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Tal como les mencioné, y ahora sí podemos partir con el sermón. Sé que hay muchas áreas que están escuchando el mensaje, pero que puedan recibir una buena transmisión, porque este es uno de los temas favoritos míos que quiero compartir con ustedes. Y ya saben que hay muchos problemas en el mundo. El nivel de ansiedad de los seres humanos se ha disparado. Hace cien años atrás, las personas tenían otros problemas, pero no este mundo agitado.
Que todo tiene que ver con cuentas, que hay que estar sobreviviendo, que hay que unir dos sueldos. Muchas veces la mujer tiene que trabajar para ayudar a sacar adelante las cosas. Hace cien años atrás la vida era mucho más tranquila, sencilla. Pero hoy día se puede llamar esta época la edad de la ansiedad. La gente anda ansiosa, tensa, por todas las presiones a diario que tienen que enfrentar.
Y me acuerdo que hubo un reportaje sobre estas ansiedades en una revista, la revista Newsweek, que es una noticiera. Y ahí estaban diciendo que con todo este estrés que hay en el mundo, sus recomendaciones era una forma de relajarse, controlar la respiración.
Cuando surgen estas tensiones, repitiendo una palabra en silencio, mientras que saca la respiración, anima a los pacientes a enfrentarse a sus peores miedos, como el miedo a los ascensores o elevadores. Y tienen que entonces tomar esta terapia, subir en uno y demostrar que van a sobrevivir, para después dar su masaje y ejercicio. Eso es lo que dicen que hay que hacer, pero no se habla nada de ir a Dios, de la oración, de la vida espiritual. Entonces, estos ejercicios y recomendaciones son solamente paliativos. Se puede decir también que ahora hay tanta drogas que la gente tiene que estar tomándose pastillas para todo eso.
Pero eso no soluciona el problema de fondo. El problema que la Biblia tiene la respuesta. Primero que nada, hay que acercarse a Dios. En una sociedad que más se distancia de Dios, hay que primero acercarse a Dios. Noten lo que nos dicen Filipenses 4. Filipenses 4, la opción del tema todavía no ha llegado al fondo, pero es como una preparación, un aperitivo, antes de entrar en el plato de fondo.
Filipenses 4, versículo 6, nos dice, Por nada, estéis afanosos. Que también es la palabra ansiosos. Si no sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego con acción de gracias, y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Entonces, la primera recomendación es acercarse a Dios. En oración, Dios va a suplir lo que nos falta, nos va a dar esa paz y tranquilidad interior que nada físico, ninguna pastilla, puede hacerlo lo que Dios puede hacer por nosotros.
Pero, yo quiero ir también un poco más a fondo. ¿Qué palabras de consuelo puedo encontrar cuando uno tiene esas tensiones, esas ansiedades? Y para eso hay un salmo que quiero ahora hacer un viaje a través de imágenes. Vamos a volver atrás a este salmo 23, porque es una forma de tranquilizarnos. Es un salmo muy bello, que muchas veces uno lo lee en forma somera, superficial, y yo quiero realmente inculcar en ustedes lo que tiene que ver con este salmo 23. Vamos a ir a fondo en este hermoso salmo. Aquí el título que tengo es, Dios es mi pastor, el eterno es mi pastor.
Lo que usamos, la palabra ya ve que significa el eterno. El eleno de David, que fue pastor. Y lo primero aquí, cuando él describe, y aquí hay 12 puntos que entrega David sobre el buen pastor, lo primero que debemos hacer hincapié en la primera frase aquí dice, el eterno es mi pastor. Nada me faltará. Lo primero que hay que tomar en cuenta es que no es el pastor el que está hablando, sino que este salmo es visto de la perspectiva de la oveja que el pastor cuida.
Es como si la oveja pudiera hablar. E igual que la oveja sabe cuando tiene un buen pastor que la cuida, también nosotros somos como esa oveja que tenemos a Jesucristo y a Dios Padre.
