Resistir el fuego unidos

Al igual que los secuoyas, no tengamos miedo al fuego porque Dios probará nuestras obras.

Transcripción

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Cuando niño solía ver una serie de televisión de dibujos animados, que no sé si alguno se recuerda, si tiene mi edad, o si no sé si llegó acá en México, que se llamaba El Capitán Planeta y Los Planetarios, era un dibujo animado que la verdad que tenía un mensaje muy instructivo, porque daban consejos relacionados con el cómo cuidar el planeta, que incluso hasta el día de hoy se mantienen vigentes. Hay toda una ola, una corriente verde, digamos, ecológica, muy fuerte hoy en día, y estamos hablando de una serie de los finales de los años 80, principios de los 90.

Los mensajes que ellos decían en los dibujos animados no eran tanto guerras y peleas como hoy día vemos, sino que eran, por ejemplo, no dejar la luz encendida, ahorrar, no utilizar innecesariamente el automóvil o llevar a más personas en su automóvil y no ir solos para no contaminar, plantar un árbol, etcétera. Esto era lo que esta serie de dibujos animados enseñaba a las personas a través del entretenimiento.

Los protagonistas de esta serie luchaban para cuidar el planeta en cada capítulo, y cuando era demasiado difícil hacerlo, debido a las inclemencias de lo que tenían que hacer en ese capítulo, entonces unían sus anillos que representaban el aire, la tierra, el agua, el fuego y el corazón, para entonces llamar al capitán planeta y así con su ayuda salvar el planeta. Estos poderes, más comúnmente conocidos como los cinco elementos, y estos cinco elementos siendo una tesis que viene del oriente, que tienen algunas variantes, el hombre lo ha postulado sobre aquí la historia, y en la serie de televisión estos poderes se unían para salvar el planeta.

Pero paradójicamente, estos elementos también pueden resultar muy destructivos, como lo comentamos hace unos minutos atrás. Han habido grandes desastres naturales registrados en la historia y estos crecen en magnitud cada año y justamente son causados por estos elementos.

Por ejemplo, uno de ellos, el aire, que destructivo puede ser un aire, hablábamos de los vientos suracanados de una tormenta y de las ráfagas de viento de hasta 380 km por hora. Tengo un buen amigo que si está escuchando allá en el sur de Argentina, en la localidad de Neuquén, la familia guerrero que se reúne cada sábado.

Esta semana justamente me comentaba que él es profesor y las clases se habían suspendido no por falta de agua, no por lluvia, sino que porque había vientos de hasta 70 km por hora y era muy peligroso caminar en la calle. Una brisa puede ser muy agradable, pero estos vientos hacen que la gente tome cuidado y se resguarde en sus casas. Eso es el aire. Hablemos de la tierra. La tierra tiene una energía inmensa y esta energía es liberada en los temblores o en los sismos o terremotos que en algunas partes del mundo pueden ser de gran magnitud.

Hasta el día de hoy no hemos sentido ningún temblor acá en México, pero en Chile se vive mucho esta experiencia de temblores a diario. Muchos de ellos no se sienten, pero sí, a diario suceden. En Chile se tiene el registro del terremoto más grande registrado en la historia. Ocurrió el 22 de mayo del año 1960. Allá en el sur, en la vella ciudad de Valdivia, con una magnitud de 9.5 en la escala de Richter y con una duración de 10 letales minutos.

Esto, obviamente, dejó una destrucción abasalladora en la zona y causó problemas en Chile, Argentina, Japón, Estados Unidos, Filipinas. Todos estos lugares fueron afectados. Tan grande fue la energía liberada que causó la erupción de muchos de los volcanes. Se destruyeron pueblos completos, se borraron del mapa a los pueblos, hubieron miles de muertos. Una señora allá en el sur contaba esta experiencia de este terremoto. Y decía que era niña en aquel entonces y volvía a su casa caminando por el centro, por la vía, en una tierra de calle.

Cuando empezó el terremoto este, ella no podía mantenerse en pie. La fuerza la botó al suelo. No pudo pararse, pero desde el suelo contempló dramáticamente cómo la casa de la vecina se iba hundiendo.

Literalmente, la tierra se tragó la casa de la vecina, hasta la mitad. Es increíble cómo la tierra puede abrirse con tanta fuerza y generar este tipo de circunstancias que muchas veces la vemos en las películas, pero son realidad.

