Ejemplos de la fe viva

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Ejemplos de la fe viva

“Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros …” (1ro Corintios 10:6 1ro Corintios 10:6Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.
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).

A muchos nos fascinan los relatos de la vida real. Nos gusta escuchar acerca de cómo reaccionan otras personas cuando se enfrentan a situaciones adversas o problemas serios. Esto resulta muy evidente cuando vemos el enorme interés que despiertan los inspiradores relatos de algunas revistas y periódicos. Cuando nos enteramos de cómo otras personas han tenido éxito, nos sentimos motivados para triunfar también.

Sabemos que Dios inspiró las Escrituras “a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2nd Timoteo 3:17 2nd Timoteo 3:17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
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). Por eso, debemos estudiar su Palabra regularmente. Ningún otro libro cuenta con tal aprobación divina. En las Escrituras encontramos muchos relatos de triunfo, que han sido escritos para nuestro beneficio. La Biblia nos habla de personas que tuvieron que afrontar grandes desafíos. Aunque vivieron hace muchos siglos, sus historias fueron preservadas como ejemplos perennes para nosotros.

En su primera carta a la iglesia de Corinto, escrita a mediados del primer siglo, el apóstol Pablo habló de algunos de los acontecimientos más importantes que había vivido el pueblo de Israel unos 1.500 años antes (1ro Corintios 10:1-10 1ro Corintios 10:1-10 1 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, 3 y todos comieron el mismo alimento espiritual, 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 5 Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. 6 Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. 7 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. 8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. 9 Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.
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). En el versículo 11 leemos que “estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”.

Los ejemplos que Pablo mencionó no son cuentos de hadas; son historias verídicas y reales. La Biblia no adorna a sus héroes ni disfraza a sus pecadores. Es un relato de personas de verdad, que vivieron experiencias reales, tanto buenas como malas. Todos ellos tuvieron que bregar con debilidades, temores, esperanzas y deseos, al igual que nosotros.

Cuando sabemos que los hombres y mujeres mencionados en la Biblia también tuvieron necesidades o sufrimientos, esto puede infundirnos aliento y esperanza (Romanos 15:4 Romanos 15:4Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
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). Podemos aprender de ellos al ver los resultados de sus decisiones.

Analicemos algunos de los ejemplos positivos que hay en las Escrituras, que pueden alentarnos e instruirnos en los caminos de Dios.

Abraham y Sara

Después que Abel, Enoc y Noé habían vivido sus vidas de fe (Hebreos 11:4-7 Hebreos 11:4-7 4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. 5 Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 7 Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.
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), Dios llamó a Abram (cuyo nombre cambió por el de Abraham; Génesis 17:5 Génesis 17:5Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
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). La vida de Abraham y de su esposa Sarai (a quien Dios llamó Sara; v. 15), es digna de reflexión, ya que él vino a ser el “padre de todos los creyentes no circuncidados … y padre de la circuncisión … que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham …” (Romanos 4:11-12 Romanos 4:11-12 11 Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia; 12 y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.
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). Asimismo, en 1ra Pedro 3:6 1ra Pedro 3:6como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
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se menciona a Sara como un gran ejemplo para las esposas. En el capítulo 11 de Hebreos, conocido como “el capítulo de la fe”, encontramos que ambos son considerados como ejemplos de fe.

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:8-10 Hebreos 11:8-10 8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
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).

Podemos apreciar la obediencia de Abraham en un relato muy anterior, cuando Dios le dijo que saliera de su tierra para ir a un lugar desconocido: “Y se fue Abram, como el Eterno le dijo …” (Génesis 12:4 Génesis 12:4Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
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).

Una de las cualidades sobresalientes de Abraham era su confianza absoluta en las promesas de Dios. Aunque Abraham no había tenido hijos, cuando Dios le dijo que engendraría un heredero y que sus descendientes serían tan numerosos como las estrellas del cielo, él le creyó, “y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6 Génesis 15:6Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.
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).

Igualmente, Sara fue un ejemplo de fe: “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido” (Hebreos 11:11 Hebreos 11:11Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.
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).

¿Cuál fue el resultado de la fe que demostraron Abraham y Sara? Aunque ambos eran de edad bastante avanzada y Sara ya no podía concebir (Génesis 18:11 Génesis 18:11Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.
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), Dios hizo tal como lo había dicho: “Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho” (Génesis 21:1-2 Génesis 21:1-2 1 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. 2 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho.
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). “Por lo cual … de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud …” (Hebreos 11:12 Hebreos 11:12Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.
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).

