¿Es toda carne propia para alimento?

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Dios nos ha dado sus leyes para nuestro bien. Ellas nos revelan las verdaderas normas de Dios: cómo distinguir entre el bien y el mal, entre lo bueno y lo erróneo, entre lo que es provechoso y lo que es dañino. Nos enseñan a hacer diferencia entre lo santo y lo profano. Las leyes de Dios también definen cómo nosotros debemos ser santos, consagrados al servicio de nuestro Creador.

A medida que aplicamos las leyes de Dios en nuestra vida, éstas nos ayudan a adoptar una nueva forma de pensar: a pensar más como Dios. También cambian nuestra percepción. Por ejemplo, guardar el sábado y demás fiestas bíblicas va cambiando la forma en que vemos y utilizamos el tiempo. El principio del diezmo cambia nuestra apreciación y uso de los recursos económicos. Y las leyes de Dios que nos dicen qué clases de carne son propias para el consumo cambian nuestra forma de considerar lo que comemos.

Dios espera que los maestros y dirigentes religiosos enseñen a la gente a distinguir entre lo que la Biblia define como comportamiento bueno y comportamiento malo. Por medio del profeta Ezequiel ordenó: “Enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano,y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio” (Ezequiel 44:23 Ezequiel 44:23Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.
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).

Si bien algunas de las leyes de Dios pueden parecer extrañas a nuestro modo de ver, y no captamos de inmediato su verdadero propósito, la verdad es que nos ayudan a evitar muchos males físicos, morales y espirituales. La Palabra de Dios nos da un marco para una vida saludable en los aspectos físico, moral y espiritual. Dios nos ha dado sus principios de salud, limpieza y santidad para nuestro bien a largo plazo, tanto en esta vida como en la venidera (1Timoteo 4:8).

Uno de los propósitos de nuestra existencia es que aprendamos a basar nuestra vida en las palabras de Dios (Mateo 4:4 Mateo 4:4Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
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; Lucas 4:4 Lucas 4:4Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.
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; Deuteronomio 8:3 Deuteronomio 8:3Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.
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). La Palabra de Dios —la Biblia— abarca todos los aspectos de la vida, incluso lo que comemos. Muchos no saben que Dios ha hecho distinciones entre lo que debemos y lo que no debemos comer. Otros piensan que tales diferencias no están vigentes en la actualidad. Pero conviene que hagamos a un lado las opiniones humanas y examinemos lo que la Biblia dice sobre este asunto.

Conceptos populares

Muchas personas consumen regularmente varios productos de carne de cerdo, tales como jamón, salchichas y tocino, y no sienten ninguna consecuencia adversa inmediata. Por consiguiente, hay quienes han querido buscar una explicación científica en la razón por la cual Dios les prohibió a los israelitas que comieran cerdo. Una de las teorías sostiene que Dios se lo prohibió debido a que los cerdos son portadores de ciertas enfermedades, entre ellas la triquinosis. Al fin y al cabo, en los tiempos del antiguo Israel la gente no tenía neveras ni refrigeradoras y tampoco existían investigadores que les informaran acerca de los peligros de comer esta carne sin que estuviera bien cocida.

Al parecer, los resultados de las investigaciones modernas han despejado todas estas dudas, porque el riesgo de los parásitos y los microbios desaparece casi totalmente al cocer muy bien estos alimentos. Por lo tanto, muchos concluyen que para Dios es perfectamente aceptable que comamos carne de cerdo. La gran mayoría de las personas que la consumen logran vivir hasta una edad avanzada; pueden concluir entonces (si es que alguna vez piensan algo al respecto) que consumirla no tiene ningún efecto nocivo ni para la salud ni para la longevidad.

Algo semejante ocurre con los conceptos religiosos. Los teólogos, suponiendo que las leyes de la alimentación humana se originaron en el antiguo pacto de Dios con Israel, han concluido erróneamente que con el establecimiento del nuevo pacto estas leyes perdieron su vigencia. Según este razonamiento, son muchas las leyes del Antiguo Testamento que ya no se aplican en la vida de los cristianos.

