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Herramientas para el crecimiento espiritual: Capítulo 1 - El privilegio y poder de la oración

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Herramientas para el crecimiento espiritual

Capítulo 1 - El privilegio y poder de la oración

«¡Danos una llamada de vez en cuando!” ¿Le suena familiar? Quizás lo haya escuchado de sus padres. Ellos desean oír de sus hijos, porque los aman. Dios desea oír de sus hijos por la misma razón: porque nos ama.

¿Qué es la oración? Es hablarle a nuestro Creador y conversar con él. Todos pueden y  deben  hacerlo. ¡Es impresionante y muy inspirador el hecho de que él escuche nuestras oraciones, esté interesado en ellas y las conteste! La oración es eficaz; en otras palabras, la oración de quienes responden a Dios sinceramente produce  resultados.

¡Llame a casa! Dios nunca duerme ni está demasiado ocupado para escucharnos. Nunca hay mala conexión o un mal momento. Jamás recibirá una señal de ocupado, un correo de voz, ni lo dejarán en espera. Tiene minutos –e incluso horas– ilimitados, por lo tanto, ¡no hay excusas!

El hombre más poderoso de la historia

A pesar de que Jesucristo fue Dios en la carne (Juan 1:1-5 Juan 1:1-5 1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
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; 14), él conocía la importancia de orar a nuestro Padre celestial. La Biblia nos da muchos ejemplos de cuando Jesús oró fervientemente a su Padre, no solo para alabarlo sino también para pedirle ayuda. Jesús claramente sabía que el Dios del cielo era la fuente suprema de éxito en toda labor.

Si Jesús necesitaba la ayuda de su Padre celestial, ¡cuánto más la necesitamos nosotros! Y tenemos además muchos otros ejemplos. A través de la historia, todos los que han formado parte del pueblo de Dios y se han dedicado a él han sido fieles en cuanto a la oración.

Los discípulos de Dios se percataron desde un principio de la fuente de poder de su maestro. Ellos le dijeron: “Señor, enséñanos a orar” (Lucas 11:1 Lucas 11:1Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
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). ¿Le gustaría aprender las enseñanzas de Cristo en cuanto a la oración? Probablemente las tiene en su casa: están dispersas a lo largo de toda la Biblia.

Toda persona puede comenzar a orar, incluso antes de haber aprendido lo más básico acerca de la oración. Dios oye y aprecia hasta las oraciones más simples. Jesús fue claro: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7 Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
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).

Pero Dios desea que nosotros  crezcamos  en el entendimiento y la aplicación de la oración. Tal como sucede al aprender un nuevo pasatiempo, deporte o actividad, la satisfacción y las recompensas aumentan con un mayor conocimiento y destreza. Por tanto, es invaluable leer y comprender las enseñanzas bíblicas en cuanto a la oración.

Háblele a Dios tal como si fuera su padre

Cuando sus discípulos le dijeron “enséñanos a orar”, Jesús comenzó su lección sobre la oración dándoles un breve bosquejo con algunos de los elementos más importantes que debemos incluir en nuestra oración diaria. Conocida como “el padrenuestro”, la instrucción de Jesús se encuentra en Lucas 11:2-4 Lucas 11:2-4 2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
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y Mateo 6:9-13 Mateo 6:9-13 9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
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.

Note que Jesús sugirió que la manera más frecuente en la que debemos referirnos a Dios debe ser: “Padre nuestro que estás en los cielos”. Nosotros podemos y debemos tener varios tipos de relación con Dios, las que son reveladas por títulos   como: el Consolador, Creador, Salvador, Padre, y otros que se encuentran en las Escrituras. Pero la relación más importante es la que podemos tener con él es la de padre e hijo— un Padre amoroso y perfecto.

Todos los seres humanos pueden y deben pensar en Dios como su Padre, ya que él es su Creador, y a medida que su relación con él se vuelve más cercana, esa relación de padre e hijo crece y alcanza niveles más profundos e íntimos.

