Sin reconocer la existencia de Dios no se puede explicar el origen de la vida, primera parte.
Alimentémonos siempre del árbol precioso que Dios ha puesto al alcance de nuestras manos.
Somos especial tesoro para Dios por lo que debemos amar y cumplir sus mandamientos para así alcanzar sus promesas.
Somos la luz del mundo. Tenemos que darnos cuenta de la importancia que tiene ante Dios hablar la verdad.
Con Dios podemos lograr nuestros objetivos y llegar a su reino.