Bramir por la obra de Dios

La importancia de anhelar con mucha necesidad la palabra de Dios antes de recibirla, estudiarla y compartirla

Transcripción

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¡Bienvenidos a todos!

Bueno, tenemos más de 650 conexiones alrededor del mundo donde quiera que estén ustedes. Queremos saludarles, darles la bienvenida. Le envío muchos saludos y son como 32 grados allá en la área de Los Ángeles, donde yo pastoreo en varias iglesias. Y quería pensar que el señor McCready dijo como nuestra nieta va a la misma congregación. Quería saludar a mi nieta Megan Luia hoy día. Quiero entrar ahora en el mensaje principal. Espero que sea un mensaje significativo para todos nosotros. Quisiera comenzar compartiendo una historia con ustedes. Es bueno que solo es una historia, pero había un joven que quería ser bautizado. Fue a un ministro anciano y le dijo, señor, ¿me puedes guiarme para bautizarme? Y le dijo, claro que sí. Acompáñame. Se entraron en el agua, donde ya estaban suficientemente profundos para poder sumergirlo. Y el anciano ministro dijo, ¿estás listo para bajar en las aguas? Y el joven dijo, sí, estoy listo. Y el antiguo ministro, en un momento dado, tomó al joven lo agarró y lo metió bajo el agua. Y lo mantuvo bajo el agua. Ahora, no quiero que se asusten por esto. Es una historia. Esto empezaron a surgir burbujas. No es una buena noticia por eso. Y por fin tomó al joven. Y el joven dijo, ¿de qué se trató todo esto? Y le dijo el anciano ministro, es la primera lección. Cuando quieres acercarte a Dios y experimentar a Dios, tanto como querer respirar, entonces regresa. Porque solo entonces te puedo guiar. Cuando tú regreses, te voy a dar tu segunda lección. Y que esto nos lleva a la historia de hoy día.

Diciembre nos reunimos el concierto de ancianos en un seminario. Estuvimos ayunando antes y queríamos saber la dirección que Dios quiere dirigirnos. Y empezamos a conversar unos con nosotros y compartimos nuestras experiencias. Y se redujo a esta frase. Todos nosotros, ministros y miembros, especialmente ministros que apliquen 1º al Timoteo 5, 17, que debemos estar laborando en la palabra de Dios. Pero antes de que podemos laborar en la palabra de Dios, seamos ministros o miembros, no importa quiénes somos, somos todos cristianos y discípulos de Jesucristo. Hemos sido llamados del Padre, y primero que nada, somos el pueblo del Libro. No basta tener un Libro en un estante, sino queremos ese Libro en nuestro corazón. Y sus leyes escritas en nuestros corazones. Y por eso de nada sirven de laborar en la palabra y tomar esa escritura en la Biblia. Si no entendemos lo precioso que es esa palabra de Dios.

Y es más preciosa que el aliento que respiramos, el aire que respiramos. Necesitamos hacerle una prioridad para mantenernos en la palabra. Y francamente necesitamos colocar nuestros corazones ahí para que Dios opere. Pero antes de que uno empieza a laborar en la palabra, tenemos que entender lo precioso que es esa palabra. Como ese joven que salió del agua, vamos a tomar unos alientos aquí, un aliento, tomar aire para entender esto. La importancia de su palabra.

Hacemos a Salmos 42, Salmo 42, versículos 1 y 2. Y entendamos lo que Dios quiere que aprendamos. Salmo 42, versículo 1. Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. Cuando vendré y me presentaré delante de Dios. Para entender este libro de los Salmos, hay que saber de dónde provino, cuándo fue escrito.

Estamos tratando con la geografía y todo lo que tiene que ver con el medio oriente, que en los tiempos de medio oriente, parece como en California hoy día. Estamos en el cuarto año de sequía y saber lo precioso que es el agua. Y tenemos que reconocer que uno puede prescindir de muchas cosas en la vida, pero sin el agua nadie puede hacer nada. Uno necesita ese agua. Y por eso dice, como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por mí, oh Dios, el alma mía.

