El Octavo Día

¿Por qué la Fiesta del Octavo día se considera diferente de Tabernáculos? La Biblia nos explica las diferencias, en el marco del Plan de Salvación de Dios. Mensaje entregado el 21 de octubre de 2019.

Transcripción

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Del año a la caecer de ayer noche comenzó otra fiesta, la fiesta del octavo día, la fiesta que queda fuera de la fiesta y que representa y es definitivamente otra fiesta. Aquí en Neemias 8, 17, aquí cuando vuelven del exilio estos judíos y se encuentran con la palabra, ellos guardan tabernáculos, se encontraron con las fiestas, de hecho en Neemias 8 al principio, la lectura que se hace de la ley precisamente se hace al inicio de la temporada de fiestas Santas a Dios, la tercera se inicia en un día de trompetas y ellos leen las escrituras y se encuentran con que no sólo había que guardar la fiesta de la luna nueva del mes séptimo, sino que también hay que guardar las otras fiestas del mes séptimo entre las cuales está precisamente la fiesta de los tabernáculos y la fiesta del octavo día.

Como dice aquí Neemias 8 en el verso 17, y dice, y toda la congregación que volvió de la cautividad hizo tabernáculos y el tabernáculos habitó porque desde los días de Josué, hijo de Núñ, hasta aquel día no habían hecho así los hijos de Israel, y hubo alegría muy grande. Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último, e hicieron la fiesta solemne por siete días y el octavo día fue de solemne asamblea según el rito. Hoy es un festival diferente. El festival que recién acaba de concluir comienza, os da paso, a este último día que cierra el ciclo de los tiempos de fiesta que determinó Dios allí en Levítico 23.

El día que estamos guardando hoy también está dentro de estos tiempos que la palabra que se usa allí para fiesta es moed. Aquí, en Levítico 23, en el verso 4, está esta escritura en donde Dios ha determinado los tiempos y las sazones, y Él es el que ha determinado que este tiempo es un tiempo de festival. En Levítico 23, verso 4, estas son las fiestas solemnes de el Eterno, las convocaciones santas a las cuales convocaréis en sus tiempos.

Y empieza entonces la descripción, pero lo que quiero resaltar aquí es que es Dios quien ha determinado que este día es un día de fiesta. Aquí podemos seguir leyendo. En Levítico 23, verso 33, y habló el Eterno a Moisés diciendo, habla a los hijos de Israel y Diles, a los 15 días de este mes séptimo, será la fiesta solemne de los tabernáculos al Eterno por siete días. El primer día habrá Santa Convocación, ningún trabajo de siervos haréis.

Siete días ofreceréis ofrenda encendida al Eterno. El octavo día tendréis Santa Convocación y ofreceréis ofrenda encendida al Eterno. Es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis. Así es que este día octavo, que queda después de la fiesta de los tabernáculos, es fiesta. Y siendo consecuentes con el principio que hemos estado hablando, este principio de la complementariedad, la fiesta del día octavo encierra o presenta en su significado y cumplimiento futuro enorme. Esa es la fiesta de las primeras y profundas significancias que se agregan y complementan el principio. Pero lo que quiero recarcar aquí es sin olvidar el principio. La fiesta del último y gran día tiene significancias que van, yo diría, Dios nos ha entregado esbosos de lo que va a ocurrir en este último y gran día de fiesta, pero no debemos olvidar que este día es un día de fiesta.

Y Dios nos convoca, Él es el que llama, Él es el que invita a esta convocación santa y debemos, entonces, apartar este día precisamente para un uso especial, que es lo que significa la palabra santo. Apartado para un uso especial. Para finalizar, la fiesta del día octavo señala y apunta a lo que ocurrirá después del milenio. Y en el mensaje pasado, yo mencioné que la historia no termina con el milenio. La historia, podríamos decir, o usar esa expresión, la historia recién comienza, puesto que, si bien el tiempo pareciera ser extenso, mil años, el milenio, uno piensa, bueno, mil años es una cantidad increíble de tiempo.

Sin embargo, cuando uno analiza, cuando uno estudia, cuando uno profundiza en la significancia del último y gran día, uno se encuentra que el factor tiempo entra en un proceso también de análisis. Porque para Dios, el que habita en la eternidad, el tiempo transcurre de otra manera. Incluso si es que pudiéramos decir que transcurre, porque Dios para Dios el tiempo no es. Nosotros que vivimos en la temporalidad, nosotros que tenemos un principio y que tenemos un fin, estamos sujetos al tiempo, pero Dios no.

