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Hay distinta formas de estimular el aprendizaje, con comparaciones, dibujos y todo eso. Y hay una frase, una palabra que me quedó dando vuelta del primer mensaje que utilizó Don Garrett, que él decía que Marta era una mujer pragmática. Y oye, hoy, por estos días, a quienes han visto algo del Mundial, van a escuchar hablar, de esta palabra se repite mucho, ¿cierto?
Hay muchas selecciones que juegan de una forma pragmática. Y uno dice qué significa aquello. Bueno, significa que les interesa más que nada el resultado y no tanto el espectáculo. No le interesa si el resultado fue 0-0, o sea, si el partido fue aburrido, ellos mantengan su empate o mantengan su triunfo por un gol. El resultado importa más que la forma en que este se consiguió. Incluso hay algunos que han llegado, o en la época de los 80, los que saben de aquellos que se hacían muchas trampas jugando al fútbol, para alciificar pasaporte, entrar con la aguja a la cancha para pinchar al rival y cosas por el estilo y era toda una tenga.
No voy a hablar más de fútbol, lo que les quiero comentar es de un personaje que nació en el siglo XV pero se desarrolló en el siglo XVI, fue un escritor italiano, político y filósofo, padre de la cultura de la filosofía política de hoy en día, que escribió, entre otras cosas, un libro que es muy conocido, se llama El Príncipe. Bueno, de quién estoy hablando? De Nicolás MacIabelo. Él escribió este libro, que en este libro, bueno, para entender un poco el contexto, él vivía, vivió en esta época, entre el afine del año 1400 y principio del año 1500, donde estaba el renacimiento empezando, ya estaba en su auge, y estaban comenzando a surgir pequeños estados, pequeños gobernantes, pequeños príncipes que administraban sus comunidades.
Entonces, él escribió un libro, como estos libros que se ven de hoy día, de autoayuda, donde él daba consejos, o más que consejo, era como una visión filosófica, de cómo él veía que tenían que actuar estos gobernantes. Escribió al menos cuatro consejos, entre ellos, cierto, que un príncipe debe aprender a no ser tan bueno, o sea, un gobernante debe aprender a no ser tan bueno.
No estoy compartiendo los ideales, estoy diciendo lo que él escribió, en forma quizás de crítica a la sociedad de los consejos que él estaba dando. Una persona tenía que aprender a no ser tan buena porque tarde o temprano los malos de la sociedad, cierto, iban a aprovecharse de que él era tan bueno. También él habló de que era bueno ser querido y ser temido, pero si uno tenía que elegir una era mejor ser temido. Y está hablando de los príncipes, de las personas que gobiernan, que tenían que actuar de una manera en que ser temido era más importante que ser amado.
Luego, también él dijo que los príncipes deben mantener grandes proyectos para mantener ocupados al pueblo. Y de ahí sacuña esta frase conocía por todos nosotros que al pueblo pan y circo, cierto, mientras estamos hablando ya hay problemas en el mundo, hay hierras, se organiza un mundial y está toda la persona interesada en lo que está ocurriendo cada cuatro años. Después, al siguiente dos años hay olimpiada y siempre hay alguna actividad que nos saca de la atención.
Entonces manteniendo al pueblo pan y circo, cierto, pueden haber otras situaciones que pasan. Bueno, esto repito, esto es lo que escribió en forma de crítica social, Nicolás Machiavelo a la sociedad, como dirían actores estos príncipes. Y también uno de los consejos que el dios fue que los príncipes, las personas que están a cargo, los gobernantes deben evitar las personas que los adultan y más bien buscar los buenos consejos. No tanto las personas que le dicen que hace todo bien, sino ir y escuchar la opinión de las personas que le dan buenos consejos que van a ayudar.
Quizá este es uno de los consejos que podríamos aplicar nosotros en nuestro pequeño gobierno, en nuestro pequeño reinado, cierto, administración que estemos realizando. Bueno, seguramente usted ha escuchado la frase atribuida a Nicolás Machiavelo, la frase de hecho que llega su nombre, la frase maquiavélica, que conocía que dice, el fin justifica los medios.
Esta frase atribuida a Nicolás Machiavelo por este libro es una frase que, de hecho, está acuñada en el diccionario, alguien maquiavélico es alguien que actúa con astucia y con perfidia a fin de conseguir sus propósitos. Entonces, alguien que actúa maquiavélicamente es alguien que no le importa mucho la forma o los medios con tal de conseguir su fin o sus propósitos.
Sin embargo, esta frase no se encuentra en el libro de Nicolás Machiavelo. Esta frase fue un comentario que escribió de su puño y letra, Napoleón Bonaparte, al final de este libro, el leyó este libro, casi 300 años después y quizás lo utilizó no como una crítica, sino como una forma de sacar ventaja de lo que Machiavelo escribió en su libro y él escribió esta frase en el final de su libro. Escribió, triunfat siempre, no importa cómo.