Ellos son los que nos cuidan a nosotros. Nosotros somos la ovejita. Entonces hay este paralelo entre la oveja y el pastor y nosotros y con Jesucristo y Dios Padre. Porque en realidad los dos nos pastorean, no solamente Jesucristo. Tenemos a Dios y Jesucristo a su diestra. Ellos nos cuidan, se preocupan, nos aman. Dios entregó a su Hijo por nosotros. Su Hijo se entregó a sí mismo por nosotros.
Él es el buen pastor que Dios puso a cargo en su iglesia. Y entonces cuando uno ve a la ovejita, lo primero que uno expresa es el eterno, es mi pastor. Nada me faltará. La ovejita está diciéndole, Mira quién es el que me cuida. El Dios del universo, con todos los recursos a su disposición y millones de ángeles. Y Él es el quien me cuida. ¿Quién puede tener mejor cuidador? Que eso. Entonces es como una señal de orgullo que se sienta la ovejita. Qué suerte tengo. No tengo un ser humano, que es el que tengo que depender. Que como la Bíblia dice, que tiene un brazo de carne, que son carnales, que hay muchas veces que la gente depende solamente del ser humano para su bienestar.
Pero no, más allá, mira quién tengo, cuidándome, alimentándome, guiándome en el camino. Qué felicidad me da eso. Así que David está expresando, como él estaba muy cerca de Dios, y meditó sobre su palabra y sobre sus leyes, y Dios le entregó un gran cargo. Igual que David cuidó a sus ovejas, así Dios lo puso a cargo de Israel, y dice que él cuidó a Israel con un pastor con sus ovejas, que las ama, las cuida, las protege.
Entonces David quería hacer este salmo en alabanza a Dios como su pastor. Noten lo que dice aquí, la segunda frase, dice, en lugares de delicados pastos, aquí me hará descansar. Aquí empezamos a ver lo que Dios hace. Así que el primer punto es identificar. El termo es mi pastor. Y número dos, como consecuencia, nada me faltará. Ellos saben lo que es mejor para mí, ellos me cuidan, me ayudan, me protegen. Y entonces Él me lleva a lugares de delicados pastos, me hará descansar, que los delicados pastos, las ovejas se engordan, se alimentan con el pasto.
Pero a veces en el mundo el pasto no es bueno. Y aquí está describiendo en forma física y espiritual que el buen pastor te lleva al pasto sano y te hace descansar. Porque estás protegido, estás reguardado por ese pastor, entonces las ovejas, que son criaturas bastante tímidas y fácilmente alteradas, las ovejas son bastante saltonas porque ellos no tienen forma de protegerse. Si llega un lobo, ellos no tienen colmillos fuertes, no tienen garras, están indefensas. Y por eso siempre están comiendo y mirando, porque andan inquietas. Pero con un pastor como el que tenía David, dice yo como buen pastor y me puedo poner, recostar, porque sé que él está conmigo.
Esto me recuerda, una vez hace ya, van a ser 20 años, que se cumple en 1995, cuando la iglesia estaba pasando por ese momento, un torbellino, en que parte del liderazgo de la iglesia había decidido irse de vuelta al mundo, empezar a adoptar las prácticas del mundo, dejar el sábado. Y yo era pastor y tenía como 500 personas en toda esa zona de Chile y Bolivia, estaba atendiendo varios países y entonces me dijeron, no, estos son los cambios y hay que enseñar esos cambios o si no, nos vamos a despedir.
Una amenaza que recibí. Y yo me acuerdo que en esa ocasión tuve un sueño, en que me encontré justamente en una zona, una llanura, y había ovejitas que yo estaba cuidando. Y tenía yo que entregarles el pasto y había fardos de hierba, muchas veces cuando ya se vuelve en otoño o en invierno, el pastor tiene que tener la hierba para sus animales.
