Uno de los rasgos fundamentales que un cristiano debe tener es el temor/reverencia/respeto/asombro apropiados hacia Dios. Ese rasgo tiene tantos beneficios y es muy necesario para nuestra vida espiritual y nuestro futuro. Sin él, fracasamos y podemos empezar a transigir y tomar a la ligera la palabra de Dios.
En el contexto de Pentecostés, recordemos las instrucciones de Dios para la observancia de sus días santos y nuestra disciplina en la vida cotidiana.
El maravilloso futuro que Dios planea para la humanidad puede iluminar nuestro diario andar.
Dios tiene un poderoso propósito para la familia en este mundo. A final de cuentas, desea hacer de nosotros una gran familia espiritual.
Desarrollar un corazón humilde, sincero y abierto a la Palabra de Dios, no es una labor humana; necesitamos que El Eterno trabaje en nosotros a través de su Espíritu Santo. Mensaje entregado el 2 de junio de 2018.