Esa es la tierra, hablemos del agua. Después de un terremoto, que sucede cerca de una costa, ¿qué tiene? El agua, el mar. Este mar que alguna vez nos entrega apacibles sonidos de las solas que laman la tierra y nos tranquiliza, pero también en ocasiones destruye todo a su paso. Justamente después de este gran terremoto que vivió a Valdivia en este año 60, arrasó unas grandes solas de 8 y hasta 10 metros de altura, destruyendo todo a su paso a una bilenosidad de 150 kilómetros por hora.

Lo mismo sucedió incluso hace poco, nuevamente en Chile, en el año 2010. Después de otro gran terremoto, un tsunami arrasó con la costa de concepción, dejando a un pueblo devastado, con toda esa fuerza del agua que destruyó todo a su paso, sin ninguna compasión.

Hablemos del fuego.

Justamente después de un arrollador tsunami que se vivió en Japón en el año 2011, no sé si recuerdan algunas imágenes de un helicóptero que mostraba cómo las olas iban arrasando la ciudad en Japón, como la ola iban avanzando, y después de que la ola destruyó todo el lugar, empezó un incendio, un fuego que no estaba controlado, y que complicó mucho al país porque este incendio había sido provocado en las centrales nucleares, y que gracias a Dios, al final pudo ser controlado.

El fuego. ¿Quién no le teme al fuego? Quizá usted podría responder los bomberos.

Pero aún ellos, cuando están en incendios incontrolables, cuando el humo lo sofoca, y cuando sienten el calor y estas lenguas de fuego a su alrededor, los bomberos tienen miedo. Ya que este elemento, el fuego, es destructivo, en sobremanera cuando está descontrolado. El fuego es destructivo por naturaleza. Los incendios que se generan por las altas temperaturas en los bosques destruyen todo a su paso, y a pesar de todo esfuerzo, calcinan y avanzan sin detenerse.

¿A cuál de estos usted le teme más? Al aire, a la tierra, al agua o al fuego. Vimos que pueden ser muy destructivos. Veíamos lo que estaba pasando en Filipinas. Relatamos los terremotos, los tsunamis y los incendios.

¿Cuál cree usted que es el más destructivo e indomable?

El objetivo de este mensaje es hablar de uno de ellos. Vamos a hablar del fuego y ver lo que significa para nosotros en el ámbito espiritual, quienes estamos expuestos a él con un objetivo muy claro, el objetivo de fortalecernos. Para desarrollar este mensaje, vamos a utilizar, aparte del fuego, vamos a utilizar otro elemento de naturaleza, en donde podemos encontrar muchas enseñanzas y analogías para nuestro crecimiento espiritual.

Por ejemplo, la Biblia habla de la hormiga, que nos da un ejemplo de ser un ser vivo tan pequeñito, que lo vemos en la tierra, los árboles y la naturaleza, pero ¿usted ha visto alguna hormiga de relajo como le dicen acá? Las hormigas siempre están trabajando y no importa nada ni las inclemencias del clima, ni nada. Dios nos enseña que la hormiga siempre está trabajando, así nosotros también debemos estar no olgasaneando o flojeando, como decimos nosotros. También es un pequeño ejemplo de la naturaleza.

Un hombre con más sabiduría que jamás haya existido, a quien venían a ver todos los reyes de la tierra para conocer su sabiduría, tenía mucho conocimiento de la naturaleza. Vayan por favor a Primera de Reyes, Primera de Reyes, capítulo 4.

Y versículo 33. Primera de Reyes, capítulo 4. Y versículo 33.

Dice así.

También disertó sobre los árboles. Desde el cedro del híbano, también disertó sobre los árboles.

Desde el cedro del híbano hasta el isopo que nace en la pared. Asimismo, disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces.

Salomón, el rey que le pidió a Dios sabiduría, no para sí mismo, sino que para poder gobernar al pueblo de Dios, tenía mucho conocimiento de la naturaleza donde se encontraba la sabiduría de Dios, así como hablamos de la hormiga. Ahora vamos a hablar entonces de lo primero que él menciona aquí, de un árbol. Y en conjunto con el fuego vamos a desarrollar esta idea.

El árbol del cual vamos a hablar se destaca de todas las especies, porque comúnmente es conocido como el ser vivo más grande y más antiguo que podemos conocer hoy. No sé si alguien ha escuchado hablar de los secoyas. Años atrás tuve la oportunidad de visitar un parque llamado Secoya National Park, que queda en California, Estados Unidos.