¿Cómo debemos hablarle a Dios, entonces? Él desea que acudamos ante su presencia tal como ante un padre amado. Debemos sentirnos confiados, seguros, comprendidos, apreciados y queridos cuando nos presentamos ante él. Cuando hablamos con nuestros padres físicos, no somos repetitivos ni recitamos un guion, no utilizamos un tono meloso, antinatural y monótono, ni un lenguaje arcaico en la creencia de que suena más religioso. Nada de esto es necesario para Dios.

Nuestro Padre celestial aprecia nuestras oraciones cuando son ofrecidas con absoluta honestidad y sinceridad, aunque incluyan quejas respetuosas. Las oraciones en el libro de Salmos ciertamente muestran una gran honestidad.

Cuando la gente ora con palabras hermosas mientras piensa y actúa de manera contradictoria, aparentemente no se da cuenta de que Dios puede leer la mente. Cuando utilizamos nuestra lengua y “bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres”, nuestra oración es considerada hipocresía (Santiago 3:9-12 Santiago 3:9-12 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.
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, 17; vea también Mateo 7:21-23 Mateo 7:21-23 21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
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).

Imaginar a Dios es relativamente fácil para aquellos que han tenido o tienen un padre terrenal amoroso y atento. Por otro lado, esto es mucho más difícil (especialmente al comienzo) para alguien cuya experiencia ha sido la de tener un padre frío, poco comunicativo, abusivo o ausente.

Tal persona debe hacer un gran esfuerzo para aprender cómo es un padre ideal y grabar esa imagen en su mente. Algunas de las alentadoras descripciones de Dios como nuestro Padre celestial se encuentran en Mateo 7:9-11 Mateo 7:9-11 9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
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, Juan 3:16-17 Juan 3:16-17 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
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, Santiago 1:5 Santiago 1:5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
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, 17, 1ra Juan 4:8-19 1ra Juan 4:8-19 8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
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, Salmos 103, y Lucas 15:11-32 Lucas 15:11-32 11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. 25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. 28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. 29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. 31 El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
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(el padre en la parábola del hijo pródigo).

La importancia de las relaciones humanas en nuestra vida

De todas las criaturas de Dios, los seres humanos tienen el privilegio único y extraordinario de haber sido creados a su imagen (Génesis 1:26-27 Génesis 1:26-27 26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
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). El mayor beneficio de esto es que podemos tener una relación personal con Dios.

A través de su Palabra, Dios destaca una y otra vez la importancia de tener buenas relaciones. De hecho, Jesús dijo que los dos grandes mandamientos son  amar a Dios amar a nuestro prójimo  (Mateo 22:35-40 Mateo 22:35-40 35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
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).

Desde el momento en que nos creó, Dios ha hecho muchas cosas para iniciar una relación con nosotros. Depende de nosotros si queremos responderle y mostrar iniciativa para cultivar esa relación mediante una buena comunicación. Santiago 4:8 Santiago 4:8Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
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nos dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”. Nuestras oraciones nos mantienen conectados a Dios. (Capítulos posteriores de este estudio cubrirán el estudio bíblico, la meditación y el ayuno, y cómo ellos nos ayudan a acercarnos a Dios y a permanecer cerca de él).

Jesús les dijo a sus discípulos: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5 Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
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). Aquí, Jesús explicó un factor crucial en una verdadera amistad — el valor de  una comunicación continua, abierta y sincera.  Un verdadero amigo es alguien con quien usted habla abierta y regularmente.

Dios es el Gran Comunicador y, como tal, él registra en la Biblia su revelación de todo lo que necesitamos saber acerca de su plan para nuestras vidas. Su Palabra nos entrega su visión del mundo y es el marco de referencia para tener una verdadera perspectiva de la vida pasada, presente y futura. Además, él se comunica con nosotros y nos guía de diversas maneras: por medio de su Espíritu Santo, su Iglesia, otros individuos, y circunstancias y experiencias que él establece.

Pero una buena relación depende de una  comunicación de ambas partes — un diálogo.  La oración y el estudio de la Biblia van de la mano, junto con la meditación y la introspección en cuanto a cómo aplicar las enseñanzas de Dios en nuestras propias vidas. Cada uno de nosotros debe preguntarse: ¿Qué tan buen amigo de Dios soy? ¿Qué tan buen hijo de Dios soy? ¡Llame a casa a diario!

