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Para esta época, hace dos mil años atrás, si vivía un tiempo de alegría, había un ambiente festivo en el aire, había reuniones que se iban a... personas que se iban a reunir, había alegría por eso también, se acercaba la primera temporada de fiesta. Estamos hablando de la zona de Jerusalén, donde todos subían a celebrar esta fiesta de páscoa y de panes sin levadura. Sin embargo, este año en particular había algo diferente en el ambiente. Acompáñame, por favor, a Marcos, capítulo 10, versículos 32 al 34. Marcos, capítulo 10 y versículos 32 al 34 iban por el camino, subiendo a Jerusalén. Jesús iba adelante y ellos se asombraron y le seguían con miedo. Entonces, volviendo a tomar a los doce, aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer. He aquí, subimos a Jerusalén y el Hijo del Hombre se le ha entregado a los principales sacerdotes y a los escribas y le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles y les escarnecerán, le asotarán y escupirán en él y le matarán. Más al tercer día resucitará. Cristo tenía muy claro lo que le iba a suceder. Ellos iban a Jerusalén y los que tenían miedo aquí eran los apóstoles que le seguían. Y Cristo les vuelve a recordar algo que ya les había dicho y de las cuales las Escrituras hablaba de esta situación que se viviría en pocos días. Ellos parece ser que la conmoción y la confusión que tenían no les alcanzó o no pudieron comprender lo que exactamente iba a pasar con el maestro en unos pocos días. En Lucas dice, ellos nada comprendieron de estas cosas y esta palabra les era encubierta y no entendían lo que se les decía. Esto está en Lucas 18.34 si lo gustan anotar.
2000 años después, hoy nos encontramos a pocos días de celebrar Pascua, menos de una semana. Y deberíamos preguntarnos, comprendemos lo que está por ocurrir, entendemos lo que sucedió y lo que implica esto para nosotros, a quién es la palabra nos ha sido revelada. En base a una simple y curiosa palabra, el día de hoy abriremos un significado ilustrativo muy intenso sobre la Pascua, para que seguramente y que seguramente nos va a ablandar nuestro rojo corazón. El título del mensaje de hoy es La Pascua y un gusano. La Pascua y un gusano.
Elí elí, la mazabactaní. Esta frase registrada en arameo que es traducida en griego y a nosotros en español fueron unas palabras agónicas de nuestro Señor. Una de las últimas frases que él me mencionó antes de morir crucificado. Es más, esta frase fue una oración que Jesús mencionó, la que al mismo tiempo era una cita de algo que ya había sido escrito unos mil años atrás.
Mil años pasaron para que esta frase surgiera al rojo vivo con Cristo y se cumpliera.
Salmos, capítulo 22, 23 y 24, forman una trilogía. Podríamos llamarle en la jerga musical que son tres movimientos. Incluso pueden relacionarse con un tiempo pasado, presente y futuro en relación al sacrificio de Cristo. La confianza que tuvo en el Padre en este proceso y la glorificación como producto final y grandilocuente. Es el capítulo 24, 22, 23 y 24. Son los versos que describen la perspectiva de una oveja, pero también de un pastor, también del rey David y también de Jesucristo. Estos tres capítulos. Un buen estudio para estos días próximos. Veamos a través de los ojos de Jesucristo parte de la experiencia que tuvo en su sacrificio y vamos a comenzar con el verso 1 de Salmos 22. Acompáñeme, por favor. A Salmos 22, versículo 1 del arameo que Marco dice Eloí y también lo vemos en Mateo como Elí. En Salmos 22 1, esto es lo que significa que está traducido y que varios lo sabemos y lo escuchamos cada año. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor? Gustería que saltáramos al versículo 3 del 3 al 8. Dice, pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los libraste. Clamaron a ti y fueron librados, confiaron en ti y no fueron avergonzados. Vamos al versículo 6.
Más, yo soy gusano y no hombre o propio de los hombres y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen, estiran la boca, menean la cabeza diciendo, se encomendó al eterno, ¡Líbrele él! ¡Sálvele! puesto que en él se complacía. Hasta ahí.
