No es solo cuestión de dieta

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Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, no encontramos un solo ejemplo de un siervo de Dios o discípulo de Jesucristo que haya comido la carne de un animal inmundo. Si en algún momento hubiera dejado de existir la diferencia entre las carnes limpias y las inmundas, ¿no sería de esperar que encontráramos cuando menos el ejemplo de alguno de los siervos de Dios?

Pero sucede exactamente lo contrario. Lo que encontramos es que los miembros de la Iglesia de Dios en el primer siglo evitaban escrupulosamente comer la carne de los animales designados por Dios como impuros (Hechos de los Apóstoles 10:14 Hechos de los Apóstoles 10:14Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.
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; Hechos de los Apóstoles 11:8 Hechos de los Apóstoles 11:8Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca.
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). En algunas profecías relativas a los tiempos del fin también aparece esta diferencia (Apocalipsis 18:2 Apocalipsis 18:2Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.
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; Isaias 66:15-18 Isaias 66:15-18 15 Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. 16 Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados. 17 Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de cerdo y abominación y ratón, juntamente serán talados, dice Jehová. 18 Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrán, y verán mi gloria.
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).

No es solamente cuestión de dieta. Un cuidadoso estudio de la Biblia nos ayuda a comprender otros aspectos de la importancia que tiene la diferencia entre las carnes limpias y las inmundas.

En la Palabra de Dios se nos dice que la carne de los animales inmundos es “abominación” (Levítico 11:10-13 Levítico 11:10-13 10 Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en el mar y en los ríos, así de todo lo que se mueve como de toda cosa viviente que está en las aguas, los tendréis en abominación. 11 Os serán, pues, abominación; de su carne no comeréis, y abominaréis sus cuerpos muertos. 12 Todo lo que no tuviere aletas y escamas en las aguas, lo tendréis en abominación. 13 Y de las aves, éstas tendréis en abominación; no se comerán, serán abominación: el águila, el quebrantahuesos, el azor,
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, Levítico 11:20 Levítico 11:20Todo insecto alado que anduviere sobre cuatro patas, tendréis en abominación.
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, Levítico 11:23 Levítico 11:23Todo insecto alado que tenga cuatro patas, tendréis en abominación.
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, Levítico 11:41-42 Levítico 11:41-42 41 Y todo reptil que se arrastra sobre la tierra es abominación; no se comerá. 42 Todo lo que anda sobre el pecho, y todo lo que anda sobre cuatro o más patas, de todo animal que se arrastra sobre la tierra, no lo comeréis, porque es abominación.
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) y “abominable” (Deuteronomio 14:3 Deuteronomio 14:3Nada abominable comerás.
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) y es dentro de este contexto que Dios nos lo advierte para que no la consumamos (Levítico 11:43 Levítico 11:43No hagáis abominables vuestras personas con ningún animal que se arrastra, ni os contaminéis con ellos, ni seáis inmundos por ellos.
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). Son palabras fuertes, pero lo que dejan muy en claro es que debemos aceptar todo lo que la Palabra de Dios nos dice, incluso las leyes básicas acerca de los alimentos tal como están expresadas en Levítico 11 y Deuteronomio 14.

Cuando Dios instituyó el sistema de sacrificios del antiguo Israel, ordenó que se sacrificaran varios tipos de animales para las diferentes ofrendas. Pero ningún animal impuro podía ser ofrecido en sacrificio, y no existe un solo ejemplo de un siervo de Dios que lo hubiera hecho. Para un verdadero siervo de Dios era inimaginable ofrecer semejante sacrificio, porque habría sido una grave afrenta para el Todopoderoso.