Sin la oración, la vida es precaria

Los seres humanos, físicos y frágiles, son sumamente vulnerables ante los innumerables peligros físicos, mentales y espirituales. El mayor peligro proviene de nuestro mayor enemigo, Satanás el diablo, “quien como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1ra Pedro 5:8 1ra Pedro 5:8Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
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).

Efesios 6:10-20 Efesios 6:10-20 10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, 20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.
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explica cuánto necesitamos a un escudo espiritual para que podamos “apagar todos los dardos de fuego del maligno” (v. 16). ¿Por qué enfrentar las batallas de la vida sin armadura? Si no oramos, nos convertimos en presas de este despiadado depredador.

Somos muy insensatos si tratamos de enfrentar solos este mundo malvado y peligroso, pasando por alto a Dios y no confiando en él. Parte de nuestro sufrimiento es castigo de parte de Dios, particularmente cuando pecamos a propósito, pero en su mayor parte es el resultado automático de nuestras propias acciones, las acciones de otros, o del lugar y el momento.

Sin embargo, Dios intervendrá por aquellos que confían en él para protegerlos de la mayoría de los percances. A veces Dios permite que sus seguidores pasen por pruebas personales para aprender ciertas lecciones, pero él los protege de la mayoría de los peligros. A quienes buscan seguir la voluntad de Dios y le piden ayuda, él los guiará, ayudará y protegerá continuamente. Si no dejamos a Dios de lado, él nunca nos desamparará ni abandonará (Hebreos 13:5 Hebreos 13:5Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
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). ¡Qué promesa! ¡Y qué tranquilidad nos da esa promesa!

Desde luego, debemos hacer nuestra parte y esforzarnos para mantenernos fieles a Dios.

En el nombre de Jesucristo

Algunas personas no han aprendido que Jesucristo es la única “puerta” y el único “camino” a Dios (Juan 10:9 Juan 10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
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; 14:6). ¿Contesta Dios sus oraciones a pesar de ello? Debido a que Dios es increíblemente misericordioso, probablemente sí. Si las prácticas religiosas de una persona al principio no se apegan al verdadero cristianismo bíblico, puede que Dios conteste algunas de sus oraciones  a pesar de su ignorancia religiosa . Pero esto no durará si la persona no se esfuerza por aprender y hacer lo que la Biblia enseña.

La única  promesa  de contestación regular a una oración fue hecha a los verdaderos seguidores de Dios el Padre a través de su Hijo Jesucristo. Jesús fue quien, siendo divino, se convirtió en ser humano, vivió una vida perfecta y murió para pagar la pena del pecado por toda la humanidad. Él es el Salvador del mundo. Hablando de Jesús, el apóstol Pablo dijo: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvo” (Hechos de los Apóstoles 4:12 Hechos de los Apóstoles 4:12Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
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).

Jesús dijo: “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará” (Juan 16:23 Juan 16:23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
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; vea también 14:13-14). Como seres humanos, no tenemos el derecho, la autoridad ni el privilegio de aproximarnos al trono de Dios con nuestras oraciones debido a nuestra propia bondad. Sin embargo, mediante la fe y el compromiso a Jesucristo, él nos autoriza para llamar a Dios en su nombre, actuando con su permiso. Por lo tanto, con su aprobación, tenemos acceso a Dios cuando oramos “en el nombre de Jesús”.

Jesús además actúa como nuestro Sumo Sacerdote al interceder y mediar por nosotros ante el Padre (Romanos 8:34 Romanos 8:34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
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; 1ra Juan 2:1-2 1ra Juan 2:1-2 1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
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). Esto nos garantiza el acceso, a través de él, a la plenitud de la misericordia y el perdón de Dios (Hebreos 2:17 Hebreos 2:17Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.
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; 4:14-16; 10:19-22). A continuación, Dios el Padre decide cómo contestar la oración, y Jesucristo lleva a cabo la voluntad del Padre.

