Caminar por fe

Los humanos, según explica la Biblia, estamos formados de Cuerpo, Alma y Espíritu. Los tres componentes deben estar enfocados en el crecimiento espiritual.

Transcripción

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La semana pasada, si ustedes lo recuerdan, estuvimos conversando unos temas bastante profundos, interesantes, esto de la ciencia, la filosofía y la religión, y el cómo las tres áreas buscan constantemente observar y mirar el mundo y descubrir o reconocer una verdad. Ellos ocupan estas áreas, ocupan variados métodos y respecto a ciencia y filosofía, que muchas veces se complementan. Tengo que conversar con un amigo psicólogo que también en la iglesia, hablando de lo que es ciencia y filosofía, se complementan muchos. Algunas veces se ven diferentes, pero sí se complementan bastante.

Las dos observan el mundo, anotan datos, experiencias, vuelven a observar, descartan elementos, generan hipótesis, se equivocan, mejoran, corrigen y evolucionan la ciencia y la filosofía. Ahora bien, ¿por qué la ciencia y la filosofía están continuamente cambiando sus métodos, están cambiando sus datos, están cambiando para bien o tal vez para mal? El cómo conciben la verdad. Y aquí les voy a dar la respuesta. Todos nosotros conocemos los cinco sentidos, de los cuales son la zona sensible que nosotros podemos percibir el mundo que nos rodea, la vista, el olfato, el gusto, el oído y el tacto.

Los cinco sentidos que nos aprendemos en la escuela, en primaria. Y estos cinco sentidos en realidad son conductos por los cuales nosotros podemos canalizar información, podemos mirar algo, podemos sentir el olor de algo. Entonces llegamos a una realidad. El único problema de los cinco sentidos es que la vista puede engañarnos. Todo nos ha pasado eso. El olfato puede también engañarnos.

El gusto, el oído, el tacto. Todo es engañable de alguna manera. Todos aquí hemos estado quizás mirando algo a lo lejos y cuando se acerca nos dimos cuenta que estábamos viendo otra cosa o creemos ver otra cosa. Algunas veces uno siente olor a algo pero en realidad no es eso. Es quizás otro elemento. O tal vez alguna vez probamos un sabor, quizás una comida nueva y dice, mmm, parece pollo. Es como lo que siempre uno dice cuando come algún tipo de carne, obviamente limpia y pensamos que parece a pollo pero no es pollo.

O creemos otro tipo de sabor cuando se mezclan dulces y salados. Creemos de escuchar un sonido cuando en realidad es otro. Tocamos algo y nos da la sensación de que es cierto tipo de textura cuando en realidad es otra. Por ejemplo, hablando de lo enganable que son los sentidos, recuerden el evento de Jacob. No vamos a leerlo ahí pero recuerden su padre Isaac ya no podía ver, ya no podía utilizar la vista.

Escuchó a Jacob pero tocaba a Esaú por las manos bellosas que él se puso ahí, lo hemos repasado ese evento. También sintió su olor, dice la escritura y comió el rico guisado que supuestamente era de Esaú. Recuerden que le pidió del guisado que tanto le gustaba. Bueno, Jacob lo hizo con ayuda de su madre y él pensó que lo había hecho Esaú pero lo hizo Jacob.

También sintió el olor de su hijo cuando lo besó, sintió el olor de su hijo y ahí entonces comenzó la bendición que le dio a Jacob. Los conductos por los cuales Isaac debía haber reconocido a su hijo fueron trastocados. Los cinco sentidos que tenía para reconocer a su hijo fueron trastocados, fueron engañados. Y nosotros somos engañados todo el tiempo. Somos engañados, hay muchos efectos visuales que dicen está más cerca, está más lejos, está más ancho, está más delgado y al final nos engañan.

La vista nos puede engañar mucho. Es muy fácil engañar. Somos máquinas perfectas, somos una creación de Dios, somos hechos a imágenes y mejanza de Dios. Pero sin embargo, el modo que nosotros percibimos la realidad por estos cinco sentidos, por los órganos sensibles, pueden engañarnos.

Y nosotros como maquinaria, ¿de qué estamos hechos? ¿Qué somos? ¿Qué es el ser humano? ¿Qué es el ser humano? En base a esto vamos a desarrollar y explicar de manera didáctica la composición del ser humano, que es bastante particular. ¿Y cómo y a qué nivel Dios trabaja con el ser humano? Vamos a definir, vamos a entender qué es lo que es el ser humano y vamos a ver cómo Dios trabaja con él. ¿Y a qué nivel Dios trabaja con el ser humano? El título y el mensaje de hoy es caminar por fe, caminar por fe.

Complemento muy bien el sermóncillo con el mensaje de hoy. No vayan aquí en Génesis 2.7. Vamos a hablar de un elemento que vamos a abordarlo rápidamente, que es el cuerpo, la parte física. En Génesis 2.7, si quieren lo anotan, pero no vayan ahí no necesario, entonces el eterno Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Según los científicos, tenemos 60 compuestos químicos que nos hacen ser un ser humano o el cuerpo ser como tal. Hay 12 que cumplen el más alto porcentaje y el más alto me llamó mucho la atención que es el oxígeno.

