Las resurrecciones

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Las resurrecciones

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La resurrección de los muertos es una de las doctrinas fundamentales que llevan hacia la perfección y hacia la vida eterna (Hebreos 6:1-2). Si no fuera por la resurrección de los muertos, Cristo no hubiese sido levantado de la muerte y nuestra fe sería vana (1 Corintios 15:12-19). Los humanos somos mortales; no tenemos inmortalidad en nosotros mismos. Más aún, los humanos no somos capaces de alcanzar por nosotros mismos la vida eterna; por eso es necesaria la resurrección.

En 1 Corintios 15 leemos que la resurrección es la esperanza de toda la humanidad. Bíblicamente, este término significa que los muertos serán resucitados de la muerte y volverán a vivir. En las Escrituras se enseña que resucitarán “todos los que están en los sepulcros” (Juan 5:28), pero existe un orden para la resurrección de todos los muertos (1 Corintios 15:23). La Biblia nos revela que algunos serán resucitados para vida eterna y otros serán sentenciados a la muerte eterna (Daniel 12:2-3; Apocalipsis 20:13-15).

Las resurrecciones son posibles porque Dios tiene el poder de dar vida. Dios, por medio del Verbo, quien se convirtió en Jesucristo, dio vida al primer hombre, Adán. Tiene el mismo poder para infundirle vida a un ser humano por segunda vez. Tanto el Padre como el Hijo tienen vida en sí mismos (Juan 5:26). Este poder inherente de Dios puede producir tanto vida física como vida espiritual. Dios tiene el poder para resucitar a un muerto de su tumba como un ser físico o espiritual (1 Corintios 15:35-38). Dios ha demostrado que tiene el poder para resucitar a un muerto a la vida física (Juan 11:43-44; Mateo 27:52-53) o a la vida espiritual (Mateo 28:6-7). Las resurrecciones son posibles también porque Cristo ha sido resucitado (1 Corintios 15:20-22). Su resurrección como el Salvador viviente hizo posible la salvación para todas las personas y, por tanto, su resurrección. Si no fuera por la resurrección de Cristo, toda la humanidad moriría y perecería para siempre (Romanos 5:10; 1 Corintios 15:26, 55).

El plan de salvación que Dios tiene para la humanidad requiere la resurrección de todos los que han muerto (Juan 5:28). El apóstol Juan describe tres resurrecciones: una a la vida eterna (Apocalipsis 20:4-6), una a la vida física (vv. 11-12), y una a la muerte en el lago de fuego (vv. 13-15 [aunque estos versículos no mencionan explícitamente una resurrección, los impíos incorregibles, que han rechazado el ofrecimiento de salvación de Dios, necesitarán ser resucitados para poder ser lanzados al lago de fuego]). Juan 5:29 es otro versículo que nos ayuda a entender el plan de Dios. En este versículo se mencionan dos resurrecciones, pero la realidad es que la Biblia alude a tres.

La primera resurrección es llamada específicamente así: “. . . y vivieron y reinaron con Cristo mil años . . . Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:4-6). Esta resurrección ocurrirá al regreso de Cristo, cuando los justos que hayan muerto serán resucitados a la inmortalidad (1 Corintios 15:50-52; 1 Tesalonicenses 4:14-17). Esta es llamada “una mejor resurrección” (Hebreos 11:35) porque es una resurrección a la inmortalidad, para reinar con Cristo durante el milenio.

La segunda resurrección ocurrirá al final de los mil años del reinado de Cristo y de los santos. “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años” (Apocalipsis 20:5). El versículo 12 nos da más detalles acerca de esta resurrección: “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”.

Esta es una resurrección a la vida física (Ezequiel 37:1-14). Incluirá a la inmensa mayoría de todas las personas que han vivido alguna vez, quienes no conocieron el propósito que Dios tenía para sus vidas. Será un tiempo muy emocionante, cuando gente de todas las épocas volverá a la vida (Mateo 11:20-24; Mateo 12:41-42). Estas personas tendrán la posibilidad de vivir una vida física por segunda vez, pero esta será su primera y única oportunidad para recibir la salvación y la inmortalidad gloriosa en la familia de Dios. Se les dará el tiempo necesario para que aprendan y vivan el camino de vida de Dios. El plan de Dios incluye a todo el mundo. Él no quiere que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento y a la salvación (2 Pedro 3:9; 1 Timoteo 2:4).

La tercera resurrección ocurrirá al final del plan que Dios tiene para la humanidad. Todos aquellos que hayan rechazado el ofrecimiento de la vida eterna de Dios a lo largo de los siglos, serán resucitados a la vida física para morir en el lago de fuego. “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:14-15; Hebreos 10:26-29; 2 Pedro 3:10-12). Nuestro amoroso Padre les da a todos la oportunidad de tener vida eterna, y no desea que ninguno perezca. Pero si algunos rehúsan aceptarla, el castigo será la segunda muerte, que pondrá fin a sus vidas rápidamente y para siempre (Malaquías 4:1, Malaquías 4:3; Mateo 25:46).

Las tres resurrecciones nos revelan el orden del maravilloso plan de Dios y su propósito para la humanidad. Está determinado que el hombre muera una vez (Hebreos 9:27), pero después vendrá la resurrección para todos aquellos que hayan vivido.

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