Cómo Dios equilibra la justicia con la misericordia

Usted está aquí

Cómo Dios equilibra la justicia con la misericordia

Dios no es tan sólo un Dios de justicia, sino también un Dios de misericordia. Tanto su justicia hacia aquellos que deliberadamente lo desobedecen como su misericordia hacia aquellos que lo respetan lo suficientemente como para buscar su ayuda para poder obedecerlo, se encuentran expresadas en las palabras finales del segundo mandamiento:

“. . . Porque yo soy el Eterno tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares [‘por mil generaciones’, NVI], a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Éxodo 20:5-6 Éxodo 20:5-6 [5] No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, [6] y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

Dios equilibra la justicia con la misericordia al analizar lo que hay en el corazón, para ver si existe alguna posibilidad de arrepentimiento. En tanto que esta posibilidad exista, Dios “es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Pero vendrá el momento en que aquellos que se nieguen a arrepentirse perecerán.

Por esto es que en la administración de las leyes de Dios bajo el nuevo pacto se considera primero la actitud de aquel que ha pecado. El que desea “no pecar más” es candidato a recibir la misericordia en lugar de la condenación. Pero a aquellos que escogen continuar pecando, Jesús les dice: “. . . si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:3 Lucas 13:3 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).