¿Que significa que Jesús es nuestro Abogado?

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¿Que significa que Jesús es nuestro Abogado?

¿Alguna vez ha escuchado la frase, “Jesucristo, nuestro abogado” y se preguntó su significado exacto? ¿Por qué está abogando por nosotros, y qué es un abogado precisamente?

La frase se encuentra en 1ra Juan 2:1 1ra Juan 2:1Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” Entonces, ¿qué es un abogado? La palabra griega utilizada aquí es parákletos y significa ser un ayudante, un intercesor o consejero.

Sabiendo que Satanás nos acusa constantemente, el papel de Jesucristo como nuestro abogado comienza a ser más claro. Con un perfecto juez, Dios, supervisando el caso, sabemos que no habrá errores durante este proceso.

Comencemos con la idea de Jesucristo como nuestro consejero. No se refiere a una forma ordinaria de asesoramiento. Es un consejo en el sentido legal, así como un abogado aconseja a un cliente acusado de un crimen. Entender esto le da un giro a esta escritura. ¿Por qué necesitamos un abogado con Dios?

Considere esto: Nuestro mundo está lleno de situaciones desordenadas. Las relaciones entre personas, países, partidos políticos e incluso entre familias – todas pueden estar desordenadas en algunos momentos. Muchas veces nos encontramos en medio de estas situaciones sin ninguna respuesta. A veces intentamos intervenir y ayudar, pero solo empeoramos las cosas. Otras veces, quizás sabemos qué es lo correcto, mas no lo hacemos, o terminamos haciendo lo incorrecto por razones egoístas.

Ahora imagine por un momento: Nos encontramos en una situación donde, por alguna razón, cometemos un error y hacemos lo equivocado. De alguna manera, terminamos pecando. En ese momento nos damos cuenta – Puff – ¡somos transportados a una sala de justicia donde nos estamos en juicio por el error que cometimos! Estamos en el estrado de testigos, Dios es el juez, Satanás es el abogado acusador y Jesucristo es nuestro abogado. Aunque esto pueda sonar un poco surrealista, consideremos unas cosas sobre qué nos dice la Biblia sobre estos tres en sus respectivos papeles.

Primero, vemos que Dios es el juez. Aunque esto es un hecho para la mayoría de la gente, es bueno notar que la Biblia aclara este punto. En Santiago 4:12 Santiago 4:12Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?
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leemos: “Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder…” Romanos 2:2 Romanos 2:2Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.
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e Isaias 33:11 Isaias 33:11Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; el soplo de vuestro fuego os consumirá.
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confirman este concepto también.

A continuación, notemos el rol de Satanás en este juicio, específicamente, su actitud y cómo trata a la gente. En 1ra Pedro 5:8 1ra Pedro 5:8Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
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, se nos dice que nuestro “adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar.” En Apocalipsis 12:10 Apocalipsis 12:10Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
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se nos dice que Satanás es el “acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.” De nuevo, la palabra “acusador” en el griego original tiene un sentido legal. Significa ser un fiscal – ¡un abogado que intenta acusarnos de un crimen!

Entonces, sabiendo que Satanás nos acusa constantemente, el papel de Jesucristo como nuestro abogado comienza a ser más claro. Con un perfecto juez, Dios, supervisando el caso, sabemos que no habrá errores durante este proceso. Él escribió las leyes, y no hay chance de que el caso vaya a ser desestimado por algún tecnicismo o posible soborno. ¡Nuestra necesidad de un buen abogado es muy evidente!

Si nos encontráramos en este drama judicial, deberíamos darnos cuenta rápidamente que necesitamos algo más que un buen abogado. Somos seres humanos sensibles y con necesidades emocionales. Allí es donde otro aspecto de Jesucristo como nuestro abogado entra en juego.

Como se mencionó antes, la palabra parákletos también significa amigo. De hecho, en Juan 14:16 Juan 14:16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
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la palabra se traduce a “consolador”. El significado literal de parákletos es alguien llamado a ayudar a otro, especialmente durante un tiempo de necesidad. Más allá de ser un buen abogado defensor, ¡Jesucristo está de nuestro lado durante nuestro tiempo de necesidad como apoyo moral!

Imagine ese ambiente judicial una vez más: Estamos ante Dios, el juez justo que no comete errores. El que nos acusa con montones de evidencia es Satanás el diablo. No hay duda de que somos culpables de nuestros pecados y sabemos que, indudablemente, el castigo es la muerte (Romanos 3:23 Romanos 3:23por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
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, Romanos 6:23 Romanos 6:23Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
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). A nuestro lado está nuestro abogado, Jesucristo. Aunque él podría hacer su labor como nuestro abogado de manera fría, estéril y sin amor, él no es así. En vez de eso, no solo es un abogado competente, ¡sino también un amigo amoroso! Ahí, junto a nosotros está él, con un brazo alrededor nuestro diciéndonos: “Todo estará bien. Todo funcionará bien, lo prometo.”

Por supuesto, esto no es licencia para que hagamos lo que nos plazca e incorporar el pecado a nuestras vidas como un hábito. Recuerde cómo Juan comienza su declaración en 1ra Juan 2:1 1ra Juan 2:1Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
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: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis”. Por medio de sus escrituras, el apóstol Juan nos recuerda de la necesidad de obedecer los mandamientos de Dios (compare 1ra Juan 3:4 1ra Juan 3:4Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.
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, 1ra Juan 5:2-3 1ra Juan 5:2-3 2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. 3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.
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). Debemos vivir de acuerdo con las leyes de Dios y el ejemplo de su Hijo, Jesucristo.

El rol de Jesucristo como nuestro abogado es extenso. Cuando nosotros como seres humanos erramos y nos encontramos bajo fuego por un acusador airado, es reconfortante saber que no solo tenemos un buen abogado de nuestro lado, ¡tenemos el apoyo y consuelo de un amigo amoroso!