El mundo parece vuelto un caos sumido en la injusticia y la violencia. Pero aún en ese estado, Dios mantiene el control ¡todo forma parte de su perfecto plan para engendrar una gran familia!
Cuando el pueblo de Israel se corrompió (tras el breve periodo de obediencia que siguió al recibir las Leyes de Dios), Moisés se vio forzado a hacer una pregunta muy profunda, que aún ahora debemos hacernos nosotros.
La Iglesia de Dios necesita tener un propósito central y particular que la cohesione y le de sentido. ¡Éste debe ser el mismo propósito que Dios tiene para la humanidad!