¿Es necesaria la imposición de manos para recibir el Espíritu Santo?

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La Biblia nos da una respuesta clara. Pablo se encontró con algunos creyentes en Éfeso que habían sido bautizados nada más ni nada menos que por Juan el Bautista. Sin embargo, no habían recibido el Espíritu Santo por dos razones. Una es que no se les había impuesto las manos. La otra era que, al parecer, no comprendían plenamente el estilo de vida cristiano; el pacto en el que uno entra a través del bautismo.

¿Qué logró su bautismo, por parte de Juan? Sin duda, les ayudó a prepararse para la conversión, ya que él predicaba el arrepentimiento. Y probablemente fortaleció su determinación de obedecer a Dios. Pero el bautismo no produjo su conversión ni dio como resultado que recibieran el Espíritu Santo. Claramente, muchos factores tienen que estar en orden para que eso suceda, incluyendo el conocimiento del pecado (el pecado es infracción de la ley, 1 Juan 3:4), la conciencia de la necesidad de perdón, el verdadero arrepentimiento (apartarse del pecado hacia la obediencia), la fe en Dios y en Cristo y una comprensión clara de las obligaciones del cristianismo. Además, el bautismo debería, bajo circunstancias normales, ser realizado por un ministro de la Iglesia de Dios, seguido de la imposición de manos y la oración para recibir el don del Espíritu Santo. 

Puede leer este encuentro en Hechos 19:1-6, donde verá que Pablo, después de aconsejar a los creyentes, los bautizó de nuevo y les impuso las manos.

La práctica de la imposición de manos, al igual que el bautismo, tiene sus raíces históricas en el Antiguo Testamento. En tiempos antiguos, esta práctica, a menudo acompañada de la unción con aceite, se utilizaba para apartar a los hombres para servir a Dios en los oficios de rey o sacerdote. A veces también se recurría a ella para apartar sacrificios u otras cosas para uso sagrado. De manera similar, la imposición de manos después del bautismo significa que la persona recién bautizada ahora ha sido apartada para Dios.

Desde los días de los apóstoles, la imposición de manos después del bautismo ha significado el momento real de la recepción del Espíritu Santo y el apartamiento de un converso como hijo de Dios. Es solo a través del don del Espíritu de Dios que podemos desarrollar la actitud piadosa de obediencia y fe. La práctica de la imposición de manos para recibir el Espíritu de Dios se menciona en Hechos 8:17; 19:6; y 2 Timoteo 1:6.

Un artículo de:
El poder del Espíritu Santo

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