Comunmente asociamos la frase inicial del capítulo 22 de Salmos, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Con Jesucristo. Este versículo. Lo cierto es que todo el capítulo puede ser analizado y puesto en paralelo con los últimos minutos de vida de Jesús y sus últimas frases también. También el capítulo 23 habla de la confianza que tuvo Jesús en su padre.
Y el capítulo 24 se ve Cristo glorificado con aquella gloria que tuvo antes de que el mundo haya existido. Es como una coronación, una entrada impresionante que se puede leer en el capítulo 24. Muy bonito. Pero el fragmento del fragmento que leímos de los primeros versículos de Salmos 22 pregunta, ¿Hay alguna palabra que le haya llamado la atención? ¿Qué tal el verso 6?
Que se compara David. En este caso estamos en los ojos de Jesús sacrificado con un gusano.
Cristo se compara con un gusano. Es algo difícil de comprender. Así, a simple lectura.
Veamos más a fondo esta palabra interesante. Nos va a abrir aquí una cosa bastante significativa y simbólica.
Cuando dice gusano es el hebreo tolá, T o Lá, tal cual tolá. ¿Y qué significados tiene esta palabra en hebreo? Puede ser gusano, puede ser escarlata y puede ser carmesí.
Aquí en Salmos 22 lo tenemos traducido como gusano. Vamos rápidamente a éxodo 25 si me acompañan. Y versículos 3 y 4. Porque esta misma palabra se utiliza en un contexto diferente. Tola, recuerda la palabra tolá, en el capítulo 25 versículos 3 y 4.
Hablando de las ofrendas en el tabernáculo dice, esta es la ofrenda que tomareis de ellos.
Oro, plata, cobre. Y versículo 4. Azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras. Ahí sigue la lista, pero cuando dice carmesí, esa palabra en hebreo es tolá. La misma que vemos en Salmos 22.6. Tola. Salmos 22.6 está efectivamente hablando de un gusano.
Pero no del gusano que tal vez nos imaginamos cuando escarbamos tierra. Ahí están los árboles y todos esos gusanos de tierra.
Sino un gusano muy especial. Uno que es de color escarlata, de color carmesí, de un rojo intenso. Noten aquí, en el medio oriente es muy común encontrar un insecto que se aferra a los árboles conocido con el nombre científico de Cocus ilisis. Ahí lo pueden ver en la imagen. O más bien conocido como Hermes vermilio. También conocido como Gorgos rojo y gusano carmesí.
Se utilizaba y se sigue utilizando para formar una pasta de un color rojo muy intenso por la alta concentración de ácido carmínico que tiene. Y así poder tener telas, pintar cerámicas y otro tipo de aplicaciones que tiene este colorante natural. El rojo carmín es uno de los pigmentos más antiguos del mundo. En México, los aztecas creaban estos insectos para elaborar tintes y pinturas los que también eran utilizados a modo de moneda de cambio para pagar impuestos y tributos. Hoy podemos ver estos insectos que son en realidad una plaga que se pegan a los árboles. En casa tenemos un limón y ahí andan estos gusanitos que son una plaga y se les conoce mucho en España, en Europa, tuvieron la época medieval. Hubo mucho exportación de España, también se cruzaron con México, también se encuentran en Perú, prácticamente en los grandes continentes se conocen. Y en España y en México se conoce como la cochinilla. Y este fue un insecto fructífero de intercambio comercial entre España y México en el siglo XVI. Ahí pueden ver ese rojo intenso dentro, o cuando ya se puede moler esto, y es el color intenso que excreta este insecto. Bien, la palabra hebrea tolá. Esta palabra entonces es utilizada para aludir a este tipo de gusano y también al tinte rojo característico del insecto. Por eso significa como dos o tres cosas. La parte roja y la parte del gusano, que el gusano es este tipo de gusano. Más yo soy gusano y no hombre, o propio de los hombres y despreciado del