cambio, se volvió más sensible a sus necesidades.

Marisa y Antonio recibieron abundantes bendiciones al seguir las instrucciones de Dios respecto al matrimonio. Marisa encontró el amor y la seguridad que tan profundamente deseaba, y Antonio finalmente vio cumplido su deseo de tener una compañera solidaria que lo apoyara y fortaleciera. Además, ambos sintieron mucho gozo al comprobar que su matrimonio reflejaba de manera más fiel la relación entre Cristo y la Iglesia.

Si usted desea un mejor matrimonio, pídale a Dios que le conceda la fe para creer y confiar en él. La obediencia a la Palabra de Dios no solo bendecirá su matrimonio, sino que también lo preparará a usted para llegar a ser más como Jesucristo, quien vivió una vida de constante sumisión a la voluntad de su Padre.

Jesús explicó que podemos hallar nuestra vida solo cuando la perdemos (Marcos 8:35 Marcos 8:35 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
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). El esposo debe tener un genuino espíritu de amor y sacrificio, y la esposa debe esforzarse por cumplir voluntaria y sumisamente con las responsabilidades ordenadas por Dios, en vez de dejarse llevar por sus antojos. ¡Esto se puede lograr confiando en Dios y permitiendo que sus leyes vivientes para un matrimonio feliz produzcan frutos! BN