Y por eso uno puede comprender un poco mejor esta Escritura de Segunda de Pedro 3.8, en la cual el profeta, por inspiración, dice que para Dios, un día son mil años. Y mil años es como un día. Dios no está sujeto al tiempo. Y la Fiesta del Día Octavo señala o apunta al tiempo que ocurrirá después de haberse completado esa semana de mil años.

Y entonces la Fiesta del Día Octavo señala el tiempo que va a ocurrir después de aquello. Y después de aquello empezaremos a vivir otro tiempo.

Y de hecho empezaremos a vivir el tiempo de otra manera. ¿Y por qué digo esto? Porque no debemos olvidar que cuando hayamos pasado el milenio y cuando las cosas se hayan cumplido, tenemos una promesa hecha de parte de Dios hacia nosotros, que es heredar la vida eterna. Y entonces si heredamos la vida eterna, entonces ya nos vamos a estar sujetos al tiempo. Y entonces por eso digo, empezamos a hablar de conceptos que son algo complejos, en particular porque nosotros estamos subeditados al tiempo. Todos los que estamos aquí hemos visto pasar el tiempo en nuestras vidas. Hemos dejado de ser jóvenes para ser adultos y los adultos han comenzado a vivir las etapas de la vida mayor. Los niños han comenzado a ser jóvenes. Uno ya va cambiando con el tiempo. Pero cuando heredemos la vida eterna eso ya va a haber quedado en el pasado. Hoy en la mañana el señor Scriber nos expuso acerca de los libros y del gran juicio en el trono blanco. Y de cómo se desarrollará aquello y cómo será la evaluación en aquel momento. Y como mencionaba Don Jaime hace un momento atrás, viviremos las resurrecciones. Vendrá aquel tiempo en donde vivirán los que murieron en el pasado. Y van a recibir y van a ser enseñados en este camino. Y la Escritura dice que unos resucitarán aquí en Daniel 12.

Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados. Uno es para vida eterna y otros para vergüenza y confusión perpetua. Al final del milenio se despertarán unos para vivir la segunda resurrección. Y luego otros para vivir la tercera resurrección. Esa resurrección a muerte. Vayamos a estas escrituras. Apocalipsis.

Apocalipsis 20. Apocalipsis 21.

Apocalipsis 20. Ahí está. Apocalipsis 20. Y dice aquí vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos grandes y pequeños de pie ante Dios y los libros fueron abiertos y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros. Y los libros fueron abiertos y los libros fueron abiertos. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el aves entregaron los muertos que había en ellos. Y fueron juzgados cada uno según sus obras. Siempre que en la escritura hay un tema que se reitera o que se repita, porque Dios declara con ello un énfasis especial. Me llamó la atención, y siempre me ha llamado la atención este tema, de que seremos juzgados según nuestras obras. Este es un tema que definitivamente es importante para Dios. Es llamativo, no seremos juzgados por nuestros saberes. ¿Han caído en aquella cuenta? Nos seremos juzgados por lo que sepamos. No seremos juzgados por lo que entendamos. Seremos juzgados por nuestras obras. Al final del día, nuestras obras nos justifican, y al final del día, nuestras obras nos culpan. Al final del día son las obras las que serán evaluadas. Y uno puede tener muchos pensamientos a este respecto, pero la escritura dice, no solamente en esta escritura de Apocalipsis, la escritura reitera con bastante énfasis que nuestras vidas serán evaluadas conforme a nuestros hechos, conforme a nuestras obras, como también dice aquí en romanos.

En romanos en el capítulo 2.

Podemos comenzar a leer en el versículo 6.

Dice aquí, hablando del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras. Vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y onra e inmortalidad. Aquí la inmortalidad, la vida eterna. Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia. Trigulación y angustia, sobre todo ser humano, que hace lo malo. El judío, primeramente, y también el griego.

Pero gloria y onra y paz a todo el que hace lo bueno. Al judío, primeramente, y también al griego, porque no hay acepción de personas para con Dios. Dios hace esta declaración y esta es una declaración muy potente y muy importante para todos nosotros el día de hoy. Podemos entender el plan de Dios a su cabalidad, en su integridad y podemos conocer detalles muy profundos respecto de todo ello.

Sin embargo, al final del día, son nuestras obras las que marcarán la diferencia entre un momento de la historia en la cual estamos viviendo y otro momento de la historia de la cual vamos a hablar en un momento más. Y como Dios no hace acepción de personas y como entiendo que la base de la justicia es la ecuanimidad, todos tendremos las mismas oportunidades.

