La sanación del ciego de nacimiento ilustra de manera maravillosa la ceguera espiritual, y sobre todo, es un hermoso ejemplo de cómo Jesús vino a dar luz al mundo.
Desde el momento en el que somos bautizados, adquirimos la responsabilidad de mantenernos fieles en el camino de vida que Dios nos marca a través de sus leyes; pero al mismo tiempo, accedemos a su poder para sobreponernos a las dificultades.
La obsesión humana con lo sobrenatural ha tergiversado nuestra comprensión sobre lo que es un milagro. La Biblia los define perfectamente, y sobre todo, nos aclara su propósito y significado.
En la descripción del milagre de Jesús al sanar al este hombre ciego de nacimiento, hay detalles asombrosos sobre la creación del hombre, la sanidad espiritual y la fe.
La historia de la hija de Jairo y la mujer con flujo de sangre, son un hermoso paralelo de cómo funciona la fe en diferentes etapas de nuestra vida espiritual. ¿Qué lecciones podemos aprender de ello?