La hierba ya ha desaparecido, se ha secado, ha venido el frío, entonces uno tiene esos fardos de heno o de paja para darles. Y yo me acuerdo que en ese sueño que tuve, escuché una voz que me dijo, ten cuidado con el pasto que alimentas al rebaño. No mezcles veneno, pasto venenoso, como quieren que hagan. No mezcles ese pasto venenoso, porque primero te vas a ver conmigo. Y número dos, el rebaño no va a poder confiar en ti.
Y me vino un temor terrible de que hay de ti, si descuidas. Y obviamente, yo me paré en el púlpito y yo dije, yo no puedo enseñar estas cosas. No las creo, las he comprobado, que no son verdad. Y hermanos, yo no puedo enseñarlas. Y estoy aquí. Bueno, me despidieron, pero me despidí, me despidieron con los pies bien puestos, con mi fe íntegra y 96% de la congregación dijeron, no queremos ese veneno tampoco.
Así que siga alimentándonos. De así de 320 personas que teníamos la congregación, solo hubo como unas 20 o 30 que se fueron a otro pastizal. Pero retuvimos como 280 personas. Y en todo el resto de Chile, todo el gente se mantuvo firme. Fue uno de los lugares principales que se mantuvo intacto. Pero ese temor que me vino, que Dios me advirtió y estoy tan agradecido por ello. Pero bueno, la cosa es que acá, Cristo es el pastor, Él le avisa a sus pastores, bajo Él, cómo deben hacer las cosas.
Y por eso aquí dice, en delicados pastos. Pastos buenos, nutritivos, que hagan crecer espiritualmente y físicamente. Aquí en las ovejitas, las ovejitas como que somos nosotros. Después, el cuarto punto, dice, junto a aguas de reposo, me pastoriará.
Esto es otra de las características que el pastor tiene que darse cuenta. Que las ovejas, como tienen tanta lana, si se acercan mucho a cualquier tipo de arroyo y se revalan y caen, toda esa agua se vuelve como una esponja.
Y se empapan y se hunden y se ahoga. Entonces el pastor siempre tiene que estar pendiente de los peligros. Y por eso esta ovejita dice, mire, cuando yo voy a tomar del río o del arroyo, dice aquí, junto a aguas de reposo, me pastoriará. Lo lleva a donde las aguas son tranquilas, donde esa oveja puede tomar calmadamente.
No donde aguas turbulentas que se pueden mojar y empapar, inmediatamente se hunden. Las ovejas no saben nadar, porque con esa lana son como una roca que se hunden al fondo. Por el pastor las conduce a lugares donde están protegidas. El agua manza, donde no tienen que preocuparse de ser llevadas por las corrientes. Dice número cinco, ¡conforta mi alma! Las ovejas se sienten tranquilas, relajadas. Pueden sentirse agustas.
El pastor no está atrás de ellas, no está atacándolas. El pastor está para ayudarlas, para sanar a la coja, para ver cuál estado está. Los pastores muchas veces toman a las ovejas, las separan, las montan en sus brazos y examinan toda la oveja para ver si está saludable, que no tenga una espina, una patita que se infecte.
Entonces aquí dice, ¡conforta mi alma! Está buscando mis mejores intereses, no los suyos propios. Pero 6. Me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre. Las características de las ovejas es que tienen que ser movidas dependiendo de las temporadas. Cuando están en la época del invierno, los ponen en rediles, hacen cercos, ponen un techo para que en las lluvias no queden mojadas, pero llega ya a la primavera, cuando ya el pasto crece de nuevo y hay que llevarlas. Y muchas veces son zonas donde hay que subir por senderos para llegar a los valles.
Y el pastor tiene que saber cómo conducirlos. Y aquí dice que me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre. Lo va a llevar por el mejor camino posible. Las ovejas también tienen que saber cómo conducirlas, porque no son como los cabritos que suben y bajan montañas fácilmente a ovejas otra vez, con esa lana que tienen y que cuando no las han aquí limpiado y todo, trasquilado, cuando siguen con su lana son torpes.
