El poder para vivir una vida piadosa
Si comprendemos correctamente la verdad de las Escrituras en cuanto a que el Espíritu Santo es el poder de Dios que puede transformar nuestras vidas, nos servirá de ayuda para entender mejor su propósito y voluntad para nosotros.
Esta es también la clave para comprender plenamente el propósito y la intención del nuevo pacto. Dios no estableció el nuevo pacto para abolir sus leyes, las cuales son santas, justas y buenas (Romanos 7:12), sino para remediar los defectos de las personas (Hebreos 8:8): la debilidad, la desobediencia y la falta de fe que son inherentes a todos nosotros y que nos llevan a pecar (Romanos 3:10-18). A través de su Espíritu, Dios nos da la capacidad de desarrollar un carácter santo y justo, resistir la tentación y no dejarnos llevar por el pecado.
Con el Espíritu de Dios trabajando en nosotros, su maravillosa promesa del nuevo pacto en Jeremías 31:33-34 puede ser cumplida: “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Eterno: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Eterno; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Eterno; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.
El recibir el Espíritu Santo le provee al cristiano el poder espiritual necesario para vivir una vida piadosa. Nos ayuda a tener la motivación y fortaleza que hace posible obedecer los mandamientos de Dios, tomar las decisiones correctas, vencer y perseverar (Romanos 5:5; 8:26; 12:2; Filipenses 2:5; 2 Pedro 1:3-4).
¡Cuán grande es nuestro Dios y Padre amoroso que ha hecho todas las cosas posibles a través de su hijo Jesucristo! (Mateo 19:26). Su obra dentro de nosotros es llevada a cabo a través del obsequio más maravilloso que se les ha hecho disponible a los seres humanos: el poder, amor y mente de Cristo a través del Espíritu de Dios que trabaja en nuestras vidas.