El papel bíblico del Pastor

El plan de salvación de Dios nos enseña nuestro asombroso potencial. Pero también nos ilustra nuestra enorme responsabilidad respecto a nosotros mismos. ¿Somos realmente buenos pastores de nosotros mismos? Mensaje entregado el 2 de noviembre de 2021.

Transcripción

This transcript was generated by AI and may contain errors. It is provided to assist those who may not be able to listen to the message.

Y ahora podemos entrar en el mensaje principal, porque hermanos, no somos cualquier iglesia o religión, no lo somos. No somos una iglesia que piensa que la meta es ir al cielo y estar entre las nubes tocando arpas prácticamente por la eternidad.

No hay nada activo o vigoroso, sino que ya cumplieron. Ahora es puro comer pastel y torta en el cielo y pasarlo bien arriba, solamente conversando.

No es así. Y tampoco esa idea de la visión beatífica que se llama entre los católicos, que uno va a ver el rostro de Dios por la eternidad.

También no es algo activo, es algo pasivo de estar ahí. Nosotros hacemos la diferencia con las iglesias y las religiones de este mundo porque entendemos el plan de salvación de Dios y entendemos el increíble potencial humano, que vamos a tener grandes tareas que cumplir. Nuestras vidas, aunque estén ocupadas ahora, van a estar mucho más ocupadas en el futuro. En el reino de Dios van a haber puestos, van a haber responsabilidades, van a haber asesoramiento con Jesucristo mentoreándonos, enseñándonos cómo pastorear a ese mundo durante el milenio en que vamos a estar como gobernantes, no como figuras ahí solamente como monos pintados, sino vamos a tener responsabilidades, vamos a tener grandes poderes con Cristo guiándonos. Entonces, nuestra iglesia entiende que estamos preparándonos para gobernar como futuros pastores, reyes y sacerdotes en el reino. Es muy importante lo que Dios nos enseña de que cuando uno entra en la iglesia uno se convierte en un pequeño pastor, primero de su hogar o si está solo de su propia vida. ¿Cómo se pastorea usted mismo? ¿Es un buen pastor de uno mismo? ¿Se cuida? ¿Se guía correctamente? Porque esa es la primera responsabilidad. Dice que si uno no puede gobernarse a sí mismo, ¿cómo podrá gobernar a otros? No tiene que partir con uno mismo esa autodisciplina, esa forma de cuidarse, de abstenerse, de las cosas malas, de decirle no a las tentaciones y a las pandillas y a las personas que lo van a echar a perder. Me acuerdo otra vez una anécdota, porque soy tan importante o bueno o nada, pero me acuerdo que una de las cosas que me llamó la atención, cuando yo tenía como 10 años de edad, y estuve con dos jóvenes ahí, dos amigos, ellos prendieron un cigarrillo y estaban ya fumando, y me ofrecieron un cigarrillo y dije, no, yo no voy a fumar ese cigarrillo. Y me dijo, pero qué pasa, un poquito, tómalo aquí, si estamos todos juntos, no voy a hacerlo. Y me dijeron, ¿por qué? Y se, porque yo soy un atleta, quiero ser un buen atleta, y no quiero dañarme a mis pulmones. Ay, pero cómo vas a ponerte así. Mira, te ofrecemos aquí, te vamos a dar un dólar, toma ese cigarrillo. No señores. Hay que tener la capacidad de decirles no a las cosas. Desde el principio, allá en España, una vez que estaba un viejo, un viaje, ya estaba todavía en la institución ambasada, pero visité a unos primos allá en España. Y entonces me tiene el auto y dice, vamos a ir a un lugar, aquí tienen un concierto musical y todo, y entonces nos apilamos en el auto y de repente uno de atrás tomó un pito de marihuana, empezó a fumárselo. Y yo les dije, ¿saben esa esquina que está ahí? Estaciónense. Paren este auto ahí en la esquina. ¿Por qué? No es que, por favor, parense. Abrí la puerta, adiós, señores. Si ustedes quieren hacer eso, bien, pero yo no voy a estar dentro de ellos, porque uno tiene que aprender a decirles no a las tentaciones y no después de caer en las tentaciones tratar de arrancarse de ellas cuando ya uno está enviciado, uno está afectado por las cosas, porque estamos aprendiendo a pastorearnos a nosotros. Cuando uno entró en la iglesia, uno se dio cuenta que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, que hay que cuidarlo, no para alar de propio, no es para la gloria y honra de Dios. Entonces, todos aquí están siendo entrenados para ser pastores, pero primero de sus propias vidas. Y así es como recibimos distintas responsabilidades. Primero, solos.

Ya después vamos a adquirir una familia. Ya ahora, si uno se casa, puede tener un esposo. Y la esposa pastorea al esposo y el esposo pastorea al esposo. Se cuidan mutuamente, porque son las ovejas que tienen que empezar aprendiendo a unirse, a trabajar en equipo. Y después vienen los pequeñitos. Y eso son las ovejitas que los padres pastores tienen que hacerse cargo. Y que Dios está mirando cómo se está haciendo. El pastor cuida a sus ovejas. Se preocupa de ellas. En los tiempos buenos o en los tiempos malos. Y así es como Dios está enseñándonos a todos a ser pastores del rebaño.