Y es fácil, en esos senderos por las montañas se pueden caer por los precipicios. Pero él dice, mire, yo no tengo esa preocupación, porque él me lleva por sendas de justicia, por amor de su nombre. Me guiará bien. ¡Confían en ese buen pastor! Dice versículo 7. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Otra vez, hablando de esa senda, senderos, a veces van subiendo y hay precipicios.
Hay otros desfiladeros y dice que cuando miran abajo, ahí está el valle. Y se revalan, van a caer en ese valle de la muerte. Es una muerte segura caerse de uno de esos precipicios. Pero, lo bejita sabe que Dios está conduciendo su vida. Que él está ahí para ayudarnos en cada momento.
Dios no toma un día libre, no toma vacaciones. Está con nosotros en la mañana, en las noches. Cuando dormimos, Él sigue cuidándonos. Y por eso dice, no temeré mal alguno. Porque tú estarás conmigo. El pastor siempre está ahí con las ovejas. Imagínense una ovejita extraviada. Está tratando de andar por su propia cuenta, por el sendero. A veces no sabe cuál es el mejor sendero.
Y toma el sendero equivocado, donde se vuelve tan angosto que se caen y se matan. Y hay ovejitas que a veces no. Yo lo voy a hacer por mi cuenta. Yo sé mejor y están expuestos a todos los elementos, a los lobos, a todos los peligros imaginables. Por eso Dios hizo que fuéramos como un rebaño para protegernos, para que nos ayudemos los unos a los otros. Dice versículo 8. Tu vara y tu callado me infundirán aliento.
No ten aquí estos dos instrumentos principales que tiene el pastor. Lo veja dice, mire, esos dos instrumentos son para mí bienestar. Tu vara y tu callado. Eso es un concepto que a veces uno no entiende. Cuando habla de que uno va a regir con vara, de hierro, bueno, la vara de hierro era uno de los instrumentos que usaba el pastor.
Pero esa vara de hierro el pastor no lo usaba contra las ovejas. Esa vara de hierro lo usaba contra los depredadores, los osos, los lobos. El pastor tenía como un tipo de vara protectora. Era un mazo que usaba contra. Y como David mismo hablaba, le partía el cráneo a los lobos o los osos que venían tras él. Esa era la vara de protección. Y la ovejita que no tiene dientes afilados, no tiene garras para protegerse.
Mira dice, ah, sí, pero mi pastor tiene la vara. La vara de hierro. Y con eso yo me siento tranquila. Pero no solamente tiene el pastor la vara de hierro para proteger. Por eso es que cuando Cristo dice que le daré a ellos a gobernar con una vara de hierro, no está hablando que se va a usar contra los que son parte de su reino, que dice ahí que los que vienen contra él, esas naciones agresivas que vienen, entonces se usará la vara de hierro.
Pero el pastor protege a su rebaño hasta con su propia vida. Y muchas veces los pastores entregaron su vida y se encontró donde después ahí el pastor muerto de su vara ensangrentada con unos cuantos lobos muertos, hasta que por fin lo mataron a él, pero protegió con su vida a su rebaño. Y por eso aquí dice que tu vara y tu callado me infundirán aliento.
Ahora, el segundo instrumento que usa es el callado, que eso normalmente venía de una raíz del árbol en que el pastor mojaba la raíz, así que se volvía como un tipo de bastón, con un tipo de curva arriba, que se usaba para sacar a las ovejas de los peligros. Así que este era un callado, que ustedes han visto muchas veces, esos tipos de callados que hay con sus vueltas. En realidad era una raíz fuerte, con la curva que se usaba para extraer a las ovejas de los peligros. A veces una oveja estaba ahí al lado de un precipicio, y para el pastor sería muy difícil entrar y tomarla. Entonces extendía el callado, lo tomaba por el cuello y la sacaba de los peligros.