Abraham y Sara tuvieron muchas otras pruebas, y en algunas de ellas su fe flaqueó. En dos ocasiones Abraham hizo una declaración engañosa porque temía por su vida, y dijo que Sara era su hermana en lugar de su esposa (Génesis 12:12-13 Génesis 12:12-13 12 y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. 13 Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.
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; Génesis 26:7 Génesis 26:7Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto.
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). Cuando a Sara se le dijo que concebiría un hijo, se rió pensando que eso no era posible por la edad de ella y la de su esposo (Génesis 18:9-12 Génesis 18:9-12 9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. 10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. 11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?
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).

Abraham y Sara no eran perfectos, pero nos dieron ejemplo de lo que es vivir con fe y confianza en Dios. Ellos trataron de hacer lo que Dios les mandó, al tiempo que con fidelidad esperaban el cumplimiento de sus promesas. Por el hecho de haber vivido obedeciendo a Dios y creyendo firmemente en sus promesas hasta el momento de su muerte, él “no se avergüenza de llamarse Dios de ellos” (Hebreos 11:13-16 Hebreos 11:13-16 13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
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).

El rey David

Siglos más tarde apareció David, otro hombre de fe. Mucho se ha escrito acerca de él, tanto acerca de su juventud, como de la época posterior cuando llegó a ser el segundo rey de Israel. Su vida, en general, es un ejemplo de fe viva en Dios.

David tenía plena confianza de que Dios lo ayudaría cuando, a pesar de ser muy joven, se enfrentó al gigante Goliat. Cuando Saúl trató de disuadirlo porque aún era muchacho, le respondió: “El Eterno, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo” (1ra Samuel 17:37 1ra Samuel 17:37Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.
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). Siendo ya adulto, Dios lo llamó “varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero” (Hechos de los Apóstoles 13:22 Hechos de los Apóstoles 13:22Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.
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).

Al igual que David, todos tenemos que enfrentarnos a nuestros leones, osos y Goliats; es decir, las adversidades y pruebas que pueden abrumarnos. Así como Dios ayudó y libró a David, también puede hacerlo con nosotros. Dios ciertamente puede intervenir en nuestra vida y ayudarnos, siempre y cuando le obedezcamos y tengamos confianza en él. Dios no cambia (Malaquías 3:6 Malaquías 3:6Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
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; Hebreos 13:8 Hebreos 13:8Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
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), de manera que podemos confiar en su poder para ayudarnos.

Tres jóvenes judíos

Quizá en alguna ocasión usted oyó hablar de Sadrac, Mesac y Abed-nego (Daniel 3). Estos tres jóvenes arriesgaron sus vidas cuando decidieron no adorar la estatua de oro que había hecho el rey Nabucodonosor. Hacerlo hubiera sido quebrantar el segundo mandamiento de la ley de Dios (Éxodo 20:4-6 Éxodo 20:4-6 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
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), pero por rehusarse ellos a adorar la imagen, serían arrojados vivos dentro de un horno de fuego.

Leamos su inspiradora respuesta al monarca babilonio cuando éste les dio la última oportunidad para arrodillarse ante su estatua: “No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:16-18 Daniel 3:16-18 16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. 17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.
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).

Ellos prefirieron arriesgar sus vidas antes que violar su compromiso de obedecer a Dios. Sabían que Dios podía librarlos, pero ignoraban si de hecho lo haría en ese momento. Sin importarles lo que sucediera, la firmeza de su fe los hizo poner a Dios primero, un principio en el que Jesús hizo hincapié (Mateo 6:33 Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
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).

Como una muestra de su poder, Dios intervino y los libró de la muerte. Y aunque permitió que fueran atados y lanzados dentro del horno que había sido calentado más de lo acostumbrado, no sufrieron daño alguno (Daniel 3:25-27 Daniel 3:25-27 25 Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. 26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. 27 Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían.
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). ¡Los tres salieron ilesos del horno!