Actualmente el mundo no nos ve como algo muy importante. De hecho, somos personas insignificantes. Pero tenemos ese increíble potencial humano que ellos todavía no han sido llamados. No son esos primeros frutos de los que están siendo llamados de la humanidad. Vayamos a 1 Corintios 1, versículo 24. Aquí dice, para los llamados así judíos como griego, Cristo es poder de Dios. Y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres. Y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación. Eso significa su llamamiento, su profesión en la fe. Que no soy mucho sabio según la carne. Ni mucho poderosos, ni muchos nobles. Sino que el onesio del mundo, el mundo considera, ah, esta persona no son muy educadas, no son muy preparadas. Escogeo Dios y lo débil del mundo. Persona que no tiene gran producción económica, no tienen fama, poder, todo esto, dice, Dios escogeo para avergonzar a lo fuerte. Y lo débil del mundo y lo menos preciado, escogeo Dios y lo que no es otra vez ante el mundo. Lo que el mundo dice, esta persona no son nadie. Mira, aquí hay unas iglesias que son multimillonarias. La persona tiene butacas especiales y todo es oro alrededor y piedras preciosas. No somos nada acá. Pero es donde Dios está preparando esos futuros pastores, reyes y sacerdotes. Y no en esos lugares. Y dice aquí, y lo que no es, Dios escogeo para deshacer lo que es a fin de que nadie se hacte en su presencia. Porque nadie puede entrar en la iglesia y va a decir, ay, es que yo era la persona espectacular. Yo era superdotada y por eso es que Dios me llamó para que se envanezca. No venimos como personas comunes y corrientes que Dios nos llama. Tiene misericordia de nosotros y empieza a escogernos para un futuro puesto en su reino como un pastor rey y sacerdote. Entonces cada uno tiene responsabilidades que cumplir acá. Noten el capítulo 2 de 1 Corintios, versículo 9. Dice antes bien, como está escrito, cosas que ojo no vio ni oído o yo, ni han subido en corazón de hombre. Es decir, ninguna imaginación puede captar lo grandioso que Dios está preparando, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero para eso primero tenemos que aprender, hacer buenos pastores en nuestras propias vidas, en nuestras familias, entre los hermanos. ¿Es uno un buen hermano, pastor, del otro hermano? ¿Lo quiere, se preocupa de él o están todos peleados? Porque al final, si uno le está mostrando a Dios, que ni siquiera puede amar a su propio hermano o hermana, o la hermana, hermana a su hermano, ¿qué tipo de persona puede tener puestos en su reino? Uno puede ser un buen pastor desde que es pequeño, cuidar las cosas, amar en la familia, aprender a sumir responsabilidades, dice la Biblia que aún es joven. Aunque sea pequeño, dice por sus obras puede mostrar a los demás su capacidad. Empiezan a ser responsables cuando son pequeños y serán también cuando son mayores.

No tienen Lucas capítulo 12, versículo 32, Lucas 12, versículo 32.

Esto es lo que Cristo dijo. No temáis manada pequeña, una pequeña manada insignificante en medio del mundo, porque a vuestro padre le ha placido daros el reino a ustedes, no por mérito propio, no por grandeza. Es que Dios se escogió a lo común y corriente, tiene su pueblo, su rebaño en todas partes del mundo. Y Él quiere darnos su reino. Noten lo que Cristo dijo en el capítulo 19 de Lucas, versículo 16. Dice, vino el primero diciendo, «Tu mina ha ganado diez minas». ¿Se acuerdan la parábola de las minas? Acá uno se le dio una y uno lo multiplicó diez veces. Eso es simbólico. ¿Qué es lo que Dios nos entrega? Cuando uno es bautizado, cuando uno la imposición de manos, cuando uno le entrega una cuenta bancaria con 100 millones de pesos, no, no le da dinero. Le da una porción de su Espíritu Santo. Y Él espera que haga crecer ese Espíritu Santo, que crezca espiritualmente en esos frutos del Espíritu Santo. Amor, gozo, paz, paciencia, fe, venidad, bondad, mansedumbre y templanza.

En plansa se infiga dominio propio, el autocontrol de uno mismo. Es uno de los frutos del Espíritu Santo. Hay que tener autocontrol. Hay que saber cómo manejar las cosas sin enfurecerse, perder los estribos, nada de eso. El Espíritu de Dios es un Espíritu que calma, que tranquiliza el Espíritu, la paz interior que se requiere.