Siempre tendréis la razón. Triunfat siempre, no importa cómo, siempre tendréis la razón. Entonces, de esa frase se acuñó lo que conocemos hoy en día como la frase que es maquiavélica, que el fin justifica los medios. Y quiero centrarme en el resto del mensaje, en esta frase, en el fin justifica los medios. Sin embargo, el título del mensaje es el fin no justifica los medios, claramente. Porque claramente esta es una frase, el fin justifica los medios, que es fácil dilucidar o no aprobar.
Es sencillo de que lleguemos a una conclusión de que no aprobamos dicha frase, del fin no justifica los medios. De hecho, esta frase la relacionamos con algo maquiavélico, con algo malvado. Y nosotros no deberíamos estar de acuerdo con algo maquiavélico o algo malvado. Ahora bien, si nosotros decimos que el fin no justifica los medios, o que no está bien, que el fin justifique los medios, es importante reconocer nuestros medios.
¿Cuáles son nuestros medios? ¿El fin del cristianismo? Porque la frase dice, el fin justifica los medios. ¿Cuál es nuestro fin? ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Cuál es nuestro horizón, nuestra visión? ¿Hacia dónde vamos? Hemos hablado de eso muchas veces. Y yo siento que es algo que debemos estudiar, debemos centrarnos. Nos sirve de inspiración, nos sirve de aliento, y debemos conocer para poder aspirar a llegar allí. ¿Qué es lo que anhelamos? ¿De qué hablamos? ¿En qué nos centramos las fiestas? Esa es nuestro fin.
¿Anelamos entrar al reino de Dios? Esa es nuestro fin. Y eso es lo que todos, lo que estamos reunidos aquí, ya sea en Santiago, o en Centenario, misiones, Coyayche o en la ciudad donde usted esté escuchando, si usted se dio el tiempo de conectarse al internet, de asistir a los servicios, es porque usted espera llegar a ese fin. Espera llegar a ese propósito, a ser parte de la familia de Dios, a entrar al reino de Dios, a obtener la vida eterna. Es nuestro fin, nuestro propósito, nuestra ilusión, nuestra esperanza, nuestro camino. Y incluso llegar a ser colaboradores de Dios para que otros ingresen al reino de Dios.
Y lo estudiamos a través de las Fiestas Santas, del plan que está ejecutando Dios para que lleguemos a ser parte de ese plan que está haciendo Dios. Y ese es nuestro fin. Y ese es un fin que compartimos, incluso en un nivel amplio y un espectro con la mayoría de las personas que creen en Dios. Todo el mundo quiere llegar a ser parte de la familia de Dios.
Todo el mundo quisiera llegar al reino de Dios. Todos quisieran obtener vida eterna. O la gran mayoría, quizás no todos, las cosas que hablé. Pero la gran mayoría, sobre todo las personas cristianos, que se dicen ser cristianos, que anhelan, que van a los servicios y estamos en este u otro servicio buscando a Dios, buscando aprender de Él. Anhelamos aquello, anhelamos entrar al reino de Dios. Y ese es nuestro fin. Ese es nuestro objetivo, objetivo. Y como compartimos, como estamos de acuerdo en un principio, de quien no compartimos ese pensamiento maquiavélico o napoleónico, podríamos decir, conociendo un poco mejor la historia, que el napoleón fue quien realmente acuñó y lanzó la fama a esta frase, de que el fin, no aprobamos que el fin justifica los medios, debemos aprender, apreciar, entender y hacer, y enseñar que no debemos aceptar cualquier medio para cumplir el fin.
Porque el fin no justifica los medios. En el comienzo de la Biblia hay un ejemplo, empezando la historia de la humanidad, hay un ejemplo muy claro de aquello. El objetivo, el plan de Dios, es llevar muchos hijos a la gloria, es entrar en su familia, en su familia, en su familia, en su familia, en su familia, en su gobierno, en su reino de Dios, hacernos a su imagen y semejanza.
De eso lo hemos hecho, lo hemos estudiado y es tema de otro mensaje. El objetivo de Dios es hacernos a su imagen y semejanza. Lo dice acá en el capítulo 1, en el versículo 26 y 27, dice que Dios creó al hombre para hacerlo a su imagen y semejanza y está en ese proceso para llevarlo a la vida eterna, para darle vida eterna, para darle la gloria de Dios. Y ese es el fin que tiene Dios.