Un siervo puede tener muchas cosas, puede tener ese tipo de sombra, puede tener el pasto, pero si no tiene agua, no tiene nada. Cuando dice que mi alma tiene sed por esa agua. Vamos a ver unas cuantas definiciones de lo que significa bramar. Lo que es replicaciones. Quiero preguntar si es ahí donde está nuestro corazón. Y estamos dedicándonos a ello. Definición significa ansiar, anhelar, buscar, sentir salvullido, desearlo más que todo. ¿Cuáles son esas explicaciones? Encaja con lo que uno siente por la palabra de Dios. Si no encaja por eso, yo no estoy aquí para sancionarlo ni avergonzarlo.

Yo soy un cristiano sencillo y en el mundo que yo vivo y en mi vida y mi esposa y en su vida, yo sé donde necesitamos saber, donde debemos ir, que Dios está hablando con nosotros, está hablando su Iglesia hoy día, está hablando del pueblo, del libro, hoy día, que necesitamos tener esa fervencia.

Por eso significa el título, bramar por la palabra de Dios. ¿Qué es el título de este mensaje? ¿Qué importante es ese concepto? Nuestra vida espiritual, nuestro bienestar espiritual, nuestra habilidad para glorificar a Dios en palabra y pensamientos y hechos y ser sus testigos para ser llamados para eso. Todo tiene que ver con este tema.

¿Qué tanto bramamos por la palabra de Dios? Pero, antes de seguir adelante, vamos a hablar del mundo en que nosotros vivimos en esta aldea global que se está hablando más y más chico. Vamos a hablar un poco de eso. Nuestro mundo y esa cultura prevaleciente es muy exigente en nuestro mundo. Es una situación singular que el mundo está ampliándose con tanta tecnología, aunque esté creciendo tanto nuestras vidas personales se está exigiendo más y más, como nunca antes. Cualquiera que tiene uno de estos teléfonos inteligentes en esa información, en ese teléfono inteligente, dice que tiene más información que en todas las bibliotecas de Pérgamo y Alejandría.

Y está en su bolsillo hoy día. Todos estos hechos, toda esa información disponible para cada uno de nosotros. Es increíble. ¿Qué hacemos con todos esos datos? ¿Estamos manejando esa información o la información no está controlando a nosotros? De la misma manera, debemos reconocer que en el transcurso de un día o de una semana, debido al milagro de la tecnología, debemos reconocer que hay más personas que están tocando en la puerta de su corazón o en su mente, que sus abuelos tuvieron en un solo día o donde vivían en las granjas o en cualquier lugar que estaban viviendo, para reconocer el volumen de información que está llegando en nuestras mentes todos los días.

Cuando yo viajo aquí a Cincinnati, interesante ver al aeropuerto y ver cómo se están comunicando hoy día. Vemos familias trabajando, pero hoy día las familias están todas con sus teléfonos celulares inteligentes.

Y dice que ni siquiera están hablando, están usando los textos del teléfono para hablar. Uno piensa que está a través del aeropuerto, piensa que es como si está en un lugar religioso, porque las personas están todas moviendo sus manos todos alachados con la cabeza mirando a sus celulares. Nos reímos, pero sabemos que algo está sucediendo en el mundo que nos rodea, que está cambiando en nuestra sociedad. Quisiera compartir una historia del libro que se llama Aprendan a respirar. A mi me parece muy importante que la historia de Jim Minden, Pajinas 80 y 81, pueda ser un poco personal para nosotros, incluyéndome a mí. Dice, aquí tengo la historia. Dice, hace unos años atrás estaba en una reunión intenso, que no tenía interrupción. El líder nos estaba pidiendo que apagáramos nuestros celulares. Todo lo hicimos menos una persona, una mujer ejecutiva, que empezó a quejarse que necesitaba aprender su celular, pero que lo iba a mantener en la vibración. Empezamos a ver cómo el líder insistió que ella apagara su celular. Ella dijo, no, ¿cómo? Tiene que estar bromeando conmigo. Estaba nerviosa. Yo siempre he prendido este celular. Déjame dejarlo en el modo de vibración.