Y entonces dijo, mire Señor, y se puede decir el equivalente aquí, mira, desde que yo fui bautizado, ahora he desarrollado diez veces ese Espíritu Santo que me diste inicialmente. Y entonces, ¿qué le dirá? Aquí hablando de Cristo, que viene y trae su recompensa consigo. Él le dijo, está bien, buen siervo, por cuanto en lo poco ha sido fiel, porque realmente no impresionó a nadie, porque uno ha desarrollado ese Espíritu Santo, muy pocos lo reconocen, pero realmente esa persona profundizó el amor, profundizó la paz, profundizó ese gozo, esa veninidad, esa bondad, esa mansedumbre, esa fe.

Y dice, en lo poco ha sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. No ciudades ahora con su alcaldía, que andan peleados y esto es todo un caos político. No, diez ciudades bajo Jesucristo, donde se va a traer paz, se va a traer amor, cariño, donde las personas van a estar felices bajo esa tutela, esa administración, esa persona que fue puesta, porque desarrolló los frutos del Espíritu Santo.

¿Es capaz de cuidar el rebaño de Dios en los tiempos del milenio que acabamos de celebrar durante la fiesta? Lo que va a venir en el futuro. En Lucas 22, versículo 29, sigamos acá con este hilo. Dice, versículo 29, dice, yo pues, aplando Cristo aquí, os asigno un reino. Dios está asignándonos un reino para tomar parte. Vamos a ser funcionarios de ese reino. Dice, como mi padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino. Qué privilegio, cómo le gustaría comer y beber con Jesucristo. Ser parte de ese equipo, que él es nuestro mentor, nuestro instructor. Y también, en ese sentido, una relación de esposo, que no es un amigo.

Él dice, mire, yo voy a tener una relación de unión con cada uno, como si fueran esposo y esposa. De cariño, de intimidad, cuando ven a Jesucristo. Es como uno ve su amada esposa o amado esposo. Y hay esa tenuda y cariño. Eso es lo que le está invitándonos a ser parte de su reino. Los centéis entró a los 12 tribos de Israel. Son las funciones que les entregó a esos apóstoles. Pero hay muchas funciones más que Cristo está preparando en la actualidad.

Por ende, es muy importante entender el papel bíblico del pastor. Es para todos nosotros muy importante entenderlo. Y todos tenemos un papel que desempeñar. Porque quizás no haya mucho dinero por medio. Quizás nuestros trabajos no sean tan ilustres e importantes. Pero sabe que Dios nos está llamando. ¿Cómo somos pastores de nuestras propias vidas?

Y de los que nos rodean. ¿Cómo los cuidamos? Noten en 1º de Timoteo, capítulo 3. 1º de Timoteo, capítulo 3. Aquí vemos las funciones de un pastor. 1º de Timoteo, capítulo 3, versículo 1. Y yo siempre he dicho que esto no es solo para un pastor o un ministro.

Estos son también una descripción de trabajo de cada miembro de la iglesia. Cada uno debe poner su nombre ahí. Palabra fiel. Si alguno anela o bispado, que es la misma palabra que pastor o pastorear. ¿Qué buena obra desea? ¿Le gustaría convertirse en pastores en el reino de Dios? ¿Le gustaría pastorar como reyes y sacerdotes y tener esas funciones? Claro que sí. Estamos acá para hacer lo que Dios diga. Y Él está diciendo aquí que esto es lo que Él desea desarrollar en todos nosotros. Dice, pero es necesario que el obispo o otras traducciones tienen el pastor sea irrepreensible. Que tenga una buena reputación.

Marido de una sola mujer. Porque en los tiempos de Jesucristo todavía habían personas que tenían varias esposas. Y en la iglesia ya eso se prohibió. Y ahora aquí el ejemplo es marido de una sola mujer. Sobrio, que significa una persona con cierta seriedad. No debemos confundir esto con una austeridad. No es que uno sea austero. Pero sí, seriedad en la responsabilidad que uno tiene. Su sí debe ser sí y su no es no. Uno, cuando dice sí, cumple.

Y cuando dice no, también cumple con no. Y no que mi sí se convierte en no y mi no se convierte en sí. Uno nunca sabe qué va a hacer esa persona. No es confiable. Entonces aquí dice que es una persona sobria. Prudente, cuidadoso, con sus palabras. Con lo que se divulga o no. Prudente, cuidadoso, decoroso.

Aquí esta palabra sí tiene que ver un poco con el atabío que uno tiene, la forma que se viste. No debe vestirse en una forma desgreñada. Porque es un reflejo de lo que hay en el espíritu de uno.

Y vemos cómo la sociedad se ha deteriorado. Tan grandemente porque sí, la forma que uno viste revela también como uno es. Porque es un reflejo. Si la muchacha es un poco modesta, si la muchacha cuida para no tentar a los hombres.