Para algunos, el apóstol Pablo confirmó esta perspectiva cuando afirmó: “Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es” (Romanos 14:14 Romanos 14:14Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.
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).

Según esta forma de plantear las cosas, el Dios del Antiguo Testamento es visto como “el gran médico”, y Jesús, en el Nuevo Testamento, como “el gran libertador” de los que estaban sujetos a la ley de Dios. Si analizamos la lista de los animales limpios y los inmundos que Dios les dio a los israelitas únicamente desde un punto de vista médico, nuestra perspectiva moderna, liberal e ilustrada, nos llevará a despojar las normas de Dios completamente de su valor y a creer que en nuestra sociedad ya no hacen falta tales medidas para preservarnos de las enfermedades. Al suponer que Jesús, sabiendo esto, les ha dado a sus seguidores una libertad total para decidir sobre estos asuntos, llegaremos a la conclusión de que Dios estará perfectamente de acuerdo con cualquier decisión que tomemos.

Esto es lo que enseñan muchas iglesias, pero ¿qué dice la Biblia al respecto?

El punto de vista de Dios

Dios nos creó a su imagen y semejanza (Génesis 1:26-27 Génesis 1:26-27 [26] Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. [27] Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
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), y al hacerlo así nos dio la capacidad de razonar. Eso es algo grandioso, pero no significa que seamos infalibles. Dios nos dice: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos … Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaias 55:8-9 Isaias 55:8-9 [8] Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. [9] Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
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). Es Dios, no nosotros, quien tiene la autoridad sobre nuestra conducta (Proverbios 14:12 Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.
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), y esto incluye la clase de alimentos que debemos o no debemos consumir. El gran profeta Jeremías reconoció esto abiertamente: “Conozco, oh Eterno, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jeremías 10:23 Jeremías 10:23Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.
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).

Si tomamos en serio lo que estos pasajes nos dicen, entonces debemos examinar cuidadosamente este asunto de las carnes limpias y las inmundas. En lugar de confiar en nuestro propio razonamiento, más vale que estemos seguros de cuál es el punto de vista que tiene Dios al respecto.

El origen de las diferencias

La primera referencia bíblica que encontramos acerca de la diferencia entre los animales limpios y los impuros aparece mucho antes de que los israelitas salieran de Egipto.

Aproximadamente mil años antes de celebrar el pacto con la nación de Israel, Dios instruyó a Noé para que tomara una pareja de animales impuros y siete parejas de animales limpios y los introdujera en el arca (Génesis 6:19 Génesis 6:19Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.
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; Génesis 7:2 Génesis 7:2De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.
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). Dios no le dijo a Noé que esta era la primera vez que estaba estableciendo la diferencia entre estas dos categorías de animales. Simplemente le dijo: “De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra” (Génesis 7:2 Génesis 7:2De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.
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). Dios no tuvo que explicarle a Noé qué quería decir con “limpio” y “no limpio”; él entendía perfectamente a qué se refería Dios y lo obedeció. Si queremos entender lo que Dios quiso decir con esos términos, tendremos que buscar la explicación en otra parte de la Biblia, a saber, Levítico 11 y Deuteronomio 14.

Lo que nos enseña este episodio de Noé es que siglos antes del pacto que Dios celebrara con Israel, ya se tenía conocimiento de que había una diferencia entre los animales limpios y los impuros. Podemos ver, pues, que la idea tan difundida de que la limpieza o impureza de los animales existe sólo a partir del antiguo pacto, simplemente no es cierta. Debido a que esta diferencia existía antes del sistema de sacrificios que tenía Israel y antes del sacerdocio levítico, es correcto decir que no ha cesado simplemente porque éstos ya no están vigentes en la actualidad. Como veremos, la Biblia nos enseña que la diferencia entre lo limpio y lo inmundo nunca ha perdido su validez ni su significado.