Uno piensa que le hubiera preguntado que deseredaba a su primogénito. Era una persona profesional, pero cada uno tiene su punto débil. Dice que en su libro de Jim era el helado. Para ella era su celular. Estaba angustiada con el hecho de apagar su teléfono. Hoy día ella no está sola. Esos teléfonos inteligentes son el cordón umbilical que conecta a la sociedad. La gente casi no puede imaginar su vida sin un celular. Y vemos lo que está sucediendo en nuestro mundo, en nuestra sociedad.

Y lo que estoy compartiendo con ustedes, por favor, entiendan. No queremos ser antitecnología. La tecnología que está disponible hoy día es un instrumento. Y lo podemos usar como una herramienta increíble para conectarnos a reír el mundo con nuestros hermanos hoy día. Y con el mensaje de señor Cubic para predicar el Evangelio, para comunicar, para compartir con personas que están aisladas. O puede ser una arma y puede ser algo negativo. Depende de cómo se usa. Sin embargo, debemos entender aquí lo importante que hemos sido llamados a un mundo que está activo 24 horas al día. Pero depende de qué tipo de mundo de 24 horas al día estamos conectados.

¿Es por los caminos de este mundo? O es la palabra de Dios, porque lo que Dios quiere, quiere que estemos nosotros. Estemos en un mundo de 24 horas al día ocupado. Quiero mencionarles algo en el son de broma de Apocalipsis 3, 19 y medio. Quiero que me escuchen. Dice a los elegidos en Cristo del siglo XXI. Esto digo lo que eres santo y conozco tus obras. Dice que me conoces y amas mi nombre y amas mis caminos, aunque en este mundo que nos rodea nos niega, me niega.

Sin embargo, tengo esto contra ti, que me dices que me amas, pero evitas tomar mi palabra de vida. Aún así, abran sus ojos. Aún así, abran sus corazones a mi palabra. Y yo seré su Dios y será mi pueblo. Y los días bendecidos serán para ahora y para el futuro. Esa es el deseo de Dios. Por eso es que hemos sido creados para adorarlo y glorificarlo en nuestras palabras, pensamientos y hechos.

Y sólo lo podemos hacer. Estar en una existencia de 24 horas al día. Es nuestro teléfono móviles espirituales, que nunca paguemos ese teléfono espiritual de su palabra. Igual que hoy día se conectan con la tecnología física, nosotros necesitamos tener esa tecnología espiritual de su palabra. Noten aquí en Juan 17, el siglo XIV. Si uno dice que esto todo nos rodea, porque Cristo no nos saca del mundo. Pero noten las últimas palabras de Cristo en la noche que fue traicionado en Juan 1714.

Dice, yo le sé dado mi palabra y el mundo. Dice, yo le sé dado tu palabra y el mundo lo saboreció porque no son del mundo. Dice, yo le sé dado tu palabra. Dice, versículo 16. No ruego que le quites del mundo, sino que los guardes del mundo. No son del mundo, versículo 16, como tampoco yo soy del mundo. Santíficalos en tu palabra. Tu palabra es verdad. Por eso Dios no nos va a hacer como en la película, sino que nos va a dar a las estrellas que nos van a transportar a otro mundo.

Vamos a seguir en este mundo. Debemos tomar de esa palabra y alimentarnos. Vamos a hablar de eso un momento, porque en Jesucristo la cabeza viviente es nuestro ejemplo y nuestro modelo que Dios el Padre nos ha entregado. ¿Cómo era por momento? ¿Cómo era Él? Y recuerden que en esos momentos de la tentación en el desierto como el engañador vino y trató de triunfar sobre Él... ¿Qué Cristo dijo? Dice, tal como está escrito. Tal como está escrito. Es escrito lo siguiente. ¿Crees que lo que está escrito si nunca abrimos la palabra de Dios y tomamos y bebemos de ese mensaje?