Donde se pueden encontrar a estos amigos. Esta especie de árbol solo crece en esta localidad de planeta. Les ponen nombres para diferenciarlos. Uno de ellos, se llama el general Sherman, mide 83 metros de altura. Tiene 31 metros de espesor.

Tiene una edad aproximada de 2200 años. Podemos entonces decir que es el ser vivo más inmenso del planeta. Hablando un poco de los secoyas, la corteza de ellos es muy fibrosa, es arrogada, y pueden llegar a tener 60 centímetros de grosor.

Las semillas de los secoyas se les encuentran en forma de piñas, unas cosas así, y que maduran en unos 20 meses. No obstante, las semillas o los frutos, digamos, se mantienen cerrados y verdes durante incluso hasta 20 años, ya sea colgando o ya sea en el suelo.

El hábitat de los secoyas es muy restringido, solo habitan en la parte occidental de Sierra Nevada, California, en un área de solo 14 mil hectáreas, solamente aquí. No hay bosques que sean exclusivamente de secoyas, sino que se les ve un grupito aquí, un grupito acá y un grupito allá.

La reproducción o proliferación de los secoyas va en retroceso debido a las incrementías del tiempo, del clima. El actualidad se encuentra protegido en distintas parques nacionales, y hay cultivos de estos inmensos seres vivos en Inglaterra y en Australia, donde se han mantenido y el hombre los ha plantado. Se pueden incluso llegar a ver aquí seres de 150 años y hasta 50 metros de altura. ¿Qué nos pueden enseñar estos árboles tan grandes, tan altos, tan antiguos, que están tan silenciosos en estos lugares?

Recuerden que habíamos hablado del fuego. Entonces, tomemos el fuego y en conjunto con estos secoyas vamos a ver qué podemos encontrar.

El fuego es necesario para el cristiano. Según la Biblia, el fuego funciona como purificador de nuestro carácter y prueba cuán fina es nuestra fe.

Es muy fácil orar cuando todo resulta bien. Es muy fácil orar cuando hay trabajo, cuando hay paz, cuando hay tranquilidad. Pero sabemos que es mucho más difícil cuando todo está mal y todo se beco esta arriba. Ahí es cuando más deberíamos orar y más deberíamos acercarnos a Dios y en lo más difícil. Y sí.

Estos incendios o fuego de los cuales estamos hablando no son para nosotros destructivos.

Porque estos incendios, este fuego está siendo controlado por Dios. No vayan ahí, pero en primera corriente es 10-13. Que nos dice Dios acerca de las pruebas de este fuego que algunas veces nos ofoca. Dice que junto con la prueba Dios también da la salida. Es decir, esta prueba está siendo controlada por Dios, porque Dios sabe hasta dónde podemos aguantar. Y este proceso significa un proceso duro, ¿cierto? Pero este proceso es duro y es necesario para nosotros, para el crecimiento, para que nuestro carácter se endurezca y madure con estas pruebas.

Y aunque no lo crean para los secollas, para estos árboles, los incendios naturales que suceden en la zona, también son muy necesarios.

Vamos a ver cuatro lecciones de los secollas con el fuego. Y esta lección es la primera. La lección número uno es, nuestras obras serán reveladas por el fuego. De las ramas de los secollas, cuelgan sus frutos, que habíamos dicho en formas de piñas. Pueden colgar incluso hasta tres años, sin ningún problema. Y aún cuando caen, permanecen en el suelo, verdes y muy silenciosos, guardando las semillas hasta por veinte años. Sin embargo, aquí es cuando el fuego es necesario para el proceso de reproducción de estos gigantes.

Solo hace cien años atrás, se comprendió que los incendios que sucedían en estos lugares, que queman todo a su alrededor, y que queman todos los arbustos pequeños que rodean a los secollas, todos los secos. Todo esto genera un suelo que se fertiliza y genera que el ambiente sea propicio para que estos frutos de los secollas, que están cerrados, algunos colquicuelgan otros en el suelo, se abran con el calor del fuego, y entonces suelten las semillas que están adentro para que ellos puedan reproducirse. Es decir, el calor del fuego, cuando llega a estos frutos, se abren, se dilatan y entonces sueltan las semillas. Veamos primera de Corintios 3.

Primera de Corintios 3 y versículo 12.