35% de nuestro cuerpo es oxígeno. Luego le sigue el carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio, fósforo, potasio, azúcar, sodio, magnesio y hierro. Todos estos elementos están en la tierra. Del polvo fue hecho el ser humano. Eso es comprobable. Somos un cuerpo químico y todos los elementos con los cuales nos conforman como un cuerpo están en la tierra. El cuerpo, vamos a empezar a definirlo como un recipiente, como la parte externa de lo que nosotros somos, el cuerpo, la parte física. Vamos a la segunda parte, el segundo elemento, el alma. Vamos a trabajar un poco con estos conceptos, a medida que veíamos avanzando.

Alma, Génesis 2.7, la segunda parte de lo que acabamos de leer, dice, y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente. El hombre no tenía vida hasta ese momento cuando sopló aliento de vida en su nariz. La palabra aliento es nefeche. Que muchos de ustedes, yo sé que son familiares con esta palabra, nefeche, nfe, f, e, se, se, he.

En algunas Biblias es traducido como alma, como el alma. Todas las criaturas vivientes tienen alma, todas las criaturas que respiran tienen alma. Nuestros corazones laten, están continuamente trabajando. El alma es lo que hace que el cuerpo viva. Es la energía que ¿Qué hace que el cuerpo viva?

Cuando nació nuestra primera hija, le comentaba a mi esposa que me gustaba acercarla y sentir la respiración de ella.

Porque era sentirla viva. Esa es el nefesh, la energía, como el corazón cuando late también, cuando los bebés van creciendo en el vientre y hay frecuencia cardíaca, hay vida, hay alma.

El tercer elemento es la gran diferencia que existe entre nosotros y los animales.

Es el espíritu. El espíritu humano.

El espíritu humano. Si no tuviéramos espíritu, si nosotros no tuviéramos espíritu en un momento, quedaremos como sencillos animales.

Vayamos aquí a leer un relato muy revelador en este sentido, en Daniel 4, el rey Nabucodonoson.

Es uno de los relatos algo extraños, pero nos enseñan la composición del ser humano.

Daniel 4 y versículo 31. Vamos a leer. Daniel 4, versículo 31. Aquí el contexto es el rey Nabucodonoson, rey de Babilonia, de los Caldeos, donde él se presenta como el hacedor de todas las cosas.

Leamos versículo 30, que es interesante. ¿Por qué el rey de Babilonia llegó a este punto? Habló el rey y dijo versículo 30. No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real, con la fuerza de mi poder y para gloria de mi Majestad. Qué tremenda frase del rey. Y aquí comienza el versículo 31.

Aún estaba la palabra en la boca del rey cuando vino una voz del cielo. A ti se te dice rey Nabucodonoson, el reino ha sido quitado de ti. Y de entre los hombres te arrojarán y con las bestias del campo será tu habitación. Y como a los bueyes te apacenterán y siete tiempos pasarán sobre ti hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres y lo da a quien él quiere.

En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonoson y fue echado de entre los hombres. Y comía hierba como los bueyes y su cuerpo se mojaba con el rocido del cielo hasta que su pelo creció como plumas de águila y sus uñas como las de las aves. Más, al fin del tiempo, yo Nabucodonoson alce mis ojos al cielo y mi razón me fue de vuelta.

Y bendije el Altísimo y alabé y glorifiqué al que vive para siempre cuyo dominio es en Piterno y su reino por todas las edades. El espíritu humano es lo que nos hace seres conscientes, racionales, pensantes. Y aquí por eso, cuando su razón fue de vuelta, él dijo que alabó y glorificó al que vive para siempre.

Cuerpo, alma y espíritu. Para recordar fácilmente, si ustedes... hay muchas escrituras que pueden soportar esto, estamos solamente viendo algunas. Y para recordar fácilmente los tres elementos, a mí se me ocurrió una especie como de acrónimo, que es muy útil para recordar el cuerpo, el alma y el espíritu.

Y para respondernos, si alguien nos dice, bueno, ¿y el hombre qué es? ¿Es alma solamente? ¿O es solamente un cuerpo físico? ¿O es solamente espíritu? ¿O qué es? Si nos hacemos la pregunta, ¿qué sucede cuando el hombre cae? Si nos hacemos esa pregunta, imagínense un hombre cayendo, tendremos la respuesta.

Porque la C, la A y la E decaen, es cuerpo, alma y espíritu. Cuando un hombre cae cuerpo, alma y espíritu y lo complementamos con Ecclesiastes 12-7. Vayamos ahí a Ecclesiastes 12-7. Cuando el hombre cae, ¿qué sucede? Nos ayuda a recordar la composición del ser humano.

Ecclesiastes 12-7. Tenemos circuitos cerrados hoy día. Vamos a ver una imagen en unos minutos. Ecclesiastes 12-7. Y el polvo vuelve a la tierra como era y el espíritu vuelve a Dios que lo dio. Entonces el cuerpo, cuando ya deja de existir y cuando no tiene energía, vuelve a la tierra.

Y el espíritu vuelve a Dios porque Dios es el que da el espíritu. Dios da el espíritu. Entonces se va al cielo, la persona, se pone a tocar el arpa, a volar sobre las nubes. El complemento de Ecclesiastes 12-7 lo tenemos en Ecclesiastes 9-5. A no tenerlo siquiera de al lado. Porque los que viven saben que han de morir.

Pero los muertos nada saben. No tienen más paga porque su memoria es puesta en el olvido. Ya no tiene un recipiente, ya no tiene energía. Y Dios, que era el espíritu, también lo quita y vuelve a Él. Cuando el hombre cae, recuerden, cae. El espíritu del hombre. Vayamos a hablar un poco más de este tercer elemento, que es lo más fascinante.

