Cuando emprendemos un viaje a cualquier destino, nos preparamos aprendiendo sobre nuestro destino. Y esta vida es nuestra preparación a ese viaje al Reino de Dios.
Dios el Padre nos ha dado una oportunidad para participar en su maravilloso Reino venidero. ¡Podemos escapar de la muerte eterna!
Somos especial tesoro para Dios por lo que debemos amar y cumplir sus mandamientos para así alcanzar sus promesas.