Primera de Corintios 3. Primera de Corintios 4.

Versículo 12. Pablo hablando de la iglesia de Corinto. Versículo 12 dice, y si sobre este fundamento, hablando en el versículo anterior de Cristo, uno edificará oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o jarasca. Tres. La obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada, y la obra de cada uno, cual sea, el fuego la probará. Asimismo, nuestras obras serán probadas con fuego, al igual que los frutos que están caídos o colgando en los sequillas se abren. Esto se me viene a la mente un tema de las motivaciones por las cuales nosotros hacemos las cosas. ¿Qué hay detrás de una obra que estamos haciendo? ¿Cuál es nuestra motivación que estamos haciendo? ¿Qué nos motiva a hacer el bien? ¿Lo estamos haciendo por un reconocimiento? ¿Lo estamos haciendo para que nos devuelvan un favor en algún futuro? ¿Cuál debe ser nuestra motivación para hacer las cosas? ¿Cuál debe ser nuestra motivación como cristianos para hacer el bien? Veamos esto en Mateo.

Mateo, capítulo 25.

Y el versículo 37, hablando de la parábola de los talentos.

No, perdón, hablando de las parábolas de los cabritos y las ovejas.

Mateo 25, versículo 37.

Dice, Mateo 25, versículo 37. Entonces los justos, hablando de los cabritos, le responderán diciendo, Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos o sediento y te dimos de beber? 38. ¿Y cuándo te vimos frastero y te recogimos o desnudo y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a ti?

El 40 dice, y respondiendo al rey, les dirá, De ciertos digo que en cuanto lo hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños, A mí me lo hicisteis.

A mí me lo hicisteis. La iglesia, los miembros, el cuerpo de Cristo, Está hablando acá, a mí me lo hicisteis. Veamos un paralelo esto, en hechos 9.

Aquí es donde se vive la experiencia Damasco, De Saulo, que iba camino hacia este lugar, Antes de que Dios le revelara lo que sucedió aquí en esto. Hechos 9 y versículo 4.

Hechos 9, versículo 4. Hechos 9, versículo 4. Y cayendo en tierra, o yo una voz que le decía, Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Por qué me persigues? ¿A quién perseguía Saulo? A la iglesia. Cristo, el cuerpo, los miembros de la iglesia.

Si nos decimos ser cristianos, Nuestra motivación para hacer las cosas, para hacer el bien, es porque debemos sentirnos partes todos del cuerpo de Cristo. Y si lo amamos, debemos guardar sus mandamientos con nosotros, y para con el cuerpo, para con la iglesia, para con cada uno de los miembros.

Con esto, nuestras obras podrán ser reveladas con el fuego. Y Cristo nos considerará como ovejas, y no como cabritos de Mateo 25.

Hay un sermón que se va a subir pronto de Don Raúl Machicao de Bolivia, que habla de ovejas y cabritos. Entonces, esa es la lección número 1, que estamos hablando acerca del fuego, de lo importante que es el fuego en nosotros, y de que nuestras obras van a ser reveladas por el fuego tarde o temprano. La lección número 2, es el fuego nos prueba. El fuego nos prueba a nosotros.

Los incendios que estamos hablando, que son naturales en estos bosques de secollas, duran alrededor de 30 minutos. Y es aquí donde sucede lo que hablábamos de los frutos que se abren y que sueltan sus semillas. Pero quizá usted se pregunte cómo estos árboles pueden no quemarse, cómo estos árboles pueden vivir incluso a estas altas temperaturas, temperaturas de estos fuegos. La clave está en la corteza de los árboles. Su corteza es porosa y es esponjosa. Y como decíamos, en algunos casos, el espesor de la corteza de ellos llega a ser hasta de 79 centímetros incluso. La corteza tiene escasa o nula cantidad de resina que en otras especies actúa como combustible. Esto permite que los tejidos de la madera interna queden aislados del exceso de calor y así puedan soportar las altas temperaturas. Veamos algo de esto en primera de Pedro. Se me acompañan en primera de Pedro, capítulo 4.

Primera de Pedro, capítulo 4 y versículo 12.

Primera de Pedro, 4 y 12.