Las personas que nunca conocieron hablar de Dios, que nunca escucharon la palabra de Dios, tendrán la oportunidad de ser enseñados en la palabra. A este respecto, este año ustedes saben, te vivo una situación diferente a la que viví el año pasado. El año pasado mis padres estaban vivos y este año mis padres no están vivos. Ambos están esperando ese tiempo. Cuando van a ser enseñados. Y uno piensa y uno se pone también en la perspectiva.

Es una tremenda responsabilidad para quien les habla, porque a mí me gustaría ser parte de la enseñanza de ellos. Todos tendremos las mismas oportunidades. La oportunidad de aprender este camino, de aceptar el llamamiento, de entender la palabra y actuar en consecuencia con ello. Pero cada uno, como mencionaba Don Jaime hace un momento atrás, cada uno en su debido orden. Y una vez alcanzada la eternidad, entonces, bueno, ¿qué es lo que viene? ¿Qué es lo que viene cuando ya haremos eternos?

El libro de Apocalipsis señala lo que viene. Y lo que viene son realidades que podemos vislumbrar, pero como dije hace un momento atrás, cuesta porque nosotros somos finitos. Sin embargo, la misma escritura dice aquí, por ejemplo, las escrituras que hablan de ese tiempo futuro, en 1 Juan 3, en el verso 2, dice, Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.

Esto es algo especial, porque dice que seremos semejantes a Dios. En el tiempo futuro del último y gran día, viviremos la eternidad junto con quien ha vivido la eternidad por siempre. En ese tiempo empezaremos a ver lo que nadie ha visto y lo que nadie ha oído, el tiempo en que Dios hará todas las cosas nuevas. Y es tan interesante, vayamos allá a Apocalipsis, es tan interesante lo que la escritura dice respecto de ese tiempo, porque la palabra dice que en ese tiempo todo será nuevo.

Capítulo 21, verso 1. Empezaremos a vivir un tiempo del cual no hay registro, porque existe fuera del tiempo. Y entonces, aquí lo interesante que me llamó la atención, dice vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron y el mar ya no existía más. Y dice aquí en el verso 2. Y yo, Juan Vila Santa Ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo de Dios dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Y aquí lo que me llamó la atención, dice vi un cielo nuevo y una tierra nueva. Dios hace las cosas nuevas. ¿Y se acuerdan qué es lo que acontecía en el milenio? En el milenio se renovaban las cosas, pero después del milenio las cosas no se van a renovar. Las cosas se van a hacer de nuevo. Es como empezar de nuevo otra historia, pero no se olviden que la historia, precisamente es el relato de los hechos que han acontecido en el tiempo.

Y esto va a acontecer más allá del tiempo. Y dice aquí, ¿qué es lo que va a acontecer allí? Yo oí una gran voz del cielo que decía, es aquí el tabernáculo de Dios con los hombres. Y él morará con ellos y ellos serán su pueblo. Y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Es interesante aquí, en este tiempo, se establece la relación que Dios anela con su pueblo.

La relación que fue... ¿Se acuerdan cuando Israel estaba en el desierto y estaba el tabernáculo en medio de ellos? Pero aquí, en el futuro, se va a hacer de una manera perfecta. Perfecta. Se va a establecer una relación con Dios de una manera íntima. De hecho, llegaremos a hacer uno con Dios, que es algo increíble. La relación íntima. ¿Cuál es la relación íntima que Dios desea con nosotros? El salmo 25-14 dice la comunión íntima del eterno. Salmo 25-14. La comunión íntima del eterno es con los que le temen. Y a ellos hará conocer su pacto. En aquel entonces, no habrá obstructores en esta relación íntima con Dios.

Por una parte, no estará presente nuestra carnalidad, porque seremos espirituales. Tampoco estará presente Satanás, porque habrá sido separado allí en la representación del día de expiación. Y luego, al final del milenio, cuando es soltado por un breve tiempo, Satanás finalmente es separado de la relación que entabla con Dios por siempre. Nunca más, Satanás. Y cuando uno piensa en ello, ya no tendremos obstructores en nuestra relación con Dios. Por una parte, como digo, Satanás y sus huestes, contra las cuales lidiamos constantemente.

En los tiempos actuales, constantemente lidiamos contra Satanás y sus huestes. Lidiamos contra los rugidos del león. Y no podría yo ser más anexótico este año en particular. ¿Cómo se han sentido los rugidos del león? Hay que verlo. Anoche quemaron el municipio aquí de Olmue.