A veces se metían en los espinos. Imagínense lo que es, la oveja luchando y llenándose de espinos, entonces el pastor no tiene que meterse ahí, sino con el callado lo metía alrededor del cuello, la curva, como un tipo de anzuelo, y entonces lo sacaba de ahí. Además, a veces había que golpear. Mover con el callado se usaba para guiar a las ovejas, moverlas a donde correspondía, había casi siempre una punta en el otro lado, para moverlas a las ovejas. Y aquí la oveja sabe que los dos instrumentos están hechos para su bien. Así que, el ministro, también como Cristo lo hace con nosotros, a veces necesitamos un poco de disciplina, pero es con el callado, no es con la vara de hierro, no se le rompe la cabeza, no se le guía, se lo mueve, se apunta, mira, anda por acá, es la mejor forma de llevarlo a cabo.
Entonces es una guía amorosa, pero también firme. A veces los peligros que hay no solo son de los depredadores, sino son también las ovejas dentro del rebaño, que se pueden volver agresivas. Notemos un ejemplo, dejen un dedo acá, porque vamos a volver. Vayamos a Ezequiel 34 y ver como Dios se queja de los líderes de Israel que no estaban pastoreando a su rebaño como correspondía. Aquí hay una descripción del mal pastor.
Aquí en Ezequiel 34 dice versículo 1, vino a mí palabra del eterno, así que no era de Ezequiel, sino Dios está entregándole y Ezequiel lo está anotando. Él era el secretario de Dios y ese hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza y día a los pastores, así ha dicho el eterno, el Señor. Hay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos, que ellos se preocupan no tanto del rebaño, sino de ellos mismos, están ahí solo para sacarle lana a las ovejas.
Y no le interesa que se apacientan a sí mismos. ¿No apacientan los pastores a los rebaños? ¿No es el propósito de los pastores cuidar? Aquí nos dice apacentar. De ahí viene la palabra paz, que es cuidarlos, protegerlos. Dice versículo 3. Coméis la grosura y os vestís de lana, de la lana, la engordada, de golláis, más no apacientas a las ovejas. Explotan. Ahí no ven ese cariño que el pastore y sus ovejas son como una familia, que hay ese cariño y amor.
Versículo 4. No fortalecisteis las débiles, ni jurasteis la enferma, no vendasteis la perniquebrada, ni volvisteis al redir la descarriada, y buscastéis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia, solamente explotando su cargo. Y Dios habla de que esto es una abominación ante Él, y andan errantes por falta de pastor, asustadas, desconfiadas, y son presas de todas las fieras del campo, y se han dispersado, porque pastor realmente no está para proteger y para entregar su vida por ellas si es necesario.
Dicen, «Duvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado, alto, y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quién la buscase, ni quién preguntase por ellas». Y aquí, describiendo el pueblo de Israel, andaba descarriado, los líderes estaban enfocados en ellos mismos, enriquecerse, en mandonear, y como dice, tratar con dureza y con violencia, y las jovejitas se sentían desprotegidas.
Y entonces dice, hercico, «Sígannos, por tanto, pastores, oír palabra del eterno, vivo yo, ha dicho el eterno, el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor, ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas, por tanto, o pastores oír palabra elterno. Este va a ser el juicio que Dios hace.
Así, ha dicho el eterno, el Señor, «Y aquí yo estoy contra los pastores, y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas, ni los pastores se sentarán más, así mismos, pues yo libare mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida». Porque así ha dicho el eterno, el Señor, «Y aquí yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré». Dios va a actuar. Y entonces, versículo 16, dice, «Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil, la descarriada, vendaré la pérnique verada, y fortaleceré la débil, más a la engordada, y a la fuerte destruiré, las apacentaré con justicia».
