Décimo Primer Mes: Shebat: Pablo, el gran apóstol de los gentiles

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Décimo Primer Mes: Shebat

Pablo, el gran apóstol de los gentiles

Pablo, significa “pequeño”. Es el gran apóstol de los gentiles, cuyo nombre original fue Saulo (Hechos 13:9). Es imposible esbozar en una o dos páginas el valor y la obra del principal misionero del cristianismo primitivo. La formación de este hombre notable marca las etapas sucesivas del crecimiento de Pablo y sugieren las energías formativas que operaban en la época principal de la historia. (Hechos 7:58; 22:3; 26:4, 5; Ro 7; Gálatas 1:13, 15; Filipenses 3:5). Pablo era nativo de Tarso, y su padre era romano, un hecho significativo en las labores de Pablo (Hechos 21:39; 22:3, 25; 25:16), Era un judío fariseo de nacimiento, hijo de fariseos, y fariseo por creencia, (Mateo 22:23; Hechos 23:5, 6; Filipenses 3:5).

También fue un ciudadano romano por nacimiento (Hechos 22:25, 28). Había recibido una estricta formación religiosa. La circuncisión le permitió entrar en la relación de pacto de sus padres (Filipenses 3:5). Como muchacho judío, aprendió de memoria las Escrituras (Deuteronomio 6:4-9) y estaba familiarizado con la historia judía (Deuteronomio 6:20-25). Además, de oficio, fue fabricante de tiendas (Hechos 18:3). Un escritor pregunta: "¿Qué se le ordena a un padre para su hijo? Circuncidarlo, enseñarle la ley, enseñarle un oficio" (1 Corintios 4:12; 1 Tesalonicenses 2:9; 2 Tesalonicenses 3:8). Pablo había recibido una buena educación, fue instruido a los pies del fariseo Gamaliel, doctor de la ley y muy respetado por todo el pueblo (Hechos 5:34; 22:3).

Puesto que Pablo cita a los poetas griegos, debe haber estado muy familiarizado con la filosofía y la literatura griegas. Sin embargo, no estudió sólo en Jerusalén, sino que además lo hizo en "El Colegio de la Experiencia". El conocimiento no sólo proviene de los libros sino de la responsabilidad y experiencia de la vida (Filipenses 4:11-13).

Como Saulo, había sido perseguidor de cristianos (Hechos 8:1-4). Saulo se esforzó con entusiasmo por acabar con la fe cristiana, aunque no hay evidencia de que él mismo matara a nadie. Él se convirtió en una nueva criatura en Cristo, es decir que de perseguidor se convirtió en creyente (Hechos 9:3-9; 22:6-11; 26:12-18). Pablo nunca se cansó de contar la historia de su sorprendente conversión cuando viajaba por el camino a Damasco. Antes de empezar su ministerio viajó a Arabia por tres años, para ser instruido por Jesús, recibiendo el evangelio que debía llevar a los gentiles.

Pablo pasó mucho tiempo estudiando las Escrituras en oración, sabiendo que Dios lo había llamado como testigo y ministro de la verdad (Gálatas 1:15-24) preparándose para enseñar la verdad.  Fue un gran misionero y constructor de iglesias. Pablo emprendió tres viajes misioneros fructíferos, cuya influencia no debemos ignorar (Hechos 13:1; 28:31). En todos sus viajes, pruebas y triunfos, Pablo fue impulsado por un único incentivo: "hacer la voluntad del que me envió" (Juan 6:38; Hechos 21:13-14). Fue un predicador conmovedor. Tres de sus sermones se conservan para nosotros en el libro de los Hechos y sirven como modelos para los predicadores de todos los tiempos. Pablo se basó en las Escrituras y apeló a hechos históricos y proféticos.

Fue un escritor de gran talento. De los veintisiete libros que conforman el Nuevo Testamento, Pablo fue autor de catorce de ellos, incluyendo Hebreos. Sus epístolas son muy valiosas y reveladores porque nos muestran su carácter con todos sus elementos, con su intensidad religiosa, su originalidad, frescura y profundidad de pensamiento, y su audacia y fuerza intelectuales, al tiempo que nos revelan también su rica naturaleza moral y su corazón humano ensanchado por la gracia de Cristo.

Se dice que era un hombre pequeño de estatura, parcialmente calvo, con las piernas torcidas, de físico vigoroso, con los ojos muy juntos y la nariz algo ganchuda, pero su apariencia importaba poco. Pablo vivió sólo para ganar a otros para Cristo, dándolo a conocer. Al final de su vida honrosa, Pablo fue conducido otra vez a Roma para ser encarcelado una vez más. Estando preso, Pablo escribió su segunda carta a Timoteo. Poco después, fue decapitado por orden del Cesar romano Nerón, durante el año 68 d.C. Para él, su muerte no fue derrota, sino una ganancia.

Shebat 5786