De todos los objetos que formaban el Tabernáculo el Arca era el más importante, debido a que representaba la presencia de El Eterno.
Glorificar a Dios significa ser parte activa de la misión de la Iglesia encomendada por Cristo.
Alimentémonos siempre del árbol precioso que Dios ha puesto al alcance de nuestras manos.
Con Dios podemos lograr nuestros objetivos y llegar a su reino.