Para cambiar nuestro modo de pensar y de actuar, necesitamos del verdadero arrepentimiento. ¿Qué es el arrepentimiento? Un profundo reconocimiento y tristeza por el pecado cometido. Mensaje entregado el 26 de diciembre de 2020.
Jesucristo es la figura central de la primer temporada de Fiestas Santas, así como del Plan de Salvación de Dios. Esta fiesta de panes ácimos, nos recuerda que nuestro esfuerzo es primordial para el cumplimiento de ese mismo plan.
La humanidad ha creado muros para protegerse de amenazas externas durante muchos años; bajo el riesgo de aislarse de sus aliados
Para que el sacrificio de Cristo tenga su efecto purificador en nuestras vidas, debemos cumplir nuestra parte de dar la espalda al pecado.
El rey Saúl hacía las cosas a su manera, desobedeciendo abiertamente las órdenes de Dios, y pese a las amonestaciones de Samuel, se justificaba continuamente. ¡Aprendamos a escuchar la reprensión del Eterno a tiempo!
Enfrentar problemas en nuestras vidas cristianas, nos permite mejorar continuamente para perfeccionar nuestro carácter.
Debemos deshacernos de todo aquello que nos perjudica y que impide que nuestra relación con Dios sea limpia, directa y Santa; ¡necesitamos comprender la voluntad del Eterno!
La Fiesta de Panes sin Levadura es, al tiempo que un paso de convertirnos en mejores cristianos, un anuncio de aquello que en el Reino de Dios no sufriremos: la tentación del pecado.
El padre nos promete un inapreciable obsequio: Ser parte de su familia espiritual. ¡Sin embargo es necesario reconciliarnos con Él a través del sacrificio de su hijo!
Dios, en el inicio de la historia, nos obsequió su obra. No obstante, perdimos esa heredad por causa del pecado. ¡Podemos recuperarla!
La vida cristiana supone realizar cambios de fondo en nuestras vidas; necesitamos vencer el pecado ¡huir de él!. La Biblia nos presenta una fórmula práctica para iniciar nuestro crecimiento espiritual.