El Espíritu Santo no es un ser personal

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El Espíritu Santo no es un ser personal

“. . . No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el Eterno de los ejércitos” (Zacarías 4:6 Zacarías 4:6Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.
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).

En el capítulo anterior vimos que la doctrina de la Trinidad no provino de ninguno de los que escribieron la Biblia, sino que se originó bastante después de que había sido escrito el Nuevo Testamento. ¿Cómo, entonces, debemos definir el Espíritu Santo si no es una persona?

En la Biblia no se nos presenta al Espíritu Santo como un ente o persona diferente. Por el contrario, la forma y contextos en que se menciona nos hacen ver que es el poder que proviene de Dios (Zacarías 4:6 Zacarías 4:6Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.
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; Miqueas 3:8 Miqueas 3:8Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado.
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). Investigadores judíos que han examinado los pasajes en que es mencionado en el Antiguo Testamento nunca han definido el Espíritu Santo como otra cosa que no sea el poder de Dios.

En el Nuevo Testamento el apóstol Pablo se refirió a él como al espíritu “de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Cuando el ángel le hizo saber a María que habría de concebir sobrenaturalmente, le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lucas 1:35 Lucas 1:35Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
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).

Jesús comenzó su ministerio “en el poder del Espíritu” (Lucas 4:14 Lucas 4:14Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
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). A sus seguidores les dijo: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo . . .” (Hechos de los Apóstoles 1:8 Hechos de los Apóstoles 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
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).

En Hechos de los Apóstoles 10:38 Hechos de los Apóstoles 10:38cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
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el apóstol Pedro nos dice que “Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret”. Este era el mismo poder por medio del cual Jesús pudo hacer todos esos grandes milagros durante su ministerio. El Espíritu Santo es la naturaleza, presencia y expresión mismas del poder de Dios obrando activamente en sus siervos (Juan 14:23 Juan 14:23Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
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; 2 Pedro 1:4; Gálatas 2:20 Gálatas 2:20Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
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).

Jesucristo obró por medio del apóstol Pablo “con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios” (Romanos 15:19 Romanos 15:19con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.
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). Vez tras vez las Escrituras presentan al Espíritu Santo como el poder de Dios.

En su artículo acerca del Espíritu Santo, The Anchor Bible Dictionary (“Diccionario bíblico del ancla”) lo describe como la “manifestación de la presencia y poder divinos, perceptibles especialmente en la inspiración profética” (1992, 3:260).

En la Biblia con frecuencia vemos que Dios inspiraba a sus profetas y a sus siervos por medio del Espíritu Santo. Pedro afirmó que “nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21).

Por su parte, Pablo escribió que el plan de Dios había sido “revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu” (Efesios 3:5 Efesios 3:5misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
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), y que lo que él mismo enseñaba era inspirado por el Espíritu Santo (1 Corintios 2:13). Pablo explica, además, que es por medio de su Espíritu que Dios les revela a los verdaderos cristianos las cosas que ha preparado para los que le aman (vv. 9-16). Obrando por medio de su Espíritu, Dios el Padre revela la verdad a quienes le sirven.

Jesús les dijo a sus discípulos que “el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26 Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
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). Es por medio del Espíritu de Dios en nosotros que podemos lograr percepción y entendimiento espirituales.
Cristo poseía esta comprensión espiritual en grado sumo. Como el Mesías, fue profetizado que sobre él reposaría el “espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Eterno” (Isaias 11:2 Isaias 11:2Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
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). Como el Hijo del Hombre, Jesucristo ejemplificó en su comportamiento personal las cualidades divinas del omnipotente Dios, viviendo totalmente por las normas bíblicas del Padre, por medio del Espíritu Santo (ver 1 Timoteo 3:16).

Otras cualidades del Espíritu Santo

En las Escrituras se habla del Espíritu Santo de muchas maneras que nos comprueban que no es una persona divina. Por ejemplo, en Hechos de los Apóstoles 10:45 Hechos de los Apóstoles 10:45Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
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y en 1 Timoteo 4:14 se le menciona como un don. También se nos hace notar que puede ser apagado o extinguido (1 Tesalonicenses 5:19), que puede ser derramado (Hechos de los Apóstoles 2:17 Hechos de los Apóstoles 2:17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños;
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, Hechos de los Apóstoles 2:33 Hechos de los Apóstoles 2:33Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.
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), y que somos bautizados en él (Mateo 3:11 Mateo 3:11Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
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).