pueblo. Aquí vamos a empezar a entender un poco este versículo y esta palabra. ¿Cómo se relaciona este gusano con Jesucristo? Bueno, claro está por el color rojo, que es el color de la sangre. Y vamos a ir avanzando y vamos a dar todavía más características o similitudes con este gusanito y Jesucristo. Vamos a Isaías 41, 14. Isaías 41, 14. Isaías 41, 14. No temas. Gusano de Jacob. ¿Adivinen qué palabra es esa? Tola. No temas. Gusano de Jacob. O vosotros, los pocos de Israel. Yo soy tu socorro, dice el eterno. El santo de Israel es tu redentor. El libro de Isaías menciona tres siervos a modo general. David menciona a Israel como nación, como en este caso Jacob, y también al Mesías como siervos. En este capítulo 41, el contexto habla de los ídolos que el hombre construye y así se corrompe y saleja de Dios. Toda la idolatría, son ídolos que no tienen vida. Y en contraste con estos ídolos, le habla a Israel, Jacob, como siervo de Dios, y le menciona frases muy alentadoras, como de ánimo. Frases como aquí reuní algunas. Ustedes pueden leer el capítulo completo. Yo soy tu Dios que te esfuerzo. Siempre te ayudaré. Siempre te sustentaré. Yo te ayudo. Yo soy tu socorro. El Santo de Israel es tu Redentor. No los desamparé, etcétera, etcétera. Esto solamente en el capítulo 41, hablándole a la nación de Israel.
No temas gusano. Es una clara referencia a Salmos, 226. Porque Jesús es también una personificación de la nación de Israel. En palabras del rey David. Es realmente fascinante y se empieza a abrir aquí algo muy bonito también.
Sigamos. Vamos a Hop. Tuvemos escuchando algo de Hop en el primer mensaje. Vamos al patriarca Hop. Y vamos a leer el capítulo 25 y versículo 6.
Hop, capítulo 25 y versículo 6.
Dice, ¿cuánto menos el hombre que es un gusano y el hijo de hombre también gusano? Fíjense qué interesante lo que nos habla Hop aquí. La primera referencia del hombre como gusano, cuando dice ¿cuánto menos el hombre que es un gusano? Esa primera referencia parece ser que es un gusano, una larva de tierra, no tiene ninguna particularidad en lo que menciona el hebreo. Pero la segunda referencia, cuando dice el hijo de hombre que es también gusano, adivinen qué palabra utilice ahí. Tola, la de Salmos, la de Isaías. Esa gusano es rojo, esa gusano carmesí. De Jesucristo a David, y de Pasamos con Jacob, con la nación de Israel.
Ahora estamos con Hop, y todavía hay más que podemos abarcar por medio de esta palabra, del gusano. Noten que cuando Hop dice hijo de hombre, en el versículo 6 que leímos, hijo de hombre, el hombre es también Adán. Cuando dice hijo de hombre, se está refiriendo a Adán. Y vamos para allá. Vamos para allá. Y en este punto, aquí un pequeño paréntesis antes de llegar a Génesis 5 que vamos a ver. En este punto quiero comentarles que hace unas semanas atrás estuve en la... en la última sesión del Club de Ladies con nuestras distinguidas damas, con nuestros vasos finos y delicados, como dice Pedro.
Y en la charla final, que tuve el honor de poder compartir con ellas, les hice el siguiente comentario, que ellas también eran Adán. Las damas son Adán también. Y vamos al pasaje en cuestión, en Génesis 5. Acuérdese, estamos de Hobb, hijo de hombre que también es usano, ahí hablaba de Adán. Y en Génesis 5, versículos 1 al 2, probablemente lo hemos leído, pero no nos hemos percatado de lo que sucede aquí.
Génesis capítulo 5, versículo 1 al 2. Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios, lo hizo. Y versículo 2. Barón y hembra los creó y los bendijo. Y llamó el nombre de ellos Adán. El día en que fueron creados. El nombre Adán lo relacionamos con el primer hombre que creó Dios. El género masculino. Pero no lo relacionamos como una raza. Y es aquí la segunda manera de referirse a Adán como una raza.
