Salvación y vida eterna en el Reino de Dios

Usted está aquí

Salvación y vida eterna en el Reino de Dios

Ingresar o crear una cuenta

Con una cuenta del sitio podrá guardar elementos para su posterior estudio

Ingresar | Registrarse

×
Descargar

Descargar

Salvación y vida eterna en el Reino de Dios

×

“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree …” (Romanos 1:16 Romanos 1:16Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

Jesús predicó “el evangelio del reino de Dios”, y antes de ser crucificado les dijo a sus discípulos que continuaran predicándolo. Después de su muerte y resurrección, el evangelio predicado por los apóstoles tenía un nuevo aspecto sobresaliente que antes no había sido posible. Con su muerte, ¡Jesús había pagado la pena de todos los pecados de la humanidad! Se había convertido en el Salvador de todo aquel que reconociera el inmenso valor de ese sacrificio, se arrepintiera de sus pecados y se sometiera obedientemente a Dios.

De la misma forma en que lo habían hecho cuando Jesús estaba con ellos, los apóstoles continuaron proclamando el Reino de Dios después de que él ascendió al cielo. Pero ahora empezaron a explicar esta nueva dimensión: que por medio del sacrificio de Jesucristo como el Salvador de la humanidad, y de su papel como nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 3:1 Hebreos 3:1Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
; Hebreos 4:14-16 Hebreos 4:14-16 14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
), podemos entrar en ese reino y vivir eternamente.

En la actualidad algunas personas creen que los términos “evangelio del reino” y “evangelio de Cristo” se refieren a mensajes diferentes, pero no es así. El evangelio del Reino de Dios es el mensaje que Jesús recibió del Padre y proclamó al mundo. Y el evangelio de Cristo es el evangelio del reino en el que se incluye el mensaje acerca de su vida, muerte y resurrección por el bien de la humanidad, lo que ha hecho posible que todos heredemos la vida eterna en ese reino. Así, quien quiera entrar en el Reino de Dios deberá arrepentirse de sus pecados y someterse a Jesucristo como su Señor y Salvador personal.

Después de la muerte y resurrección de Jesús, sus apóstoles entendieron más claramente el plan que Dios está llevando a cabo; esto se hace evidente en las epístolas y otros mensajes que escribieron. Los judíos que vivieron en los días de Jesús tenían la esperanza de que el “Mesías” quitara el yugo de los gobernadores romanos en Judea y estableciera un nuevo gobierno. La palabra hebrea Mesías significa “ungido” y se refiere al personaje escogido especialmente por Dios como Libertador y Rey. Los discípulos de Jesús lo reconocieron como el Ungido de Dios y por eso lo llamaron Cristo (Mateo 16:16 Mateo 16:16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
), palabra griega que significa “ungido” y que es el equivalente de la palabra hebrea Mesías (Juan 1:41 Juan 1:41Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
; Juan 4:25 Juan 4:25Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

Un nuevo entendimiento acerca del Mesías

Al oír la frase “el evangelio de Cristo”, los judíos creyentes de la iglesia primitiva entendían que esta frase se refería a la persona de Jesús e implicaba además otros elementos. Por cuanto la palabra Cristo equivale a Mesías , los apóstoles estaban hablando acerca del “evangelio del Mesías”, o sea las buenas noticias acerca del Rey del venidero Reino de Dios. Las buenas nuevas no eran solamente que Cristo había muerto por los pecados de la humanidad, sino que el Mesías había venido una vez y que retornaría para establecer su maravilloso reinado y cumplir todas las profecías acerca del mismo.

Para los seguidores judíos de Jesús no era nuevo el concepto del reinado del Mesías (Jeremías 23:5-6 Jeremías 23:5-6 5 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. 6 En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
; Isaias 9:6-7 Isaias 9:6-7 6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
). Según Lucas 19:11 Lucas 19:11Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
, “ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente”. Cuando Jesús se les apareció después de su resurrección, ellos le preguntaron: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos de los Apóstoles 1:6 Hechos de los Apóstoles 1:6Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

Lo que los discípulos no pudieron entender cuando Jesús estaba con ellos, fue que él tenía que morir primero para pagar la pena de los pecados de la humanidad y que después volvería como el Rey conquistador que ellos esperaban. Aunque Jesús se lo enseñó claramente, ellos no pudieron aceptarlo, y así lo leemos en Mateo 16:21-22 Mateo 16:21-22 21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. 22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”. No solamente no pudieron entender este aspecto de la misión de Jesús, sino que ¡hasta lo rechazaron!

Es lógico que los discípulos se hubieran quedado asombrados al ver que su dirigente fue arrestado, aquel que ellos creían que los iba a liberar de la ocupación y el gobierno romanos: “Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron” (Mateo 26:56 Mateo 26:56 Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
). Cuando Jesús fue juzgado, condenado y ejecutado como si fuera un bajo criminal, todos ellos se dispersaron, completamente confundidos y desorientados ante el inesperado giro de los acontecimientos.