Dice, amados, no sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese. No sorprendernos del fuego de prueba que en nuestras vidas va a llegar y va a intentar quemarnos. Los sequollas están protegidos del fuego con su corteza, y por eso pueden vivir, por eso pueden no quemarse. ¿Qué pasa con nosotros? Juan Gureza es nuestra corteza para protegernos. Hablábamos hace algunas semanas sobre la lucha espiritual que tenemos. La lucha en contra de las juestas espirituales de maldad en la región de celestes. En el fecio 6.12 habla esto. Y justamente este capítulo de fecios nos habla de una tremenda analogía elaborada por Pablo, la armadura de Dios, que está compuesto por coraza, calzado, y elmo, espada y escudo. Este último, el escudo, es lo que estamos hablando en este momento. La corteza de los secollas y el escudo nuestro. ¿Cuál es nuestro escudo? Veámoslo entonces en el fecio 6. Efecio 6, y vamos a leer el versículo 16. Efecio 6, versículo 16. Dice, sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Aquí, entonces, está nuestra fe, nuestro escudo, para no ser quemados y apagar los dardos de fuego del maligno, como dice acá. La fe es nuestro escudo. La fe nos protege del fuego que nos prueba, como decíamos en 1 Pedro 4.12, porque el fuego nos prueba, y la fe nos protege. Veamos ahora un relato, aquí en el libro de Daniel, en el versículo 3. Vamos a ver un relato.

Capítulo 3.

Y vamos a comenzar en el versículo 15.

Daniel 3 y versículo 15. Este es el relato de los tres amigos de Daniel, que no se inclinaron frente a la estatua del rey Náucodonosor, que hizo para adorar, para que todo el pueblo lo adorase.

En el versículo 15 comienza, comenzamos aquí y dice, Daniel 3, versículo 15. Ahora pues, estáis dispuestos para que, al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la sampoña, y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho, porque si no la adoráis, en la misma hora, seréis echados, echados en medio de un horno de fuego ardiendo. ¿Y qué Dios será aquel que os libre de mis manos?

Saltemos al versículo 18. ¿Qué es lo que le responden estos tres amigos? ¿Qué es lo que le responden Sadrak, Mesak y Avernego? Dice el 18. Y si no sepas, o rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. Saltemos al versículo 21. Entonces, estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno del fuego ardiendo. Al final fueron echados dentro del fuego ardiendo. Leamos del 27 al 30 ahora. 27 al 30. Comienza. Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey para mirar a estos varones. ¿Cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos? Ni aún el cabello de sus cabezas se había quemado. Sus ropas estaban intactas y ni siquiera olor de fuego tenían. Si ustedes queman sólo un pelo, va a salir un olor muy fuerte. Aquí dice que ni siquiera olor de fuego tenían. El 28 dice, entonces Nabucodonosor dijo, bendito sea el Dios de ellos. De Sadrak, Mesak y Avernego que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él y que no cumplieron el edicto del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a nuestro Dios, que su Dios. 29, por lo tanto, decreto que todo pueblo nació en Olingua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrak, Mesak y Avernego será, sea, descuartizado y su casa convertida en muladar por cuanto no hay Dios que pueda liberar como este. 30, y último. Entonces el rey engrandeció a Sadrak, Mesak y Avernego en la provincia de Babilonia. ¿Cuál fue el escudo? ¿Cuál fue la corteza de Sadrak, Mesak y Avernego? ¿Con qué ellos se protegieron? Daniel 3, versículo 17 ¿Ven aquí el 17? ¿Qué es lo que dicen ellos? ¡Ey aquí nuestro Dios, a quien servimos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo, y de tu mano, o rey, nos librará! ¿Cuál fue el escudo, entonces? ¿Ellos creyeron? ¿Ellos tuvieron fe? ¿En qué Dios, a quien servían, les iba a ayudar y que del rey los libraría?

El parque que les había comentado que tuve la oportunidad de visitar de secollas, había, bueno, hay todavía un árbol muy grande, pero se le dice que está muerto, bueno, está muerto, está quemado. Está como blanco, está negro, blanco, y hay vestigios de haber sido un gran árbol. ¿Pero por qué murió esta secoya si los secoyas tienen su protección? Bueno, justamente porque murió presa del fuego.

Como habíamos dicho, había desconocimiento de lo que pasaba con los incendios en los secoyas. Y entonces la gente apagaba los incendios, lo que les provocaba algo opuesto a lo que ellos quisieran. Pero con este árbol que tiene un nombre, no recuerdo ahora, tiene una madre naturaleza, creo que se llama, está muerto porque la persona que lo descubrió en el año 1895 les sacó la corteza para estudiarlo, para ver qué tenía dentro. Y claro, estuvo un tiempo viviendo el árbol hasta que en 1908 un incendio local, si no, no tenía como protegerse. Un secoya sin corteza, muere. Un cristiano sin fe, no tiene obras, y también muere.