Ahora, en el capítulo 3, está la desobediencia del hombre como subtítulo que dice la reina Valera y dice, voy a leer el capítulo 3 de Génesis, dice, pero la serpiente era astuta más que todos los animales del campo que el eterno que Dios había hecho y el cual le dijo a la mujer con que Dios os ha dicho, no comáis de todo un árbol. Y empieza con este truco de Satanás conocido y repetido hasta el día de hoy de comenzar a mezclar la verdad con la mentira, comenzando a dar soluciones físicas a problemas espirituales.
Lo hemos conversado otras veces también, a mezclar la verdad con la mentira. Y él dice, y la mujer respondió, del fruto de los árboles podemos comer. De este árbol que están medios no comeremos, no comeremos porque Dios dijo que si comeremos de él, moriríamos.
Él le dijo Dios al hombre y a la mujer y eso le responde. Eso es lo que había aprendido. Entonces lo que hace Satanás siempre es mostrarnos, poner su atención en lo que Dios dice que no, en lo prohibido para molestarnos, para engañarnos, para incitarnos. Dició la mujer que el árbol, el versículo 5, como lo salté. O el versículo 4 también dice, y entonces aquí hay una mentira.
O una respuesta, una media verdad. O una media mentira, una mentira al fin y al cabo, porque no existen las medias verdades. Dice el versículo 4 que la serpiente dijo no moriréis. Y claramente el hombre comenzó a morir desde que probó ese árbol. Entonces Satanás engañando al ser humano, hablándole de esto. Y aquí es donde viene esto de mezclar, donde nosotros podemos entender que Satanás está tratando de justificar la manera y está tratando de buscar sus propios medios, sus propias maneras, sus propias formas de entregarle lo que el hombre anhelaba.
El hombre anhelaba desde el principio esto de desarrollarse, completar su carácter, su imagen y ser presentado ante Dios, a su imagen y semejanza. Entonces el versículo 5 dice, Satanás engañando al hombre, al género, cierto. Dice, sino que Dios sabe que el día que comáis serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios. El plan de Dios. ¿Cuál es el plan de Dios? Crear al hombre, a su imagen y semejanza. Hacerlo como Dios. Y aquí Satanás está diciendo, bueno, aquí hay una manera más corta de hacerlo, hay una manera más rápida. Hay otra forma de hacerlo. Hay otro medio. Dice, y serán sabiendo el bien y el mal.
O sea, la frase maquiavélica o la frase napoleónica en su es su esplendor. El fin justifica los medios. Tenemos un fin, tenemos un propósito de llegar al reino de Dios. No importa cómo.
Y aquí nos tomamos de esta ventaja, de este atajo, de esta nueva enseñanza, de esta nueva forma de hacer las cosas que Satanás nos presenta. Donde él dice, bueno, tomen este medio, total el fin es el mismo. Llegar al reino de Dios, ser parte de la familia de Dios.
Y nosotros entendemos que esta es claramente una de las formas que tiene Satanás de engañarnos. Demostrarnos otros medios para llegar al fin que nosotros anhelamos. Entonces, por eso es muy importante entender cuál es nuestro fin y entender cuáles son los medios que Dios nos da, no los que nosotros queremos. Y eso tiene mucho que ver cuando nosotros mezclamos nuestros deseos, nuestras esperanzas con las que el mundo también nos entrega.
Aquí vamos a avanzar un poquito en Génesis 13. Es una historia conocida entre Abraham y Lot. Génesis 13, cuando Abraham y Lot prosperaron y tanto que decidieron separarse, separar camino. Entonces Abraham le dio la oportunidad a Lot de que él eligiera cuál lado del camino iba a elegir. Y entonces Lot alzó los ojos. En el versículo 10 voy a leer.
O voy a leer el 9 para entender el contexto. Dice, el 9 dice, no está toda la tierra delante de ti. Yo te ruego que te apartes de mí. Si fuieres a la izquierda yo iré a la derecha. Y si tú fueras a la derecha yo iré a la izquierda, le dice Abraham. Entonces Lot, que es un hombre justo que aparece en el libro Cierto de los Héroes de la Fé, alzó sus ojos y vio toda la llanura del cordón.
Y no te lo que dices, dices, vio que toda la tierra era de riego como el huerto del eterno. Se admiró y se acordó por los relatos de génesis, por las historias que se contaban de generación y generación.
En esta época no estaba escrito génesis, pero sí los relatos de Moisés se han transmitiendo, quizás en mejor forma que las traducciones de la Biblia que tenemos hoy en día. Tenemos más de una traducción y muchas veces hay que recurrir al hebreo o al griego para saber qué es lo que decía cada palabra. Bueno, ahí se transmitía de generación y generación. Y entonces él vio la llanura y dijo, bueno, esta tierra es de riego como el huerto de Dios.
Y no te lo que dice después, como la tierra de Egipto. Bueno, era como la tierra de Dios, el huerto, o era como la tierra de Egipto.