Cuando pensamos en Jesús de Nazaret, su primer idioma era la Escritura, era la Biblia. Es lo que enseñó al pueblo. Así conversaba con ellos. ¿Puedo hacer un repaso rápido en el libro de Mateo? No puedo elaborar esto por el falte de tiempo, pero si enfocas en el libro de Mateo, él empieza citando la Escritura.

La primera tres veces que es registrado, está citando Escrituras. Está también mencionando Escrituras. Y vuelve más tarde a citar Escrituras. Era parte de su vida que lo llenaba. Sus últimas palabras estaban citando los Salmos en tus manos, encomiendo mi espíritu. Pero no enfrentó nunca un desafío o tentación sin usar la Escritura para defenderse. Pero él tomó su tiempo para ello. Quiero preguntarles. ¿Has escuchado de lo que significa ese OC? Dice que es la velocidad de Cristo. Haciendo la traducción, la velocidad de Cristo. Cristo nunca aceleró su paso más de cuatro o cinco kilómetros por hora.

¿Cuánto pudo Él absorber mientras que andaba? No quiero que ustedes tomen el autopista en cinco o seis kilómetros por hora. Lo estoy visando como un ejemplo para nosotros para detenernos, para establecer prioridades y enfocar en la palabra de Dios. ¿Qué sucede cuando uno anda en unos cinco o seis kilómetros por hora? Él podía verse como un...

Él podía ver movido mucho más rápido. Él era el creador de todo. Pero mientras que estuvo en la tierra, Él absorbió esa vida con el trasfondo de la palabra de Dios. En Mateo 6, Mateo capítulo 6, empezando aquí, en Mateo 6, dice, verse siglo 28, y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Dice, acá, verse siglo 26, mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta.

¿No valéis vosotros mucho más que ellas? La gente se preocupa por tantas cosas y no toma en cuenta la ayuda de Dios. La gente piensa que nadie me toma en cuenta, que nadie se comunica conmigo a través del Internet. Dice, no, debemos preocuparnos. Siguiendo dice, verse siglo 28, y se considera los lírios del campo, como crecen, no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aún Salomón con todo su gloria se vistió así como uno de ellos.

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe. No os afanéis, pues, diciendo que comeremos o que beberemos o que vestiremos, porque los sentiles buscan todas estas cosas, pero nuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

Quiero animar los hermanos, que como cristianos y como una persona de la palabra de Dios, para que encuentren el tiempo, háganse el tiempo. Detengan más a su tiempo. Yo estoy hablando a mí mismo. Detengan más su tiempo. Y si no pueden desacelerar el mundo, tienen que detenirse y bajarse de todo ese tren. Juan capítulo 15 tiene esta escritura. Ellos no tenían teléfonos inteligentes, pero tenían granjeros inteligentes. Noten, en Juan 15 habían viñedos a través de toda Galilea. Y a través de Galilea y Judea usó una analogía que todos entenderían ese entonces. En versículo 1, yo soy la vid verdadera y mi Padre es el abrador. Él tomó lo que Dios había descrito a Israel como esabín. Dios es el granjero. Dice todo pán panón que en mí no lleva fruto. Lo quitará y todo aquel que lleva fruto lo limpiará para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado, la palabra, el mensaje. Manténganse y se conectense conmigo. Estar en ese mundo de 24 horas al día. Dice como el pán panón no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanecen la vida. No es así. No es así. Yo soy la vid. Vosotros los pán panos. El que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto. Porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece será echado fuera como pán panón. Y los recogen y los echan en el fuego y arden. Hay dos cosas que mantienen en un viñedo. Nosotros vivimos alrededor de viñedos. Hay dos tipos de pán panos o ramas. Algunas tienen hojas y se ven brillantes y verdes y bonitas. Pero no son lo que producen algo. Uno puede ser el pueblo del libro, que se llaman cristianos. Y se ven brillantes y verdes y son bonitos para ver. Pero ellos, igual que otros, piensan que se va a manejar. Pero él no está en el negocio de las hojas brillantes, sino en los frutos.