Debemos tener una corteza, un escudo tan grueso como los árboles secoyas, que los protege del fuego, así como Sadrak, Mesak y Abemnego, que gracias a su fe, Dios los protegió.

Vejamos ahora, entonces, la tercera lección de estos árboles y el fuego. La tercera lección es la fe, probada con fuego, es más preciosa que el oro. La fe, probada con fuego, es más preciosa que el oro. Vayamos a Primera de Pedro.

Capítulo 1 Primera de Pedro, Capítulo 1, versículo 7.

Primera de Pedro, Capítulo 1 y versículo 7.

Capítulo 1 Dice, para que sometida a vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza y gloria y honra, cuando sea manifestado Jesucristo. ¿De qué nos sirven todas las posesiones materiales? Cuando Cristo sea manifestado sobre la tierra. ¿De qué nos sirven acumular todas esas cosas? Para cuando Cristo llegue acá, a la tierra. Veamos esto en Mateo.

Mateo 6.

Versículo 19 Hablando de los tesoros en el cielo. Mateo 6. Versículo 19 Mateo 6. 19. No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla corrompen y donde ladrones minan y urtan. Si no hacéos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la orin corrompen y donde ladrones no minan ni urtan. 21. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Los ladrones no pueden robar nuestra preciosa fe. Probada muchas veces con fuego, nos hará partícipes de la gloria venidera al venir Cristo.

Ya vimos los tres puntos que estaban relacionados con el fuego y los secoias y que estábamos y que podíamos tomar muchas lecciones de nuestra fe.

Veamos ahora un último y cuarto punto que podemos rescatar de estos grandiosos y gigantes árboles.

¿De qué mueren los secoias entonces? Parecen indestructibles. La muerte más común de los secoias no son los incendios. Tampoco son las pestes y tampoco mueren de viejos.

2200 años hablábamos de un árbol que tenía esa edad aproximadamente. Llegan hasta 3500 años incluso.

La muerte más común de los secoias es la caída. Simplemente es caer.

Las raíces de los secoias son solamente el doble del diámetro que ellos tienen en su tronco. Y si lo ponemos en contraste con su altura, 80 metros y 83 metros los expone a una inestabilidad que se incrementa exponencialmente a medida que sube sobre todo con los vientos que hay arriba. Entonces ¿Cómo pueden levantarse tan alto? ¿Cómo pueden mantenerse en pie? El cuarto y último punto de las lecciones que estamos aprendiendo ahora es ayudarnos los unos con los otros. Ayudarnos los unos con los otros.

¿Cómo se afirman entonces los secoias? ¿Cómo pueden lograr esa estabilidad? La respuesta es que ellos se ayudan, unos con otros.

Ya dijimos que sus raíces no son suficientemente ni profundas ni a lo largo para establecer el equilibrio y mantenerse en pie en tanta altura, pero cuando ellos están juntos a una distancia las raíces se afirman debajo de la tierra y pueden sostenerse unos con otros. Y así no se caen.

Arriba pueden golpear los vientos, pero el conjunto de ellos hace que el viento los pase por de largo y no sean solamente atacado a uno, sino que a varios. El grupo los protege, las raíces los afirman y no los dejan caer.

Los secoyas se protegen unos a otros para no morir.

No vayan ahí, pero en Génesis 1-1 aquí se habla de Dios, que creó los cielos y la tierra, ¿cierto?

De lebreo Elohim, que habla en plural.

Es decir, una familia, la familia Dios. Desde el principio de la Biblia nos está hablando a nivel familiar.

La Iglesia somos parte de la familia de Dios.

Y tal como estos árboles gigantes que mueren al caer, debemos apoyarnos los unos con los otros para no caer, para no morir.

Podemos visitarnos, podemos llamarnos en la semana, podemos también vernos el sábado. Nos miramos a los ojos, unos a otros, nos saludamos y nos damos ánimo, porque esas raíces están amarradas debajo de la tierra para no caer, para no morir. El día sábado no solamente es un día para aprender de la palabra de Dios, sino que también para fortalecernos los unos con los otros. Todos tenemos problemas que pasamos esta semana, que ya hemos pasado. Todos tenemos algo que compartir, todos tenemos algo que aprender del otro. Los secoyas no crecen solos, porque no pueden afirmarse de otros. Y estos que están solos se caen, mueren. Y cuando caen, por su altura, algunas veces llegan hasta agarrar a otro secoya que está en su camino.

