La Iglesia ha pasado un largo tránsito desde los tiempos de Jesucristo hasta la fecha. En este camino se ha topado con obstáculos de todo tipo que no han hecho sino revelar el temple y el crecimiento de sus miembros. De modo que si la Gran Tribulación será nuestra última prueba, ¿cuánta fuerza requeriremos para no perder nuestro enfoque?
El gradual cambio que el mundo sufre nos mantiene en un peligroso letargo, al no advertir los riesgosos tiempos en los que nos encontramos. ¡Mantengámonos alerta, usando los instrumentos espirituales que Dios nos ha provisto!