Y se quemó parte del Patahual. Y estaban allí los, yo supongo, los bomberos, porque se escuchaban las sirenas. ¿Verdad? ¿Cómo eso empieza a asustar? ¿Empieza a asustar las personas que empiezan a tener temor? Bueno, esos son obstructores en nuestra relación con Dios. Porque uno puede intentar intimar con Dios en oración.

Y esas cosas distraen. Por supuesto que distraen. Pero, en vez de seguir en la comunión íntima, ya está el distractor. Y está la huya y uno ya empieza a pensar. Y mañana tenemos que salir, y después tenemos que hacer esto. Y después, ¿ves? Es santa nazi. Es un elemento, no es un elemento, es un ser. Trabaja precisamente para que nuestra relación íntima con Dios no sea íntima. Precisamente. Y por eso, cuando uno piensa en la significancia del último y gran día, santa nazi ya no va a estar.

Ya no va a estar. Y vamos a establecer una relación con Dios de una manera nunca antes vista, y de la cual no hay registro. Y también nuestra carnalidad. Nuestra carnalidad ya va a haber sido transformada en espíritu. Y también, cuando uno piensa que nos separa al fin de cuentas o al final del día, que nos separa o obstruye nuestra relación con Dios, nuestra carnalidad. ¿Allí en Galatas? En Galatas...

En Galatas se describen estos dos espíritus que luchan y se oponen entre sí. En Galatas 5, verso 16, dice, digo pues, andar en el espíritu y no satisfarguais los deseos de la carne, porque el deseo de la carne es contra el espíritu, y el del espíritu es contra la carne. Y estos se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisierais. Yo me imagino, yo represento esta descripción que hace Pablo como una balanza, como una balanza en donde tenemos por una parte la carnalidad y por otra parte el espíritu, o la espiritualidad. Y siempre pienso, cuando gana lo carnal es porque disminuye lo espiritual. Y cuando gana lo espiritual es porque la carnalidad se ha mermado, o sea controlado. Y por eso dice, y se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisierais. La relación íntima con Dios se ve obstruida a causa de la carnalidad. Y dice aquí, pero si sois guiados por el espíritu no estáis bajo la ley y manifiestas son las obras de la carne. Aduterio, fornicación, inmundicia, la cibia, idolatía, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disenciones, herigías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a estas. La carnalidad, la carnalidad. La carnalidad no se para de Dios definitivamente. Más el fruto del espíritu, es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. O dominio propio, como mejor se traduce esta palabra. Porque los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Y como digo, nuestra carnalidad limita o obstruye la relación íntima que podemos desarrollar con Dios. Y la relación íntima expresada aquí en Apocalipsis se logrará en ese día octavo en el futuro. Ya no tendremos carne. Si es que llegamos a aquel tiempo, y cuando digo tiempo, siempre digo no digas tiempo porque no es tiempo. Es algo que ocurre allí, después del tiempo. Dios habitará en medio de nosotros. Estará con nosotros. Y que más hará Dios aparte de estar con nosotros. Apocalipsis 21, verso 3, verso 4. Dice, aquí enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos. Y uno puede entonces entender la relación íntima con Dios. La relación íntima con Dios permite que Dios nos consuele. Y que aquí, esto de enjugar, esto de secar las lágrimas, la relación con Dios, están amorosos a nuestro Dios. Está amoroso. Él tiene una mente perfecta, tiene una mente profunda. Él conoce nuestros corazones. Él sabe nuestros dolores. Todos tenemos dolores. Cuando uno piensa en ello, caigo en cuenta, todos llevamos cruces. Todos tenemos alguna pena en el corazón. Todos hemos vivido o estamos viviendo o tal vez viviremos circunstancias que cuando uno se acuerde, uno va a llorar. Es así. Forma parte de la vida, vivir experiencias dolorosas. Y Dios, conociéndonos, conociendo nuestras vidas, conociendo nuestros pensamientos más íntimos, Él va a consolarnos. Y dice aquí, y ya no habrá más muerte, el enemigo de la vida, el gran enemigo de la vida, es la muerte. Ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. La fiesta del último y gran día señala acontecimientos que no tienen precedentes. No hay registro, no existen antecedentes, porque van a ser todo hecho nuevo. Y entonces uno se pregunta, bueno, ¿y qué va a ocurrir allí después del milenio, cuando ya seamos uno con el Padre? Y Dios nos consuele. Bueno, ¿qué va a pasar allí? Hay una escritura en primera de Colintios 13 que me hace pensar en lo que va, en primer lugar, en la fuerza motriz que va a gobernar el universo. La fuerza motriz que va a gobernar el universo.