Hermanos, no debemos estar solos en este camino. La comunión con los hermanos es tremendamente importante para el desarrollo de nuestro carácter. Para aprender a amar al otro y desarrollar el carácter de Dios, que es manifestado en nosotros. ¿Cómo? Amando. Porque así permitimos que la voluntad de Dios sea obrada a través de nosotros, a través de nuestros cuerpos, como buenos instrumentos. Veamos algo en Juan.

Juan 17. Cuando Jesucristo, antes de ser crucificado, ora a Dios el Padre.

Juan 17. Juan 17.

Versículo 20, vamos a comenzar. Juan 17.

Y versículo 20. Jesucristo hablando de nosotros. Más, no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. El ejemplo nuestro también es muy importante. Más, no ruego solamente por estos, hablando de los discípulos de la iglesia, de los apóstoles, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, por el ejemplo de ellos, por su testimonio. Y 21. Para que todos sean como tú, o Padre, como en ti, que también crea que tú me enviaste. Para que el mundo crea que tú me enviaste. Nuestra unidad, la unidad de la iglesia, también es tremendamente importante. Como ejemplo, y como luces en este mundo, que está en tinieblas.

Además de ser unidos para nuestro beneficio motuo, para crecer y apoyarnos como hermanos, también decíamos que lo que significa nuestro ejemplo hacia afuera, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Veamos algo aquí en Lucas, 22.

Lucas 22, versículo 31.

Lucas 22, 31. Dijo también al Señor, Simón, Simón, e aquí, Satanás, os ha pedido para zarandearos como atrigo. Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte. Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Podemos orar los unos con los otros, por muchas cosas, por salud, por trabajo, por todos los problemas que podemos pasar.

Pero oramos, por ejemplo, para que la fe del hermano no le falte, para que ese escudo se engruese y pueda ser capaz de soportar estos incendios.

Jesucristo dijo, yo he rogado por ti, pero la fe no falte. También es una elección importante para orar por los hermanos, para que la fe de ellos y la nuestra no nos falte. Debemos estar unidos para no caer. Debemos fortalecernos, tal como lo hacen los secoyas, quienes nos dejan una tremenda elección.

Ya como conclusión de este mensaje, recapitulando, hablamos del fuego y lo combinamos con esta especie de árbol, este secoya gigante de bastantes metros de altura. Recuerdo la visita de este parque después de unos minutos, aquí el cuello ya me dolía porque todo el rato nos está mirando hacia arriba. Para ver, uno no vea dónde termina por las ramas, hacia arriba. Y al igual que el rey Salomón, indagamos un poco acerca de cómo ellos viven, cómo se protejen, cómo la naturaleza también es sabia y la naturaleza haciendo creación de Dios nos puede enseñar parte de su sabiduría, así como el rey Salomón.

Vimos cuatro lecciones en este mensaje. La primera, nuestras obras serán reveladas por el fuego. Esto está basado en primera con Intios 12-13. Nuestras obras serán reveladas por el fuego. Al igual que el fruto de estos árboles, quienes sabrían con el calor al fuego y soltaban sus semillas, así también para nosotros nuestras obras serán reveladas tarde o temprano cuando sean pasadas por el fuego. Y se verá si estas fueron hechas con una motivación correcta, no buscando un bien propio. La lección número dos fue El fuego nos prueba de 1 Pedro 412. El fuego nos prueba. Los hecollas se protegen con sus gruesas cortezas de escasa resina en estos incendios. Y también estos incendios vimos que son vitales para la subreproducción. Así también, nosotros debemos tener un escudo de la fe. Como nos dice Efesios 6, la armadura de Dios, del cristiano, siendo el escudo uno de los elementos de esta analogía para protegernos de los dardos de fuego del maligno. Ese escudo, que Sadrak, Mesak y Avernego que vimos en Daniel 3 utilizaron para no ser quemados por el rey Nahuco Donosor.