Y quiere que provocamos mucho fruto. No tiene lo que dice más adelante. Y él dice, versículo 7, si permanece en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedí todo lo que queréis, y yo será hecho. Lo que es muy importante en todo esto, y podemos estudiarlo, cabe que vamos a la iglesia, cabe que se escucha el mensaje. No es el fin, sino el comienzo de su estudio personal. Y la palabra tiene que permanecer. Aquí, en estos ocho versículos, se mencionan ocho veces, Dios quiere que mantengamos esa conexión 24 horas al día. Que estemos constantemente conectados con él. ¿Por qué? Porque Dios no sólo quiere a su hijo, querido Cristo, hacer su número uno en la lista, pero quiere que sea el centro de todo en la lista. Número uno, dos, tres, cuatro. Queremos beber de esas alabras vivientes, porque necesitamos como existen, tal como el siervo, el venado, brama por las aguas. Así debe nuestro alma desear y tener sed de Dios. Y se que debemos permanecer en la palabra. En Juan capítulo ocho ahora, hacemos a Juan capítulo ocho.

Noten lo que dice. Aquí nos habla... Habló a los judíos que hablaban con él. Considerando en Juan capítulo ocho que dice que el siglo 32 dice, y conoceréis la verdad y la verdad, os hará libres. Eso nos va a librar del pecado. Nos liberará de el temor. Nos liberará de ese yo para poder servir a los demás. Es entonces que podemos ser discípulos de Cristo. Eso es, sí permanecemos en su palabra. Como dice aquí, versió 31. Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos. En la iglesia hemos sido encomendados para trabajar en la palabra de Dios. Igual que Jacob luchó con el mensajero de Dios. Jacob, que toda su vida reconoció que había una bendición que Dios quería entregarle, pero lo quería a su manera. Era tomar esas verduras. Siempre estaba buscando conseguir eso por su cuenta. Dios tenía una bendición, pero Él lo quería hacer a su manera. Tenemos cristianos hoy día que Dios sabe que tiene una bendición para ellos, pero queremos hacerlo a nuestra manera. Dice que no hay ningún sustituto para tener tiempo y las palabras de vida y tomando esas palabras de vida, porque así va a funcionar. Es interesante que vaya a decir, eres mi discípulo. Dice aquí el comentarista. Dice aquí un comentarista en Juan 8.31. Dijo entonces a los judíos que habían creído en él. Si vosotros permanecéis en mi palabra, ¿cuándo empieza a creer en él? El discípulo comienza con la creer en la palabra de Dios y ese amor que Dios tiene. Es la naturaleza del pecado. Empezamos a volver y volcar nuestras vidas hacia Dios. Tal creencia en él y esa confianza en él significa que al final no va a tomar una decisión sin considerar la palabra de Dios. Uno se mantiene conectado en ese mundo de 24 horas al día. El 3.2. Tal discipulado nunca termina. La palabra tetes en griego significa un aprendiz que tiene un sentido progresivo, que nunca termina esa enseñanza, ese aprendizaje. Por eso, si no estamos leyendo la palabra de Dios, si nuestras mentes están apagadas o nuestros corazones se han apagado, ¿entonces qué sucede cuando no leemos la palabra de Dios? El discipulado termina. Ese discipulo que desea es hacer y hambre de la palabra. No es sólo para satisfacción intelectual, sino está buscando para servir y honrar a Dios, buscando cumplir con su voluntad. Déjeme hablar en forma clara. Muchas veces hay en nuestra cultura que hemos estimulado nuestros cerebros y lo hemos llenado de hechos sin permitir que Dios molde y que circuncie nuestros corazones. Esa circuncisión sin manos humanas. Que estamos enfocados en su palabra. El cerebro nunca transformará el corazón, pero el corazón puede transformar nuestros pensamientos. ¿Cómo enfocamos y nos acercamos a Dios a nuestro próximo y a nosotros mismos? Más que nunca nuestro testimonio al mundo y a uno al otro es completamente dependiente en cómo navegamos nuestros corazones entre nosotros. Si he notado en el pasado, nuestros cerebros a veces no funcionan muy bien en ese sentido. Estamos a ser personas del corazón. Y solamente podemos tener el corazón de Dios si estamos conectados en este mundo, que está activo 24 horas al día, 7 días a la semana. Pero tenemos que estar constantemente conectados con la presociad de su palabra. Voy a empezar ahora a concluir, y quiero decirles esto. Es reconocer que lo que amamos y lo que valoramos vamos a encontrar tiempo para hacerlo. Una pregunta que quiero preguntarles, porque cualquier tipo de predicación tiene que ver con tocar los corazones.