Aquí hay una mezcla. Claramente que el mundo nos mezcla las cosas siempre y nos confunde y nos hace llevar, tomar decisiones muchas veces por lo que es ver, nuestros ojos, por lo que siente nuestro olfato, por lo que nuestros gustos, por la vista, por lo que tocamos, por nuestros cinco sentidos. A veces nos juegan malas pasadas. Dice como el huerto de Dios, como la tierra de Egipto, es la dirección de Suar. Bueno, y él claramente que, como dice acá, esto antes de que destruyese el eterno Sodoma y Gomorra, porque la tierra donde él estaba escogiendo estaba a un lado de Sodoma. De hecho, el versículo 13 dice, malos hombres de Sodoma eran malos y pecadores en gran manera. Y este es un versículo que quizás los jóvenes deberían anotar ahí y subrayar sobre todo en estos tiempos que vivimos, a veces queda en duda qué tanto debemos ser permisivos con la Sodomía o el homosexualismo o todas las nuevas tendencias que hay. No, la Biblia lo prohíbe tangentemente. Y la Biblia es valiente en decirlo, y nosotros también deberíamos ser valientes en creerlo y defenderlo. Los hombres de Sodoma eran malos y pecadores en gran manera. Pero, lo que al tomar esta decisión se dejó llevar por lo que él pensaba, por la mezcla del sentimiento, es cierto, es como la Tierra de Adán, es como Egipto.
Y claramente, esto es de lo que nos habla, de lo que nos habla, tengo acá notado, en Juan, primera de Juan, primera de Juan, dos, el capítulo dos.
El versículo quince. Primero de Juan dos, el versículo quince.
Voy a leer el versículo, después vamos a comentar lo poco. Dice aquí Juan, hablándole, estaba hablando poco fuerte tenía el audífono, no lo había puesto.
No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, la van a Gloria, no proviene al padre sino del mundo.
Y si el mundo pasa y sus deseos, no, y el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Ahí no está dando Juan en este versículo, ¿cómo debemos actuar? ¿Cuáles deben ser nuestros medios?
Cuando dice no améis, esa palabra améis, viene de la raíz de misma que se usa en la Biblia, de la amor fraternal de Dios, el amor ágapé, que es un amor que uno desea con el espíritu, que uno lo raya y lo hace tomar decisiones en forma positiva. Entonces lo que está diciendo acá, el apóstol Juan, inspirado por Dios, es no deseen al mundo. No tomen sus decisiones por el mundo, no se centren en lo que el mundo les ofrece y les muestra.
Y cuando habla del mundo, claramente no está hablando del planeta, ¿cierto? Es salvar la Tierra, está hablando de las cosas del mundo, o de la forma de gobierno del mundo, las políticas, y cuanto más, como lo que vivimos, lo que decía el mismo libro, este libro que Nicolás Machiave lo escribió para darle consejo a los príncipes, ¿cómo deberían organizar? Bueno, no tienen que ser de esa manera. No amen al mundo, no amen las cosas como el mundo lo hace, como los sistemas, el orden que tiene el mundo.
Y cuando habla de aquí, la segunda parte del versículo dice, ni las cosas que están en el mundo, esa palabra, cosa también podría ser, en otras traducciones, aparece como, ni los frutos que el mundo entrega. Me trae volviendo al ejemplo del árbol, teníamos muchos árboles de cuáles coger, pero algunos se centran en los frutos que no se pueden coger. Entonces, no amen el mundo, no amen su forma de ser, ni se centren, ni pongan en las cosas que el mundo ofrece, ni los frutos del mundo cogen, entrega.
Y no ten lo que dice el versículo que sigue, o la misma parte del versículo, porque si alguno ama el mundo, es decir, si alguno decide como prioridad las cosas del mundo, si alguno piensa que el mundo es la forma de llegar al reino de Dios, si alguno cree que las cosas que el mundo ofrece son nuestras medios para llegar, bueno, el amor del Padre no está en él, en esa persona. Entonces, en otras palabras, si alguno cree que el fin justifica los medios, no es así y el amor del Padre no está en ustedes, porque el fin no justifica los medios.
Muchos tenemos el mismo fin, pero tenemos que tener el mismo medio y el medio que debemos tener, o la forma de hacer las cosas, las actitudes, la filosofía, la forma de pensar, la forma de conseguir, las cosas tienen que ser las que Dios dice, no las que nosotros creemos, o como nos acostumbramos a hacerlas, o como nos ha enseñado generación tras generación, sino las que Dios nos entrega a través de sus revelaciones. Y hoy en día estamos plagados de costumbres, ritos, a veces incentivos, a veces paganos, que los incluimos en nuestro diario vivir.