Bueno, eso es una forma de aquí, dice, forma decorosa que uno se cuida. Ospedador, que es una persona que abre las puertas, atiende a las personas con gusto. Apto para enseñar. La persona está educada. Sabe cómo enseñar porque aprendió de otros. No dado al vino. La persona no puede tener un vicio al alcohol. No puede estar sujeto. Noten que no dice que no toma vino. Sino no dado al vino. Significa, esto no debe ser frecuente. Que esto debe ser algo que uno, actividades sociales, en ciertas ocasiones. O cuando uno come en su casa un poquito de vino, es bueno para el estómago, pero no lo usa como una droga. Y aquí dice, no dado al vino. No pendenciero. No una persona que es fácil empezar una pelea. No una persona contenciosa. Sino amable, apacible, no avaro. No anda por ahí codiciando dineros y por el otro lado haciendo trabajitos por acá y por allá. Hay pensas de su propio trabajo. Y otra vez, aquí se está hablando de forma generalizada, que son principios de vida para todos nosotros. Que gobierne bien su casa. Aquí vemos el pastoreo, ese elemento, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad. Que los hijos respeten a los padres. Que se ven que hay cariño, amor y respeto entre todos ellos. Y eso empieza con el pastoreo de los padres. Si quieren tener hijos obedientes, sujetos, denle el ejemplo de cómo el padre ama a su madre y su madre ama a su padre. Y cómo tratan a los hijos con respeto, con dignidad.

No andan peleando y golpeándolos y maltratándolos, ni tampoco verbalmente. Yo me acuerdo a veces cuando estábamos criando a nuestras cuatro hijas, que a veces, claro, se metían en problemas y todo. Y de repente ya estaba hasta la coronilla, aquí. Ahora viene disciplina. Y a veces dije, bueno, tú eras la que pillamos, que estabas haciendo esto. Y entonces empezábamos y decimos, no, tú tienes que ir a tu recámara, tienes que ir acá, aislarla, cualquier cosa. Y de repente las otras después venían y dicen, papá, pero ella no era la culpable. Era la otra que empezó. ¡Ay, ay, ay! Hablé. Tú empezás, sí, papá. Tú sacás a la otra, disculpa, mi hija, me disculpa, me equivoqué. Yo no decía, no, yo soy el papá y no puedo equivocarme, yo no voy a ofrecer disculpas. No, hasta hoy día tengo que disculparme con mis hijas cuando me equivoco. Y con mis nietos también. ¿Por qué? Porque eso hace que ellos sepan que uno realmente está dispuesto a cambiar, a mejorar las cosas. No hay ninguna vergüenza en querer cambiar y mejorar las cosas. Los porfiados son los que no lo hacen y que terminan fuera del reino.

Siguiendo aquí dice, versículo cinco, pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios? Otra vez ese concepto de pastoreo. Aquí cualquiera puede ser un pastor, siempre que haga estas cosas. Porque ahí se ve que es capaz de manejar mayores y en la forma correcta como pastor, no como otra forma de llevarlo a cabo equivocadamente. Dice aquí, no un neófito, no una persona demasiado nueva en la Iglesia, no sea que, envaneciéndose, quizás tiene mucho talento, habilidades, y como dicen, se sube por el chorro. No un neófito, no sea que, envaneciéndose, caiga en la condenación del diablo. Aquí hay dos formas de ver esta condenación. Una es que hace lo mismo que fue la caída de Lucifer, que se enalteció, se envaneció, y después ya fue humillado. Pero lo otro, también en la condenación del diablo, que Dios dice, mire, estas son las personas que dicen ser los que están a cargo, y todavía miren la condenación por envanecimiento. Entonces, como digo, a través de largos décadas, uno aprende que esto puede ocurrirle a cualquiera. Y por eso yo pido a Dios todos los días parte de mi oración, te escucharon, y por favor ayúdame a verme pequeño ante mis propios ojos. Porque ahí, cuando empezamos a vernos grandes ante nuestros propios ojos, ahí es cuando viene Satanás, nos envanece, viene el orgullo, y la ambición, y todo lo otro.

Veamos en 1 Pedro, capítulo 5.

Ya saben que Pedro era bastante impulsivo.

Pedro a veces actuaba y después pensaba.

En 1 Pedro, capítulo 5, versículo 1, lo importante es que Pedro aprendió, corrigió, dejó que Dios lo volteara y se convirtió en un gran pastor.

Dice versículo 1, ruego a los ancianos que están entre vosotros hablando de los ministros, y entre ellos pastores. Yo, anciano, también con ellos. Fence, él era uno de los apóstoles principales, pero aquí no dice yo el apóstol, y yo que estoy a cargo, de todas estas... No dice, mire, yo soy ministro igual que todos ustedes. Él aprendió la humildad, no se ensalzó, no se elevó, exaltó. Y dice, y testigo de los padecimientos de Cristo, porque Él estuvo ahí cuando Cristo fue crucificado, que yo también participante, yo soy también participante de la gloria que será revelada. ¿Y qué es lo que Él dice? Apacentar la grey, que significa el rebaño de Dios, que está entre vosotros. Él aprendió, importante que a Cristo siempre estaba preocupado. ¿Cómo pastorean las ovejitas? Y dice aquí apacentar, que significa alimentar, cuidar, preocuparse de ellas, que está entre vosotros, cuidando de ellas, no por fuerza, no porque uno está obligado, no porque, ay, ahora, mira, estas distracciones que vienen, cuando justo tenía tanta cosa que hacer. Y ahora, ay, mira, esto tengo que intervenir, tengo que hacer esto. No dice aquí, no por fuerza, sino voluntariamente, esto nace de uno. No por ganancia de sonesta, que significa acá, bueno, mamón del mundo, sino con ánimo pronto, de corazón, quiere hacerlo. No como teniendo señoría sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grévia. Fíjese lo que aprendió Pedro, que él era un hombre muy carismático, y cuando decía las cosas, todos los otros discípulos seguían tras él. Pero dijo, mire, no es así ya. Ahora yo consulto, yo hago las cosas, no impongo mi voluntad sobre otro, sino tato de dar un ejemplo y un modelo para que puedan seguir los demás.

