La sanación del ciego de nacimiento ilustra de manera maravillosa la ceguera espiritual, y sobre todo, es un hermoso ejemplo de cómo Jesús vino a dar luz al mundo.
La obsesión humana con lo sobrenatural ha tergiversado nuestra comprensión sobre lo que es un milagro. La Biblia los define perfectamente, y sobre todo, nos aclara su propósito y significado.