Lo que la Biblia realmente dice acerca del Anticristo

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Ahora que hemos estudiado el trasfondo histórico y las profecías que Daniel y Jesucristo entregaron, y que se referían a un tiempo futuro que culminará con la "gran tribulación", ¿debemos preocuparnos del "Anticristo" sólo porque tiene relación con la bestia y el falso profeta del futuro?

Lo que en verdad importa es que leamos lo que la Biblia realmente dice y creamos en ello, y que no nos preocupemos de si la palabra anticristo debe ser aplicada a un personaje profetizado en particular. Debemos mantener nuestro enfoque en el panorama general.

En la Biblia, la palabra “anticristo” (del griego "antijrístos") aparece sólo en cuatro lugares, todos en las epístolas de Juan. El prefijo "anti" significa “en contra”, “adversario de” o “en lugar de”. Juan quiso dejar en claro que cualquier enseñanza en contra de Cristo y sus propósitos es anticristo, y que los falsos maestros son anticristos, que quiere decir enemigos de Cristo.

Poco después del comienzo de la Iglesia del Nuevo Testamento, engañadores heréticos intentaron infiltrar sus propias ideas dentro de ella. Estas falsas enseñanzas se propagaron dentro de las congregaciones cristianas e influenciaron permanentemente a la corriente principal del cristianismo.

En 1 Juan 2:18 dice: “... así ahora [ya] han surgido muchos anticristos”, indicando que ya era “el último tiempo”; es decir, que la era de los falsos maestros y del cristianismo falso ya había comenzado. Jesús había advertido: “Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:24).

Además, en 1 Juan 2:18, Juan dijo: “vosotros oísteis que el anticristo viene”. Juan no da ninguna indicación de cómo comenzó esta idea. ¿Fueron uno o más apóstoles quienes enseñaron esto?

No obstante, la idea sí armoniza con la profecía en Daniel 7:8, 20 y 25, que habla del “cuerno pequeño” que “hablará palabras contra el Altísimo”. Es muy probable que la palabra “anticristo” se haya popularizado debido a lo que Pablo profetizó en 2 Tesalonicenses 2:1-12. Pablo escribió que “con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo... no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado... el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios” (vv. 1, 2-4). La forma verbal “se opone” traducida del griego es "antikeimai" — literalmente, “estar en contra”. En Gálatas 5:17 y en 1 Timoteo 1:10 también se traduce como “se oponen” y “se oponga”, respectivamente.

La negación que lleva a la iniquidad

En 1 Juan 2:22 leemos que cualquier mentiroso que niegue la crucial verdad de que Jesús fue y es el Cristo –el Mesías y salvador profetizado– es un anticristo, un enemigo tanto del Padre como del Hijo.

En 1 Juan 4:3, Juan nuevamente reconoce que “este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene”. Pero además dice que el anticristo “ya está en el mundo”. Lo que Juan quiere destacar es que “Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo” – el espíritu de Satanás que está en los “falsos profetas” (v. 1). Es nefasto negar tanto la deidad de Jesucristo como su plena humanidad durante su ministerio en la Tierra y durante el momento de su muerte (vea también 1 Juan 1:1-3).

Muchos cristianos en la actualidad aceptan que Jesús fue Dios en la carne, pero con esto quieren decir que, aunque tenía apariencia humana, era un Dios infinito, omnipotente y omnisciente escondido tras un velo de carne y que, simplemente, no utilizó todo su poder y conocimiento mientras fue hombre. Creen que esto fue lo que lo mantuvo sin pecado, ya que ni siquiera tenía la capacidad de pecar; pero esto es negar que era un ser de carne y hueso. Esta creencia es una forma de gnosticismo que promueve la doctrina del anticristo. De hecho, Jesús dejó en claro que no tenía poderes sobrenaturales inherentes mientras fue hombre; él dijo que todo venía del Padre (Juan 5:30; 14:10), y su habilidad para resistir el pecado frente a la tentación en realidad procedía de su constante cercanía a él. La doctrina del anticristo promueve la iniquidad, ya que sostiene que Jesús solamente pudo obedecer a Dios porque era un ser omnipotente mientras estuvo en la carne, y que es imposible que nosotros podamos obedecer de la misma manera, por lo que ni siquiera debiéramos intentarlo. La verdad, sin embargo, es que podemos obedecer como él lo hizo si seguimos su ejemplo de mantenerse siempre cerca de Dios.

El poder que Jesucristo recibió al estar cerca del Padre es el mismo poder que nosotros tenemos disponible: el Espíritu Santo. Dios nos ofrece este magnífico obsequio cuando nos arrepentimos y dedicamos nuestras vidas a él (Hechos 2:38-39). A través de su Espíritu, Dios nos da mayor entendimiento y visión espiritual (1 Corintios 2:11-12), paz y gozo (Romanos 15:13), y nos convierte en sus hijos, herederos del Reino de Dios (Romanos 8:14).

En 2 Juan 1:7, Juan dice: “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo”. En este caso, Juan no se refiere a la encarnación pasada de Jesús cuando vino en la carne, sino a su presencia actual en sus seguidores de carne y hueso a través del Espíritu Santo, el que los ayuda a vivir en obediencia. Note lo que dijo el apóstol justo antes de esto, en 2 Juan 1:6: “Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio”. Es indudable que no podemos hacer esto solos. La única manera de continuar caminando en obediencia es mantenernos cerca de Dios y, como Pablo explicó en otra parte, dejando que Jesús viva en nosotros (Gálatas 2:20). La enseñanza del anticristo simplemente significa que no podemos obedecer a Dios, porque niega que tenemos ayuda para vencer al pecado — la misma ayuda que Jesucristo recibió del Padre.

La enseñanza del anticristo es, por lo tanto, una doctrina de iniquidad. De hecho, el “hombre de pecado” (de desobediencia) o “inicuo”, es la cabeza de lo que Pablo describe como “el misterio de la iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:7).

Usted no tiene por qué caer bajo el engaño. Sepa lo que su Biblia enseña y esté preparado. Quienes caen bajo el engaño del anticristo son descritos como aquellos que “no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (v. 10). ¿Conoce usted la verdad? ¿Ama usted la verdad? ¿Es su vida la evidencia de que usted está viviendo esa verdad?

Apocalipsis 12:17 describe a los verdaderos hijos de Dios como aquellos que aman y viven la verdad, “los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.

Un artículo de:
¿Quién es el Anticristo?

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