El espíritu del hombre. ¿Qué se le llama la mente humana? También. Está conectada con una maquinaria increíble que tenemos aquí en la cabeza, llamada cerebro de 1,5 kg. En ese 1,5 kg se resuelven millones y millones de situaciones que nuestro cerebro es capaz de computar como una máquina.

La otra día leía, estaba viendo una charla, que se creía que el cerebro o Einstein, o los grandes pensadores, ocupaban el 20% del cerebro, el 25%. Entonces, ese otro porcentaje se está perdiendo, no lo podemos ocupar. Y viene como esa hipótesis. Bueno, si tenemos el 100%, tal vez vamos a ser capaces de volar o cuánta otra cosa.

Pero en realidad el cerebro es un diseño tan perfecto que si el cerebro ocupara el 100%, explotamos. Porque no es capaz de consumir tanta energía para realizar tantos procedimientos al mismo tiempo que no seríamos capaces. Entonces el cerebro, cuando trabaja, va trabajando por ciertas zonas, a ciertos tiempos, para que se mantenga un equilibrio. Ese diseño es divino. Eso es realmente increíble. Y eso es algo que quisiera contarles respecto a lo que es la mente humana conectada con el cerebro.

Los animales tienen cerebros bastante buenos también como nosotros. Más grandes, más pequeños. Pero no tienen el tercer elemento. El espíritu. No tienen el tercer elemento. La parte pensante, la parte racional del ser humano. Que es lo que vuelve a Dios cuando el hombre cae, cuando el hombre muere. Esto es lo que nos hace seres únicos con capacidades extraordinarias.

Por ejemplo, hablando de la mente humana. Una diferencia que tenemos con los animales. Aquí tengo un extracto del estudio bíblico de la Biblia Bajorlenta de la Ciencia, el número 11 por el señor Mario Segli. Y tiene cinco aspectos que nos diferencian de los animales. Número 1. El humor. ¿Habiste usted algún animal reírse por alguna situación graciosa?

Un gato puede jugar con la pelota. Pero no es chistoso para el gato. No es gracioso para el gato. Pues está adiestrando para la vida de captura de su alimento. Solo el hombre se puede desprender de una situación y encontrarle humor al incidente. Uno ve a un gato jugando y claro que es gracioso. Pero para el gato, ¿no? El humor. Número 2. Belleza. Un animal está dominado por los instintos de supervivencia y actúa para beneficio de esos intereses.

No puede detenerse ante una tardesera y contemplar su belleza. ¿Nos vemos animales ahí en las ballenas, a las tortugas mirando una tardecer? En cambio, el ser humano puede inhibir el hambre, incluso, o necesidades para contemplar la belleza. Se detiene a contemplar una belleza. Número 3. La conciencia de sí mismo.

La conciencia de sí mismo es la percepción de saber que estamos conscientes. Sabemos que existimos porque estamos, aunque es en el medio extraño. Un animal no puede desprenderse mentalmente y estar consciente de sí mismo. No sabe que existe. ¿Qué criatura, que no sea el hombre, es capaz de retroceder un paso, salirse de la cena y convertirse en espectador, inquisidor, admirador o crítico de sus propios actos? Eso es el ser humano. Número 4. La búsqueda de valores éticos. Ningún animal pausa para saber si lo que hace está bien o está mal, salvo que sea entrenado con algún objetivo específico.

Pero el hombre tiene una conciencia moral que lo juzga según sus acciones. Número 5. Y dioma. Aún los animales más avanzados sólo pueden entender los símbolos de algunas palabras, pero el hombre puede relacionar los símbolos de manera lógica. Por eso se puede componer poesía, música y arte en general. Son idiomas gráficos, son idiomas... La música es un idioma para comunicarse. Hay un buen amigo en Chile que ha venido a la fiesta en Puerto Vallarta y siempre cuando hablamos de la música, él se maneja en ese ámbito y ambiente, dice es un lenguaje.

No necesitas hablar con una persona tres horas, algunas veces, para saber que una canción le produce mucha emoción y tú en dos minutos puedes lograr ese acercamiento, con un lenguaje como la música o como el arte o la poesía, incluso. Entonces ahora, ya con esos cinco puntos, quisiera ver aquí la presentación en un momento que vamos a definirle estos tres aspectos.

Vayamos a primera de Tésaloniscense 523, que es una de las escrituras claves de este mensaje. Primera de Tésaloniscense 523, mientras entonces ponemos la presentación. Primera de Tésaloniscense 523, este es uno de los versículos claves, no solamente de este mensaje, pero de este mensaje, para nuestra edificación, dice y el mismo Dios de paz os santifique por completo y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, se ha guardado irrepreensible para la venía de nuestro Señor Jesucristo.

Ahí están los tres elementos. Los tres elementos, si ustedes ven en sus pantallas, están entonces en tres círculos concéntricos, que están entrando con el exterior, la vasija, que es el cuerpo. Segundo elemento es el alma, que va hacia adentro. Y más en su esencia, el ser humano, tenemos el espíritu. Y ahí puse las letras CAE, CAE, para recordar estos tres elementos, de los cuales somos nosotros parte o somos formados, somos cuerpo, somos alma, somos espíritu.