Si pensamos que esta ley de Dios no había existido hasta el momento en que fue codificada, esto podría llevarnos a concluir erróneamente que bajo el nuevo pacto ya no está vigente porque, como algunos lo aseveran, las únicas leyes que siguen en vigencia son las que fueron reafirmadas en el Nuevo Testamento después de la resurrección de Cristo. Sin embargo, Jesús mismo aclaró en Mateo 5:17-19 Mateo 5:17-19 [17] No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. [18] Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. [19] De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
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que este razonamiento no es válido. Aunque estos argumentos son falsos, nos llevan a considerar un asunto muy importante: la continuidad de la ley de Dios.

La naturaleza de la ley de Dios

Algunas personas aseveran que Dios les permitió a Adán y Eva que comieran la carne de cualquier animal, pero que le impuso restricciones dietéticas a Noé. Otros dicen que Noé podía comer lo que quisiera, a pesar de la diferencia que Dios había manifestado acerca de los animales, porque Dios no le había prohibido específicamente que lo hiciera. Todo este razonamiento es erróneo por cuanto pasa por alto la naturaleza permanente de los principios espirituales que constituyen el fundamento de las instrucciones de Dios para la humanidad.

Todas las instrucciones de Dios están basadas en principios espirituales que siempre han existido. De la misma forma en que Dios es eterno (Deuteronomio 33:27 Deuteronomio 33:27 El eterno Dios es tu refugio, Y acá abajo los brazos eternos; El echó de delante de ti al enemigo, Y dijo: Destruye.
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; Salmos 90:2 Salmos 90:2 Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
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), también lo son los principios que reflejan su carácter y su naturaleza santa (Salmos 119:142 Salmos 119:142 Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.
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, Salmos 119:144 Salmos 119:144 Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.
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; Malaquías 3:6 Malaquías 3:6Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
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). La ley de Dios está basada en su carácter, el cual no cambia ni depende de acontecimientos, sucesos o actitudes que ocurran en el devenir humano.

De principio a fin, la Biblia es un libro acerca de la ley. Esto no significa que sea un libro únicamente de derecho. La palabra leyes una traducción de la voz hebrea torá, que significa “dirección” e “instrucción”, conceptos que abarcan mucho más que un simple código legal. Desde luego, la ley de Dios es más antigua que la Biblia. El apóstol Pablo nos dice que “la ley es espiritual” (Romanos 7:14 Romanos 7:14Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.
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).

En su esencia, la Biblia es un libro que tiene que ver con las relaciones interpersonales, especialmente la forma en que las personas se relacionaban con Dios en el pasado y, con base en las experiencias de ellas, cómo debemos relacionarnos nosotros con él en la actualidad. La ley de Dios —su instrucción y guía para la humanidad— revela los principios necesarios para poder establecer y cultivar con él una relación íntima que nos conduzca a la vida eterna (Juan 17:2-3 Juan 17:2-3 [2] como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. [3] Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
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).

Con el tiempo, a medida que vamos cultivando nuestra relación con Dios, también iremos aprendiendo más y más a vivir como él quiere que vivamos. Así, nuestras acciones y pensamientos estarán más de acuerdo con su ley y haremos lo que a él le agrada (Mateo 7:21 Mateo 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
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; Juan 14:15 Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.
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; Apocalipsis 14:12 Apocalipsis 14:12Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
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).

Cuando entendemos realmente los principios espirituales de la ley de Dios, no nos interesa buscar por dónde podemos escaparnos para no obedecer lo que nos ordena. Cuando disfrutamos de una verdadera relación personal con Dios, nos agrada guardar sus mandamientos y queremos complacerle (1Juan 5:2 Juan 5:2Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.
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). Como este apóstol claramente nos dice: “Este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos” (v.3). Todos los mandamientos existen para nuestro bienestar físico y espiritual.

¿Ha cambiado algún aspecto de la ley de Dios?