Y aquí Cristo está hablando, que Él iba a encargarse. Y así lo hizo ante los fariseos y los líderes que no estaban preocupándose del rebaño. Él formó Su iglesia. Él es el buen pastor que se hizo cargo, y también cuando Él vuelva a la tierra, Él va a juzgar a la tierra, y ahí, entonces, va a tomar el rebaño para cuidarlos. No, no, ten versículo 20. Aquí versículo 17, «Más en cuanto vosotras, ovejas mías, hacía dicho el eterno el Señor, y aquí yo susco entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabrillos.
Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que también oyáis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda, y que bebiendo las aguas claras enturbiais, además con vuestros pies las que quedan, y mis ovejas comen lo oyado de vuestros pies y beben lo que con vuestros pies habéis enturbiado. Por tanto, hacía, dice el eterno el Señor, aquí yo, yo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca. Por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos a todas las débiles hasta que las echasteis y las dispezasteis.
Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña y el carenche oveja y oveja. Entonces también, parte de la función del pastor, Cristo lo hace con su iglesia. Él ve cómo se comportan cada uno y las acciones que hay, y también el pastor tiene que estar pendiente de si hay en la congregación ovejas que andan dominando y están atacando a otras y a veces las ovejitas todas se asustan.
Porque ya aquí llegó la persona que anda imponiéndose y aprovechándose del débil, y el pastor tiene que tomar acción al respecto. Hay ovejas matonas, igual que hay pastores que pueden ser matones también. Pero la cosa es que en el rebaño de Dios tiene que haber paz, tiene que haber respeto. No es el lugar para que algunos se leven y traten ahí de apoderarse o también de abusar de los otros.
Y es parte de esa vigilancia, de tener la congregación tranquila, uno lo hace con cariño, con cuidado. Pero también tiene que proteger a las débiles, tiene que proteger a las más sensibles y a veces las más tímidas, que no pueden defenderse por cuenta propia, porque no tienen esa personalidad. A veces en el campo los pastores, cuando tienen las ovejas, de repente están todas en un redil y él ve y están todas en un rincón. Y ahí está una oveja grande y anda ahí apoderados y todas las otras están arrinconadas. Y a veces el pastor tiene que tomar esa oveja grande y degollarla, terminar con esa oveja, porque entonces ya las ovejitas ya andan tranquilas otra vez, ya no andan preocupadas.
Obviamente en la iglesia la analogía es que a veces la persona así, después de que uno advierte con cariño y amor, y en un momento decir, mire, señor, usted aquí no encaja bien, porque todos están asustados y usted está aquí matoneando como un tipo de matón, que se llama el bully en inglés, que no dejan a las personas tranquilas. Pero bueno, ese es el punto que quería tocar. Aquí me falta solamente unos pocos minutos. Vamos a seguir aquí para terminar con este salmo 23.
Pero aquí vemos que esta es una descripción completa de cómo debemos nosotros actuar. No solamente tiene que ver con Dios y cómo nos cuida nosotros y cómo el pastor debe cuidar a sus rebaños, sino también cómo debemos nosotros cuidar dentro de nuestro hogar, a nuestros hijos, a lo que nos corresponden cuidar. ¿Somos matones o estamos ahí también para cuidar a lo que están alrededor de nuestros, protegiéndolos, guiándolos por sendas de justicia? Continuando aquí dice versículo 5. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores. Aderezar la mesa significa otra vez preparar el pasto que van a comer, que la ovejita va a estar tranquila.
No importa todos los depredadores que estén por ahí, ella puede comer con tranquilidad. Dice versículo 6. Unjes mi cabeza con aceite, mi copa. Bueno, unjes mi cabeza con aceite, entonces sería el número 10, tiene que ver con la característica del pastor que las ovejas muchas veces tienen moscas. Cuando comen y todo, las moscas se meten en los orificios de su nariz y molestan y a veces las enloquecen. Entonces el pastor toma un aceite para unir, untar la cabeza para evitar que todos esos insectos lo molesten.