Sólo Dios es capaz de cambiar las configuraciones como lo vimos con el rey Nabucco, don Osor, que quedó literalmente como un animal. Por otro lado, si se acaba el alma, la energía, es cuando el hombre sencillamente muere. De hecho, el cuerpo queda, pero se empiece a deteriorar con el tiempo. No tendríamos ahí entonces, si el alma se va, si uno se muere, no tendríamos el aliento de vida, el nefech, que recibió Adán cuando le vimos en Génesis 2.7. Necesitamos los tres elementos para ser lo que somos, para ser seres humanos.

Si llegáramos a descansar, sólo Dios puede volvernos, por ejemplo, a una vida física, a resucitarnos. Esa es una cambia de configuración que Dios puede hacer, puede volvernos a la vida. Puede ser física la vida, como lo vemos en ese Quiel 37, el valle de los huesos secos, donde dice, habla de una resurrección, habla de huesos, tendones, carne y piel, que se juntan y se forman y se presentan las personas a vida física. Pero también Dios es capaz de resucitarnos cuando fallecemos a personas glorificadas en espíritu, en la esencia de lo que somos. Y que seamos seres autosuficientes. Es decir, no necesitamos el cuerpo para estar conscientes. Aquí en Primera de Coriéntios 15, dice, no vayan ahí, habla de un cuerpo espiritual con los siguientes aspectos.

Dice, Gloria, hablando de la resurrección de los justos o de los santos, habla de una resurrección espiritual, a un cuerpo espiritual, hablandolo simbólicamente, con gloria, poder, incorruptible, inmortal, porque carne y sangre no podemos heredar el reino. Y cuando se cumple, sorbida será la muerte en victoria, dice en Primera de Coriéntios 15. Es una frase muy para destacar de Pablo hacia los Corintos. Sorbida será la muerte en victoria, ya no va a haber más muerte. No necesitamos cuerpo, hablando del reino y la venida de Señor Jesucristo. Cuando hablamos la semana pasada de ciencia y filosofía, mencionamos que ambas buscan una verdad.

Pero podemos ver que la ciencia se mueve más en el área del cuerpo, la zona sensible que nosotros somos a través de los cinco sentidos. Tenemos aquí, vamos a poner la presentación, tenemos una zona sensible que parte con el cuerpo, con los cinco sentidos. Aquí están viendo entonces unos íconos de los cinco sentidos, que son como canales que los seres humanos tenemos para definir nuestro mundo alrededor. La visión, el olor, el gusto, el oído y el tacto. Que son las partes sensoriales. Y la filosofía es la parte espiritual humana, que la parte racional llama espíritu, donde ambos se complementan y llegan a ciertas hipótesis.

Ambas utilizan los cinco sentidos. La filosofía también utiliza los cinco sentidos, para mirar y definir ciertas verdades. Y como dijimos en un comienzo, los cinco sentidos engañan. Podemos ser fácilmente engañados, fácilmente engañados. La percepción de la realidad o de la verdad por el cuerpo, está sujeta a muchos factores subjetivos. Y pueden variar con el tiempo.

¿Por qué utilizan los sentidos? Imagínense si perdemos la vista, si perdemos la audición. Empezamos a ver cómo vamos a interpretar la realidad o la verdad, con nuestros cinco sentidos.

Entonces, ¿qué hago? La pregunta. ¿Hay algún otro conducto que nos haga llegar a la esencia del ser humano, el espíritu, que nos haga ver una verdad de una manera segura, confiable, objetiva, inmutable, para así desarrollar verdaderamente nuestro potencial?

¿Hay algún otro pórtico, otro canal, otra apertura en nosotros como seres humanos compuestos por cuerpo, alma y espíritu, que ustedes ven acá, o no ya vean? ¿Que pueda darnos esta manera de ver la verdad de una manera más confiable que no cambie con el tiempo?

La verdad es que sí. Sí hay un canal. Hay una apertura a nosotros como seres humanos. El problema es que el ser humano muchas veces no la quiere abrir, no quiere abrir este conducto, porque este conducto que vamos a abrir, se tiene que abrir con una herramienta especial. Se tiene que abrir con una herramienta especial. Y esa herramienta, traje conmigo la herramienta.

La tengo acá. Esa herramienta es viva y eficaz. Traspasa el cuerpo, el alma y el espíritu. Pueden ponerme la presentación, por favor. Esta es la espada que habla en la escritura Nevereos 4.12. La que puede penetrar al ser humano. Aquí voy a ver si me resulta esto. Voy a empezar a entrar con la espada. No me cambie la imagen, por favor. Ahí entré al cuerpo. Ahora voy a entrar al alma. Y voy a llegar al espíritu. ¿Qué es esto? Que lo que abre la espada, un conducto muy grande que vemos acá, respecto a los otros pequeños que están aquí. Ese es el conducto de la fe. No corta cabeza de esta espada, así que no se preocupen.

Abre toda una amplia zona que se llama fe, que se hablaba en el sermóncillo. Ebreos 4.12. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas, los tuétanos, y disierna los pensamientos y las intenciones del corazón. Hasta el fondo llega la palabra. ¿Por qué esa palabra es verdad? Tu palabra es verdad. Las santas escrituras. La palabra de Dios, vamos a repartir una imagen. Esta imagen al final del sermón es una copia de la imagen para que, si quieren, lo anotan ahora. O si quieren, ya repartámoslo de una vez. Sí, cambié de parecer. Para que anoten ahí la hoja, ciertos apuntes, si quisieran guardarlos en sus biblias. Es la misma imagen, pero en versión blanco y negro, para que la tengan en sus biblias. Pueden anotar los versículos, tal vez. No tengo versículos en la hojita, quiero que ustedes ahí los pongan. Eso ayuda mucho a recordar este estudio. La palabra de Dios es capaz de entrar y de abrirnos una dimensión diferente a las anteriores.