Analicemos otro aspecto de la naturaleza de la ley de Dios. Algunos, teniendo en cuenta los cambios evidentes que han ocurrido desde los tiempos del Antiguo Testamento respecto a las leyes de los sacrificios y la circuncisión, piensan que la ley de Dios es temporal.

La base de este argumento es la confusión que existe en cuanto a la forma en que se administranen diferentes circunstancias los principios espirituales de Dios. El apóstol Pablo, quien escribió acerca de la ley “espiritual” de Dios (Romanos 7:14 Romanos 7:14Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.
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), también señaló en 2 Corintios 3 las diferencias que existen entre la administración de las leyes de Dios bajo el antiguo pacto y bajo el nuevo.

Sin embargo, administrar las cosas de una manera distinta no es lo mismo que abrogar la ley de Dios, porque como Jesús dijo en Mateo 5:18 Mateo 5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
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: “Hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”. Dios ha instituido, y en ocasiones permitido, cambios en la forma en que se administra o aplica su ley. En todos estos casos, en la Escritura se nos explica el cambio administrativo. En el Nuevo Testamento no encontramos ningún cambio referente a las carnes limpias y las inmundas.

Reveladas, luego codificadas

Es evidente que las leyes de Dios existían mucho antes de Moisés y los israelitas. Por ejemplo, Dios dijo: “Oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Génesis 26:5 Génesis 26:5por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.
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).

Luego, cuando Dios comenzó a relacionarse con el pueblo de Israel, no formuló ni anunció por primera vez su ley; él la volvió a declarara un grupo de personas que habían estado esclavizadas por varias generaciones en Egipto (Éxodo 12:41 Éxodo 12:41Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto.
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). Bajo esas circunstancias, era muy poco probable que se acordaran de ella y mucho menos que la estuvieran obedeciendo. Parte de la labor que Dios realizó con Israel fue codificar su ley para esa nueva nación.

Antes de que los israelitas salieran de Egipto, Dios comenzó a instruirlos acerca de sus fiestas santas (Éxodo 5:1 Éxodo 5:1Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.
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; Éxodo 12:1-51 Éxodo 12:1-51 [1] Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: [2] Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. [3] Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. [4] Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. [5] El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. [6] Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. [7] Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. [8] Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. [9] Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. [10] Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. [11] Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. [12] Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. [13] Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. [14] Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. [15] Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. [16] El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. [17] Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. [18] En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. [19] Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel. [20] Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura. [21] Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. [22] Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. [23] Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. [24] Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. [25] Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito. [26] Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, [27] vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. [28] Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón. [29] Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales. [30] Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto. [31] E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho. [32] Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí. [33] Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos. [34] Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros. [35] E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. [36] Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios. [37] Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. [38] También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado. [39] Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida. [40] El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. [41] Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto. [42] Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones. [43] Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de ella. [44] Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieres circuncidado. [45] El extranjero y el jornalero no comerán de ella. [46] Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. [47] Toda la congregación de Israel lo hará. [48] Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. [49] La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros. [50] Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó Jehová a Moisés y a Aarón, así lo hicieron. [51] Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.
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). Luego, durante su travesía hacia el Sinaí, les enseñó la importancia de guardar su día de reposo semanal, el séptimo día de la semana (Éxodo 16:23 Éxodo 16:23Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.
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), y acompañó esta enseñanza con milagros inequívocos al enviarles una doble porción de maná el día sexto y nada el sábado (vv.25-29). Cuando algunos israelitas pasaron por alto esta instrucción y salieron el sábado a buscar maná, Dios los reprendió: “¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?” (v.28).