La gente puede beber de él (Juan 7:37-39 Juan 7:37-39 37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
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), participar de él (Hebreos 6:4 Hebreos 6:4Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
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) y estar llenos de él (Hechos de los Apóstoles 2:4 Hechos de los Apóstoles 2:4Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
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; Efesios 5:18 Efesios 5:18No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
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). Somos renovados en el Espíritu Santo (Tito 3:5 Tito 3:5nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
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) y debemos avivarlo dentro de nosotros (2 Timoteo 1:6). Estas características impersonales ciertamente no son atributos de una persona.

En Efesios 1:13-14 Efesios 1:13-14 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.
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se nos dice que es “el Espíritu Santo prometido”, el cual “garantiza nuestra herencia”, y en el versículo 17 se le menciona como “el Espíritu de sabiduría y de revelación” (NVI).

Este Espíritu no es sólo el Espíritu de Dios el Padre, porque en la Biblia también se le llama “el Espíritu de Cristo” (Romanos 8:9 Romanos 8:9Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
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; Filipenses 1:19 Filipenses 1:19Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación,
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). Ambas formas de llamarlo se refieren al mismo Espíritu, ya que sólo hay un Espíritu (1 Corintios 12:13; Efesios 4:4 Efesios 4:4un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
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). Por medio de Jesucristo, el Padre transmite el mismo Espíritu a los verdaderos cristianos (Juan 14:26 Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
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; Juan 15:26 Juan 15:26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
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; Tito 3:5-6 Tito 3:5-6 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
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), guiándolos y capacitándolos para que sean “hijos de Dios” y lleguen a ser “participantes de la naturaleza divina” (Romanos 8:14 Romanos 8:14Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
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; 2 Pedro 1:4).

A diferencia de Dios el Padre y Jesucristo, quienes continuamente se comparan a los hombres en lo que se refiere a su forma y figura, al Espíritu constantemente se le representa de varias maneras o manifestaciones muy distintas, tales como viento (Hechos de los Apóstoles 2:2 Hechos de los Apóstoles 2:2Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
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), fuego (v. 3), agua (Juan 4:14 Juan 4:14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
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; Juan 7:37-39 Juan 7:37-39 37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
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), aceite (Salmos 45:7 Salmos 45:7 Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.
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; comparar con Hechos de los Apóstoles 10:38 Hechos de los Apóstoles 10:38cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
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; Mateo 25:1-10 Mateo 25:1-10 1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. 2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. 3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; 4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. 5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. 6 Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! 7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. 8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. 9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. 10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
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), una paloma (Mateo 3:16 Mateo 3:16Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
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) y como “arras” o garantía de la vida eterna (2 Corintios 1:22; 2 Corintios 5:5; Efesios 1:13-14 Efesios 1:13-14 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.
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). Estas representaciones serían muy difíciles de entender, por no decir otra cosa, si el Espíritu Santo fuera una persona.

En Mateo 1:20 Mateo 1:20Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
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encontramos otra prueba de que el Espíritu Santo no es un ente sino el poder de Dios. En este pasaje leemos que Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo. Sin embargo, Jesús continuamente oraba a Dios el Padre y hacía referencia a él como a su Padre; en cambio, no se refería así al Espíritu Santo (Mateo 10:32-33 Mateo 10:32-33 32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
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; Mateo 11:25-27 Mateo 11:25-27 25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. 26 Sí, Padre, porque así te agradó. 27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
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; Mateo 12:50 Mateo 12:50 Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.
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). Jamás hizo referencia al Espíritu Santo como su Padre. Es obvio que el Espíritu Santo fue el medio o poder por el cual el Padre engendró a Jesús como su Hijo.

El ejemplo y la enseñanza de Pablo

Si Dios fuera una Trinidad, el apóstol Pablo, quien escribió muchas de las bases teológicas de la iglesia primitiva, ciertamente habría entendido y enseñado este concepto. Sin embargo, en ninguno de sus escritos encontramos tal enseñanza.

Es más, el saludo inicial que Pablo acostumbraba en las cartas que enviaba tanto a iglesias como a personas era “Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. El Espíritu Santo nunca fue mencionado en ninguno de sus saludos. (Se puede decir lo mismo de Pedro en los saludos de sus dos epístolas.)

