En el día de Trompetas, hay que recordar que si nos preparamos adecuadamente, podremos acceder al Reino de Dios como reyes y sacerdotes.
La fiesta de Trompetas marcaba, en tiempos del Antiguo Testamento, un antes y un después en cada año que pasaba. Asentaba el cambio entre el trabajo arduo de Sol a Sol y la espera paciente hacia la cosecha.