Tras el juicio por el asesinato de Trayvon Martin es momento de llamar a la calma. Las palabras de Pablo como precaución y paciencia vienen a la mente.
[Darris McNeely] Tras el veredicto de no culpabilidad en el juicio por el asesinato de Trayvon Martin, ha sido sorprendente ver la reacción. Tal vez, no pueda ser tan extraordinario como puede parecer, pero para celebridades, políticos, los comentarios que se han hecho, la gente en la calle, la indignación que se ha expresado. Es una noticia en desarrollo. Obviamente este caso posee etapas, continuará por un buen tiempo.
He escuchado, leído y visto las consecuencias de este juicio legítimo por un jurado como parte de nuestro sistema judicial, ha sido asombroso oir numerosas llamadas hablando de venganza como si la justicia no se hubiese hecho. Existe un peligro aquí y no quiero decir que hay una falla en nuestro sistema, en nuestra sociedad y desde luego en la manera en que estos asuntos se manejan en una sociedad civilizada.
Al ver todo esto, una escritura vino a mi mente, Romanos 12:19 que creo que nos ayuda a entender y contextualizar este asunto de la justicia y especialmente la venganza. No es correcto que alguien tome la venganza por sus propias manos en vez de un sistema de leyes y justicia en orden establecido. Pienso que Pablo estaba escribiendo cuando dijo en Romanos 12:19: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios…”. Dar espacio a la ira. No deje que la rabia lo supere, se imponga y lo conduzca a la venganza.
Dice: “… dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”. Dios dice que es su deber tomar venganza, no nuestra. Y cuando tenemos un conjunto de civilización, como en Estados Unidos de América, un juicio con jurado, los procedimientos, es importante que permitamos que siga su curso y acatar las decisiones. Importa tener una manera de cuidar de sí mismos. Tomar la venganza en nuestras propias manos no es el camino correcto. Deje que Dios se encargue de la justicia final. Antes bien sea él. Toda Palabra de Dios es verdad y no tomemos esos temas en nuestras propias manos. Deben predominar las cabezas frías en esta noticia en desarrollo.
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Darris McNeely trabaja en la oficina central de la Iglesia de Dios Unida en Cincinnati, Ohio. Él y su esposa, Debbie, han servido en el ministerio por más de 43 años. Tienen dos hijos, ambos casados, y cuatro nietos. Darris es el Productor Asociado de Medios de Comunicación de la iglesia y es uno de los presentadores del programa de televisión Beyond Today. También es un profesor en el Centro Biblico Ambassador donde enseña las clases sobre Hechos, Creencias Fundamentales, y Noticias del Mundo y Profecía. Le gusta la caza, los viajes, la lectura, y pasar tiempo con sus nietos.