Más tarde, al recibir el Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos de los Apóstoles 2:1-4 Hechos de los Apóstoles 2:1-4 1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
), los discípulos pudieron comprender que en las Escrituras estaba profetizado que el Ungido de Dios tenía que morir y ser resucitado (Salmos 22; Isaias 52:13 Isaias 52:13He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
to 53:12). El apóstol Pedro, en el primer sermón inspirado que dio a los judíos congregados en Jerusalén, les dijo que en uno de los salmos David “habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades [el sepulcro], ni su carne vio corrupción” (Hechos de los Apóstoles 2:31 Hechos de los Apóstoles 2:31viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
; ver Salmos 16:10 Salmos 16:10 Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

Culpabilidad personal

Al hablarles a los judíos de su época, Pedro tuvo que explicarles que la misión de Jesús en ese momento histórico no era convertirse en un libertador nacional. Antes bien, su sacrificio expiatorio le hacía desempeñar el papel de Salvador y Redentor personal: “A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos … Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo” (Hechos de los Apóstoles 2:32 Hechos de los Apóstoles 2:32A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
, Hechos de los Apóstoles 2:36 Hechos de los Apóstoles 2:36Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
). Cuando compungidos les preguntaron: “Varones hermanos, ¿qué haremos?”, Pedro les respondió: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (vv. 37-38). Gran número de personas respondieron a ese llamado al arrepentimiento —a un nuevo modo de vivir— y fueron bautizadas.

Pedro les hizo ver que todas las promesas referentes al Espíritu Santo y a la salvación (vv. 17-18, 21, 33, 40) eran posibles sólo mediante el sacrificio y resurrección de Jesús, el Redentor prometido (vv. 24, 30-33, 36). Estas personas que escuchaban a Pedro no estaban conscientes de que necesitaban el sacrificio de Cristo por sus propias faltas y pecados, y que aquel inocente que habían condenado a muerte era en realidad ese Redentor tan largamente esperado. Los apóstoles les ayudaron a entender este concepto esencial.

En el siguiente sermón, Pedro mostró claramente cómo el sacrificio de Cristo haría posible la entrada en el Reino de Dios: “Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo” (Hechos de los Apóstoles 3:18-21 Hechos de los Apóstoles 3:18-21 18 Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. 19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, 20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; 21 a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

Este maravilloso mensaje motivó a miles de personas a reconocer la verdadera identidad de Jesucristo, a arrepentirse de sus pecados y a buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia. Es un ejemplo de cómo, desde el principio, la predicación del evangelio ha hecho referencia a Jesús como el siervo que sufrió (Isaias 52:13-53 Isaias 52:13-53 13 He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. 14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, 15 así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
:12) y ha descrito la maravillosa esperanza de su retorno como Rey de un reino que está por venir, cuando todas las cosas serán restauradas (Hechos de los Apóstoles 3:18-21 Hechos de los Apóstoles 3:18-21 18 Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. 19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, 20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; 21 a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

¿Hacia dónde nos conduce el sacrificio de Cristo?

El apóstol Pablo comprendió claramente la gran importancia del sacrificio de Cristo y hacia dónde nos conduce. En su primera carta a los corintios, él describió así el mensaje que enseñaba: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1ro Corintios 15:1-4 1ro Corintios 15:1-4 1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

¡Qué buena noticia es saber que Jesucristo sacrificó su vida en lugar nuestro! ¡Qué noticia tan maravillosa es comprender que él pagó la pena de muerte que pesaba sobre nosotros!

Pero la descripción que Pablo hace del evangelio no termina aquí. Después de explicar la trascendencia del papel de Jesucristo en nuestra salvación personal, continuó explicando la razón por la cual su resurrección es tan importante para toda la humanidad: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (vv. 19-22).

Todos seremos resucitados

Pablo nos dice que todos los seres humanos serán vivificados (es decir, volverán a la vida) y nos muestra que esto se llevará a cabo por etapas: “Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia” (1ro Corintios 15:23-24 1ro Corintios 15:23-24 23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

Anteriormente estudiamos cómo Jesús será el Rey de este reino venidero; pero antes de que él asuma el poder y empiece a gobernar, ¡ocurrirá la resurrección de “los que son de Cristo, en su venida”!

En todo este capítulo el apóstol explica claramente este maravilloso aspecto del evangelio. En los versículos 50-53 nos dice cómo podemos entrar en el Reino de Dios: “Esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad”.

El propósito asombroso e inspirador por el cual Jesús nació, vivió, murió y resucitó fue el de permitir que muchísimos seres humanos pudieran resucitar a la vida eterna para “heredar el reino de Dios” (v. 50). Los seguidores de Cristo “heredarán” o entrarán en el Reino de Dios al sonido de “la final trompeta” (v. 52), el gran estruendo que señalará el regreso de Jesucristo para reinar sobre la tierra para siempre (Mateo 24:30-31 Mateo 24:30-31 30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
; Apocalipsis 11:15 Apocalipsis 11:15El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

La vida eterna en el Reino de Dios es posible únicamente por medio de Jesucristo, “el cual quitó la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2nd Timoteo 1:10 2nd Timoteo 1:10pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

Jesús, como nuestro Hermano mayor y “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2 Hebreos 12:2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
), abrió paso en el camino que lleva hacia el Reino de Dios. Incluso venció la muerte, enemigo mortal de todos nosotros, por medio de la resurrección. Su ejemplo nos anima a seguir adelante y perseverar hasta el fin, para poder ser salvos (Mateo 24:13 Mateo 24:13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
).

¡Esforcémonos, pues, por obedecer fielmente el verdadero evangelio, el cual “es poder de Dios para salvación” (Romanos 1:16 Romanos 1:16Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
La Santa Biblia Reina-Valera (1960)×
)!