Nuevamente vivo, hoy y para siempre

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Nuevamente vivo, hoy y para siempre

En un acto supremo de sacrificio, Jesús de Nazaret dio su vida por toda la humanidad. Pero el sepulcro no podía retenerlo; fue resucitado a la vida eterna. ¿Cómo es él ahora?

Al apóstol Juan le fue dada una visión del glorioso aspecto de Jesucristo resucitado: “Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba y, al volverme, vi siete candelabros de oro. En medio de los candelabros estaba alguien ‘semejante al Hijo del Hombre’, vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido con una banda de oro a la altura del pecho.

Su cabellera lucía blanca como la lana , como la nieve; y sus ojos resplandecían como llama de fuego.  Sus pies parecían bronce al rojo vivo en un horno, y su voz era tan fuerte como el estruendo de una catarata. En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su rostro era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

“Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: ‘No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos’” (Apocalipsis 1:12-18 Apocalipsis 1:12-18 12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, 13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. 14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; 15 y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. 16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. 17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; 18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
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, NVI).

Jesús ahora vive por siempre como un ser espiritual eterno, inmortal. Juan también nos dice que sus fieles seguidores, en la resurrección, serán como él , y que “todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1ra Juan 3:2-3 1ra Juan 3:2-3 2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
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).

Jesús ahora se sienta a la derecha de Dios el Padre, “y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (1ra Pedro 3:22 1ra Pedro 3:22quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.
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). Es la Cabeza viviente y activa de su iglesia (Colosenses 1:18 Colosenses 1:18y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;
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), y siendo “el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29 Romanos 8:29Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
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) constantemente ayuda a traer a otros a la salvación.

¿Cómo está sirviendo a sus hermanos en la tierra? Recordemos que Cristo es el mediador entre Dios y los hombres (1st Timoteo 2:5 1st Timoteo 2:5Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
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). Uno de los principales temas del libro de Hebreos es mostrar cómo Cristo lleva a cabo su sagrada misión como nuestro Sumo Sacerdote. (Si desea más información al respecto, no deje de leer el recuadro de la página 96: “La ruptura del velo del templo”.)

El pecado ha causado un daño gravísimo a la humanidad. “El pecado es infracción de la ley” (1ra Juan 3:4 1ra Juan 3:4Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.
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). El pecado nos aparta de Dios (Isaias 59:1-2 Isaias 59:1-2 1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; 2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
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) y amenaza nuestra eterna recompensa. Es el despiadado enemigo de cada ser humano y debe ser vencido. Esto no es fácil y nunca lo ha sido.

Pero Cristo sabe lo que es tener naturaleza humana, lo que es ser tentado a pecar, ser tentado a transgredir la ley espiritual de Dios. “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (Hebreos 2:18 Hebreos 2:18Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
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).

Cristo hizo todo lo necesario para vencer los impulsos de la carne y las tentaciones de pecar. Nunca los subestimó. Él oraba y ayunaba, pero lo primordial es que continuamente dependía del Padre y buscaba su ayuda.

Al no haber transgredido la ley de Dios siquiera una vez, Jesús “condenó al pecado en la carne” (Romanos 8:3 Romanos 8:3Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
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). En cambio, a nosotros el pecado nos ha contaminado, y una de nuestras principales metas como cristianos es vencer sus artimañas. Pero no podemos hacer esto alejados de nuestro Salvador, quien nos dijo: “Separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5 Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
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).

Notemos lo que dice Hebreos 4:14-16 Hebreos 4:14-16 14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
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: “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

Cristo es el autor y defensor de nuestra salvación, “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder [con el Padre] por ellos” (Hebreos 7:25 Hebreos 7:25por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
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). Cristo está a la derecha del Padre, “para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (Hebreos 9:24 Hebreos 9:24Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;
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).

Por medio del don del Espíritu de Dios, Jesús vive nuevamente, en sentido figurado, dentro de los cristianos convertidos (Gálatas 2:20 Gálatas 2:20Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
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) para ayudarlos a vivir una vida nueva, piadosa, como la que él vivió. Por medio de su sacrificio, y viviendo nuevamente dentro de nosotros, podemos ser redimidos “de toda iniquidad” y ser purificados para él como “un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:14 Tito 2:14quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
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).