Nadie ha subido al cielo
Nadie, excepto Jesucristo, quien descendió del cielo (Juan 3:13), ha subido al cielo. Pero, cuando uno lee en Lucas 16:22 que "murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham", es fácil suponer que esto significa que Lázaro fue llevado al cielo.
De forma similar, Lucas escribió en Hechos 2:34 que “David no subió a los cielos”. Así que la Biblia en realidad dice que las personas no van conscientemente al cielo cuando mueren. (Para más información sobre este tema, le invitamos a solicitar nuestra guía de estudio bíblico gratuita El cielo y el infierno: ¿Qué enseña realmente la Biblia?).
Incluso si Jesús hubiera estado hablando de un suceso real y no de una simple historia, ¿cuándo iba a ser llevado Lázaro al seno de Abraham? Esto ocurrirá al tiempo de la primera resurrección: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24:31).
Si Lázaro iba a ser resucitado de la tumba, sería escoltado por los ángeles para encontrarse con Jesucristo en las nubes en su segunda venida: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).
Levantados en una resurrección
Jesús ciertamente sabía que Abraham y otros hombres y mujeres fieles estaban muertos en sus tumbas y serían levantados en una resurrección (Juan 8:52-56). “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28-29). El profeta Daniel también escribió: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2).
Es importante notar que Jesús y Daniel hablan de dos resurrecciones distintas. Primero, los justos serán levantados de entre los muertos al regreso de Jesús a la Tierra. Luego, más de mil años después, habrá una resurrección de “los otros muertos” (Apocalipsis 20:5). Algunos de ellos finalmente serán juzgados como injustos: aquellos que, conociendo la verdad, se nieguen a arrepentirse. “Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir, pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; después, cuando él venga, los que le pertenecen. Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino a Dios el Padre, luego de destruir todo dominio, autoridad y poder” (1 Corintios 15:22-24, Nueva Versión Internacional).