Uno de los rasgos fundamentales que un cristiano debe tener es el temor/reverencia/respeto/asombro apropiados hacia Dios. Ese rasgo tiene tantos beneficios y es muy necesario para nuestra vida espiritual y nuestro futuro. Sin él, fracasamos y podemos empezar a transigir y tomar a la ligera la palabra de Dios.
En el contexto de Pentecostés, recordemos las instrucciones de Dios para la observancia de sus días santos y nuestra disciplina en la vida cotidiana.
Dios tiene un poderoso propósito para la familia en este mundo. A final de cuentas, desea hacer de nosotros una gran familia espiritual.