El mismo saludo, con sólo pequeñas diferencias, aparece en cada una de las epístolas que llevan el nombre de Pablo (ver Romanos 1:7 Romanos 1:7a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
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; 1 Corintios 1:3; 2 Corintios 1:2; etc.) Como puede comprobarse, el Espíritu Santo nunca se menciona en todos estos saludos. Este sería un insólito e inadmisible descuido si el Espíritu realmente fuera una persona o ente coigual a Dios el Padre y a Cristo.

Esto resulta más sorprendente aún cuando tenemos en cuenta que en las congregaciones a las que les escribía Pablo, había muchas personas con antecedentes politeístas quienes anteriormente habían adorado a muchos dioses. En sus epístolas no vemos que este apóstol hubiera hecho ningún intento por explicar la Trinidad o que el Espíritu Santo era un ser divino igual que Dios el Padre y Jesucristo.

De todos los escritos de Pablo, sólo en 2 Corintios 13:14 se menciona el Espíritu Santo junto con el Padre y con Cristo, y eso sólo en relación con “la comunión del Espíritu Santo” que todos los creyentes compartían, y no en una declaración teológica acerca de la naturaleza de Dios. Como lo explica Pablo, el Espíritu Santo es el elemento unificador que nos mantiene juntos en un compañerismo justo y piadoso, no sólo entre uno y otro, sino también con el Padre y el Hijo.

No obstante, aquí tampoco se habla del Espíritu Santo como si fuera una persona. Observemos que nuestra comunión o vínculo es del Espíritu Santo, no con el Espíritu Santo. Como se nos dice en 1Juan 1:3 Juan 1:3Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
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, “nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su hijo Jesucristo”. Aquí ni siquiera se hace mención del Espíritu Santo.

Pablo nos dice que “sólo hay un Dios, el Padre . . . y un Señor, Jesucristo . . .” (1 Corintios 8:6). No se hace mención del Espíritu Santo como un ser divino.

Otras perspectivas bíblicas

Jesús tampoco habló nunca del Espíritu Santo como si se tratara de un tercer personaje divino. Más bien, en muchos pasajes sólo habló de la relación entre él y Dios el Padre (Mateo 26:39 Mateo 26:39Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.
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; Marcos 13:32 Marcos 13:32 Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
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; Marcos 15:34 Marcos 15:34Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
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; Juan 5:18 Juan 5:18Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.
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, Juan 5:22 Juan 5:22 Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,
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; etc.). El concepto del Espíritu Santo como una persona brilla por su ausencia de las enseñanzas de Jesús. Con respecto a las muchas veces que Jesucristo habló de la relación entre él y el Padre, resulta bastante interesante el hecho de que nunca mencionó tener ninguna relación semejante con el Espíritu Santo.

Otra cosa que debemos tener en cuenta es que en las visiones del trono de Dios registradas en la Biblia, en las que aparecen el Padre y Cristo, el Espíritu Santo nunca es visto (Hechos de los Apóstoles 7:55-56 Hechos de los Apóstoles 7:55-56 55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.
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; Daniel 7:9-14 Daniel 7:9-14 9 Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. 10 Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. 11 Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. 12 Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo. 13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.
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; Apocalipsis 4-5; Apocalipsis 7:10 Apocalipsis 7:10y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.
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). A Jesús se le menciona muchas veces estando a la diestra del Padre, pero no se menciona a nadie que esté a su siniestra. En ninguna parte de las Sagradas Escrituras aparecen juntas tres personas divinas.

Incluso en el último libro de la Biblia (y último en ser escrito), no se menciona al Espíritu Santo como una persona divina. En este libro se habla de “un cielo nuevo y una tierra nueva” (Apocalipsis 21:1 Apocalipsis 21:1Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
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), donde estará “el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos” (Apocalipsis 21:3 Apocalipsis 21:3Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
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). También Cristo, el Cordero de Dios, estará allí (Apocalipsis 21:22 Apocalipsis 21:22Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.
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). Tampoco aquí aparece el Espíritu Santo; otro error inconcebible si el Espíritu fuera la tercera persona de un Dios trino.

Por las pruebas que pueden encontrarse en la Biblia, claramente se ve que el Espíritu Santo no es una persona en una supuesta Trinidad. Lamentablemente, la doctrina no bíblica de la Trinidad ofusca la enseñanza bíblica de que Dios es una familia, una familia que, como veremos, ¡es nuestro destino final!