Dice, y cuando aparezca el príncipe de los pastores, porque al final nosotros no estamos a cargo del buque. Jesucristo está a cargo del buque. Nosotros estamos acá, quizás con la parte del piloto que tenemos que guiar, pero es Cristo el que está a cargo. Él es el pastor, el príncipe de los pastores. Vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Y esto todo vino cuando ellos captaron lo que Cristo estaba hablando de cómo pastorear en la iglesia, cómo llevar a cabo las cosas en nuestras propias vidas. Que se encuentra en Mateo 20 y a propósito, yo estoy predicando a mí mismo. Yo tengo que aplicar estas cosas mejor. Así que yo asumo responsabilidades también y yo aquí siempre hay espacio para mejorar. Nos dice en Mateo 20, versículo 24. Dice que cuando dos de los apóstoles le pidieron a Cristo que si se podían sentar a ambos lados, ellos ya estaban conformes con estar sobre los tronos de Israel. Ahora querían los tronos más cercanos a Jesucristo, típico de la naturaleza humana.

Nunca está satisfecho con el puesto que tiene y ya no. Es que a ver si podemos tener aún más poder. Y entonces cuando escucharon los diez, esto se enojaron contra los dos hermanos. Ellos también habían estado pensando lo mismo, pero estos nos ganaron.

Y dice, entonces Jesús llamándolos, dijo, Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas. Y los que son grandes ejercen sobre ella potestán. Ellos tienen una forma sencilla, es decir, tienen el poder. Y tienen el poder para llevar a cabo lo que ellos dicen. Tienen policía, ejército, tienen todo tipo de penas que pueden caer y multas y todo. Entonces el pueblo tiene que obedecer porque saben lo que les sucede. Al contrario, y dice aquí, Y los que son grandes ejercen sobre ella potestán, más entre vosotros no será así.

Esas son palabras muy importantes. No será así. En el reino no se va a gobernar de esa manera.

Sino, el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. Lo va a mostrar por su espíritu de servicio hacia los demás. Eso es lo que va a distinguirlo. No, por los galones que tenga y todo esto, la autoridad. No, no, es que tipo de espíritu de servicio tendrá.

Y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo. Sí, el ministro no está por encima de la congregación. Está por debajo de la congregación.

Y se gana, al repito, a través de su servicio en la congregación. Así es como Dios sí le da más responsabilidades, más gracia, más apoyo.

Y como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, nos dio ese ejemplo, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Y Él entregó el ejemplo del espíritu de servicio, que es tan importante. Es un modelo para todos nosotros. Noten, aún haciendo las cosas bien, aún teniendo la actitud correcta, ¿cuál debe ser nuestra perspectiva, nuestro enfoque? En Lucas, capítulo 17, versículo 7, después de hacer las cosas bien.

Lucas 17, versículo 7, dijo, Cristo, ¿Quién de vosotros teniendo un siervo que hará o apacienta ganado? Al volver él del campo, luego le dice, ¡Pasa, siéntate a la mesa! No le dice más bien, prepáramelo a cena, síñete y sírveme hasta que haya comido y bebido. Y después de esto, come y bebés tú. Y eso, hasta hoy día, es muy parecido, si uno tiene una cocina en su casa, o empleada ahí que hace uno, bueno, tienen que servirle a uno primero. Y después ellos pueden comer después.

Dice versículo 9, ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. Y Cristo se dirige a sus discípulos y dice, así también vosotros, cuando habéis hecho todo lo que os ha sido ordenado decir, siervos inútiles somos. Pues lo que debíamos hacer, hicimos. Y la clave aquí es entender que nuestro modelo es Jesucristo. No debemos compararnos con otras personas, sino con Cristo mismo. ¿Y qué tipo de siervos somos en comparación con Jesucristo?

Muy deficientes. Somos siervos inútiles porque todavía yo no puedo sacarme aquí el terno y mostrar todos los golpes en mi espalda y todas las cicatrices por, como decía Omar en su primer mensaje. Yo no he sufrido hasta la sangre, sirviendo a Dios. Entonces lo que hacemos nosotros es muy inferior a lo que muchos otros han hecho a través de los siglos. Cristo, siendo el verbo que interactúo con Israel como llave, no sabemos que está Dios Padre arriba, que está por sobre todo y es el llave a cargo de todo, pero hay el verbo que es este llave que Dios puso para interactuar con los seres humanos.

