La Iglesia ha pasado un largo tránsito desde los tiempos de Jesucristo hasta la fecha. En este camino se ha topado con obstáculos de todo tipo que no han hecho sino revelar el temple y el crecimiento de sus miembros. De modo que si la Gran Tribulación será nuestra última prueba, ¿cuánta fuerza requeriremos para no perder nuestro enfoque?
Cuando el pueblo de Israel se corrompió (tras el breve periodo de obediencia que siguió al recibir las Leyes de Dios), Moisés se vio forzado a hacer una pregunta muy profunda, que aún ahora debemos hacernos nosotros.