El Apocalipsis y el tiempo del fin

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El Apocalipsis y el tiempo del fin

En los evangelios, Jesús dio un breve resumen de los acontecimientos que antecederían a su regreso. Pero transcurrieron cerca de 60 años hasta que él le reveló más específicamente al apóstol Juan lo que iba a ocurrir en los postreros días. Esta extensa y detallada profecía se encuentra en el último libro de la Biblia: el Apocalipsis.

Aquí encontramos nuevamente el mismo bosquejo de la profecía que Jesús dio en el monte de los Olivos, pero en un lenguaje simbólico. También encontramos detalles adicionales.

Juan escribe en el primer capítulo que él fue llevado a una época que denomina “el día del Señor”, el mismo período al cual hicieron referencia los profetas del Antiguo Testamento y los otros apóstoles (Isaias 13:6 Isaias 13:6Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso.
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, Isaias 13:9 Isaias 13:9He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores.
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; Joel 1:15 Joel 1:15 ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
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; Amós 5:18-20 Amós 5:18-20 18 ¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz; 19 como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra. 20 ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor?
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; Abdías 1:15 Abdías 1:15Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza.
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; Sofonías 1:14 Sofonías 1:14Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente.
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; Zacarías 14:1 Zacarías 14:1He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos.
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; Malaquías 4:5 Malaquías 4:5He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.
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; 1ra Tesalonicenses 5:2 1ra Tesalonicenses 5:2Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;
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; 2da Pedro 3:10 2da Pedro 3:10Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
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).

La visión del tiempo del fin

El Apocalipsis es un libro escrito para revelarnos el futuro, y Jesucristo es quien lo revela: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto … He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él” (Apocalipsis 1:1-7 Apocalipsis 1:1-7 1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, 2 que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. 3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca. 4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; 5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. 7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
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).

Este es el tema del Apocalipsis: el tiempo del fin y la venida de Jesucristo para establecer el Reino de Dios aquí en la tierra.

Juan también nos explica dónde se encontraba cuando tuvo la visión del tiempo del fin: “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta” (Apocalipsis 1:9-10 Apocalipsis 1:9-10 9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. 10 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,
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).

El día del Señor (también mencionado en las Escrituras como “el día de Dios”, “el día de Cristo” y otras designaciones parecidas) es el momento en el que Dios va a intervenir en los asuntos del hombre y va a establecer su reino. (En este contexto es muy claro que no se está refiriendo a un día semanal específico de adoración a Dios. Si desea mayor información con respecto al día que Dios ha señalado para descanso y adoración, puede solicitarnos, completamente gratis, el folleto titulado El día de reposo cristiano .)

El apóstol Pablo nos dice: “Vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1ra Tesalonicenses 5:2-3 1ra Tesalonicenses 5:2-3 2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; 3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.
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). En otra epístola, Pablo lo llama “el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6 Filipenses 1:6estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
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). Esto se debe a que Cristo, el Señor, es el punto central de los acontecimientos. Por lo tanto, esta época se llama el día del Señor.

La visión que Juan tuvo del día del Señor comienza en Apocalipsis 4:2 Apocalipsis 4:2Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.
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: “Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado”. Después de describir los cielos, Juan se fija en el rollo que Dios tiene en la mano, en el que, como veremos más adelante, están escritos todos los acontecimientos de los últimos días: “Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos” (Apocalipsis 5:1 Apocalipsis 5:1Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
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).

Jesucristo, el Cordero de Dios, es el único digno de abrir los sellos y desencadenar todos los acontecimientos del tiempo del fin. Cuando el Padre determina que ya se ha cumplido el tiempo, autoriza a Jesús para que dé comienzo a todo lo que está escrito en el rollo. Esto incluye todas las impresionantes profecías que se cumplen en ese período de tres años y medio, y que están descritas a lo largo de las Escrituras.

Entonces Juan empieza a describir lo que pasa al tiempo del regreso de Cristo para gobernar la tierra: “Miré, y oí la voz de muchos ángeles … que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Apocalipsis 5:11-12 Apocalipsis 5:11-12 11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, 12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
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). Jesús recibe la autorización para desencadenar todos los sucesos finales e iniciar su reinado aquí en la tierra.

Jesús abre los siete sellos

En Apocalipsis 6, Cristo abre los siete sellos que se encuentran en el rollo de la profecía. Lo que se revela al abrirse los cuatro primeros sellos tiene que ver con los acontecimientos que comenzaron en los días de los apóstoles y se extenderán hasta el tiempo del fin. Jesús explicó su significado en la profecía del monte de los Olivos al hablar del fin de la presente era (Mateo 24, Marcos 13, Lucas 21).