Esto ocurrió antes de que los israelitas llegaran al desierto de Sinaí (Éxodo 19:1-2 Éxodo 19:1-2 [1] En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. [2] Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte.
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). Fue allí donde Dios codificó el mandamiento de guardar el sábado como parte del Decálogo (Éxodo 20:1-17 Éxodo 20:1-17 [1] Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: [2] Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. [3] No tendrás dioses ajenos delante de mí. [4] No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. [5] No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, [6] y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. [7] No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. [8] Acuérdate del día de reposo para santificarlo. [9] Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; [10] mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. [11] Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. [12] Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. [13] No matarás. [14] No cometerás adulterio. [15] No hurtarás. [16] No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. [17] No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
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). Además de los Diez Mandamientos, Dios también les dio a los israelitas sus juicios y estatutos —preceptos prácticos que les ayudaron a aplicar correctamente la ley— y más instrucciones acerca del día de reposo y las fiestas (Éxodo 21-23). Dios les prometió que si lo obedecían en todo, los bendeciría físicamente dándoles salud, protección y prosperidad en su nueva tierra (Éxodo 23:25-33 Éxodo 23:25-33 [25] Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti. [26] No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el número de tus días. [27] Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entres, y te daré la cerviz de todos tus enemigos. [28] Enviaré delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. [29] No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. [30] Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra. [31] Y fijaré tus límites desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Eufrates; porque pondré en tus manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. [32] No harás alianza con ellos, ni con sus dioses. [33] En tu tierra no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo a sus dioses, porque te será tropiezo.
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).

El propósito de la diferencia

En Levítico 11 y Deuteronomio 14 encontramos las listas de los animales limpios y los inmundos. La primera fue dada a la generación de israelitas que había sido rescatada de la esclavitud en Egipto. En Deuteronomio, Dios repitió e hizo hincapié en sus instrucciones para la próxima generación, que estaba a punto de heredar la Tierra Prometida.

En ambos pasajes se nos explica la razón por la cual fueron dadas estas instrucciones. En Levítico 11 Dios dice que para poder ser “santos” es necesario evitar lo que es inmundo. En Deuteronomio 14 leemos que Israel no debía comer “nada abominable” (v.3), “porque eres pueblo santo al Eterno tu Dios” (vv.2, 21). Ser santo significa ser apartadoo separado por y para Dios.

Si examinamos cuidadosamente estos capítulos veremos que el motivo específico por el cual Dios nos prohíbe consumir la carne de animales inmundos es el de la santidad. Quiere que seamos santos. Puesto que le pertenecemos, y además nos compró con la sangre de Jesucristo, Dios no quiere que nos profanemos con ninguna clase de contaminación, ya sea física o espiritual (1Corintios 6:15-20). Para Dios, el hecho de no consumir animales inmundos es una de las señales de la santidad que identifican a todos aquellos que ha apartado para tener una relación especial con él.

Todas las personas que han sido llamadas a tener esa relación con Dios deben reflejar la santidad de él en sus pensamientos y acciones. Dios quiere un comportamiento santo, una forma de vida diferente de la que sigue el resto del mundo. La santidad en la conducta está basada en nuestra actitud hacia Dios, hacia los demás y hacia nosotros mismos, que hace que nuestras acciones no causen sufrimiento ni perju-?diquen a nadie. Este modo de vivir contribuye a las relaciones positivas y edificantes. Por supuesto, ser santo implica mucho más que no comer carnes inmundas. Jesús habló acerca de “lo más importante de la ley”, o sea la justicia, la misericordia y la fe (Mateo 23:23 Mateo 23:23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
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).

Dios ha dado sus leyes a gente física, y cuando las desobedecemos sufrimos las consecuencias. Por ejemplo, si cometemos adulterio esto bien puede traer como consecuencia la destrucción del matrimonio y de la familia. En Deuteronomio 28 se enumeran las calamidades que ocurrirían a los israelitas si quebrantaban los mandamientos de Dios. Empero, Dios les prometió que si obedecían sus mandamientos, ellos serían su pueblo santo (v.9).

Dios siempre ha deseado que su pueblo sea santo. Como lo expresó el apóstol Pablo: “Nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:4 Efesios 1:4según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
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). Por su parte, el apóstol Pedro exhortó a los cristianos con estas palabras: “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1Pedro 1:14-16; ver también Levítico 11:44-45 Levítico 11:44-45 [44] Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra. [45] Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.
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). Por supuesto, al decir esto Pedro tenía en mente todos los aspectos de la conducta cristiana, no sólo el dejar de comer carne inmunda.