Y las mujeres son, entonces, también esa raza de seres humanos. Como Adanes. Somos la raza de Adán. Somos todos seres humanos. Y Dios nos creó, nos bendijo el día que fuimos creados. Recuerde, por medio del gusano, comenzamos con Jesucristo, el Rey David, pasamos por Jacob, la nación de Israel, también hablamos con The Hob, y ahora estamos con Adán y Eva. No tiene aquí algo interesante. Según Alestrón, el rey de Adán, del verso 2 de Génesis 5, ese estrón es el 120, y significa ser humano como especie, humanidad.
Y también, ¿saben lo que significa? Rojizo. Rojizo. Es también una derivación de la Iglesia de Jesucristo, rojizo. Es también una derivación del Strón 119, que significa mostrar sangre en el rostro, o enrojecerse. Tiene aquí una base y una variante que está ligada al color rojo, la palabra Adán. Y aquí vemos una conexión muy interesante con uno de los tantos nombres con los que se le llama a nuestro Señor Jesucristo. Vamos a 1 Corintios 15. Volvemos a Jesús ahora, después de esta vuelta que nos dimos.
Segunda de Corintios, Capítulo 15, el capítulo de las resurrecciones. Primera de Corintios, si dije primera. Primera de Corintios 15 y versículo 45. Dice, así también está escrito, fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente, el postrer Adán, espíritu vivificante, la comparación de Adán y Jesús. Hay un enlace bien interesante y estamos ligándolo con esto del gusano y el color rojo. Cada año, cuando nos acercamos a Pascua, generalmente la Semana Santa y esta fin de semana que hacen un simulacro bastante fuera de lugar respecto a los 3 días y 3 noches y se basan en un calendario gregoriano.
Algunas veces cae antes que el calendario sagrado del 14 de Nizan, el 14 y el 15. Algunas veces cae justo o una vez es un poco después, pero anda rondando este ambiente de lo que los medios de comunicación nos empiezan a entregar películas, series y todo tipo de producciones relacionadas con la vida de Jesús. Sabemos que no es tan ni cerca de lo que realmente sucedió, partiendo con el color de su piel, que no era una persona tan blanca como la ponen, su cabello no tenía un cabello largo, no tenía ojos azules, no tenía un cuerpo tan delicado y tampoco se acercan mucho a la crucifixión.
Es algo bastante cosmético que los medios producen ahí, como de buen gusto, entre comillas. Y lo cierto es que no se podría realizar una representación de algo tan impresionante y grotesco como lo que ocurrió. Y hay un par de versículos que les quiero comentar al respecto. En Isaías 52, siempre leemos Isaías 53, sobre esta parte tan intensa, lo leemos durante Pascua, en la ceremonia de Pascua y antes también. Y en el capítulo 52, versículos 14 y 15, los últimos versículos del capítulo 52, dice lo siguiente, como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer y su hermosura más que la de los hijos de los hombres.
Así asombrará él a muchas naciones, los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca le fue contado y entenderán lo que jamás habían oído. El punto aquí es que la desfiguración de Cristo fue hasta el punto que no parecía un ser humano. Era un espectáculo impresionante, muy triste, lo que fue respecto a la crucifixión.
Ahora, debemos recordar que, como dice la escritura, antes de la crucifixión también hubo algunas cosas aquí que no la sumamos al todo de aquella noche. Vamos a Mateo 27.
Este es uno de los, por lo menos, en lo particular, que les habla. Me duele mucho leerlo esto. Mateo 27, del versículo 27 al 31, ojo que esto es antes de la crucifixión. Mateo 27, aquí hay una también en Marcos y en Lucas y en Juan, un poquitito hablando de aquí, pero Mateo, siento que es un poco más clarificatorio para este punto. Mateo 27, 27. Entonces, los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía. Y, desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas y una caña en su mano derecha. Eincando la rodilla delante de él, les carnesían, diciendo, salve, rey de los judíos, y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberles carnesido, le quitaron el manto, pusieron sus vestidos y le llevaron para crucificarle.