Lo que se descubre al abrirse el primer sello (Apocalipsis 6:1-2 Apocalipsis 6:1-2 1 Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. 2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.
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) simboliza el engaño de un falso cristianismo que comenzó en los días de los apóstoles (Mateo 24:4-5 Mateo 24:4-5 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
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). La revelación correspondiente al segundo sello (Apocalipsis 6:3-4 Apocalipsis 6:3-4 3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. 4 Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.
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) tiene que ver con la devastación progresiva que se produce por las guerras a medida que se aproxima el fin (Mateo 24:6-7 Mateo 24:6-7 6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
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). Al abrirse el tercer sello (Apocalipsis 6:5-6 Apocalipsis 6:5-6 5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.
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) se describen el hambre y las epidemias que se incrementan inexorablemente (Mateo 24:7 Mateo 24:7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
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). Y cuando se abre el cuarto sello (Apocalipsis 6:7-8 Apocalipsis 6:7-8 7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. 8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.
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) encontramos otras consecuencias de la guerra y el hambre, entre ellas enfermedades y plagas que causan muchas muertes (Mateo 24:7 Mateo 24:7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
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).

Todos los acontecimientos que se revelan al abrirse los cuatro primeros sellos han estado ocurriendo desde la época de Jesús hasta nuestros días, con diferentes grados de frecuencia e intensidad. Pero a medida que nos acerquemos al fin, la doliente humanidad los experimentará con más frecuencia y magnitud.

La apertura del quinto sello (Apocalipsis 6:9-11 Apocalipsis 6:9-11 9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. 10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? 11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.
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) nos lleva directamente al tiempo del fin. Se menciona la persecución y el martirio que el pueblo de Dios ha tenido que sufrir en el pasado, así como lo que se les dice a los siervos de Dios, “que [descansen] todavía un poco de tiempo, hasta que se [complete] el número de sus consiervos y sus hermanos, que también [han] de ser muertos como ellos”.

En Mateo 24:9 Mateo 24:9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
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Jesús les advierte a sus seguidores lo que ha de pasar: “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”. Será un tiempo de “gran tribulación” como nunca lo ha habido antes en la historia (v. 21).

El sexto sello

Cuando se abre el sexto sello se nos describe cómo “las potencias de los cielos serán conmovidas” (Mateo 24:29 Mateo 24:29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
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); esto ocurre después de la gran tribulación y del martirio de los santos, pero inmediatamente antes de que se desencadene la ira de Dios y comience “el día grande y espantoso del Eterno” (Joel 2:31 Joel 2:31El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
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). Estas señales cósmicas anuncian el comienzo del día del Señor.

Las aterradoras señales cósmicas anuncian la intervención directa de Jesucristo en los asuntos de la humanidad, con el propósito de salvarla. Esto nos indica que Dios ha permitido todo lo que ha ocurrido anteriormente y Satanás ha sido el poder que lo ha causado.

“Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” (Apocalipsis 6:12-17 Apocalipsis 6:12-17 12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. 15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?
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).

Jesús también describió estos acontecimientos en la profecía del monte de los Olivos: “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:25-28 Lucas 21:25-28 25 Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; 26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. 27 Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. 28 Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.
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Dios va a intervenir cuando ya se acerque el final de los tres años y medio de la ira de Satanás; primero, por medio de señales y maravillas en los cielos, y después coordinando todo su castigo final antes del regreso de Jesucristo.

El séptimo sello: el final

Finalmente se abre el séptimo sello (Apocalipsis 8) y se revelan siete aspectos diferentes de los acontecimientos del tiempo del fin, cada uno anunciado por el sonido de una trompeta. Las cuatro primeras trompetas tienen que ver con plagas que Dios envía contra el sistema ecológico que sostiene la vida humana. La plaga anunciada por la quinta trompeta es una plaga que causa gran sufrimiento en todos aquellos que no quieren obedecer a Dios. En la plaga de la sexta trompeta, Dios permite que comience una guerra mundial de inimaginables proporciones (Apocalipsis 8-9).

La Biblia nos revela que con el sonido de la séptima trompeta “el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas” (Apocalipsis 10:7 Apocalipsis 10:7sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.
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El misterio del tiempo del fin fue mencionado brevemente en el huerto del Edén y los patriarcas y profetas alcanzaron a vislumbrarlo. En Apocalipsis 11:15 Apocalipsis 11:15El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.
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Juan escribió: “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos”. Dios tiene el control de todo, de manera que hasta el más pequeño detalle profético se cumplirá en el tiempo preciso que él ha determinado.

Al finalizar la profecía del monte de los Olivos, Jesús les advirtió a sus discípulos cómo debían vivir en los últimos días: “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:34-36 Lucas 21:34-36 34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. 35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.
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