Puntos adicionales sobre cómo y cuándo orar

Dios ciertamente “escucha” las oraciones silenciosas, y alguien que está cerca de Dios puede orar en silencio frecuentemente a lo largo de cada día. La Biblia nos dice “Orad sin cesar” (1ra Tesalonicenses 5:17 1ra Tesalonicenses 5:17Orad sin cesar.
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). Pero Dios también se alegra de escuchar oraciones en voz alta. Las Escrituras mencionan en varias ocasiones a personas que oraban utilizando su voz, boca, labios y lengua. La Biblia frecuentemente utiliza expresiones como  dar grandes voces, clamar, invocar,  etc.

Ciertas referencias bíblicas en cuanto a la frecuencia de la oración, como dos veces al día (Salmos 88:1 Salmos 88:1 Oh Jehová, Dios de mi salvación, Día y noche clamo delante de ti.
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) y tres veces al día (Salmos 55:17 Salmos 55:17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz.
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; Daniel 6:10 Daniel 6:10Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.
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), probablemente se refieren al número de oraciones audibles, no al total de oraciones.

En cuanto a las posiciones corporales durante la oración, la Biblia menciona varias: de rodillas, de pie, sentado y recostado. Ciertas circunstancias, incluyendo problemas de salud, a veces nos limitan en cuanto a las posiciones que podemos escoger. Podemos incluso hablar con Dios mientras hablamos o manejamos un automóvil. La consideración más importante es hacer siempre lo mejor que se pueda para expresar una profunda humildad y reverencia.

La Biblia incluye ejemplos de oraciones públicas y grupales que son apropiadas, pero la mayoría de nuestras oraciones personales deben ser comunicadas a Dios en privado (Mateo 6:5-6 Mateo 6:5-6 5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
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). Sin embargo,  la oración familiar  también encierra vital importancia. Es importante enseñarles a los hijos a orar desde que son pequeños. Jesús dijo: “Dejad a los niños venir a mi” (Mateo 19:14 Mateo 19:14Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.
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). Dios se interesa mucho en sus oraciones y es receptivo a ellas.

¿Demasiado ocupado? La mayoría de nosotros lo está. ¿No tiene tiempo para orar? La verdad es que  todos hacemos tiempo para aquellas cosas que, según nuestro criterio, tienen mayor importancia.  Pero a largo plazo lograremos más cosa si ponemos a Dios primero. De esta manera, no podemos darnos el lujo de  no  orar. La oración debe ser una prioridad vital y un hábito diario.

En sus oraciones, además de abordar sus necesidades y deseos, asegúrese de tomarse el tiempo para agradecerle a Dios por todas las formas en que lo ha bendecido en su vida, y también para orar por otros.

Si usted va a Dios con un problema, desahóguese con él pero sin dictarle las soluciones que usted desea. El Padre sabe lo que hace, y siempre responde de la manera que es mejor para nosotros espiritualmente. Y a veces, eso significa que la respuesta es “no”, “no ahora”, e incluso parcial o diferente de lo que esperamos o deseamos.

Llame a casa

“¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?” le preguntó David a Dios en Salmos 8:4 Salmos 8:4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?
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. Es un hecho extraordinario y maravilloso que Dios se preocupe de sus pequeñas criaturas, que esté dispuesto a escuchar cada una de nuestras oraciones y darnos su atención personal. No obstante, esto es precisamente lo que él hace.

No permitamos que la maravillosa herramienta espiritual de la oración se desperdicie por no utilizarla. Caminemos con Dios, obedeciéndole y hablando con él en oración.

La Biblia compara esta vida con un peregrinaje en tiendas, lejos de nuestro hogar. Nuestra meta es entrar al Reino de Dios para morar “en la casa del Eterno” por toda la eternidad (Salmos 23:6 Salmos 23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
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). Nuestra casa está donde sea que Dios esté, y nuestro destino, después de que Cristo regrese a la Tierra, es morar con él para siempre.

Mientras tanto, podemos mantenernos en contacto a diario –y más que a diario– con nuestro Padre y nuestro Hermano Mayor, Jesucristo.

Llame a casa.  Ore.   EC

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