¿Es la reciente guerra de Irán un cumplimiento directo de la profecía bíblica?

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Varios analistas de la profecía bíblica han estado proclamando que los recientes bombardeos estadounidenses e israelíes en todo Irán son el cumplimiento de una profecía contra Elam que aparece en Jeremías 49:34-39. Pero ¿es realmente así?

Los antiguos elamitas habitaron la tierra que llegó a conocerse como Persia y, mucho más tarde, como Irán. La profecía en cuestión habla de que Dios quebrará el arco de Elam, el cual es un símbolo de su poder, y traerá vientos de destrucción contra él desde los cuatro puntos del cielo (versículos 35-36).

Además se indica que el Eterno destruiría “a su rey y a su príncipe” (v. 38), lo cual podría referirse al gobernante político principal y a otros líderes bajo su mando. 

Es cierto que el liderazgo de Irán fue eliminado en múltiples niveles a raíz de la mencionada intervención. Pero tal profecía también menciona que los elamitas serían dispersados entre otras naciones, perseguidos por fuerzas enemigas, y que enfrentarían desastres hasta ser consumidos (versículos 36-37). Esto no le ha sucedido al pueblo iraní en el conflicto reciente.

Dios también declara en el contexto de destruir a los líderes: “Y pondré mi trono en Elam” (v. 38). Aunque esto podría significar simplemente que Dios decide quién gobierna en las naciones (véase Daniel 5:21), parece tener un significado más específico. El versículo 39 declara además que Dios haría volver a los cautivos de Elam en los postreros días.

Jeremías 49:34 ubica cronológicamente esta profecía al inicio del reinado del rey Sedequías de Judá, que comenzó en 597 a. C. Los elamitas habían ayudado poco antes a los babilonios a obtener la victoria sobre Asiria; pero una vez en el poder, los babilonios bajo Nabucodonosor conquistaron y subyugaron a los elamitas en 594-593 a. C., lo cual podría coincidir con lo profetizado.

Sin embargo, los persas regresaron y derrocaron a Babilonia en 539 a. C. Así que un cumplimiento más probable de la profecía sería la caída del Imperio persa ante Alejandro Magno en 331 a. C., ya que esta fue la gran destrucción de los elamitas en tiempos antiguos. Y fueron dispersándose a lo largo de los siglos: unos pocos se trasladaron hacia el este, pero muchos migraron hacia el oeste.

No obstante, parece razonable, dado el contexto del tiempo del fin sobre el regreso del cautiverio en el versículo 39, que los versículos anteriores también se refieran a una calamidad de los últimos tiempos, lo que significaría que bien podría ser una profecía dual, referente tanto a la destrucción antigua como a la del tiempo del fin. Aun así, la profecía de Jeremías 49 no parece encajar en su totalidad con lo que las fuerzas estadounidenses e israelíes han hecho, al menos hasta este momento. Por supuesto, la profecía en términos más generales sí muestra el poderío militar sin rival de las naciones israelitas en el tiempo del fin (consulte nuestra guía de estudio Los Estados Unidos y Gran Bretaña en la profecía bíblica para saber más).

El hecho de que el Señor ponga su trono en Elam probablemente apunta al establecimiento del Reino de Dios sobre todas las naciones al regreso de Cristo. La Biblia profetiza que las potencias orientales vendrán contra Jerusalén en dos ocasiones: justo antes del regreso de Cristo (Apocalipsis 16:14) y poco después de su regreso (Ezequiel 38-39). Ambas invasiones serán destruidas. Persia aparece nombrada explícitamente en la segunda invasión (Ezequiel 38:5), y parece que también participará en la primera (para más información al respecto consulte nuestra guía de estudio gratuita Rusia en la profecía bíblica).

Una buena noticia en todo esto es la promesa de Dios en Jeremías 49:39 de hacer volver a los cautivos de Elam en los postreros días. ¡Claramente a él le importa este pueblo! Esta promesa podría aplicarse a los sobrevivientes dispersados cuando Cristo regrese, quienes volverían poco después. Pero, en última instancia, se aplicaría a todos los que huyeron en el pasado e incluso a quienes murieron entonces y hasta el día de hoy, cuando sean devueltos a la vida en una resurrección futura para recibir su primera oportunidad de salvación (vea “La Fiesta de las Primicias de Dios y su asombrosa lección”, comenzando en la página 12).

Siga orando por quienes sufren en los conflictos mundiales, pidiéndole a Dios: “Venga tu reino”. BN

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