La verdadera transformación de nuestra mente y corazón requiere de dos componentes principales: La comprensión de la Palabra de Dios, y la Gracia de Dios en nosotros, ambas producto del don del Espíritu Santo.
Tener hijos es una enorme responsabilidad. ¿Cómo podemos brindarles las mejores herramientas para la vida? ¡La Biblia tiene la respuesta!