Aunque nuestras dificultades no lleguen a ser tan graves, a nosotros sí nos pueden parecerlo cuando las tenemos que afrontar. El ejemplo de Sadrac, Mesac y Abed-nego nos recuerda que Dios ciertamente interviene en la vida de los que confían en él (Salmos 37:4-7 Salmos 37:4-7 4 Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. 5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. 6 Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. 7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
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; Salmos 118:6-8 Salmos 118:6-8 6 Jehová está conmigo; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre. 7 Jehová está conmigo entre los que me ayudan; Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen. 8 Mejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombre.
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; Proverbios 3:5-6 Proverbios 3:5-6 5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.
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).

Meditemos en estos ejemplos

En los ejemplos que hemos examinado, la obediencia aparece como uno de los frutos principales de la fe. La fe verdadera conduce inevitablemente a la acción . Por eso es que en el pasaje de Santiago 2:14-26 Santiago 2:14-26 14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 25 Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.
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se nos advierte que “la fe sin obras es muerta”. La verdadera fe nos lleva a hacer lo que Dios dice que es bueno y correcto, y a estar dispuestos a aceptar las consecuencias de nuestra decisión.

Los ejemplos y el testimonio de los hombres y mujeres que encontramos en Hebreos 11 nos demuestran que podemos creerle a Dios. Él no miente (Tito 1:2 Tito 1:2en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos,
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), y, como nuestro Padre amoroso y fiel, se deleita en proveer lo que necesitamos: “Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, y desciende del Padre de las luces, en quien no hay mudanza, ni sombra de variación. Por su voluntad él nos engendró por la Palabra de Verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Santiago 1:17-18 Santiago 1:17-18 17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
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, Nueva Reina-Valera).

A quienes se sometan a la voluntad de Dios, él les ha prometido amor, protección y fidelidad (Salmos 33:4 Salmos 33:4 Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad.
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; Salmos 37:28 Salmos 37:28 Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida.
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; Salmos 97:10 Salmos 97:10 Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.
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; Proverbios 2:8 Proverbios 2:8 Es el que guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos.
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; 2da Tesalonicences 3:3 2da Tesalonicences 3:3Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.
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). Estas promesas son absolutamente seguras.

Algunos podrán pensar que los ejemplos de Hebreos 11 no se aplican a la gente común. Quizá supongan equivocadamente que estas personas eran tan fuertes espiritualmente que les era fácil confiar en Dios. Pero la realidad es que la fe no se adquiere de la noche a la mañana; todos tenemos que ir fortaleciéndola.

Inicialmente, recibimos la fe por medio del Espíritu de Dios, pues es un fruto del Espíritu Santo que Dios nos da cuando nos arrepentimos y somos bautizados (Gálatas 5:22 Gálatas 5:22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
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; Hechos de los Apóstoles 2:38 Hechos de los Apóstoles 2:38Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
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). (Si desea más información acerca de estos temas, no deje de solicitarnos dos folletos gratuitos: Nuestro asombroso potencial humano y El camino hacia la vida eterna.)

Dios empieza el proceso de reconciliarnos con él cuando nos llama (Juan 6:44 Juan 6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
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) y nos guía al arrepentimiento (Romanos 2:4 Romanos 2:4¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?
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).

Pero la fe que Dios nos da cuando somos bautizados tiene que ser alimentada y fortalecida. Se nos advierte que no descuidemos nuestra salvación (Hebreos 2:3 Hebreos 2:3¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
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) ni apaguemos el Espíritu de Dios (1ra Tesalonicenses 5:19 1ra Tesalonicenses 5:19No apaguéis al Espíritu.
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). Dios espera que tengamos fe, y son nuestras obras (nuestros esfuerzos para hacer la voluntad de Dios) lo que demuestran que la tenemos (Santiago 2:20 Santiago 2:20¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
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). Es nuestra responsabilidad hacer que crezca nuestra fe (2da Pedro 3:18 2da Pedro 3:18Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
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).

Desde luego, Dios también desempeña un papel esencial en el fortalecimiento de la fe, porque solos no podemos crear fe ni hacerla crecer. Por eso en la Biblia se nos dice que debemos tener “la fe de Jesucristo” (Gálatas 2:16 Gálatas 2:16sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
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; Filipenses 3:9 Filipenses 3:9y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
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). Como hicimos notar en el capítulo anterior, creer en Dios significa mucho más que el simple hecho de reconocer su existencia. La fe es una relación con Dios que madura y se profundiza con el tiempo.