Yo sé que aquí hemos aprendido, pero no está nada a decirlo, que todo esta fiesta que el mundo promueve, la Navidad, el Daño Nuevo, San Valentín, y la Pajua del Conejo que se acercan, entonces son fiestas que el mundo creó para alabar a Dios, pero que tienen un origen pagano, y no son la manera que Dios quiere, que nosotros les sirvamos a Él. El versículo 16 decía, porque todo lo que hay en el mundo, todo lo que hay en el mundo, y otra vez, no los árboles, ni los ríos, está hablando acá de la forma de administrar el mundo.
Toda la filosofía del mundo, todas las actitudes, los pensamientos, la política del mundo, y eso también es una elección para los que, y me incluyo, para los que gastamos tiempo escuchando política o tratando de resolver los problemas políticos del mundo, bueno, todo lo que hay en el mundo, de izquierda o derecha, o sea, del otro, de Abraham, todo lo que hay en el mundo no proviene del padre.
Entonces, dice, porque todo lo que hay en el mundo, y note lo que dice aquí, los deseos de la carne, y aquí cuando dice los deseos de la carne, yo siempre pensé que era, este versículo se refería más a los deseos sexuales que existían y que desierto sí habla de aquellos, pero también están todas las cosas que uno decía, Janela, como ser humano, de triunfo, de gloria, de fama, de likes, de seguidores. Hoy en día la gente se mide, el currículo en algunas veces contrada a las personas por cuantas personas los siguen o no los siguen, y para eso hay que empezar a inventar ciertas situaciones para poder hacerlo.
Todo eso, los deseos de la carne, y el deseo no es que alguien le decida, el deseo es sentirse querido por eso. Entonces, todos los deseos de la carne, todo lo que el mundo nos entrega con sus cinco sentidos, los deseos de los ojos, de ver, ver, disfrutar, disfrutar con la vista embobada muchas veces, perdiendo el tiempo, antes, cuando yo era más chico, si esto no existía en los celulares, solamente en la televisión, yo nos pasaba ahora así con la boca abierta, viendo la tele. Hoy en día las personas pasan horas viendo el celular y dándole para arriba a las historias o lo que sea.
O pasamos, gastamos tiempo en aquellas cosas. Entonces, debemos cuidarnos de eso, de los deseos de los ojos, de no perder el tiempo, porque todas estas cosas dicen porque todo lo que está en el mundo, estos deseos de querer gloria, estos deseos de ver cosas, las van a gloria de la vida. Y esta van a gloria tiene que ver con el egoísmo muchas veces, con la gana de decir, yo esto lo conseguí por mi propia fuerza. Hace un par de semanas conversamos acá, Tecnico, y yo también sé que lo conversaron allá en Santiago, en otro mensaje de uno querer no querer darle en algunas cosas el lado a Dios, sino que uno quiere resolver, estos problemas son míos y los de Dios son estos, y mi vida esta parte la resuelvo yo y esta parte la resuelve Dios.
Porque después uno dice, bueno, esto yo lo conseguí con mi propia fuerza. Y preguntéle a Náhuco Nozor, yo conseguí este gobierno, este reino, todo lo que ha hecho mi vista y eso que él no era un siervo de Dios, pero como estaba ahí, para ejemplo, para que podamos entender nosotros hoy en día, resulta que Dios le dio una lección de aquellas que no se repiten en la Biblia, lo bajó de un nivel de su creación, lo bajó de humano, lo bajó a Asia, para que entendiera quién era el que realmente hacía las cosas y que no era su propia fuerza, ni aún que él no era un siervo de Dios, más aún nosotros que somos siervos de Dios.
Cierto? Por ahí algún profesional de la tecnología, Steve Jobs o alguien podrá jacarse de que él hace las cosas con su propia fuerza, su propia manera de ser, pero quizás Dios no va a intervenir porque no está trabajando con él. Pero nosotros estamos trabajando con Dios, que queremos, y muchas veces, esto da inconscientemente o subconscientemente, no inconscientemente, uno no se da cuenta de que uno lo está pensando.
Mira lo que conseguí, mira el logro que hice y se le olvida a Dios, y veces cosas pequeñas, escribir un texto, resolver un problema en el trabajo, llegar a la solución de un acertijo, y la vanagloria está incluida en muchas cosas. El ser humano, miren Dios, está creando el ser humano y lo creó diferente a los animales, le entregó algo que los animales no tienen, tiene la capacidad de crear, meditar, y nosotros podemos en la creación admirarnos de la creación de Dios y también de la creación del hombre.
Algunos que son más tecnológicos se admiran de los aparatos nuevos, que salen cada año, el nuevo celular, Folders, porque se abre, y es impresionante lo que el hombre ha conseguido. Otro le gusta la construcción, construcciones acá temor con la salida sur, hay un paso de tres niveles, los que les gusta la ingeniería, ¿cierto?
