Caleb, el personaje bíblico, es un gran ejemplo para nosotros: vivió en fe, con lealtad y obediencia a Dios, contagiando su entusiasmo y perseverancia a quienes le rodeaban. ¡Aprendamos a desarrollar su espíritu!
Soportar las pruebas, superarlas, aprender de ellas, es solo una pequeña parte de nuestro papel como aprendices de Cristo. ¡Necesitamos una actitud diferente, una fe viva!.
Dios, nuestro Padre, nos consuela a través de su Espíritu Santo en esos momentos en que creemos que no podemos superar nuestras aflicciones.