Más ejemplos de la fe verdadera

Hay otros personajes bíblicos no tan conocidos, pero que también mostraron gran fe en Dios. Sus ejemplos son inspiradores y además nos muestran que Dios no hace acepción de personas (Hechos de los Apóstoles 10:34-35 Hechos de los Apóstoles 10:34-35 34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.
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). Sin importar cuáles sean las circunstancias, todos podemos tener una fe firme.

En el primero de los cuatro evangelios encontramos varios ejemplos muy claros de fe. Uno de ellos es el caso de un leproso que fue sanado al postrarse ante Jesús y decirle: “Señor, si quieres, puedes limpiarme” (Mateo 8:2 Mateo 8:2Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
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).

Otro caso es cuando Jesús le dijo a un centurión que iría a su casa para sanar a su sirviente. La fe que este oficial romano tenía en el poder de Jesús era tan grande, que sabía que no tenía que estar junto a su sirviente para poder sanarlo. Por lo tanto, le respondió: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará” (v. 8). Jesús quedó tan impresionado con tal fe que dijo a los que lo seguían: “De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe”. Y al centurión le dijo: “Ve, y como creíste, te sea hecho” (vv. 10, 13). El criado fue sanado en ese momento.

Tenemos también el ejemplo de una mujer que padecía de un “flujo de sangre” desde hacía 12 años, quien se acercó a Jesús para ser sanada (Mateo 9:20 Mateo 9:20Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;
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). Ella creía que todo lo que tenía que hacer era tocar la ropa de Jesús. Al notar su presencia, él le dijo: “Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado” (v. 22). Esta mujer también fue sanada de inmediato.

Un ejemplo más de fe es el de dos ciegos que vinieron a Jesús para que los sanara. Cuando les preguntó: “¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos” (vv. 28-30).

Hay muchos otros ejemplos de personas que fueron sanadas durante el ministerio de Jesús. A pesar de que nuestra sociedad relega a Dios al olvido, no podemos eludir los asuntos de vida o muerte. Aun en el caso de que podamos tener la mejor atención médica, nuestra vida en última instancia está en manos de Dios porque, como dijo el apóstol Pablo, “en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos de los Apóstoles 17:28 Hechos de los Apóstoles 17:28Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.
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).

Aunque a los cristianos se les aconseja llamar a los ancianos de la iglesia cuando se enferman (Santiago 5:14-15 Santiago 5:14-15 14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
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), también es prudente buscar la ayuda y el consejo de médicos competentes. No hay nada malo en buscar la atención profesional cuando estamos enfermos. A Lucas, el compañero de viajes de Pablo y autor del evangelio que lleva su nombre y del libro de los Hechos, en Colosenses 4:14 Colosenses 4:14Os saluda Lucas el médico amado, y Demas.
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se le menciona como “el médico amado”.

En Mateo 9:12 Mateo 9:12Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
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podemos ver que Jesús mismo reconoció la necesidad que tenemos de los médicos para cuidar de nuestra salud. En el ejemplo que mencionamos anteriormente acerca de la mujer que fue sanada de un flujo de sangre con sólo tocar la ropa de Jesús, otro de los evangelistas agrega que ella “había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada” (Lucas 8:43 Lucas 8:43Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada,
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). Jesús no le negó la sanidad ni la condenó por haber acudido a los médicos. Por el contrario, él alabó su fe.

Ciertamente, la resurrección es una promesa segura; sin embargo, debemos recordar que nuestra vida es temporal y nadie puede escapar a la muerte (1ro Corintios 15:22 1ro Corintios 15:22Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
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; Hebreos 9:27 Hebreos 9:27Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
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). En comparación, nuestra fe tiene un significado eterno. Por eso Pablo dijo: “Por fe andamos, no por vista” (2do Corintios 5:7 2do Corintios 5:7(porque por fe andamos, no por vista);
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), y: “El justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17 Romanos 1:17Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
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; Gálatas 3:11 Gálatas 3:11Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;
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; Hebreos 10:38 Hebreos 10:38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma.
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).

Al final del “capítulo de la fe” leemos que nosotros también podemos participar en ese futuro que Dios ha prometido a todas esas personas cuyas vidas fueron ejemplos sobresalientes de fe: “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros” (Hebreos 11:39-40 Hebreos 11:39-40 39 Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.
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). Nosotros podemos llegar a ser “perfeccionados” junto con todas esas personas que tuvieron una fe tan firme. El próximo capítulo podrá ayudarle a entender cómo se llevará esto a cabo.