Han pensado en la fuerza motriz, la fuerza motriz es lo que es lo interno. Hay una escritura en primera de Colintios 13 que Pablo aquí por inspiración escribe y habla respecto del amor. ¿Y es tan interesante que diga lo que dice y no lo voy a parafrasear sino que lo voy a leer?

¿Qué dice así? Si yo hablase lenguas humanas y angélicas y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o símbalo que reteigne. O sea, huecos, inconsistencia. Y si tuviese profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe de tal manera que trasladase los montes y no tengo amor, nada soy. Y si repartirse todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado y no tengo amor, de nada me sirve.

Y aquí Pablo describe el amor, las características del amor. Dice todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es hactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor. El amor, verso 8, el amor nunca deja de ser, pero las profecías se acabarán. ¿Cuándo se acabarán las profecías? Las profecías son el relato de hechos futuros. ¿Cuándo se termina el tiempo? En el último y gran día. Las profecías se acabarán y se sarán las lenguas y la ciencia acabará.

Y dice aquí, porque en parte conocemos y en parte profetizamos, más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Y dice aquí en el verso 12, ahora vemos por espejo oscuramente, más entonces veremos cara a cara. Face to face, como nos explicaban en la mañana, ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido. Y Pablo sigue ahondando y dice, ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, esto es tres, pero el mayor de ellos es el amor. ¿Por qué dice aquello? Yo entiendo que la fuerza poderosa que gobernará el universo en ese tiempo fuera del tiempo es el amor. Y por supuesto que de ello en este mundo hay muy pocos esposos.

Vivimos en un mundo que precisamente no manifiesta amor. Es más, vivimos en un mundo que tiene más desamor que amor. Un mundo que cuando uno piensa no busca lo suyo, vivimos en un mundo en donde todas las personas buscan lo suyo. Y por eso cuando uno piensa en lo que va a ocurrir después del milenio y uno empieza a reflexionar, bueno, ¿y qué haremos allí en la eternidad? Hay algunas religiones que dicen, vamos a estar tocando el arpa eternamente y por siempre.

¿No? ¿No? Vamos a estar desarrollando el amor, el amor dentro de nosotros y expandiéndolo al resto del universo. El tiempo del último y gran día veremos aquellas cosas. Vamos a seguir leyendo aquí en Apocalipsis 21, verso 5. Cuando dice aquí, y el que estaba sentado en el trono dijo, y aquí yo hago nuevas cosas. Y me dijo, escribe porque estas palabras son fieles y verdaderas. Cuando uno piensa respecto de estos temas y uno los contrasta con el mundo actual en donde uno vive, claro que a veces las personas dudan y cuestionan aquello.

Pero Dios no es hombre para que mienta. Él dijo y lo va a hacer. El verso 6 me dijo, hecho está, yo soy el alfa y la omega al principio y el fin. Al que tuviera sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heridará todas las cosas. Y yo seré su Dios y Él será mi Hijo. Y entaularemos una relación permanente y para siempre con Dios.

La fiesta del octavo día señala el momento en que Dios establecerá una relación íntima con su pueblo. Y se cumplirá un misterio del cual ahora solo podemos vislumbrarlo. Como dije, seremos uno con Dios. Y cuando insisto o reiteramos, bueno ¿qué pasará después? Bueno, cuando haya una pregunta después ya estamos mal porque después es habla de tiempo, ¿verdad? Y entonces no puedo terminar estas palabras sino reflexionando, pensando respecto de la Escritura en Corintios que dice cosas que ojo, no vio, ni oído o yo, son las que Dios tiene preparado para todos aquellos quienes le aman.

Buenas tardes hermanos. Esperamos vernos el próximo día de sábado, en la mañana a las 10.30. Y todavía quedan algunas horas de día de fiesta santa, en la cual estamos invitados a participar en este tiempo que Dios ha determinado como un día de fiesta. Buenas tardes a todos.

Nació y se educó en el sur de Chile. Kinesiólogo de profesión se desempeñó como tal además de Anciano Local hasta el 2010. Pastoreó Chile y Argentina hasta principios del 2022. Ahora vive en Valdivia junto con su esposa María Albarrán asistiendo al Sr. Marcelo Saavedra.