Y eso es figurativo, que uno debe sentirse que es como un higimiento para tranquilizarlo, que no hay que preocuparse, no tener miedo. Aquí estamos para ayudarlos, no van a haber todos estos bichitos molestándolos de problemas que hay a diario que lo estorban. Siguiendo dice, mi copa está rebosando. Otra vez la alegría de sentirse protegido, llamado por Dios. Vs. 11-6, este sería el punto 11. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Sí, con un pastor como el que tenemos. Y con un manteel bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Tengo un Dios misericordioso, amoroso, que entregó a su hijo para mostrar que está dispuesto a morir por su rebaño.
Ese es el mismo hijo que tiene arriba, que está en su trono, que nadie puede removerlo de ahí y que él tiene el poder de todo el universo y el es el que quiere cuidarnos. Quiere guiarnos en nuestras vidas. Vendrá la misericordia y el bien. Y el último, el duodésimo punto. Y en la casa del eterno moraré por largos días.
Aquí David dice que a través de ese buen pastor voy a morar, no solo como una ovejita que ya mora ahí en el redir bien protegido, sino en la casa del eterno. El reino de Dios voy a morar para siempre con muy buen pastor. Y mi Dios Padre que está ahí. Entonces es un salmo de ánimo, de ayudarnos a entender todo lo que debemos estar agradecidos. A veces el problema que tenemos es que no buscamos a Dios lo suficiente para solucionar nuestros problemas.
No nos acercamos a Dios lo suficiente. No confiamos en Dios como ese buen pastor. Y la lección es no sólo hacia Dios, y hacia un ministro que este debe ser el modelo de liderazgo servidor para cuidar a su rebaño. Vayamos a la última escritura, en Apocalipsis 7, versículo 14. Apocalipsis 7, versículo 14. Ya cuando Cristo haya vuelto. ¿Cuál es la descripción de Jesucristo en ese momento? Apocalipsis 7, versículo 14. Aquí hablando ya de cuando Cristo ha vuelto.
Yo le dije, Señor, tú lo sabes, ¿quiénes son estos? Y él dice, estos son los que han salido de la Gran Tribulación y han lavado sus ropas y las han enblanquecido en la sangre del Cordero. Significa que estos son miembros que tuvieron que pasar por la Gran Tribulación, pero enblanquecieron. Sabemos que hay personas que van a entrar en la Iglesia, pero solo en esa etapa de la Gran Tribulación.
Cuando vean el mundo árabe, el mundo europeo, el mundo chino y ruso, que eso va a envolver a toda América Latina y al falso profeta que va a tomar todos los países hispanos que siguen a esto y los van a envolver en un engaño, y entonces estas personas que no fueron fieles, que no se mantuvieron, van a tener que pasar por una Gran Tribulación y también los que van a despertar en ese entonces, teniendo que ser fieles y ser bautizados, y recibir el Espíritu Santo, y ser enblanquecidos, como dicen aquí al respecto.
Dice versico 15. Por esto están delante del trono de Dios y les sirven día y noche en su templo. Así que ya Cristo ha vuelto, ya tiene su templo, y el que está asentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Su protección significa, ya no tendrán hambre ni sed, porque ya son seres espirituales.
Y el sol no caerá más sobre ellos, ya nunca van a sentir calor. Dice por qué el cordero que está en medio del trono los pastoriará. Así que Cristo, que se convirtió en esa oveja de Dios, que se entregó y a la vez siendo el buen pastor, ahora vuelve a retomar ese papel aquí en la tierra con esos glorificados, esos que ya son parte de esa primera resurrección. Y dice, y los pastoriará. Y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. Nunca más tendrán penas y dolores. Y Dios Padre y Jesucristo los pastoriará para siempre.
Así que esa es la imagen que debemos tener en nuestra vista. Lo que siempre debemos tener en nuestra mente, en nuestros corazones, que tenemos un maravilloso pastor. Y vamos entonces a seguir su ejemplo en nuestra vida. Porque eso es lo que Dios va a juzgarnos. Y también fuimos nosotros el buen pastor de otros.
Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.
Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.