La lección número 3, la fe probada con fuego es más preciosa que el oro. Esto en 1 Pedro 1.7. Nuestra fe es probada con fuego y, siendo así, rafinada, podrá ayudarnos a hacer nuestros tesoros en el cielo con una esperanza de la avenida de Cristo a la tierra, donde podremos ser glorificados. Entonces, esta espera será concluida. De nada sirve a montoar los bienes materiales si nos ayudan, pero de nada nos sirve acumularlos para ganar el reino. Por algo la vibe le dice que es difícil, es que un rico entre al reino de los cielos. Nuestra fe vale mucho más que el mismo oro. Una fe rafinada es inmarcesible, inmarchitable, imperesadera, si la mantenemos activa probándola con fuego. El cuarto y última lección que vimos esta tarde es que debemos ayudarnos los unos con los otros. Además de desarrollar estos tres puntos relacionados con el fuego y estos árboles este último punto nos habla de la importancia de estar juntos para sobrevivir y no caer para no quedar solos. Asimismo el cristiano debe buscar la unidad y la iglesia junto a los hermanos. Sabemos que no todos tenemos las mismas edades, no todos tenemos los mismos gustos ni la misma crianza ni no gusta el mismo equipo de fútbol quizás pero si usted piensa que estas cosas nos dividen es porque está pensando horizontalmente. Si usted piensa verticalmente comprenderá que lo que nos une no son estas cosas sino la relación que tenemos con Dios y su Hijo Jesucristo a quienes demostramos nuestro amor guardando sus mandamientos y compartimos la misma fe la misma creencia y lo aplicamos en nuestra vida y lo aplicamos también con nuestros hermanos. Los 10 mandamientos son 4 relacionados con nuestro Dios y los 6 están relacionados con nuestro hermano con nuestro prójimo. La única manera de que la iglesia crezca estoy hablando de calidad espiritual y estoy hablando de cantidad espiritual. La única manera de que la iglesia crezca es que estemos unidos. Así nos vamos a proteger y así vamos a crecer.

Algunas veces cantamos un himno que se titula Con fe y amor. El 171 de los filipenses. Algunas letras del himno dicen unos a otros nos fortalecemos. Y otra fragmento de este himno es y en tu telar se forma unidad. Vaya a mostrar algo esto en filipenses 1.

Filipenses 1 versículo 27 para ir concluyendo.

Filipenses 1 versículo 27 para ir concluyendo. Filipenses 1 versículo 27 para ir concluyendo. Solamente que os comportéis como es digno del Evangelio de Cristo para que o sea que vaya a veros que os comportéis como es digno del Evangelio de Cristo. Filipenses 1 para que os sea que vaya a veros o que esté ausente hablando de la Iglesia en este lugar de Pablo, que los lleva a visitar o que los lleva a mandar cartas. Oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo Espíritu combatiendo unánimes por la fe del Evangelio. ¿Cuál es nuestra lucha? Aquí dice que debemos estar firmes en ese Espíritu y que combatiendo unánimes por la fe del Evangelio. Esa es nuestra lucha. Eso es lo que nos une como Iglesia, como cuerpo de Cristo. 28. Y en nada intimidados por los que se oponen que para ellos ciertamente es indicio de perdición más para vosotros de salvación y esto de Dios. Nuestra unidad en Espíritu nuestra lucha, unánime ese combate que tenemos por la fe del Evangelio, es nuestra salvación. Y eso es lo que genera una unidad en el cuerpo de Cristo. ¡Bien! Hermanos, al igual que los ycoyas, no tengamos miedo al fuego. No nos sorprendamos de las pruebas que vamos a vivir o que estamos viviendo. Porque Dios probará nuestras obras. Pondrá a la fe de nuestros amigos. Pondrá a prueba nuestro escudo de la fe. Nos ayudará a comprender el valor de nuestras creencias a valorar nuestra fe. Y además, si a esto agregamos una unidad con los hermanos para fortalecernos al igual que los amigos de Daniel que tuvieron la unidad de esa fe, Dios nos va a proteger del mal y nos va a fortalecer y a dar un crecimiento. Con esto, estoy seguro de que en un futuro no muy lejano. Ya como seres espirituales podremos gozar ser parte de la familia de Dios. Familia que se está reproduciendo con nosotros. Porque, como dice, Marcos 10.27. Como dice Marcos 10.27. Entonces Jesús, mirándolos, dijo que es imposible, más para Dios, no. Porque todas las cosas son posibles para Dios. Que tengan todos un feliz sábado.

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.