Si todo esto es así, ¿por qué permitimos en este siglo XXI muchas veces lo urgente a ocupar lo más importante? Dicen al señor Weber, usted no entiende todo lo que tengo que hacer. Dice, él entiende, yo entiendo. No tenemos excusa para compenetrarnos en la palabra de Dios. Y solamente estoy citando escrituras y la importancia de la palabra de Dios en este mundo de 24 horas que sigue girando. Espero que eso ayudará y cambiará sus modos. Yo como ministro trato con mucha persona enferma, tenemos miembros que de familia estamos tratando. ¿Has notado algo que es solo cuando el médico diagnostica alguna enfermedad que ahí empieza uno a comer en forma de vida? ¿Qué empieza a controlar su dieta? Es solo cuando hay algo que lo asuste suficiente, que empieza a comerse la zanoria y el brócoli y todo lo otro que es sano. Dios no quiere que lleguemos a ese punto, hermanos. Él nos ha dado la revelación más grande y la historia de amor más grande, y ustedes son parte igual de muchas personas que todavía no han existido para ser parte de una familia con Dios Padre Jesucristo. Bueno, dice el señor Weber, no sé. En Mateo 7.7. Mateo 7.7. Mateo 7.7. Mateo 7.7. Quizá uno nunca tenió esa sed, nunca abramado por la palabra de Dios. Dice, pero antes sí había, pero ahora no. Necesita vivir uno en el presente y hacia dónde uno se dirige. Uno le pregunta a Dios que le dé un amor y un deseo y una pasión y un sentimiento y una ansiedad y una picazón por la palabra de Dios. Dice, no sé si puedo hacer eso. He estado tan lejos de la lectura de la Biblia. Esta palabra preciosa, Dios quiere que uno regrese, igual que lo hizo con la antigua Israel o el Israel de hoy, hoy día. Y se volveó a mí, dice Dios. Quizá uno sea desviado o vagado en su mundo de 24 horas sin terminar. Dios dice que está en la puerta y dice, todo lo que tiene que hacer es pedir. Y también, mi hijo, que tuvieran vida y que la tuvieran en abundancia. Juan 10.10. Este libro es vida. Es del Espíritu de Dios, que es vida. Tiene luz, tiene vida, tiene amor. Es tener lo que Dios quiere hacer con cada uno de nosotros por la eternidad. Y se descuida a su riesgo, a su mismo riesgo. Por eso, tómenlo, póngalo en su corazón, víbalo. No lo saque de su vida. Y diga, gracias Dios, gracias que vó ser un discípulo, que gracias que vó tomar de tu palabra. Y permite a mí hacer como ese siervo o venado que brama por esas aguas. Y gracias, Padre, por darme esto. El don de tu palabra recuerda, recuerden ministros, recuerden miembros. Antes de trabajar en la obra, antes de luchar con la palabra y compartir la palabra con otros en la iglesia o en nuestro mundo que nos rodea. Primero, tenemos que ser sedientos, ansiarlo, abrirlo y que Dios hable con nosotros en palabra de forma que son increíbles. Y así poder responder.

Robin Webber was born in Chicago, Illinois, in 1951, but has lived most of his life in California. He has been a part of the Church of God community since 1963. He attended Ambassador College in Pasadena from 1969-1973. He majored in theology and history.

Mr. Webber's interest remains in the study of history, socio-economics and literature. Over the years, he has offered his services to museums as a docent to share his enthusiasm and passions regarding these areas of expertise.

When time permits, he loves to go mountain biking on nearby ranch land and meet his wife as she hikes toward him.