Nuestra motivación principal como cristianos debe ser emular la vida ejemplar de Jesucristo para convertirnos en las primicias que le prosiguen.
Recordemos algunas recomendaciones prácticas para llevar a cabo este mandato de Dios
La celebración de la Pascua en el Antiguo Testamento, requería un sacrificio para el perdón de los pecados. La conmemoración actual de esta ceremonia, ha cambiado sus componentes aunque conservando el mismo significado.
Recordando, el pan sin levadura es un símbolo muy importante en la primer temporada de fiestas Santas ¡Pero en cada una tiene un significado diferente!
Cada una de las Fiestas Santas de Dios tiene un propósito particular y debe dejarnos una enseñanza nueva cada año. ¿Qué debemos aprender mediante la fiesta de la Pascua?
Pascua y Panes sin levadura son dos fiestas estrechamente relacionadas: En la primera aceptamos el sacrificio de Cristo que limpia nuestros pecados, mientras que en la segunda nos esforzamos por mostrar nuestra disposición a estar limpios de pecado.
La ceremonia de la Pascua contiene un ritual con grandes lecciones de vida cristiana: el lavamiento de pies. ¡Una de las más bellas enseñanzas que Jesucristo nos dejó como legado!
El ritual de la Pascua es sumamente importante para el cristianismo en general. No obstante la mayoría no comprende el propósito del mismo y por lo tanto no se prepara adecuadamente para celebrarla. Tomar la Pascua es la renovación de un pacto… ¿Qué necesita usted para hacer esto?
La Pascua es tiempo de reflexión, oración y ayuno, es tiempo de volver a empezar y comenzar a ocuparnos en nuestra salvación.
El pan que simboliza el cuerpo de Cristo, también nos simboliza, es por ello que debemos aprender muchas lecciones sobre las características de como Dios quiere que sea este pan.
Al someterse a cada uno de los detalles de su arresto, Cristo nos esta brindando la gran oportunidad a toda la humanidad de la vida eterna.
Al ser parte del mismo cuerpo, debemos de reconciliarnos los unos con los otros.
Limpiar nuestras mentes y corazones para presentarnos ante Dios es un paso fundamental para celebrar adecuadamente la Pascua. Preocupémonos de que la imagen que mostramos al mundo, sea sincera y verdadera.