Dios ha tenido distintas formas de hablar con su pueblo a lo largo del tiempo. Aunque ahora difícilmente veamos milagros como en el antiguo Israel, seguimos siendo parte de uno al ser llamados y perfeccionados para formar parte de su pueblo.
La labor que el Eterno se encuentra realizando en nosotros, requiere de nuestra disposición para ser moldeados y forjados hasta la perfección.
Dios ha puesto frente a nosotros su perfecto plan de salvación; nos ha dado el entendimiento suficiente para vislumbrar la grandeza de su misericordia y su amor por la humanidad. ¿Haremos caso a ello?
¿Cuál es el proceso de salvación personal que Dios tiene para usted?
La ceremonia del bautismo y la imposición de manos, nos abre una vía de comunicación directa con Dios a través de su Espíritu. ¡Hagamos uso de él para crecer espiritualmente, para ser lo que Dios espera de nosotros!