Preguntan cómo pudieron hacer, que pasen... Sí, hay edificios nuevos también, y uno los mira y besa de construcción, y todo lo que está ocurriendo, y uno se admira de lo que el hombre puede lograr, y uno admira a otros hombres. Ahora, nosotros debemos cuidarnos de aquello, de no pensar como dice ahí, de la vanagloria de la vida, porque esto no proviene del padre, sino proviene del mundo.
¿Y quién es el padre del mundo? ¿Quién es el dios de este mundo? El mismo que engañó a Eva, Satanás, Satanás el diablo. Y lo que dice el final acá dice, y el mundo pasa, todas estas cosas son efímeras, todas estas cosas están un día, vanidad de vanidades, dice el predicador, vapor de vapores, como el vapor de la tetera cuando hierves. Cierto, uno está mirando, corta el gai y saca el vapor. Una nube que pasa, eso es un otro vapor. Uno lo ve un momento y si uno se descuida, se desaparece en el cielo, sobre todo en un día caluroso, no sé si han tenido la oportunidad de ver en la nube, en un día caluroso de seguirla con la vista.
Quizá no son tan ociosos como yo, pero a veces es interesante darse esos tiempos de analizar esas cosas.
Bueno, el fin no justifica los medios y hay que cuidarse de aquello.
Es que su Cristo habló también de aquello, de cuáles deberían ser nuestros medios. Voy a ir a Juan, en capítulo 4, porque nuestros medios son nuestras herramientas, nuestros procesos, nuestras actividades, nuestras fiestas santas, los mandamientos de Dios, todo lo que Dios nos ha entregado son nuestros medios.
Juan, en capítulo 4, está la historia de la mujer que fue a sacar agua al pozo y se encontró con Jesucristo.
Y tienen una conversación que va a crecer. A mí una de las historias que me encanta en la Biblia es la que contó Don Garet en el primer mensaje, cuando Marta sale el Encuentro de Jesucristo, porque la conversación que tienen, después de la poder leer con calma, va creciendo en espiritualidad, a medida que se van entendiendo que Jesucristo va resolviendo que Marta, si tiene conocimiento espiritual, y va hablando de la resurrección, después le dice que él es la resurrección de la vida, y va creciendo en espiritualidad. Bueno, aquí en Juan 4 pasa lo mismo.
Yo no sé, más que la mujer aquí es Jesucristo, que va revelando más cosas, inclusive sin que la mujer se dé cuenta de qué es lo que está, o con quién está hablando, o qué es lo que le está ofreciendo, o qué es lo que le está entregando. Pero no voy a leer toda la historia a usted, la puede leer después, y analizar, sacar sus enseñanzas.
Es una historia muy interesante, pero aquí en el versículo 21, voy a leer un poco antes para entender otra vez el contexto, pero el 21, el que no me quiero centrar, voy a leer dos versículos antes del 19. La mujer le dice, señor, le dice a Jesucristo, me parece que tú eres profeta, todavía no entendía con quién está hablando.
Me parece que tú algo sabes de Dios. Me parece que algo conoce de la Biblia. Dicen, nuestros padres adoraron en este monte, tiempo atrás, ahora ya no podían adorar, porque era Samaritana y el reino de Israel se dividió, y los de Samaria se formó el otro reino. Bueno, ella dice, bueno, nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Le está hablando a Jesús, que era judío, y que los judíos decían que solamente en Jerusalén se debía adorar. Y la respuesta de Jesús es una respuesta que nos queda a nosotros para entender. Dice, Jesús dice, mujer, créeme que la hora viene, cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Viene el tiempo en donde no es necesario adorar, ni en el monte, ni en Jerusalén. Lo está diciendo Jesucristo.
Vosotros adoráis lo que no sabéis, porque tenían el fin, pero no conocían los verdaderos medios. Vosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación viene de los judíos. Porque de los judíos nació, finalmente, Jesucristo. Y esa es la promesa que Dios había dado ya desde Abraham, y después pasando por Jacob, que la salvación iba ni por la tribu de Judá, del linaje de Judá.
Y el versículo 23 dice, más la hora viene, y ahora es. O sea, lo que Jesucristo está anunciando, nosotros no tenemos que pensar que después, Jesucristo ya está diciendo que ahora es. Cuando los verdadores adoradores, adorarán al Padre en espíritu, y en verdad, porque también el Padre de tales adoradores busca que le adoren. Y el versículo 24 es un versículo de doctrina, que nos ayuda a entender la naturaleza de Dios, y nos ayuda a entender los medios que Dios quiere para nosotros, no lo que nosotros queremos a llegarle a Dios, porque el fin nos justifica los medios.