Es Cristo el que tiene que poner todo dominio y someter todo y entonces le entregará el reino al Padre. 1 Corintio 15. Pueden leer ahí. Vamos ahí. Es una escritura importante para darse cuenta que hay una delegación en los cielos que se está llevando a cabo. En 1 Corintio 15, dice aquí 1 Corintio 25. Dice porque preciso es que Él, hablando de Cristo, reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies, incluyendo a Satanás.

Y el postre del enemigo que será destruido es la muerte, porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Está hablando de Dios Padre, sujetó todas las cosas bajo los pies de Cristo. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetas a Él, hablando de Cristo, claramente se aceptúa aquel que sujetó a Él todas las cosas. Es decir, Dios Padre no está debajo de Cristo, sino Cristo está debajo de Dios Padre.

Pero luego que todas las cosas les estén sujetas, hablando de Jesucristo, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que les sujetó a Él todas las cosas, para que Dios hablando de Dios Padre sea todo en todos. Él va a venir una vez que ya todo está listo. Cristo lo ha preparado y ahora viene con la nueva Jerusalem y ahí estará Dios Padre con el hombre.

Se cumplió el plan de salvación de Dios. Entonces, durante el periodo del Antiguo Testamento, si Dios Padre estaba arriba, enviaba el verbo para llevar a cabo muchas funciones, crear al hombre y la mujer, estar en medio de ellos, con Abraham y otros, y a través de la historia de Israel. Era el que estaba interactuando y Dios Padre estaba activo. No es que no estuviera activo. Él sigue constantemente enviando el verbo, comunicándose, decidiendo qué cosas hacer. Entonces, los dos están involucrados. Tienen papeles distintos que cumplir. Y aquí nos dice en Ezekiel 34 que, mientras que este verbo interactuó con Israel, y una de las razones es que el verbo iba a venir a la tierra, iba a morir por el hombre, y podía actuar con el hombre porque Dios Padre no va a andar donde haya pecados, donde haya impurezas.

Todo tiene que estar listo para Dios Padre. Entonces, en los tiempos de los reyes, el verbo puso ahí distintos reyes, profetas, todos tipos, otra vez siempre actuando a través de Dios Padre. Y en Ezekiel 34 viene esta advertencia de llave hacia todos nosotros. En Ezekiel 34, versículo 1, y obviamente que esta es una parte que cualquier pastor tiembla ante ello. Porque dice vino a mi palabra del eterno diciendo, Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza y dí a los pastores, así ha dicho el eterno, el Señor, hay de los pastores de Israel que apacientan a sí mismos, no apacientan los pastores a los rebaños, coméis la grosura, es decir, lo gordo y os vestís de lana, la engordada de Goyais, más no apacentáis a las ovejas.

No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma, no vendasteis la perniquebrada, ni volvisteis al redir, la descariada, ni buscastéis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia, y andan errantes por falta de pastor y son presas de todas las fieras del campo y se han dispersado. Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes y en todo Collado Alto y en toda la faz de la tierra fueron esparcía mis ovejas y no hubo quien la buscase ni quien preguntase por ellas.

Entonces aquí vemos lo que Dios Padre menciona y es interesante en el milenio a quién va a poner a cargo de toda Israel, inclusive por encima de los doce apóstoles, hay un pastor que va a estar ahí, un pastor Reis Aserdote, y dice aquí, versículo 23, y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará a mi siervo David, él las apacentará y él les será por pastor.

Yo el eterno les seré por Dios y mi siervo David, príncipe en medio de ellos, porque bueno, Cristo va a estar ahí. Dice yo el eterno he hablado y estableceré con ellos pacto de paz y quitaré de la tierra las fieras, todo se volverá a manso de todos los animales y habitarán en el desierto con seguridad y dormirán en los bosques, no habrán ningún insecto venenosos, no habrá ninguna fieras y daré a bendición a ellas.

Entonces, es algo que todos nosotros somos examinados, todos tenemos espacio para mejorar. Yo mismo fui evaluado por el pastor regional y por el director ministerial y ellos me evaluaron según la encuesta de la congregación.

Y tenemos una encuesta en que la congregación pone ahí como ha sido servida, como ha sido atendida y a propósito de esa encuesta también se va a enviar a toda América Latina, a todas las iglesias para tener ese tipo de datos e información. Y ellos se sentaron conmigo y dicen, bueno, aquí están las evaluaciones, esto es lo que se hizo bien, esto es lo que no está bien, todo esto es para mejorar las cosas.

¿Y qué dije yo al final? ¿Hay espacio para mejorar? Porque todos necesitamos tener esa humildad y esa capacidad de corrección y de mejoría, porque la congregación es lo más importante. Y así es como tenemos el ejemplo de David en Salmo 119, Salmo 119-71, donde dice David, bueno, me es haber sido humillado para que aprenda tus estatutos. Es algo que todos necesitamos hacer de vez en cuando, pasar por eso, para volver a encaminarse como corresponde, según las funciones que tenemos que cumplir.

