Seamos perseverantes en nuestro esfuerzo por desarrollar el carácter santo, justo y perfecto de Dios ¡Alcancemos el sueño de la vida eterna!
El proceso por el cual los cristianos debemos experimentar para poder ser perfeccionados por Dios para su futuro reino explicado en una analogía simple y práctica para el alma, cuerpo, espíritu humano y Espíritu Santo de Dios.