Nosotros todos queremos llegar al reino a Dios, tenemos que hacerlo a la manera de Dios. ¿Y cuál es la manera de Dios? Bueno, aquí hay una. Escrita por Dios mismo, dice, Dios es espíritu. Dios no es carne. Dios es espíritu. Y los que le adoran, los que quieren acercarse a Dios, deben adorarle en espíritu y en verdad.
Los que le adoran deben acercarse a Dios en espíritu y en verdad. Reconocer la naturaleza de Dios, que Dios es espíritu, que a Él nada lo contiene, ni un horario, ni una vestimenta, ¿cierto? Ni un edificio, entendemos eso. Nos uno juntamos acá en el salón de un hotel, en otro salón arrendado, podemos arrendar, podemos comprar, podemos tener algo, pero no un salón. No es el templo de Dios, y eso lo entendemos a medida que va pasando el tiempo que estamos acá. Nada contiene a Dios, nada físico contiene a Dios, porque Dios es espíritu y Él quiere que lo aprendamos.
Y Dios, incluso también, enseña la manera en que quiere que lo adoren. En verdad, con la verdad Dios, a través de sus mandamientos, a través de sus enseñanzas, no las nuestras, otra vez, no lo que nosotros aprendimos, no como nosotros queremos hacerlo. Entonces Dios es espíritu, y es necesario que en espíritu y en verdad le adoremos y busquemos a Dios. Esos son los medios que quiere Dios.
Y Dios nos habla, y nos muestra esta, la forma de hacerlo.
Los medios de Dios también son nuestras fiestas, santas que tenemos, gracias a Dios revelada por el mismo equipo, y que podemos entender el plan que Dios creó y que nos revelan, o la fiesta santa que nos revelan, el plan de Dios, es la frase, las fiestas que revelan el plan de Dios. El plan de Dios es la solución verdadera a la verdad. Y Dios es el plan de Dios. Y Dios es la solución verdadera a los problemas de esta sociedad. Queríamos todos los problemas de esta sociedad. Ese es el fin. Bueno, Cristo va a volver, Cristo va a cambiar la tierra, la tierra va a ser transformada, las personas volverán a la vida. En la feria del libro que tuvimos la oportunidad de participar, cierto, había una de las revistas que más gustaban era, si se recuerda, sale un hombre con los brazos abiertos y dice, si el hombre muriera, volverá a vivir. Como una pregunta, donde las personas miraban a esa pregunta y no todos tienen clara respuesta o algunos que la tienen clara también querían comparar con lo que ellos creen y era una de las revistas más solicitadas. Si el hombre muriera, volverá a vivir. Bueno, nosotros sabemos que ese es el fin. Cristo va a volver, va a cambiar la tierra, las personas que murieron, volverán a la vida. ¿Y entonces cuál es el medio para alcanzar ese fin?
Es hacer lo que Cristo encomendó a la iglesia. Ese es nuestro medio. Y no se vale tener otros medios como iglesias. Predicar el evangelio. O como dice, voy a leer de Marcos. Para no leer siempre, Mateo 28, ¿cierto? La comisión. La comisión. La comisión. La comisión. La comisión. Marcos 16. Marcos 16, el versículo 15, Jesucristo le dice a sus apóstoles, y este es el medio que Jesucristo entregó. ¿Y otra vez? ¿El fin justifica los medios? No. Declaramos eso. Es maquiavélico. Es napaleónico. Finalmente, satánico.
O diabólico. Es decir, el fin justifica los medios. Entonces, nosotros tenemos que hacer o desarrollar lo que Jesucristo nos dijo que eran los medios. Queremos llegar al reino, y desarrollar lo que Jesucristo nos ordenó. Marcos 16, el versículo 15, dice a Jesús, les dijo, ir por todo el mundo, y predicar el Evangelio a toda criatura. Y ir por todo el mundo, y predicar el Evangelio a toda criatura. El que creyere, y fuera ebotizado será salvo.
Y los que no, serán condenados. Bueno, y ahí da otras señales de lo que iban a hacer, los ajóstoles que iban a hacer reconocidos. Sobre todo, la época del primer siglo, cuando los ajóstoles tuvieron que tener muchas señales para hacer diferenciados de los verdaderos medios. Entonces, también agrega a Mateo, y usted lo puede anotar ahí, a Mateo 28, que dice, hacer discípulos y cuidar de ellos. De hecho, la misión que tenemos en la iglesia, escrita en nuestro emblema, predicar el Evangelio, hacer discípulos y cuidar de ellos. Y ahí por eso se desarrollan campamentos, que fueron anunciados.
