Los papeles complementarios de la gracia, las obras y la obediencia

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Los papeles complementarios de la gracia, las obras y la obediencia

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Al igual que Juan el Bautista, Jesús dijo que debemos producir fruto: “El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto . . . En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:5-8 Juan 15:5-8 [5] Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. [6] El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. [7] Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. [8] En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
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).

Algunos se confunden al darse cuenta de que Jesús espera que demos fruto; tales personas suponen que, de algún modo, debemos ganar nuestra salvación. Pero por supuesto, es imposible que nos la ganemos. La salvación es un don gratuito de Dios que no merecemos; jamás podríamos hacernos acreedores a la salvación, ni en cien vidas llenas de buenas obras.

No podemos ser salvos por nuestras obras. Sólo el sacrificio de la sangre derramada de Jesucristo puede lavar nuestros pecados. No podemos lograrlo ni con nuestros pensamientos ni con nuestras acciones. Debido a que Cristo vive y está activamente ocupado en nuestra conversión, seremos salvos por su vida. El apóstol Pablo lo dijo claramente: “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:8-10 Romanos 5:8-10 [8] Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. [9] Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. [10] Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
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). Al vivir Cristo en nosotros, nos capacita para hacer buenas obras (Gálatas 2:20 Gálatas 2:20Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
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).

Gracia, obras y obediencia son términos complementarios, no contradictorios. La palabra gracia significa “don” o “favor”. La salvación, o vida eterna, es un don que recibimos por gracia (Romanos 6:23 Romanos 6:23Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
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; Efesios 2:8-9 Efesios 2:8-9 [8] Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; [9] no por obras, para que nadie se gloríe.
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). Ninguna obra ni esfuerzo de nuestra parte podrá ganarnos jamás la vida eterna. Sin embargo, la vida eterna no es gratuita: Cristo pagó por ella con su vida para que pudiéramos recibir el don de la salvación (Hechos de los Apóstoles 20:28 Hechos de los Apóstoles 20:28Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
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).

Hay condiciones para obtener la vida eterna

Dios impone ciertas condiciones para recibir el don de la vida eterna. La primera es el arrepentimiento. El arrepentimiento no nos hace ganar nada; no merecemos favor alguno por habernos arrepentido. No obstante, es un requisito. ¿Por qué? Porque si no nos arrepentimos, no podemos ser perdonados (Hechos de los Apóstoles 2:38 Hechos de los Apóstoles 2:38Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
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). Dios no perdonará a quienes se empeñen en seguir pecando. Pablo escribió: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:1-2 Romanos 6:1-2 [1] ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? [2] En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
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).

Debemos cambiar el rumbo de nuestra vida como requisito para recibir el don de la salvación. Eso es lo que enseñaron tanto Jesús como los apóstoles. A Pablo se le ordenó que predicara a judíos y a gentiles para que “se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento” (Hechos de los Apóstoles 26:20 Hechos de los Apóstoles 26:20sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.
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). Las obras demuestran nuestro arrepentimiento hacia Dios, pero jamás nos darán el derecho de exigirle nada de modo que podamos ufanarnos de merecer la vida eterna. Eso jamás podrá ser.

Dios espera que tengamos buenas obras en nuestra vida para demostrarle nuestro arrepentimiento y el amor y la fe que le tenemos. Santiago afirma explícitamente que “la fe sin obras es muerta” (Santiago 2:20 Santiago 2:20¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
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, Santiago 2:26 Santiago 2:26Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.
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), y Pablo dice que Dios nos salva por gracia mediante la fe a fin de que tengamos buenas obras, aunque éstas no nos hacen merecedores de la salvación: “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”(Efesios 2:8-10 Efesios 2:8-10 [8] Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; [9] no por obras, para que nadie se gloríe. [10] Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
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). ¿Por qué es tan difícil entender y aceptar este concepto? Simplemente se trata de seguir las pisadas de Jesucristo imitando su ejemplo (1Juan 2:6 Juan 2:6Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.
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).

El propósito de las buenas obras

¿Cuál es el propósito de las buenas obras? Jesús dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16 Mateo 5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.
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). Aunque nuestras obras no nos hacen acreedores a la vida eterna, sí glorifican o dan honra a Dios; y Dios exige que le honremos con nuestra manera de vivir. Quienes se niegan a hacer buenas obras —vivir en armonía con la ley de Dios— están deshonrando a Dios aunque no se den cuenta. “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tito 1:16 Tito 1:16Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.
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).

¿Pueden las obras hacernos merecedores de algo? Apocalipsis 20:12 Apocalipsis 20:12Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
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dice que los muertos serán juzgados “según sus obras”. En Juan 14:2-3 Juan 14:2-3 [2] En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. [3] Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
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, Jesús dijo que iba “a preparar lugar” para sus seguidores. En el Reino de Dios habrá muchas posiciones de autoridad y gobierno, y Dios las concederá a quienes sean vencedores (Apocalipsis 2:26 Apocalipsis 2:26 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,
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; Apocalipsis 3:21 Apocalipsis 3:21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
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). Los santos resucitados reinarán con Jesucristo (Apocalipsis 20:4-6 Apocalipsis 20:4-6 [4] Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. [5] Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. [6] Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
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). Si nos sometemos a Dios y seguimos la guía de su Espíritu, podremos hacer buenas obras e ir desarrollando el carácter justo y recto que nos permitirá reinar con Jesucristo.

Aunque nuestras obras no nos proporcionan la salvación, sí determinan nuestra recompensa en el Reino de Dios. Jesús lo explicó en la parábola de los talentos (Mateo 25:20-29 Mateo 25:20-29 [20] Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. [21] Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. [22] Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. [23] Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. [24] Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; [25] por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. [26] Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. [27] Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. [28] Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. [29] Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
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). Nuestro Señor también lo dijo claramente en Apocalipsis 22:12 Apocalipsis 22:12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
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: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Y en el versículo 14 agrega: “¡Dichosos los que guardan sus Mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida, y entren por las puertas en la ciudad!” (Nueva Reina-Valera).

Por la gracia de Dios, se les dará la vida eterna a quienes le demuestren su fe y su obediencia.