¿Qué tan gruesas eran las puntas de aquella corona? ¿Qué tan profundas? ¿Cuántas eran? Tenemos que pensar que esta gente se estaba burlando de él. Era un acto, pero tremendamente grotesco y cruel. Y se cumplió la escritura. Se estaba cumpliendo la escritura respecto a lo que habíamos leído, de lo que Cristo ya sabía que iba a ocurrir. No sabemos exactamente cómo era esa corona, pero sabemos algo. Sabemos que nuestros rostros y nuestro cuero cabelludo, nuestras cabezas, están llenas de vasos sanguíneos, muy cerquita de la superficie de la piel. Esto indica que un mínimo corte, un futbolista, cuando se corta la cabeza lo tienen que sacar por el sangrado que ocurre. Es un abundante sangrado, un deportista de cualquier persona que tiene un cortecito que necesita aplicar presión por 15 minutos y puede estar esto como 45 minutos, dicen, la sangre saliendo, desangrándose la persona, tal vez si no tiene una medida, o sea, es muy grave la herida. Bueno, a Cristo nadie le aplicó presión sobre esas heridas. Nadie lo limpió, al contrario, lo escupieron. Los crueles soldados solo se mofaron del Señor en una crueldad, con una crueldad inhumana. ¿Cuánta sangre habrá perdido solo en este momento? Antes de la crucifixión. ¿Cómo habrá lucido su rostro frente a los hombres? Imaginémonos por un momento. Definitivamente, su rostro y su cuerpo estaban todo teñidos en rojo. Más yo soy gusano y no hombre, salmo 226. De tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, Isaías 52-14. ¿Dá mucho o qué pensar todo esto? Dios no se equivoca en su palabra. Cristo estaba cumpliendo al pie de la letra todo lo que debía cumplirse por voluntad del Padre. Volvamos al gusano o cochinilla, porque no solamente hay una fuerte conexión con, como vimos con Adán, con Job, con Israel, David, Jesús. Vimos varios personajes aquí a lo largo de cuantos años. Y se puede ver una conexión muy fuerte, muy didáctica y muy intensa también, por medio de este gusanito carmesí y del intenso color rojo que excreta. Veamos algo más respecto a esta cochinilla. La hembra pone huevos solo una vez en la vida. Cuando está lista, sube al árbol y se aferra de él. Cuando su cuerpo está firmemente pegado al árbol, se forma una cubierta rígida como una concha, que solo puede ser removida quitándola con fuerza, pero donde también muere el gusano. Entonces se forma esta concha alrededor como una caparazón. Debajo de esta protección, la hembra deja sus huevos, los huevos se desarrollan, eclosionan y se alimentan del cuerpo vivo de la madre durante días. Muere así el gusano hembra y su cuerpo excreta un tinte carmesí intenso que mancha a los gusanos bebés que permanecen de este color toda su vida.
¿Qué les parece? Ese es el gusanito de Salmos 22.6.
Y noten los siguientes paralelos de este gusano en comparación con Jesucristo.
Noten estos siguientes paralelos.
Dijimos que la hembra sube al árbol a morir prácticamente.
¿Qué pasó con Jesucristo? Se aferró al madero para morir.
Esta hembra excreta un líquido rojo.
Cristo derramó mucha sangre. Estaba teñíricidmo en rojo, en su sangre, su preciosa sangre.
Otro, la hembra, este gusanito, da su vida para que otros vivan.
Creo que no deberíamos comentar algo de eso. Es bastante obvio lo que Jesús hace para que nosotros vivamos.
Y muere para que su familia, los huevitos, crezcan. También. Igual nosotros. Igual Jesús con nosotros.
Cuando Cristo se describe a sí mismo como un gusano y nombre, hay mucho, mucho que aprender detrás de esta simple palabra.
De Salmos 22.6.