Dice en el versículo 75, conozco, o eterno, que tus juicios son justos y que conforme a tu fidelidad me afligiste, sea ahora tu misericordia para consolarme conforme a lo que has dicho a tu siervo. Esa era la humildad de David, por eso es que aumentó tanto. Ya saben que la Biblia es muy franca y abierta en cuanto a los errores que cometió David y todo, pero hay ciertas cosas. David aprendió y no repitió sus errores.

Mejoró su vida, se arrepintió cuando era necesario, se sometió a Dios y Dios lo usó porque era un hombre humilde, corregible, que podía ser dirigido, no como Saul, que no era capaz de ser corregido, como dijo Samuel. Ahí en primera de Samuel 15, veamos ahí una escritura, primero es Samuel. ¿Cuál fue la falla de Saul?

Dice versico 17, de primero de Samuel 15, y dijo Samuel, aunque eras pequeño en tus propios ojos, no has sido hecho jefe de las tribus de Israel y el eterno te ha unjido por rey sobre Israel? ¿Por qué no has oído la voz del eterno? Y entonces nos habla aquí, y dice versículo 22, y Samuel dijo, se complaza el eterno tanto en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca a las palabras del eterno, ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura, que significa otra vez la carne blanda de los carneros.

Hace 20 años atrás, en la conferencia ministerial que tuvimos allá en Cincinnati, hubo un ministro que no era empleado de la iglesia, que era un profesor de una universidad, y él era profesor de administración de negocios, y fue invitado a darnos una charla. Había mucha gente que no sabía quién era, porque no era un pastor, no era nadie, prominente en la iglesia, y vino y separó en frente de nosotros y nos dijo, señores, no podemos volver al modelo anterior que había, antes del año 1995, en la iglesia de Dios Universal, no podemos seguir con ese modelo jerárquico, donde los ministros eran pequeños reyes, ellos eran los que había que complacer y no había espacio para crítica, todo tenía que hacerse al pie de la letra.

Estoy feliz que sirvió en ese entonces, cuando conversé con él, y me dijo, ¡Mario, por usted no era así, gracias a Dios! Yo le dije, mire, yo leí tanto las epístolas del Apóstol Pablo, que ahí tuve que cambiar yo, antes de tiempo. Así que cuando hablaron, habló al respecto y nos retó, y dice, ¿ustedes necesitan el modelo de liderazgo servidor cristo-céntrico? Necesitan aprender a ser servidores del rebaño y no los dominantes del rebaño, y que se hacen cargo, se enseñorean.

Y bueno, después de esa charla, hubo bastante conversaciones, y que te parece, y mire, como nos retó, y todo esto. Y yo me acuerdo que en ese tiempo yo dije, ¡Qué bueno! Porque aquí aprendí algo, y cómo servir mejor a la congregación.

Pero hubo un grupo que dijeron, ¡No! Porque si empezamos con esto, de convertirnos en servidores, no nos van a respetar de la misma manera, podemos perder el control de la congregación, y que acá ya no vamos a poder hacer las cosas como nosotros mandamos.

Y bueno, curiosamente, así pasaron 10 años, del año 2000 a 2010. Y puedo comentar, porque lo vi, por lo menos, en mi propia vida, como la iglesia, desde ese mensaje, se dividió en dos espíritus. Los que estaban a favor del liderazgo servidor cristo-céntrico, y los que lo rechazaron. Y de hecho, los pastores regionales dijeron, señores, esto no va. Había uno solo que dice sí debe ir. Y ese es uno que vino acá, Dennis Luecker, que fue el presidente, fue el que Dios puso. Y todos estos otros en 2010 se fueron, porque no podían soportar ese tipo de que, si yo estoy a cargo, yo entonces mando aquí y nadie me puede sacar de mi puesto. Y esto es algo que yo gané, y esto es algo que la iglesia no me puede remover. Y se formó una rebelión que se apartaron. Y que dice Dios aquí, dice versículo 23, de primero de Samuel 15, como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos, a idolatría la obstinación. Así es como Dios ve, rebelión es así. Y bueno, ya se verán el tiempo. Por los frutos se verán. Pero nosotros estamos comprometidos a desarrollar ese espíritu servidor, de poner la congregación primero y el ministerio segundo. Ustedes deben sentirse con plena libertad, que cuando llaman van a ser atendidos, van a ser puestos en primer lugar. Y después vienen las cosas nuestras, lo que hay que hacer en nuestras propias vidas.

Yo le digo a la congregación allá, mire mi teléfono está prendido 24 horas al día. Y yo estoy ahí, y yo los atenderé, sea como sea. Y ustedes son más importantes que toda la parte administrativa y de papeleo. Eso se puede postergar, pero ustedes, las ovejitas, son primero.