Ahora por eso se desarrollan las fiestas, los servicios, también otras formas como seminarios o participación en las ferias del libro y otras actividades para predicar el Evangelio, programas radiales, que hacemos predicar el Evangelio. La distribución de los libros, la revista. Trabajar por aquello, preocuparnos de eso. Para conquistar el mundo, no. Esa no es la razón de eso. Lo conversé con alguien que participó en la feria en el Estad, y le había hecho click hace poco. Y yo siento que es bueno compartirlo con todos, para que entendamos que nuestro propósito de predicar el Evangelio no es conquistar el mundo y hacer muchos discípulos que entren en la iglesia, sino que la Biblia dice para testimonio de las naciones.
Ese es el verdadero motivo. Principalmente predicamos el Evangelio para cumplir lo que Dios nos dijo. Y para testimonio de las naciones. Bueno, ese es el medio dado por Dios, no el medio dado por nosotros. Entonces, si nosotros creemos que podemos saltarnos sus mandamientos, justificar esta frase de predicar el Evangelio, buscar otras formas de hacerlo, justificar por qué no hacemos esto, estamos justificando nuestro medio. Estamos haciendo que el film justifique nuestros medios.
Hacemos nuestros propios medios. Y es interesante que esta frase el film justifica los medios. Es una frase que representa mejor, o la mejor frase que representa los sistemas de la historia de la humanidad. Siempre el ser humano ha justificado sus medios en pos de un film. No caigamos en ese mismo error de justificar nuestra forma de hacer las cosas porque tenemos un propósito.
Otro de los medios y que debemos desarrollar y vivir es mantener nuestro cristianismo como debe ser, guardar los mandamientos tal como la semana pasada se nos hablaba de uno de esos mandamientos, de no tomar el nombre de Dios el vano, leer el decálogo, leer los libros de la ley, aplicarlos en nuestra vida, aprender de la palabra, investigar qué es lo que Dios quiere de nuestra vida y eso ejecutar y no nosotros acomodar nuestra vida al camino de Dios, acomodar nuestras decisiones al camino de Dios, los tiempos que nos sobran al camino de Dios.
¿Cómo hay decisiones como dónde vivir, qué comer, en qué trabajar? Tiene que estar Dios primero en esa decisión. No puede ser al revés. Depende del trabajo que tenga, ¿cómo voy a adorar a Dios? ¿Depende de dónde voy a vivir, cómo adorar a Dios? Debe ser al revés. Si usted tiene la oportunidad, porque también hay personas que tienen la oportunidad de tomar esas decisiones, de poder decidir dónde vivir, cómo vivir, qué trabajo tener, piensen Dios primero. Le aseguro que va a tener una respuesta positiva de Dios.
Y positivas, no en términos del mundo. No de quizá un gran salario, o quizá gran fama o desarrollo profesional. Si no, el su bienestar espiritual, que es lo que finalmente queda. La tranquilidad espiritual.
Bueno, hermano, tenemos esta frase que no compartimos, que no la compartimos. Una frase que no queremos hacer parte de nuestras vidas.
El fin, por muy noble que sea, incluso el reino de Dios, el fin no justifica los medios. Es decir, que nosotros debemos debemos tener un fin noble. Debemos tener un fin conocido, compartido. Tenemos un fin excelente, que es llegar al reino a Dios. Pero el fin no justifica los medios. Entonces, la forma en que debemos hacer las cosas, la forma en que queremos alcanzar ese fin, no justifica el desobecer el sado. Por ejemplo, si usted está trabajando el día sado, tiene que dejarlo, inmediatamente. Aunque piensen llegar al reino a Dios y tengan todo lindo en su cabeza, el fin no justifica los medios. Debemos hacerlo de la manera de Dios.
El fin, este deseo, este anhelo, de pertenecer a la familia de Dios, no justifica el que no los amemos, los unos a los otros. Y no desarrollemos ese amor.
Vayamos creciendo en el amor los unos con los otros. Este anhelo de querer ayudar a otros, al reino de Dios, no justifica el querer hacerlo a mi manera.
Hermanos, el fin no justifica los medios. Busquemos la manera de hacerlo a la forma de Dios. ¿Por qué los mandamientos de Dios no solo son para el mundo del mañana? Dios nos entregó su mandamiento para que nos vaya bien en esta vida. Y el quiere que nos desarrollemos. Él quiere que nos vaya bien, que nos vaya bien entrando al reino a Dios, pero también en esta vida. Entonces desarrollemos lo mejor que podamos, nuestro cristianismo, guardemos nuestros mandamientos, lo mejor que podamos, aprendamos de aquello, aprendamos del plan de Dios, de su fiesta santa, de cómo se deben guardar, aprendamos de la naturaleza de Dios y cómo Él quiere que le adoremos. Y hagamos las cosas sin preocuparnos de lo que el mundo nos quiere entregar, de lo que el mundo nos muestra ante nuestros ojos, sino preocupémonos de qué es lo que va a decir. Finalmente, busquemos el like de Dios, no el del mundo. Y nos vemos en el próximo vídeo. ¡Hasta la próxima!