En relación a lo anterior, vamos a ver una última escritura en este mensaje que encierra todo. Y yo la encuentro realmente fascinante. Acompáñenme, por favor, a Isaías, al capítulo 1 de Isaías. Y Isaías capítulo 1 y versículo 18. Sólo el 18.
Y Isaías capítulo 1 y versículo 18.
Venid luego, dice el Eterno, y estemos a cuenta. Si vuestros pecados fueran como la grana, como la nieve serán enblanquecidos. Si fueran rojos como el carmesí, vendrán a ser como Blanca Lana.
No sé si se han dado cuenta, si conocen a las cochinillas, aquí en México hay bastantes.
Cuando la hembra de Soba y finaliza su ciclo, todo el tinte rojo que ella tenía, que excreta, que se lo pasa a sus huevitos, desaparece y su cuerpo ya no es tan rojo, intenso, empieza a cambiar de color y empieza a convertirse en una sustancia grasosa y blanca.
Se ve como un pedazo de algodón o un copo de nieve en un árbol.
Así se desprende, cae al suelo, ligeramente como si fuera un copo de nieve. Esto es exactamente lo que nos está hablando el profeta Isaías.
Si vuestros pecados fueran como la grana, como la nieve serán enblanquecidos, si fueran rojos como el carmesí, vendrán a ser como Blanca lana, del rojo al blanco, del pecado a la pureza. Si fueran rojos, cuando dice rojos, dice Adam en el hebreo. Cuando dice si fueran rojos. Si fueran rojos como el carmesí, y ahí carmesí la palabra es tola.
Si fueran pecadores como este gusano, en otras palabras, serán como la nieve, como la Blanca lana. Esto es lo que hizo Cristo. Esto es lo que significa la Pascua para todos, una Pascua que ya fue sacrificada y que vamos a conmemorar este viernes a la puesta de sol. Como conclusión a este mensaje que hicimos, nos dimos un paseo alrededor de un concepto curioso que tomamos en Salmos 22.6, que fue un maravilloso y profundo paseo, por cierto, a la luz de las Escrituras.
Es muy comovedor ver cómo Dios, por medio de un simple gusano, puede ilustrar de manera tan gráfica lo que debe pesar en nuestro corazón en relación al sacrificio de Cristo. Con solamente ese gusano, podemos llegar a sentir, podemos llegar a sopesar lo que fue Cristo, teñido en sangre.
A través de este gusanito.
Dios se hizo hombre y nos enseñó el verdadero ejemplo de ser un líder servidor con esto de la vago de los pies y con muchos otros ejemplos. Cristo voluntariamente entregó su cuerpo y su cuerpo fue molido, magullado, lacerado. Sus huesos se descoyunturaron.
Como el páncil de Badura que partimos en Pascua.
Y se cubrió de sangre. Recuerda la imagen de la espina, de la corona de espinas. ¿Cuánto pudo haber sangrado en ese inmomento y después todavía más?
Se cubrió de sangre tal como un gusano para darnos la vida. Nosotros somos los gusanos. No nos merecemos nada de lo que Dios ha hecho por nosotros. Nosotros nos merecemos la muerte por nuestros pecados de color carmesí. Pero Dios lo quiso así, por amor a nosotros. Acompáñame 1 Pedro, capítulo 1. Y con esto ya vamos terminando. 1 Pedro, capítulo 1.
Que nos ayuda a cerrar este mensaje.
A todos nosotros.
Primero de Pedro, capítulo 1, versículos 10 al 13. Los profetas, ¿qué profetizaron de la gracia destinada a vosotros? Inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación. Escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían tras ellos. Samos 22, 23, 24. Ahí está. Pero ahí está el gusanito. Versículo 12. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el Evangelio, por el Espíritu Santo enviado del cielo, cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles y se van cumpliendo, y se van cumpliendo y vamos avanzando. Por tanto, dice aquí, Señid los lomos de vuestro entendimiento. Sé sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. Que tengamos mis hermanos una conmovedora, inspiradora y esperanzadora pascua. Buenas tardes a todos.