Vemos esto como el método religioso, la fe. Cuando hablamos de ciencia y filosofía, ¿qué pasa con la religión? No utiliza la vista, no utiliza el olfato, ni el gusto, ni el oído, ni el tacto para desarrollar la fe exclusivamente. No parte por ahí, parte con esa espada, parte con esa palabra de Dios, que es viva y eficaz y llega hasta el fondo. El método religioso no utiliza, entonces, exclusivamente los cinco sentidos, sino que, a través de la palabra, abre el conducto de la fe. Aquí es cuando nosotros comenzamos a definir nuestra realidad, nuestra verdad. Ya podemos apagar la imagen y continuar con lo normal.

Aquí es cuando, al nivel céntrico, ustedes en esa imagen que tienen ahí, hay un espíritu. A este nivel es cuando la palabra de Dios entra, al nivel espiritual, es cuando se une un cuarto elemento. Un cuarto elemento, acuerda, cuerpo, alma y espíritu. Pero hay un cuarto elemento, que aquí en el centro de nuestro ser es capaz de entrar, por medio de la fe. ¿De qué hablamos? El espíritu santo. Estábamos hablando primero del espíritu humano, la parte pensante y racional.

Pero ahora, cuando ya entra la palabra de Dios y dicean en los pensamientos y las intenciones, a este nivel comienza a trabajar con uno a nivel espiritual. A ese nivel, a espiritual. Primera corintios, 2, 13. Primera corintios, 2, 13. Acá hay un versículo muy interesante que habla de los dos espíritus, lo que estamos repasando o aprendiendo. Primera corintios, 2, 13. Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana. Estamos hablando de Pablo, enseñado a los pies de Gamaliel, experto y doctor la ley. Pero aquí Pablo dice que le habló aquí a la iglesia no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

¿Por qué hablar de lo espiritual a lo espiritual? El espíritu humano y el espíritu de Dios, que pueden convivir en ese ambiente espiritual, en ese núcleo, en nuestra esencia que somos seres espirituales. No vayan ahí, no tenéis siquiera en Hop 32.8 otro versículo que habla de lo que es esto. Hop 32.8, que se hizo tantas reflexiones de la vida, de su creencia de Dios, cuando dice, a oídas te conocí ahora, al final dice, ya ahora si realmente te conozco, de oídas te había escuchado.

Hop 32.8 dice, ciertamente espíritu va en el hombre y el soplo de lo omnipotente le hace que entienda. Hay espíritu, pero cuando queremos entender cosas espirituales, es Dios, con su palabra, que nos mete ahí al centro y entonces podemos entender algo, porque Dios es el que abre la mente. Podemos aprendernos la Biblia de memoria y leer todos los libros, toda la historia judía. Pero si no hay espíritu santo que trabaje con nosotros, no vamos a llegar a ninguna parte. Esto no es de personas con grandes capacidades educativas o que hayan pasado por las grandes universidades.

No somos sabios y entendidos según el hombre, sino que según Dios. Cuando esta brecha, ese dibujo que tienen en sus manos, se abre, la mente comienza a razonar de otra manera. ¿Por qué? Porque tiene ahora un canal muy abierto. La mente empieza a percibir el mundo de otra manera. Sin embargo, y aquí hay un tema importante, sin embargo, seguimos siendo físicos, seguimos mirando, seguimos sintiendo dolor, seguimos tocando, seguimos carne y sangre, porque no somos espíritu todavía, está nuestra esencia, pero no nos hemos convertido a espíritu.

No somos todavía glorificados, siendo seres autosuficientes, dejando de lado un cuerpo. Recuerden, aquí hay un evento, en un lugar en la Biblia, en Colocenses, recuerden la escritura cuando Pablo, entonces le da una exhortación a los Colocenses, en 221, cuando le dicen, hay gente que le está diciendo, no manejes, no gustes, ni aún toques, ese tipo de corrientes, es el que entendemos y reconocemos como el asetismo, que estaba en la iglesia, decir, mira, hay que ser tan espirituales que no hay que comer, que no hay que casi ni que caminar, ni hacer ruido.

Entonces no se te ocurra hacer nada con respecto a la carne, porque todo eso está mal. ¿Pero cómo vamos a negarnos a nosotros mismos, si seguimos siendo carne y sangre? Si queremos ser demasiado espirituales, no podemos dejar de ser seres humanos.

O por el otro lado, también en hechos 17, cuando está Pablo, en Atenas, en el aerópago de Atenas, frente a los filósofos, estoicos y epicurios, quienes decían, para encontrar la verdad, tienes que descubrir todos los placeres por estos cinco sentidos. Ahí está la verdad. ¡Comme todo lo que quieras! La gula viene de esas ramas, de comer, comer, comer, comer, y después de volver y seguir comiendo.

