Cómo recibir el Espíritu de Dios
El relato de los nuevos cristianos bautizados por Felipe en Samaria ilustra la importancia de la ceremonia de imposición de manos para recibir el Espíritu Santo.
Después del martirio de Esteban, la mayoría de los cristianos en Jerusalén huyeron de la ciudad por temor a Saulo (quien luego se convirtió en el apóstol Pablo).
“Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban. Felipe, por ejemplo, se dirigió a la ciudad de Samaria y allí le contó a la gente acerca del Mesías. Las multitudes escuchaban atentamente a Felipe, porque estaban deseosas de oír el mensaje y ver las señales milagrosas que él hacía. Muchos espíritus malignos fueron expulsados, los cuales gritaban cuando salían de sus víctimas; y muchos que habían sido paralíticos o cojos fueron sanados. Así que hubo mucha alegría en esa ciudad...
“Pero ahora la gente creyó el mensaje de Felipe sobre la Buena Noticia acerca del reino de Dios y del nombre de Jesucristo. Como resultado, se bautizaron muchos hombres y mujeres...
“Cuando los apóstoles de Jerusalén oyeron que la gente de Samaria había aceptado el mensaje de Dios, enviaron a Pedro y a Juan allá. En cuanto ellos llegaron, oraron por los nuevos creyentes para que recibieran el Espíritu Santo. El Espíritu Santo todavía no había venido sobre ninguno de ellos porque solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan impusieron sus manos sobre esos creyentes, y recibieron el Espíritu Santo” (Hechos 8:4-8, 12, 14-17, NTV).
Aquí podemos ver el proceso que los primeros cristianos de la Iglesia establecieron para que los nuevos creyentes recibiesen el Espíritu Santo. A medida que una persona se convence de la verdad de la Biblia y la necesidad del sacrificio expiatorio de Jesús, llega a ver la necesidad de bautizarse.
No obstante, el bautismo es solo una parte del proceso. Un individuo que ha sido bautizado debe luego recibir la imposición de manos por un ministro de Dios, como se explica claramente en el siguiente pasaje:
“... los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hechos 8:15-17). Note que estos cristianos ya habían sido bautizados, pero solo se les entregó el Espíritu Santo cuando los apóstoles impusieron sus manos sobre ellos.
“Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hechos 19:5-6).
Pedro había predicado que aquellos que se arrepintiesen y fuesen bautizados recibirían el Espíritu Santo (Hechos 2:38). Pero, según estos ejemplos, vemos que el Espíritu Santo no le era dado automáticamente a la persona cuando se sumergía en el agua, sino solo después de que un ministro de Dios ponía sus manos sobre su cabeza y oraba para que el Espíritu Santo le fuese otorgado.