La Palabra de Dios tiene la capacidad de santificar a quienes creemos en ella, siempre y cuando atendamos a sus instrucciones y su propósito en nuestras vidas.
Hay grandes lecciones en el mentoreo de Pablo a Timoteo, pero también en la actitud y desarrollo espiritual de este segundo. Mensaje entregado el 2 de mayo de 2015.
La importancia de anhelar con mucha necesidad la palabra de Dios antes de recibirla, estudiarla y compartirla
El mundo de las supersticiones es el primer paso para quebrantar nuestra fe en Dios. Debemos aprender a confiar en nuestro Creador para obtener bendiciones.
Andemos como sabios, sensatos y entendidos en la voluntad de Dios para poder obedecerle según su llamado: “Salid de ella, pueblo mío”.
¿Cuáles son las guías bíblicas en que construimos el trabajo de Dios en la Iglesia? ¿Qué debemos creer y hacer para ser efectivos y así animar a toda la Iglesia en el cumplimiento de su misión de predicar el evangelio y preparar un pueblo?