Las experiencias que conforman nuestra vida, tienen implicaciones de mayor alcance del que podemos ver a simple vista; como cristianos no vivimos por vivir, sino que buscamos crecer y dar frutos.
El llamamiento que Dios nos ha hecho, nos demanda obrar con rectitud para diferenciarnos del resto del mundo. ¡Aprendamos del único ejemplo que Dios nos ha dado! ¡Su hijo, nuestro Señor Jesucristo!