Por ahí parece que va la verdad. Pero no. Sabemos y entendemos que por ahí no va la cosa. Entonces, ¿qué hacemos? Abrimos la brecha de la fe, ya estamos conectados espiritualmente con Dios, pero seguimos con los cinco sentidos. Cuando ya tenemos la palabra y esa espada nos ha atravesado, esa verdad de Dios, y ha entrado nuestros pensamientos más profundos, y Dios, quizás ya ha depositado en nuestra esencia una pequeña parte de Su Espíritu Santo en nosotros, cuando la gente se bautiza, cuando las personas se bautizan y reciben el don de Espíritu Santo, se introducen en el Espíritu.

Ahora lo que hay que hacer es que hay que disponer los cinco sentidos en función y a disposición del crecimiento de nuestra fe. Eso es lo que vamos a seguir en el mensaje de lo que queda. Es decir, nuestros sentidos como humanos, como carne y sangre, deben estar y deben comenzar a alimentar nuestra fe, no bajarla, sino que deben empezar a alimentar nuestra fe.

Y aquí el versículo que yo sé que muchos ya tenían en mente, porque por fe no andamos, no por vista. Perdón, porque por fe andamos, no por vista. Ese es el título del mensaje de hoy, caminar por fe. Porque por fe andamos, no por vista. Segunda acuarente o cinco, siete. No por vista, no por olor, no por gusto, no por escuchar, no por tocar. No caminamos, no andamos preocupados de los cinco sentidos como exclusividad. Sino que los cinco sentidos trabajan en función de nuestra fe.

Y nos ayudan a desarrollar la fe. Usar bien los sentidos para el beneficio y el desarrollo de nuestra fe es lo que tenemos que hacer. Ya sabemos lo que somos, de qué estamos hechos, dónde trabaja Dios. Y para que Dios trabaje y siga trabajando en nosotros, tenemos que desarrollar los sentidos en función de nuestra fe.

Romanos 8.5. Romanos 8.5.

Por eso aquí, Pablo nuevamente dice porque los que son de la carne piensan en cosas de la carne, en las cosas del espíritu. Carne y espíritu. Somos carne, pero en nosotros hay un espíritu y debemos vivir a ese nivel. Prioritariamente. Para pensar en las cosas del espíritu, si vivimos todo el tiempo pensando en qué vamos a comer y cómo nos vamos a brigar y qué vamos a hacer cuando falta esto, la parte física, si pensamos todo el tiempo así, vamos a quedarnos en la carne. Y el alma, perdón, y la esencia de nuestro cuerpo que es espíritu, no se va a desarrollar.

Los sentidos físicos que Dios nos dio para vivir, para concebir nuestras nuestras realidades, nuestro mundo, nos pueden llevar incluso a percibir parte de la verdad. ¿A qué me refiero con esto? Algunas veces, a través de estos cinco sentidos, puede entrar algo de la verdad de Dios. Nosotros tenemos cinco sentidos. Por eso, Romanos 10, 17 10, 17 ¿Cómo vamos a leerla? Las sagradas escrituras sin el tiempo del Nuevo Testamento no existía la capacidad de hoy de tener un libro. La gente, entonces, hablaba. Y por eso, Romanos 10, 17 Así que la fe es por el oír y el oír por la palabra de Dios. Podemos escuchar la verdad por medio del oído. Estamos utilizando uno, estos cinco sentidos para engrandecer, entonces, el camino de la fe. Pero no es el prioritario. En Atenas, ellos estaban realmente locos por querer escuchar algo nuevo. A ver, ¿tú hablas de un Cristo? A ver, ven, háblanos. A ver, ¿qué hay de nuevo? Eso es preocuparse de uno de los sentidos, pero dejarse dejar de lado que nosotros somos espíritu y debemos agrandar el camino de la fe.

Y también nos gusta oír cosas. El oído. ¿Qué escuchamos? Algunas veces nos gusta oír una bella música o algo que nos reconforte, pero algunas veces y algo que todo el mundo y todas las iglesias y todas las familias han tenido el mismo problema de siempre. Proverbios 20-19. Proverbios 20-19.

Proverbios 20-19. Proverbios 20-19.

Proverbios 20-19.

Proverbios 20-19.

No sé por qué la gente que sabe muchas cosas de muchas personas siempre está llenos de amigos entre comillas. Claro, porque todos van a preguntarle, oye, ¿qué pasa con este? ¿Qué pasa con él? Y él se la sabe toda. Eso es lo que pasa aquí y lo que no debemos hacer. No nos enfrasquemos en ese tema. Aquí yo he cambiado en algunas oportunidades. El chisme es un tema bastante complejo, alguna vez es muy sensible. Y el problema es que el chisme, si usted lo quiere definir, es una conversación que daña a otra persona. Eso básicamente es. Daña a otra persona. Y nos estamos hablando de de de nuevo de quién genera el chisme, basado en lo que vio, lo que escuchó, lo que comió, que no le gustó la comida, etcétera, etcétera.

