¿Qué grasa de “animales limpios” no debe comerse?
Descubra la distinción bíblica entre las grasas animales aceptables y las prohibidas, y cómo entender esta diferencia puede ayudarnos a tomar buenas decisiones en cuanto a nuestra dieta y salud.
¿Qué dice realmente la Biblia sobre la grasa en las ofrendas sacrificiales? ¿Tiene esto alguna importancia hoy en día? Al examinar Levítico y las escrituras relacionadas con este tema, descubrimos distinciones importantes entre los tipos de grasa, su simbolismo espiritual y su relevancia para nuestras decisiones alimentarias como cristianos.
La grasa en la ofrenda de paz
En Levítico 3:3-4, Dios dio instrucciones para la ofrenda de paz: “Luego ofrecerá del sacrificio de paz, como ofrenda encendida al Eterno, la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas, y los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura que está sobre el hígado”.
Cuando los israelitas presentaban una ofrenda de paz, ciertas partes del animal debían quemarse en el altar. Esto incluía la grasa que cubre los órganos internos y la que está sobre ellos, los dos riñones y la grasa que los rodea, y también la que cubre el hígado.
La grasa bíblicamente prohibida: jelev
La grasa que rodea los órganos internos (jelev en hebreo) se quema en el sacrificio y está prohibido comerla. En el versículo 4 se describe específicamente la grosura del hígado. En las traducciones más antiguas de la Biblia (como la Reina-Valera Antigua y la Biblia del Jubileo) esta parte se llama redaño, pero en traducciones más modernas se describe como la grosura adherida al hígado, lóbulo del hígado, o el tejido graso que cubre a este.
Estos órganos y la grasa que los rodea desempeñan un papel clave en la filtración de toxinas y el almacenamiento de sustancias nocivas en el cuerpo. Dios creó estos órganos con este propósito específico, razón por la cual prohibió su consumo. La grasa jelev que rodea los riñones y el hígado nunca fue consumida por los sacerdotes levíticos, quienes tampoco comían los riñones. Por lo tanto, es seguro concluir que Dios tampoco quiere que nosotros comamos estas partes del animal.
No toda la grasa rodea los órganos internos
Es importante entender que la grasa jelev, que cubre las entrañas y se halla sobre estas, es la grasa prohibida en la Biblia. Esto es distinto de la grasa común que se encuentra mezclada dentro de la carne de ganado alimentado naturalmente y engordado como Dios lo dispuso. A esta carne se le llama generalmente carne veteada o entreverada.
Incluso cuando se establezca el Reino de Dios, habrá carne deliciosa y tierna con grasa entreverada para el consumo: “Y el Eterno de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados” (Isaías 25:6).
Los judíos ortodoxos usan una variación del término hebreo bíblico shuman para referirse a la carne con grasa en su interior. La grasa shuman es aceptable para el consumo, mientras que la grasa jelev está estrictamente prohibida para cualquier persona, trátese de sacerdotes u otros.
De hecho, una vez que los israelitas se asentaron en la Tierra Prometida, la prohibición de la grasa jelev se hizo aún más clara: esta grasa no podía comerse bajo ninguna circunstancia, incluso si el animal no había sido sacrificado.
Como Dios dijo a Moisés: “Habla a los hijos de Israel, diciendo: Ninguna grosura [jelev] de buey ni de cordero ni de cabra comeréis. La grosura [jelev] de animal muerto, y la grosura [jelev] del que fue despedazado por fieras, se dispondrá para cualquier otro uso, mas no la comeréis. Porque cualquiera que comiere grosura [jelev] de animal, del cual se ofrece al Eterno ofrenda encendida, la persona que lo comiere será cortada de entre su pueblo” (Levítico 7:23-25).
Una visión equilibrada
En Levítico 3:17, Dios da una instrucción importante: “Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura [jelev] ni ninguna sangre comeréis”. La ley sobre comer grasa y sangre no solo se aplica a los sacrificios, sino que es una norma permanente.
1. La grasa jelev (aquella que rodea los órganos) no debe ser consumida por las personas, sino que debe quemarse en el sacrificio. 2. La grasa shuman (la grasa común que se encuentra mezclada dentro de la carne y no separada de ella) puede ser consumida.
La Biblia ofrece una visión equilibrada: si bien prohíbe el consumo de ciertas grasas en el contexto de los sacrificios, también reconoce que se puede disfrutar de alimentos exquisitos durante ocasiones especiales y fiestas, donde comer “porciones grasas” (que pueden incluir cosas como carne veteada) se permite como expresión de acción de gracias a Dios (Nehemías 8:10).
En el Nuevo Testamento se nos recuerda que, como cristianos, debemos honrar a Dios con nuestros cuerpos tomando decisiones sabias sobre la alimentación y la salud, y asegurándonos de que nuestro estilo de vida refleje el compromiso que hemos hecho con él. Como en todo, el principio básico es claro: nuestras decisiones, ya sean relacionadas con la comida o cualquier otra área de la vida, deben honrar a Dios alineándose con su santidad y mostrando respeto por su voluntad en cada aspecto de nuestras vidas (Colosenses 3:17).
¿Con qué grasa se hace normalmente el sebo de res?
Aunque la mayoría de los restaurantes todavía usan aceite vegetal para cocinar y freír, unos cuantos han cambiado al sebo de res para cocinar o freír ciertos alimentos. La mayor parte del sebo de res se elabora con grasa jelev, o grasa dura (la que rodea los órganos internos y cuyo consumo la Biblia prohíbe), que se distingue por su pureza y alto punto de fusión. La grasa shuman (que se encuentra mezclada dentro de la carne) también puede convertirse en sebo, pero generalmente no es tan común ni tan deseable para este propósito en comparación con la grasa jelev.
La grasa jelev tiende a producir un sebo de res más denso y sabroso para cocinar, freír y otros usos. El sebo de res típicamente se elabora a partir de grasa jelev, particularmente el sebo duro (grasa firme alrededor de los lomos y riñones), aunque también puede hacerse de grasa shuman, pero esto es menos común.
Los aceites vegetales, el aceite de coco y el aceite de aguacate se han vuelto ampliamente utilizados para cocinar, freír, asar o saltear. Estas instrucciones bíblicas en cuanto a la grasa animal y el sebo de res pueden servirnos de pauta al decidir qué grasas son bíblicamente aptas para el consumo. EC