Y eso es la forma que Dios nos enseña que debemos hacer. Y eso es algo que le digo, todos estamos aprendiendo. Todos necesitamos un poco su perdón, su indulgencia, porque hay espacio para mejorar. Vamos a terminar entonces con la escritura en Juan 21.

Creo que es una escritura muy apropiada. Tengo una última, pero es solo para citarla, no para explicarla como voy a hacer ahora en Juan 21, versículo 11.

Dice aquí, es la tercera vez que se aparece Jesucristo después de su resurrección. Y estaba Simón Pedro, había vuelto a la pesca. Al final, tenía que ganarse la vida. La iglesia todavía no se había formado, ellos todavía no habían recibido el Espíritu Santo dentro de ellos. Pedro dijo, voy a pescar y todos los otros dicen, ya, yo voy contigo. Estaban ahí en esta barca y subió Simón y sacó la red a tierra, porque Cristo estaba ahí y le dijo, ustedes no han pescado nada y ahora echenla ahí. Y aquí dice, estaba llena de grandes peces, 153, porque nunca había habido una cosecha tan grande. Y dice, y aún siendo tantos, la red no se rompió. Eso era milagroso. La red no podía contener el peso, pero Cristo hizo que esa red no se rompiera. Ese era otro milagro. Y les dijo, Jesús, venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle, tú quién eres. Sabiendo que era el Señor. Estaban bastante aterrados.

Vino pues, Jesús, y tomó el pan, sabe él siempre, lo calmó, le mostró cariño. Y les dio el pan y a sí mismo del pescado. Esta era la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resustado de los muertos. Y cuando vieron comidos, fíjense, Cristo podía haber dicho, bueno, aquí pongan senfila, estas son las órdenes del reino, aquí voy a... ¿Cómo han primero? Han estado trabajando toda la noche. No habían pescado nada, cero. ¿Cómo han aquí? Y cuando hubieran comido Jesús, dijo a Simón Pedro, siempre el servidor, pensando en ellos primero. Simón, hijo de Jonas, me amas más que a estos, porque tenían una gran camaradería entre todos ellos, estaban medio emparentados todos. Y Cristo dice, me amas más que estos. Le respondió, sí, señor, tú sabes que te amo. Aquí otra vez es una palabra que significa más como, te amo como un amigo.

Y él le dijo, apacienta mis corderos, eso es lo que más le preocupaba a Cristo. Cuando vino, cuida mis ovejitas, amalas, preocupate de ellas. Volvió a decirle la segunda vez, Simón, hijo de Jonas, me amas otra vez. Aquí la palabra agape, que significa un amor sacrifical, una forma de desinteresada. Le dice, me amas. Pero le respondió, sí, señor, tú sabes que te amo. Le dijo, pastorea mis ovejas. Otra vez, Pedro, esto es lo más importante que puedes hacer tú. Le dijo la tercera vez, Simón, hijo de Jonas, me amas. Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez. Y también, muy probablemente, se acordó que negó a Cristo tres veces. Y ahora, bueno, ¿qué tanto? ¿Realmente me amas? Lo había dicho antes y no lo mostraste. Y entonces, Pedro le respondió, señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo. Y Jesús le dijo, apacienta mis ovejas. Tres veces, el énfasis que hay al respecto. Y Pedro aprendió, aprendió a pacientar. Como vemos, hay primera de Pedro, cinco, como se pone él el cuidado del rebaño que hubo. También nos toca a todos nosotros, como futuros pastores, reyes y sacerdotes. Pastorear bien nuestras vidas, nuestros hogares, a los pequeñitos que se sienten animados en la iglesia. Apollados, amados. Tenemos un enorme potencial humano que alcanzar con la ayuda de Dios. Seamos esos buenos pastores, servidores cristo-céntricos, con Cristo en el centro, en nuestros hogares y en la iglesia. Y si es así, habrá una enorme recompensa en esta vida y en la siguiente. Y podrán escuchar lo que Cristo les dijo a esos servidores fieles. En Mateo 25-23, en la parábola de los talentos, que dice, Bien, buen siervo y fiel. Sobre poco ha sido fiel. Sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor. Y eso es algo que todos tenemos espacio para mejorar. Es un placer estar con todos ustedes. Y estoy aquí para servirles hasta el día miércoles que tengo que partir. Estamos viviendo por allá en Úñoa, en un departamento alquilado, pero estamos todos, mi esposa y yo, a sus órdenes.

Estudió en Ambassador College por cuatro años, titulándose en Teología y Español y comenzó su ministerio en 1976. Es un escritor de Las Buenas Noticias, enseña en Ambassador Bible College y actualmente forma parte del Consejo de Ancianos de la iglesia. Además es Pastor Coordinador de las áreas hispanas y viaja continuamente visitando las congregaciones. Vive actualmente junto a su esposa Caty Seiglie en Anaheim y pastorea la congregación de Orange County, California. Tiene cuatro hijas y ocho nietos.

Nació en La Habana, Cuba, y llegó a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad. Después de vivir siete años en Miami, Florida, su familia se trasladó a Murphy, Carolina del Norte.