Sino que estamos hablando de que nosotros podemos evitar escuchar los chismes porque no hacen bien, no edifican, no hacen nada bueno. Siempre se habla y lo he comentado en algunas oportunidades que hay tres filtros, que se le dicen los tres filtros de Sócrates. Los tres filtros de Sócrates. Los tres filtros son si alguien viene con algo, decirle, oye, ¿eso es verdad o no? Y si la persona duda, bueno, vamos al segundo filtro. Lo que me vas a decir es algo bueno. Segundo filtro. Tercer filtro, ¿es necesario que me cuente eso? Son tres preguntas y uno puede evitarse varios problemas. Debemos usar el oído en beneficio de nuestra fe. Eso es lo que estamos apuntando, estamos hablando del oído. ¿Qué pasa con otro órgano que es el mirar? Ya se hablaba un poquito también en ese moncillo cuando David, tal vez a medianoche, contemplaba los cielos. En Salmos 8.3 lo voy a leer rápidamente. Dice, cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste. Digo, ¿qué es el hombre para que tengas del memoria y el hijo del hombre para que lo visites? Salmos 8.3 y 4. Mirando y contemplando la belleza de un horizonte, de un animal, de una flor, de una hoja, podemos disponer la mirada en beneficio de nuestra fe. Por eso es que hay que usar los sentidos. No entendemos así como que no podemos usarlo porque todo es malo, pero debemos ser capaces de usarlo para engrandecer y crear todavía un camino más grande de nuestra fe. Pero también podemos utilizar la vista de mala manera. Y ejemplos sobreabundan. Televisión, películas, diarios o incluso una vitrina. Para darse la vitrina y empezar a pensar, ay, ¿qué tanto quiero esto? Y empieza entonces a preocuparse de otra cosa. Como dice el dicho, todo entra por la vista. Todo entra por la vista. La idea del pecado se genera sencillamente, algunas veces cuando miramos cosas no adecuadas. Creyendo que no nos va a pasar nada. Creyendo que somos aquí inmunes a todo lo que pudiera este sentido y la vista que es tan sensible canalizar. Oísteis que fue dicho, no cometrás adulterio, pero yo os digo que cualquiera que mire una mujer para acudiciarla ya adulteró con ella en su corazón. Debemos utilizar la mirada en beneficio de nuestra fe. Si hay algo que nos va a romper y ya lo sabemos, no lo mire. No lo mire.

Otro, cuando resucita al ázaro y estaba a Marta, Cristo le había hecho la petición al padre por causa de los que estaban ahí. Interesante saber por qué resucitó, era para el testimonio de la gente que estaba ahí, que les abriera la mente. Marta utiliza el sentido del olfato, ¿se acuerdan?

Marta utiliza el sentido del olfato sin pensar en que había algo más importante, porque ese lugar ya estaba con mal olor. Dice Juan 1139, dijo Jesús, quitad la piedra. Marta, la hermana que había muerto, le dijo señor, y he de ya, porque es de cuatro días. Ya el cuerpo se empezó a descomponer, pero Marta tenía puestos los ojos de la parte más física, pero en realidad lo que iba a suceder ahí era una resurrección del ázaro a vida física. Ahí es un ejemplo de que podemos utilizar, tal vez, este sentido del olfato, sin acordarnos de el principal camino que es el de la fe.

Por eso Jesús le dijo en el versículo 40, no te he dicho que si crees verás la gloria de Dios, ahí estaba el enfoque de Cristo. No que estaba con mal olor. No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios. Debemos utilizar también el olfato, el beneficio de nuestra fe. Otro, el reino de Dios, como dice Román 14 y 17, no es comida, no es bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el quien esto sirve a Dios, agrada a Dios y es aprobado por los hombres. Así que sigamos lo que contribuye a la paz y la mutua edificación. Román 14, el problema de las carnes sacrificadas. Ya hemos tomado ese tema en otras oportunidades.

Aquí lo que habla Román 14 y 17, en otras palabras, es si permitimos que el comer o gustar se convierta en lo más importante, comenzaremos entonces a perder al norte de la fe, el camino de la fe. Y nosotros caminamos por fe. De esto se trata este tema de las carnes sacrificadas, así como también las leyes alimenticias, las cuales están vigentes. Tenemos que tener cuidado de comer animales sin mundos. Y debemos estar preocupados de comer sano y limpio, pero no es, no es lo más importante y el enfoque principal de lo cual nosotros tenemos que tener para desarrollar el camino de la fe. Porque debemos comer y beber para la gloria de Dios. Agradecer a Dios que podemos comer y degustar algo, como dice en 1er acorintios 10.31. No vayan ahí. 1er acorintios 10.31. Si pues coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. Debemos utilizar el gusto y beneficio de nuestra fe, no para apagar nuestra fe, sino que para desarrollar más nuestra fe. Otro, cuando Cristo resucita y es testimonio para muchas personas, la Escritura dice que más de 500 se les apareció, pero específicamente a los discípulos. Y hay uno de ellos, si ustedes recuerdan bien, que es Tomás. Aquí vamos si quieren a Juan 20.25, que voy a leer un poco más versículo. Juan 20.25. Juan 20. Capítulo 20 y versículo 25. Le dijeron pues los otros discípulos al Señor hemos visto, hablando de lo que le dijeron a Tomás. Él les dijo, si no viera en sus manos la señal de los clavos y metiere mi dedo en el lugar de los clavos y metiere mi mano en su costado, no creeré. No voy a tener fe si no lo veo, si no lo toco. Tomás quería mirar, quería tocar para creer que Cristo efectivamente había resucitado. Y Él no creía a los que ya lo habían visto, como dice aquí al Señor, hemos visto, pero Él no creyó eso.

No estaba satisfecho con eso. Versículo 27. Luego dijo a Tomás, ya hablando de Jesucristo cuando llegó. Fue un 20-27. Luego dijo a Tomás, pon aquí tu dedo y mira mis manos y acerca tu mano y metele a mi costado y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces, Tomás respondió y le dijo, Señor mío y Dios mío.