Pablo también les recordó a los corintios las instrucciones que Dios había dado al respecto: “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2do Corintios 6:17-7 2do Corintios 6:17-7
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:1).

Un cambio de administración

Cuando Jesucristo murió por nuestros pecados y fue resucitado, se convirtió en nuestro Sumo Sacerdote y su ministerio reemplazó el sacerdocio levítico, que había estado vigente desde los tiempos de Moisés (Hebreos 7:11-14 Hebreos 7:11-14 [11] Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? [12] Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; [13] y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. [14] Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.
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). “Jesús es hecho fiador de un mejor pacto” (v.22), llamado el “nuevo pacto” (Hebreos 8:8 Hebreos 8:8Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;
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, Hebreos 8:13 Hebreos 8:13Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.
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).

El ministerio de Jesucristo no anula la ley de Dios. Al contrario, Dios escribe su ley en la mente y en el corazón de todos los que entran en el nuevo pacto (v.10). Jesús dijo claramente que no había venido para abolir la ley (Mateo 5:17-19 Mateo 5:17-19 [17] No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. [18] Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. [19] De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
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). El nuevo pacto, del cual Jesús es nuestro Sumo Sacerdote, tiene “mejores promesas” (Hebreos 8:6 Hebreos 8:6Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.
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), pero no es una ley diferente ni mejor. Entre las mejores promesas están la de la vida eterna y la de la presencia del Espíritu Santo en nosotros que nos da el poder que necesitamos para cumplir la ley de Dios (Romanos 8:4 Romanos 8:4para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
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).

En Romanos 6:22-23 Romanos 6:22-23 [22] Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. [23] Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
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el apóstol lo resumió de esta manera: “Ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Un verdadero cristiano se esfuerza por someterse a las instrucciones que Dios le da y vivir una vida santa.

Cuando Dios instituyó el cambio administrativo de sustituir el sacerdocio levítico por el sacerdocio de Cristo, los principios administrativos que se aplicaban únicamente a los levitas dejaron de aplicarse de la misma manera: “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley” (Hebreos 7:12 Hebreos 7:12Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;
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). La ley a que se refiere aquí es la que estaba explícitamente relacionada con quién podía ser un sacerdote; este precepto no fue anulado sino cambiado (vv.13-14). El cambio de sacerdocio no abrogó las leyes y los principios que Dios nos dio para nuestro beneficio espiritual y físico.

En tiempos del Nuevo Testamento, la iglesia y los apóstoles continuaron reconociendo y practicando las normas de Dios con respecto a la diferencia entre las carnes limpias y las inmundas (Hechos de los Apóstoles 10:14 Hechos de los Apóstoles 10:14Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.
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). Algunos piensan que esto es algo que se relaciona únicamente con la cultura o la tradición, pero la Biblia menciona los animales inmundos en ciertos acontecimientos proféticos que aún están por suceder (Apocalipsis 18:2 Apocalipsis 18:2Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.
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) y también profetiza los castigos que vendrán para aquellos que se nieguen a obedecer esta ordenanza (Isaias 66:15-17 Isaias 66:15-17 [15] Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. [16] Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados. [17] Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de cerdo y abominación y ratón, juntamente serán talados, dice Jehová.
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). La Biblia continúa designando la obediencia a las leyes acerca de las carnes limpias y las inmundas como una de las señales que identifican al pueblo de Dios.

No debemos avergonzarnos si por seguir las leyes de Dios somos diferentes de la sociedad que nos rodea. Hablando acerca de los llamados de Dios, el apóstol Pedro nos dice: “Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1Pedro 2:9). ¡Dios dice que su pueblo escogido ha sido llamado a la santidad!

Sin embargo, un cristiano siempre debe ser prudente y discreto en su forma de obedecer y practicar estas leyes, y debe ser cuidadoso para no tratar de obligar a sus familiares y amigos a que sigan estas normas. Como nos dice el apóstol Pablo: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:5-6 Colosenses 4:5-6 [5] Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. [6] Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.
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).