Y el 29. Jesús les dijo, porque me has visto, Tomás creiste. Bienaventurados los que no vieron y creyeron. Hebreos 11.1. Todo el capítulo de Hebreos. Bienaventurados lo que no creyeron. Perdón, no vieron y creyeron. No tuvimos la oportunidad de ver a Jesucristo resucitado como esas 500 personas. Pero sí creemos en Él. Y aquí dice, bienaventurados los que no vieron y creyeron.

La fe no está a disposición de los cinco sentidos, sino que los sentidos nos deben ayudar a nosotros a que se fortalezca la fe. Provar un buen plato sabroso. Gracias Dios. Yo creo en ti. Mirar tal vez una persona con mejor salud. Gracias Dios. Veo que has hecho un milagro a la persona. Echetera, etc. Nuestro camino principal, más amplio y seguro para ser bienaventurados, es el camino de la fe. Un camino que se abre con la palabra de Dios, con la espada. Más cortante que cualquier espada de dos filos. Y llega hasta lo más profundo de nuestra mente, hasta nuestro espíritu.

No hay mucho tiempo para seguir desarrollando todavía más temas respecto a esto, porque es bastante amplio. Sin embargo, podríamos hablar de algo que se me queda en el tintero respecto a todo lo que hemos venido hablando. Aquí están. Primera corriente y os capito los seis.

Ya teniendo todo esto ya más absorbido, digerido. Hablando de la fe, de Hebreos 11, que no hemos hoy día por alguna razón no quise poner versículos de Hebreos 11. Pero ya sablo de Hebreos 11. Por lo tanto, ahí entonces se complementa el mensaje de hoy.

Pero sí, recuerden, en Hebreos 11, al final dice que ellos no recibieron lo prometido. Ellos no recibieron lo prometido. En ese sentido, la final recompensa no es física. Una final recompensa no es física.

Ni tampoco vivimos para desarrollar los placeres de los sentidos. Un camino bastante carnal por lo demás. Sino que estamos esperando una recompensa espiritual. A una vida espiritual, no a una vida física. Entonces, aquí, primera corriente y os capito los seis.

Y versículo 19 habla de por qué estamos disponiendo nuestros sentidos en beneficio de la fe. Que es lo que estamos desarrollando el día de hoy. Pero hay un tema muy importante. ¿De por qué hay que hacerlo? Ya abrimos este conducto. Ya tenemos la presencia de Dios en nosotros. ¿Y qué significa eso?

Hoy ignoráis que vuestro cuerpo es templo, el Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros, porque habéis sido comprados por precio. Glorificar, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu. Los cuales son de Dios. Los sentidos. Nuestro cuerpo. Glorificada a Dios.

No mermar nuestro camino de la fe. Y no poner más estrechos el camino de la fe. Porque podría haber hecho un camino más cortito o más estrecho, pero si ustedes se dieron cuenta era bastante amplio.

Como conclusión, mis hermanos, ya que estamos terminando. La religión es una ciencia exacta. La religión es una ciencia exacta.

¿Por qué? Porque utiliza un método que es la fe y no los sentidos.

Y entonces así puede comprender la realidad. Pueden comprender una verdad que no es canalizada exclusivamente por los cinco sentidos. Como vimos que pueden ayudar a complementar.

Y la fe no varía, no cambia. Dios es el mismo ayer o mañana. Cristo es mismo ayer o mañana. Y a pesar de que somos carne y sangre, no debemos negarnos a nosotros mismos en cuanto a los elementos que nos conforman. Esto es, somos cuerpo. No podemos prescindir del cuerpo. Y la energía que es el alma, tampoco.

Y somos espíritu. No somos animalitos. Y tampoco debemos disponer nuestros sentidos para mermar la fe, sino que, por el contrario, incrementarla. Por eso vivimos por fe, no por los conductos físicos o los sentidos. No vivimos por esos sentidos. Vivimos por fe. No vivimos por vista.

No vivimos por oler algo o comer o degustar algo o escuchar o tocar. Recuerden, primera de tesa la licencia 523, lo vuelvo a repetir, y el mismo Dios de paz os santifique por completo. Y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado y repensible para la venía de nuestro Señor Jesucristo. Y aquí hay otro versículo. Segunda de Pedro 3.

Segunda de Pedro 3.

Segunda de Pedro 3. Y versículo 10. Último versículo.

Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grandes truendo y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas, puesto que todas estas cosas hagan de ser desechas. ¿Cómo no debéis vosotros andar en santa y peadosa manera de vivir? Todo el mundo físico va a ser quemado. Toda la tierra va a ser purificada.

En Apocalipsis 21.22 puede leer. Todo va a ser quemado, purificado como un casco. Para comenzar, entonces, una vida espiritual con Dios, Padre y el Cordero. Y hasta que lleguemos a ese momento, vivamos, entonces, de manera santa y de manera peadosa utilizando nuestros cinco sentidos al beneficio de nuestra fe, yendo traspasado nuestro ser a Palabra de Dios. La verdad. No vivamos por vista, no vivamos por olfato, por gusto, por oído, por tocar. Vivamos por fe y utilicemos, entonces, los sentidos en beneficio de nuestra fe. Buenas tardes a todos.

Pastor para la República Mexicana. Junto a su esposa y sus tres hijos, viven en la Ciudad de México. Sirve de tiempo completo a las congregaciones del país, y produce y administra contenido para los medios digitales de la iglesia.